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Full text of "Libros de cetrería de El Príncipe y el canciller"

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I 



I. 



"^Its 1 



PRliiiiJ u ¿PtM 



LIBROS 

CETRERÍA 

EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER 

EZCMO. SEÑOR 
D. JOSÉ fiUTIERREZ DE LA VEGA. 



TOMO ÚNICO. 



MADRID. 

' FUNDICIÓN DE W. TELLO, 



1879. 



I - • 



I 

4> 






¿ LIBRO DE LA CAZA 

'^ DBL PRÍNCIPB 

DON JUAN MANUEL, 
Y 

LIBRO DE LA CAZA DE LAS AVEvS 

DBl. CAMCILUIR 

PERO LÓPEZ DE AYALA. 







LIBROS DE CETRERÍA. 
I. 

BL PRÍNCIPE DON JUAN MANUEL. 

I NTRE el ocaso de D. Alfonso X y la 
a de su ilustre sobrino el Prín- 
I ^pe D. Juan Manuel, no media más 
^ que la triste noche de la traición de 
D. Sancho IV, justamente apreciada en la his- 
toria general de España, que-penetra, porque 
debe penetrar, todos los más lúgubres suce- 
sos; pero inapreciable en la historia particular 
de la literatura, que valorando tan solamente 
las horas de luz y de progreso, eslabona con 
la gran ñgura del Rey Sabio, sin interceEÍon 
ni paréntesis, la figura nobilísima del augusto 
hijo de su hermano el Infante D. Manuel. Por 



VI ÍI BIÉLIOTECA VENATORIA. 

consiguiente, en la historia de la literatura es- 
pañola, detras del hijo viene inmediatamente 
el nieto de San Femando, heredando, si no 
la corona, el cetro de su sabiduría. 

Aun el mismo D. Sancho el Bravo, por no 
oscurecer con una noche la brillante historia 
de las letras, la iluminó más tarde con sus 
obras inmortales: de donde resulta^ que la se- 
gunda mitad del siglo xiii, y la mitad primera 
del siglo xrv, forman un glorioso centenario en 
los anales de las letras patrias. 

£1 Príncipe D. Juan Manuel es una de las 
figuras más grandes, de formas más variadas, 
y por lo tanto más simpáticas, de cuantas es- 
maltan la historia de España en la primera 
mitad del décimo cuarto siglo. 

Es gran militar, gran político, gran filósofo, 
gran literato y gran caballero: como militar es 
valiente y precavido; como político es astuto 
y mañoso; como filósofo es clásico y cristianx); 
como literato es didáctico y simbólico; como 
caballero es leal y vengativo; y en todos con- 
ceptos, pacífico ó turbulento; hombre de go- 
bierno ó revolucionario; sesudo y pensativo ó 
de impetuosa iniciativa; estudioso y maduro ó 



fiL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. IX 

rápido improvisador; grave ó ligero: es una 
naturaleza múltiple; y dotado de una morali- 
dad, que á veces interpreta y guia con los ar- 
ranques de un corazón apasionado, concluye 
por ser uno de los más ilustres maestros de la 
civilización española de la Edad Media. Sus 
grandes cualidades lo erigen en un magnífico 
ejemplo, y sus grandes defectos le sirven de 
estudio para transformarse en sus obras, en un 
gran moralista é insigne campeón del arte 
oriental en nuestra literatura. 

La relación de su vida parece ser la descrip* 
cion de distintos hombres, y á ser la de uno 
sólo, preciso es convenir en que habia en 61 
una naturaleza rica, exuberante, y pudiéra- 
mos decir accidentada: la naturaleza de un 
hombre grande sin un carácter constante; 6 
la constancia de un gigante, que en su magni- 
tud comprendiera varias naturalezas dotadas 
de distintas pasiones. 

El Príncipe D. Juan Manuel, viniendo al 
mundo dos años antes de la muerte de Don 
Alfonso X, el Sabio, ilustra los reinados de 
D. Sancho IV, el Bravo; de D. Femando IV, 
el Emplazado^ y de D. Alfonso XI» el Justi- 



X BIBLIOTECA VENATORIA. 

ciero, hasta después de la célebre batalla del 
Salado. 

Nació en la villa de Escalona á 5 de Mayo 
de 1282, del Infante D. Manuel, postrer hijo 
de San Femando, y de Doña Beatriz de Sabo- 
ya, hija de Amedeo IV, conde soberano de 
dicho Estado. A los veinte meses perdió á su 
padre, quedando bajo la dirección de su ma- 
dre, que le nombró á Juan Sánchez de Ayala 
en calidad de mayordomo, y á Gómez Fer- 
nandez de Orozcp y á Alfonso García de ayos, 
para que cuidasen de su crianza y gobernasen 
su casa y sus Estados. El mismo rey D. San- 
cho, á imitación de su padre, cuidó mucho de 
su educación y engrandecimiento, teniéndole 
en su casa y acrecentando con frecuentes do- 
naciones su ya cuantiosa herencia, con la que 
labró su castillo de Peñafiel, que fué su resi- 
dencia favorita, fundando en esta villa un mo- 
nasterio de frailes de Santo Domingo. 

Ya en el verano de 1294, cuando aún no 
tenia doce años cumplidos, dio muestras de 
BUS grandes cualidades militares. Nombrado 
para la defensa y adelantamiento del reino de 
Murcia, entró en tierra de Vera, donde sus 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XI 

huestes alcanzaron señalada victoria sobre 
los moros granadinos. En los años siguientes 
mantuvo serios combates con aragoneses y 
navarros, que en paz ajustada en 1289 con los 
de la Cerda, se apoderaban de cuantas villas 
y castillos podian ganar en Murcia y Alicante. 

Antes de cumplir D. Juan Manuel los vein- 
te años, hizo sus ensayos políticos negociando 
tan hábilmente, en nombre de la Reina Doña 
María de Molina y de su hijo D. Femando, con 
D. Jaime II, que Castilla y Aragón celebraron 
la delicadeza y discreción del joven diplomá- 
tico, obteniendo éste en premio la mano de la 
Infanta aragonesa Doña Constanza, hija de 
D. Jaime, para dentro de ocho años, por ser 
ella aún muy niña. Su mediación en los tratos 
con los Infantes de la Cerda le valió también 
el señorío de Villena. Por todo esto se viene 
en conocimiento, de que el Príncipe D. Juan 
Manuel, en los albores de su juventud, habia 
adquirido ya fama de bizarro militar, de há^ 
bil diplomático y de insigne caballero. 

Aquí empiezan las vacilaciones y contrastes 
de la vida del soberbio magnate: la ambición 
empieza á labrar en sus entrañas, y así se aso- 



XII BIBLIOTECA VENATORIA. 

cia con el Infante D. Felipe contra D. Juan el 
Tuerto por la tutoría de D, Alfonso XI, como 
establece alianza con el segundo contra el pri- 
mero; y hasta cierra contra Doña María de 
Molina y contra su hijo, y contra todos los 
cortesanos y privados declarándolos reos de 
muerte. 

Ya no parece haber paz ni sosiego para el 
carácter ambicioso, agitador y turbulento que 
ha desplegado el intrépido Príncipe D. Juan 
Manuel, cuando de pronto lo descompone el 
Rey y lo gana para su partido, pidiéndole la 
mano de su hija Doña Constanza á quien hace 
reina, dándole castillos y alcázares en rehe- 
nes, y el título de Adelantado Mayor de la 
Frontera y del reino de Murcia. Entonces co- 
ronó sus glorias militares entrando con pode- 
rosas huestes por el reino de Granada, y ven- 
ciendo á Osmin á orillas del Guadalhorce. 

El Rey moro de' Granada 
M&s quisiera la su fin; 
La su seña muy preciada 
Entreg&la & Don Ozmia, 

El poder le dio sin falla 
A Don Ozmin su vasallo; 
Y excusóse de batalla 
Con cinco mil de & caballo. 



. • t « 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XIIl 

Muy fuerte fué Utootienda, 
Dios ayuda k los cristianos; 
El Arraz volvió la rienda 
E fuyó con sus paganos. 

Después de una serie de glorías militares 
sobre los sectarios de Mahoma, ¿cuál es el 
contraste más grande, más singular y más 
raro que puede ofrecernos el Príncipe D.Juan 
Manuel? £1 de aliarse con esos mismos moros 
vencidos, para volver las armas contra su Rey 
D. Alfonso XI vencedor. Parece imposible 
que asi tegiera y destegiera el caballeroso 
Príncipe; pero es lo cierto que así sucedió, 
añadiendo á esto la despedida del Rey y desnatu^ 
f amiento del reino, usando áe\ fuero de la tierra, 
cosa casi inconcebible en los tiempos que al- 
canzamos. Verdad es que D. Alfonso XI ha- 
bla encerrado á Doña Constanza, su esposa, 
hija de D. Juan Manuel, en el castillo de Toro, 
y esto era sobrado motivo para tentar á un 
padre tan violento como el Príncipe. A este 
golpe sucedió otro no menos duro, cual fué la 
muerte de su mujer Doña Constanza de Ara- 
gón, en 1327. 

Para fortalecerse más y más contra el Rey 
de Castilla, hizo alianza con la poderosa y 



XIV BIBLIOTECA VENATORIA. 

opulenta señora Doña Juana Nuñez de Lara, 
viuda de D. Fernando de la Cerda, y ajustó 
las bodas de los do^ hijos de ésta, tomando él 
la mano de Doña Blanca y 'ofreciendo á Don 
Juan Nuñez, Alférez mayor del reino, la de 
Doña María, hija de D. Juan el Tuerto, que 
era uno de los mejores casamientos del reino, 
por más que el Rey tuviese embargados los 
numerosos Estados de ésta; motivo que des- 
pertaría el valor y la saña del que iba á ser su 
esposo. De este modo encontraba fuertes alia- 
dos en los despechados parientes y deudos de 
los de la Cerda. 

No contento con esto , buscó amistades en 
Portugal, ofreciendo al Infante D. Pedro la 
mano de su hija , la ex-Reina Doña Constanza, 
que fué aceptada. A mayor abundamiento so- 
licitó y obtuvo á muy bajo precio el apoyo 
del Rey de Granada Mahammad III, bastante 
acosado por las armas castellanas; y última- 
mente, para no desaprovechar medio alguno 
por reprobable que fuese, introdujo la división 
entre los privados del Rey con celos y rivali- 
dades, logrando atraerse algunos á su bando. 
Así combatió con sobrada fortuna contra su 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XV 

sobrino D. Alfonso XI, produciendo hondos 
disgustos y grandes perturbaciones en el país. 
Aquí apareció el reverso de la medalla de este 
turbulento Príncipe. 

Tal era el estado de las cosas en Castilla, 
cuando en 1328 se ve el Rey en la dura nece- 
sidad de humillarse ante D. Juan Manuel, y 
le invita á que le ayude contra el moro, ofre- 
ciéndole en cambio, entre otras cosas, la li- 
bertad de su hija^ con lo que no tiene incon- 
veniente el tornadizo Príncipe en volver sus 
armas contra los árabes de Granada, vencién- 
dolos en todas partes. Rara condición la de 
D. Juan Manuel, que, ó habia de ser amigo 
sospechoso por su carácter, 6 terrible adver- 
sario por los afortunados golpes de su valiente 
espada. 

Obtenida la libertad de su hija Doña Cons- 
tanza, vuelve otra vez sobre Castilla, arreme- 
te de nuevo contra el Rey, hace treguas con 
el moro, y desbarata los planes de D. Alfon^ 
so. ¿Es posible juzgar ventajosamente la con^ 
ducta de tan violento y variable personaje? 

Era el año 1331, y cansado ya el Rey de 
sufrir á su augusto tio, se resuelve á convi» 



XVI BIBLIOTECA VENATORU. 

darlo á comer á Villahumbrales, en compañía 
de D. Juan Nuñez, con el intento según se 
dijo de deshacerse de ellos, mandándolos ma- 
tar como á D. Juan el Tuerto; pero el Príncipe 
esquiva el peligro, y arrecia, como es natural, 
con más furon contra el Rey y contra los cas- 
tellanos, haciendo alianza con D. Pedro IV 
de Aragón. 

Quiere D. Alfonso XI arrebatarle su hija 
Doña Constanza para impedir la boda coq.el 
de Portugal, y le pone sitio en Garci-Muñoz, 
de donde escapa el 30 de Julio de 1336, y se 
d&snatura otra vez de sus dominios y vasallaje. 

Así anduvo dos años más, agitando los pue- 
blos y conmoviendo los bandos en que se des- 
garraba Castilla, hasta que por la mediación 
de su suegra, Doña Juana Nuñez, volvió por 
última vez al lado de D. Alfonso^ ayudándole 
en todas sus empresas contra los moros afri- 
canos y granadinos, y muriendo en paz con 
su Rey y con su patria, allá por los años 1349, 
seguramente en la primera mitad, pues al 
principio de ese año le vemos asistiendo á las 
Cortes de Alcalá de Henares, y luego nos en- 
contramos á su hijo D. Fernando, llamándose 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER, XVII 

ya Señor de Villena, en la cerca de Gibraltar, 
que comenzó en el mes de Agosto- 
Tal es, á grandes rasgos, la vida de este ex- 
traordinario personaje, autor de tan grandes 
obras.y de tan raros hechos, que para pesarlos 
y aquilatarlos serían menester muchas pági- 
nas, sin olvidar la parte que pudo tomar en la 
muerte sacrilega de Garcílaso en el monaste- 
no de San Francisco, de Soria, ni la que dejó 
de tomar en la famosa batalla del Salado, la 
empresa militar más grande y más gloriosa de 
su sangrienta y alborotada época. 



II. 



COLECCIÓN DE SUS OBRAS. 




ESDE Gonzalo Argotede Molina que 
publicó la primera edición del Conde 
Lucanor el año 1575, hasta D. Pas« 
cual de Gayangos que ha dado á luz 
casi todas las obras conocidas del Príncipe 
D. Juan Manuel en 1860, no hemos podido 
convenir ni en el número de ellas, ni siquiera 
en el titulo de las ya publicadas; porque aquel 
divide en dos el Litro del Caballero et del Escu- 
derOf y éste hace un Libro de los fraires predica- 
dores, de un capítulo del Libro de los Estados^ 
sólo por haber equivocado el texto de la ad- 
vertencia que precede al Libro de Patronio, 
cuando debió leer: fEt estos libros están en 
el monasterio de los fraires predicadores que 
él fizo en Peñafiel» (i). 



(z) Y efectivamente asi se lee en el texto que ha publicado el 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XIX 

También hace el Sr. Gayangos otro libro 
titulado De las maneras del Amor, del final del 
Lihro de los Castigos et Consejos^ como se ve por 
la terminación del último capitulo de este, que 
es la parte de la fractura: t de lo que agora 
cuido fablar es del amor que los homes han 
^ntre sí.i Poco antes dice lo siguiente: «Et 
porque después que fiz este libro me rogó 
fray Juan Alonso, vuestro amigo, querscríbie- 
se lo que yo entendia en la manera del amor, 
en cómo las gentes se aman unas á otras, por- 
que probé algunas cosas más de las que habia 
probado, quiérovos fablar en lo que después 
probé; et aun según lo que adelante probare 
con la merced de Dios, et así lo portté en este 
libro,» Es, pues, evidente, que el supuesto 
opúsculo De las maneras del Amor, es el final del 
Libro de los Castigos et Consejos. 

Veamos si con presencia de cuanto se ha 
dicho y discutido sobre este punto, acertamos 
nosotros á entresacar los verdaderos títulos y 
el número exacto de las obras que escribió el 



mismo dr. Gayangos (Biblioteca de Autores Espaüoles. — Escritores 
enproia emteriorts «I si^to xv. 1860, pftgina 368, columna 2). 



K 



XX BIBLIOTECA VENATORIA. 

sabio nieto de San Fernando^ y aun los de las 
publicadas hasta hoy. 

En dos partes distintas hace relación de sus 
libros el Príncipe D. Juan Manuel. En la ad- 
vertencia que precede al Libro de Patronio, di- 
ce: tEt los libros que él ha fecho fasta aquí son 
estos: la Coránica Abreviada, el Libro de los Sá- 
bios, el Libro de la Caballería^ el Libro del In- 
fante^ el Libro del Caballero et del' Escudero^ el 
Libro del Conde^ el Libro de la Caza^ el Libro de 
los Ettgennos^ el Libro de los Cantares, Et estos 
libros están en el monasterio de los fraires pre- 
dicadores que él fizo en Peñafiel.i En el pró- 
logo general que á sus obras puso D. Juan Ma- 
nuel, dice también lo que sigue: tTodos los 
libros que yo fasta aquí he fechos, son doce: 
el primero tracta de la razón porqué fueron 
dadas al infante Don Manuel, mió padre, estas 
armas que son alas et leones, et por qué yo et 
mió fijo legítimo heredero etlos herederos del 
mi linaje podemos facer caballeros, non lo se- 
yendo nos, et de la fabla que fizo conmigo el 
rey Don Sancho en Madrid ante de su muer- 
te (Tractado que fizo Don Juan Manuel sobre las 
armas que fueron dadas á su padre el Infante Don 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XXI 

Mantuly et porqué él et sus descendientes pudiesen 
facer caballeros non lo siendo^ et de cómo pasó la 
falla qne con el Rey Don Sancho ovo ante quefina^ 
se) (i). Et el otro de Castigos et Consejos que dó 
á mi fijo Don Fernando, et son todas cosas que 
yo probé. El otro libro es de los Estados. Et el 
otro es el Libro del Caballero et del Escudero, Et 
el otro Libro de la Caballeria^ et el otro de la 
Crónica Abreviada^ et el otro de la Crónica Com^ 
plida. El otro el Libro de los Engennos^ et el otro 
el Libro de la Caza, et el otro el Libro de las Can^ 
tigas que yo fiz, et el otro el de las Reglas como 
se debe trovar.^ Es de notar, que si bien dice 
D. Juan Manuel más arriba, que todos los li- 
bros que ha hecho son doce, no hace relación 
más que de once; y ademas, olvida aquí dos de 
los que apunta en la advertencia que precede 
al Libro de Patronio, que son: el Libro de los 54- 
bios y el Libro del Conde. De esto resulta que 
son trece los libros que él mismo nombra, de 
los cuales se han publicado seis, como vere- 
mos en seguida: 



(z) Asi lo titula el Sr. Gayangos al publicar este libro. 



XXII BIBLIOTECA VENATORIA. 

I. Tractado qi/tt Jízo Dtttt Juan Manuel sobre las armas que fue» 
ron dadas á su padre el Infante Don Manuel, et por qué él 
et sus descendientes pudiesen facer caballeros non lo úeit- 
do,ei de cómo pasó lafabla que cotí, el Rey Don Sancho 
ovo ante que finau (publicado). 
II, Libro de los Castigos et Consejos 6 Infinido (publicado). 

III. Libro de los Estados 6 del Infante báe\a& Leyes (publi- 

cado). 

IV. Libro del Caballero et del Escudero (publicudo). 
W Libro de la Caballería (inédito). 

VI. Crónica Abreviada (inédito). 
VIL Crónica compiiia (inédito). 
VIII. Libro de los Bngennos (inédito). 

IX. Libro de la Caxa (publicado ahora por primera vez). 

X. Libro de las Cantigas ó Cantares finédito). 
XI. Reglas como se debe trovar (inédito). 

XII. Libro de los Sabios (inédito). 

XIII. Libro del Conde, ó Libro de Patronio ó Libro de los En- 

xiempios, ó el Conde Lucanor (publicado). 

XIV. Tractado en que se prueba por razón, que Santa María es'íi 

en cuerpo et alma en Paraiso (publicado*. 

Sorprenderá al lector, que habiendo afirma- 
do nosotros hace poco, que son trece los libros 
que el Príncipe D. Juan Manuel dice que es- 
cribió, de los cuales se han dado á luz seis, 
resulte ahora que son catorce los de la lista 
que hemos hecho, y siete los que llevan nota 
de publicados. Esto se explica muy fácilmente; 
pues aunque el nieto de San Femando no 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XXIII 

anuncia en los lugares citados más que trece, 
el Sr. Gayangos publica el que lleva el núme- 
ro catorce,' y el Sr. Amador de los Ríos lo 
apuntacon el título de ^Libro sobre la Fé, inti- 
tulado á Fray Remon de Masquefa^ que tal vez 
sea el omitido por el copiante, al trasferir el 
prólogo general de todas las obrasi (i). 

Tales son los catorce libros originales del 
sabio magnate de fines del siglo décimo terce- 
ro y de la primera mitad del décimo cuarto, y 
tales los siete publicados, contando con el Lt- 
bro de la Caza que damos hoy á la estampa 
por la primera vez. 

Ya hemos dicho que Argote de Molina pu- 
blicó el Conde Lucanor, en 1575, del cual se 
han hecho otras ediciones, y que D. Pascual 
de Gayangos dio á luz casi todas las obras co- 
nocidas del docto é ilustrado procer en 1860, 
á saber: Libro del Caballero et del Escudero^ Trac- 
trado qtie fizo Don Juan Manuel sobre las ar-- 
mas etc., Libro de los Castigos 6 Consejos etc., 
Libro de los Estados, Libro de Patronio y Trata- 



(i) Historia crítica de Literatura Española, 1863, tomo iv, pá. 
gina 234. 



XXnr BIBLIOTECA VEKATOftiA. 

do en que se prueba por razón que Santa María 
está en cuerpo et alma en Paraíso, No publicó con 
estos el Sr. Gayangos el Libro de la Caza, por 
creer equivocadamente que estaba c falto del 
principio y fin» (i); error gravísimo que recti- 
ficaremos en seguida, para no privar á los bi- 
bliófilos de un libro que está completísimo al 
principio, por no faltarle ni aun el prólogo, y 
que no debe decirse que está falto al fin, por 
estar incompleto el apéndice ó trabajo adicio- 
nal que le acompaña. £1 libro acaba perfecta- 
mente con el capítulo XI, y el apéndice ó adi- 
ción de los lugares donde ha cazado el autor 
es lo único que está incompleto, lo cual no 
atañe esencialmente al arte de cetrería, como 
se dice en la nota de la página 105. 

Se nos argüirá que D. Juan Manuel ofreció 
en el prólogo, que «toda la arte del venar po- 
nerse ha en este libro, después que fuere aca- 
bado del arte de cazar; » es decir, que nos pro- 
metió un tratado de montería para después del 
de cetrería, y que aquel no figura en el códice; 



(i) Obra citada , de Gayangoa, p&gina 231. 



EL p&ÍNci^E Y SL Canciller, xxv 
pero de tcxios modos resulta, que tenemos 
completo el arte de cetrería, con la falta sola- 
mente de algunos de los lugares donde solia el 
Príncipe ejercitarse en ella. 

De nuestra misma opinión es el docto es- 
critor D. Miguel Lafuente Alcántara, que á es- 
te propósito dice lo que sigue: «El Lilro de la 
Caza está incompleto, pues solo contiene la 
primera parte y algunas páginas de la segun- 
da: aquella es un tratado completo de cetre- 
ría, (i). 

Y 5'a que hemos citado á este ilustre histo- 
riador y venador, recordaremos lo que escribe 
en la página siguiente: «Es una afrenta que 
sean desconocidas, y sobre todo que se hallen 
descabaladas las obras de un Príncipe tan es- 
clarecido, y que desde Argote de Molina, que 
publicó con gravísimos errores y supresiones 
el Conde Lucanor, n9 haya habido una empresa, 
fomentada por el Gobierno, encargada de dar 



(i) Investigaciones Sobre la montería y los demos ejercicios del 
cazador, por D. Miguel Lafueate Alcántara, reimpresas con una 
Introducción por el Excmo. Sr. D. José Gutiérrez de la Vega.-^ 
Madrid, 1877. — Página iio. 



JCxVl BIBLIOTECA VBNATOrUi 

á luz unos libros que son indudablemente la 
más antigua gloria literaria de España.' 

Por nuestra parte, sin apoyo del Gobierno 
ni de nadie, vamos, publicando el Liiro de ¡a 
Caza, á lavar en parte esa afrenta. 





III. 

« 

LIBRO DE LA CAZA. 

N LA Bibliografía Venatoria Española 
que pusimos en el volumen I de esta 
Biblioteca^ está descrito, á la página 
'cLvii y siguientes , el precioso códi- 
ce de la Biblioteca Nacional que contiene el 
Libro de la Caza y todos los demás que se co- 
nocen del Príncipe D. Juan Manuel (i); como 
también en la Bibliografía Venatoria Española^ 
que publicamos separadamente, página 33 y 
siguientes. 

Al publicar por primera vez la peregrina 
obra del ilustre venador y sabio magnate, que 
durante más de medio siglo admiró al mundo 



(i) En ^ portada que hemos puesto al LU>ro de la Caza se ha 
procurado imitar el estilo que usa el autor en otras obras, y rese- 
ñar su contenido; y los epígrafes de los capítulos s; han tomado del 
índice coo que termina el prólogo. 



xxviil BibtiOTfeeA Venatoria, 
con los rasgos de su profundo ingenio, y con 
los arranques de su turbulento carácter, cum- 
ple á nuestro propósito hacer sobre ella algu- 
nas ligerísimas consideraciones. 

£1 Libro de la Caza es el primero, de los que 
conocemos, que sobre esta materia se escri- 
bió en lengua castellana. Así puede afirmar- 
se mientras no se resuelva la cuestión que 
hemos planteado en el Discurso sobre el Libro 
de la Montería, en el volumen II de esta Biblio- 
teca, con motivo de haber aparecido una tra- 
ducción francesa de Los Paramientos de la Ca^ 
za, de D. Sancho el Sabio, rey de Navarra. 
El Libro de la Montería, á que por varias ra- 
zones hemos acordado un derecho de prela- 
cion en nuestra Biblioteca, no debió escribirse 
antes. Ya hemos probado en el volumen I, 
que el Libro de la Montería se escribió en el 
espacio que media entre los años 1342 y 1350. 
Y Amador de los Rios establece, que el Libro 
de la Caza fué escrito durante el reinado de 
D. Fernando IV ó la minoridad de D. Alfon- 
so XI (i). Mas adelante añade, que sin duda 



(z) Obra citada, de Amador de los Rios, tomo IV, pA^ina 237. 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XXIX 

se hizo antes de 1325, en que subió al trono 
este último rey de Castilla (i). 

Aparte de su antigüedad, el Libro de la Caza 
tiene un grandísimo valor entre los doctos, por 
su mérito intrínseco y por las bellezas literarias 
en que abunda. Grande es la fama que por el 
orbe entero goza, hace ya más de quinientos 
años, el ilustre procer autor del Conde Luca-- 
nor^ solamente por la gloria que le ha conquis- 
tado esta inestimable joya, la única conocida 
por la imprenta desde el último tercio del de- 
cimosexto siglo. Pues bien, el Libro de la Ca- 
za, conservando la forma didáctica en que 
tanto sobresalió el docto magnate, brilla por 
su estilo oriental tan del gusto de los escrito- 
res de la Edad Media. Sus cuentos y sus des- 
cripciones son verdaderamente admirables. Su 
lenguaje es culto y pintoresco, como que se 
trata de uno de los hombres que más contri- 
buyeron á pulimentar y engrandecer el habla 
castellana, cosa que hace á maravilla en esta 
obra, por ser su objeto el que más podia pres- 
tarse al amoroso estudio del que asi endulzaba 



(i) Págiaa248. 



XXX BIBLIOTECA VENATORIA, 

las largas y pesadas amarguras de su vida, con 
aquello que podía producirle mayores delei- 
tes, que era cuanto se referia á los deportes 
venatorios. Nunca es un escritor más afluente, 
más rico, más puro, más brillante que cuando 
pinta los más profundos sentimientos de su 
corazón, y describe, saboreándolos, los más 
grandes placeres de su alma. Por eso en el Lf- 
bro de la Caza se ve al escritor castizo, se lee 
al narrador florido, y se refleja el venador en- 
tusiasta, que parece inspirarse en la sublime 
majestad del monte, en el delicado perfume 
de las flores y en el dulcísimo canto de las 
aves. 






IV. 

EL CANCILLER PERO LÓPEZ DE AYALA. 

I GRANDE es la figura del ilustre Prín« 
cipe D. Juan Manuel, no lo es me- 
nos la del noble Canciller Pero Ló- 
pez de Ayala; si alta es la fama con- 
quistada por el autor del Conde Lucanor, igual 
es la que alcanzó el trovador del Rimado M 
Palacio; á es clásico y peregrino el Libro 
de la Casa, peregrino y clásico es también el 
Libro de la Caza de las Aves: ambos personajes 
fueron doctos escritores, valerosos guerreros, 
sabios filósofos y consumados moralistas. £1 
primero ilustró medio siglo, desde Alfonso el 
Sabio, pasando por Sancho el Bravo y Fer- 
nando el Emplazado, hasta Alfonso el Justi- 
ciero; y el segundo ilustró otro medio, desde 
Pedro el Cruel, Enrique de Trastamara y 
Juan I, hasta Enrique el Doliente, Juntos Ue^ 



XXXII BIBLIOTECA VENATORU. 

liaron de glorías militares todo el siglo xiv, en 
Guadalhorce, en el Salado, en Nájera y en 
Alj abarrota; y de glorias cientiñcas y litera- 
rias, con sus obras numerosas é inmortales. 
Los dos brillan, tanto por el parecido de sus 
semejanzas, como por el tono simpático de sus 
desemejanzas. Uno y otro fueron tan ardientes 
y famosos venadores^ que no es mucho que los 
asociemos en estas páginas, y que engarcemos 
juntasen este volumen las dos preciadas joyas 
de la literatura y de la cetrería con que enri- 
quecieron, por toda la prolongación de los si- 
glos, el noble arte venatorio. La misma coro- 
na decora el Libro de la Caza y el Libro de la 
Caza de las Aves. 

Naciendo el autor de esta obra, Pero López 
de Ayala, en Vitoria, el año 1332, de ilustre 
familia alavesa enlazada con la regia extirpe 
de Aragón y de Castilla, pudo educarse en las 
letras que heredó de su padre y en la caballe- 
ría que creó en sus obras el Príncipe D. Juan 
Manuel, siendo recibido entre los donceles de 
D. Pedro I, hasta el 1354 que le vemos des- 
empeñando el mismo cargo al lado del infan- 
te D. Femando de Aragón. Ya en 1359 figura 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XXXIII 

como capitán de la flota que recoma los ma- 
res de Valencia y Cataluña, alcanzando el al- 
guacilazgo mayor de Toledo en premio de su 
valor extraordinario. 

Tomó parte con las huestes del conde de 
Trastamara, donde fué investido con las in* 
signias de alférez mayor de la orden de la 
Vanda, cayendo prisionero del Príncipe Ne- 
gro en la célebre batalla de Nájera, en Abril 
de 13I57. Después del suceso triste y aciago 
de Montiel, en que D. Enrique el bastardo 
hundió su puñal en el corazón de su hermano 
D. Pedro el Cruel, tocó á Pero López de 
Ayala la Puebla de Arciniega y la Torre del 
valle de Orozco, entre las mercedes que re- 
partió el fratricida, habiéndosele confirmado 
además en la posesión del valle de Llodio. 
En 1374 fué nombrado alcalde mayor y meri- 
no de Vitoria, donde se acreditó mucho por su 
rectitud y habilidad en el gobierno. 

Después de la muerte de su madre, Doña 

Elvira de Ceballos, y de retirarse su padre, 

Fernán Pérez de Ayala, recibió confirmación 

en el estado que llevaba su mismo nombre, y 

fué elevado, por muerte de D, Gómez Manri* 

c 



XXXIV BIBLIOTECA VBNATORU. 

que, primado de las Españas, á la alta digni- 
dad de alcalde mayor de Toledo, allá por los 
años de i375« Tales eran los merecimientos de 
Pero López de Ayala^ que no se cansó nunca 
de distinguirlo Enrique II el de las Mercedes, 
hasta que por último lo tiombró de su Consejo, 
y lo envió como embajador suyo cerca del rey 
de Aragón, para arreglar las cosas después del 
famoso desafio de Juan Ramírez de Arellano. 

D. Juan I sustituyó á su padre en el amor á 
Pero López de Ayala, yiya nombrándolo juez 
mayor en el ruidoso pleito sobre las encomien- 
das de abadías y monasterios, le otorgaba por 
privilegio rodado la villa y aldeas de Salva- 
tierra de Álava, pudiendo sustituir sucesores 
á su arbitrio; ya enviándolo á la corte de 
Francia, en donde prestó grandes, servicios á 
Carlos VI, logró verlo recompensado con el 
título de consejero, y con el donativo de mil 
francos de oro anuales, durante toda su vida y 
la de su hijo primogénito. 

Vuelto á Castilla el alcalde mayor de To- 
ledo, se hizo cada vez más digno de su rey, 
ora inclinándolo á mostrarse clemente con su 
inquieto hermano el conde de Gijon, ora acon^ 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLBJl. XXXV 

aejándole que desistiese de la batalla de Alju- 
barrota^ después de haber estudiado las posi- 
ciones de ambos ejércitos; batalla que fué tan 
desastrosa para las huestes castellanas, que el 
mismo rey salió maltrecho de ella á uñas del 
caballo del leal sacrificado Pero González de 
Mendoza, y López de Ayala cayó herido y 
prisionero, abrazado al sagrado pendón de la 
Vanda. Esto ocurria el 14 de Agosto de 1385. 

£1 castillo de Oviedes vio por espacio de 
quince meses metido en jaula de hierro y entre 
cadenas al noble «alcalde mayor de Toledo, 
hasta que ajustado su rescate en treinta mil 
doblas de oro, pagaba su esposa Doña Leonor 
de Guzman veinte mil al salir en libertad, de- 
jando en rehenes á su hijo primogénito Fer* 
nan Pérez de A3rala, en tanto que allegaban 
el resto Juan I, Carlos VI, D. Gonzalo Nuñez 
de Guzman, maestre de Calatrava, y varios 
señores notables de Castilla. A su regreso á la 
corte fué honrado con los altos cargos de co* 
pero y camarero mayor del rey. 

Donde Pero López de Ayala hizo un alarde 
maravilloso de su talento como hombre de 
estado, fué en los tratados que hizo para ase- 



XXXVI BIBLIOTECA VENATCmiA. 

gurar la paz y concordia entre los descendien- 
tes de D. Pedro el Cruel y de D. Enrique de 
Ttastamara; y muy especialmente en el gran- 
de debate que en 1390 sostuvo en las cortes 
de Guadalajara contra el Rey, que queria atri- 
buirse la corona del Portugal, y contra todos 
los proceres que le a3mdaban en tan loco pro- 
yecto. Aquí alcanzó el sapientísimo orador 
una victoria completa como historiador, como 
moralista, como hombre de estado y como 
gran patricio, pues que en todos estos con* 
ceptodtuvo que hacer gigantescos esfuerzos 
para convencer á aquellos señores; y el éxito 
de esta obra fué tan colosal, que el mismo 
rey que habia dudado de su fidelidad al ver 
tan enérgica oposición á sus planes, concluyó 
por pedirle perdón, renunciando á su empre- 
sa, y todos acabaron por admirar y celebrar 
el gran talento de Pero López de Ayala. 

Muere D. Juan I, y por voto de las cortes 
tiene que venir á Madrid á formar parte del 
consejo de regencia durante la minoridad de 
Enrique III> donde prestó tan grandes servi- 
cios como el de las treguas acordadas con el 
Portugal en 1392, auxiliado por el doctor An- 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XXXVII 

ton Sánchez y el obispo de Sigúenza. Al to- 
mar el rey sobre sus hombros todo el peso de 
la gobernación del estado, se retiró Pero Ló- 
pez de Ayala por cuatro años á sus posesiones 
de Álava, y allí se entregó en cuerpo y alma 
al descanso de la guerra y de la política, en la 
dulce tarea de las letras, que por cierto salie- 
ron tan honradas de sus manos. 

En 1498 volvió á la corte nombrado por el 
rey canciller mayor de Castilla, y sus hijos 
Fernán Pérez y Pero López con los cargos de 
merino mayor de Guipúzcoa el uno y alcalde 
mayor de Toledo el otro. 

Los últimos años de su vida, los pasó ya el 
Gran Canciller más dedicado al cultivo favo- 
rito de las letras, consagrándose durante el 
estío á escribir algunas de sus obras, en su 
agradable retiro del monasterio de San Miguel 
del Monte. Muere al fin el doliente rey Enri- 
que III, el 25 de Diciembre de 1406, después 
de haber utilizado los talentos de Pero López 
de Ayala, y de haberlos recompensado tanto 
como su padre D. Juan y su abuelo el de 
Trastamara; y sobrecogido por este suceso, ó 
por sus propios padecimientos y larga y can- 



XXXVIII BIBLIOTECA VENATORIA. 

' sada vida, muere también, á los pocos meses, 
el Canciller Mayor de Castilla, á los setenta y 
cinco años de edad, en la ciudad de Calahor- 
ra. Fué sepultado en su monasterio de Que- 
jana, junto á su familia, y al lado y bajo la 
protección de su querida Virgen del Cabello, 
& quien invocaba en todas las tribulaciones de 
su vida. 



V. 



COLECCIÓN D£ SUS OBRAS. 




NA vez conocido el Gran Canciller 
como guerrero, como diplomático y 
como hombre de estado, parece in- 
creible que pudiese tener tiempo 
para dedicarse al cultivo de las letras^ y pro- 
ducir tan numerosas é inmortales obras, asi 
históricas como morales y poéticas. El Sumo 
Bien, de San Isidoro; los Morales de Job, de 
Gregorio Magno; la Vision, de Severino Boe- 
cio; las Décadas^ de Tito Livio; la Historia Tro- 
yana, de Guido de Colonna; la Caida de Prín^ 
cipes, de Juan Bocaccio; todas estas fueron 
obras importadas por él para enriquecer las 
ciencias morales y los estudios históricos en la 
civilización española de la edad media. Si 
grandes fueron sus esfuerzos por afinar los 
sentimientos morales y el gusto histórico con 



XL BIBLIOTECA VENATORIA. 

la propagación de aquellos libros, y con su 
propio ejemplo, no fueron menores los que 
hizo como ñlósofo y como poeta para contri- 
buir al renacimiento, rechazando las pintores- 
cas ficciones del arte alegórico y la forma dan- 
Usctty que llegadas de Italia pretendían tomar 
carta de naturaleza en España. Tal era la in* 
fluencia ejercida en el mundo por la Divina 
Comedia del Dante, á la que opuso en nuestra 
patria Pero López de Ayala, la severidad clá- 
sica de Tito Livio y todo el arte didáctico 
simbólico cultivado tan gloriosamente por él, 
y antes por Alfonso el Sabio y por el Príncipe 
D. Juan Manuel. 

A las obras traducidas que hemos apunta- 
do, hay que añadir las originales, como el 
Rimado del Palacio^ poema inmortal que no 
tiene semejante; la Crónica de D. Pedro /, la 
Crónica de D, Enrique II, la Crónica de Don 
Juan / y la Crónica de D, Enrique III ^ modelos 
del estilo histórico clásico; la Historia de su li- 
nage, y por último el Libro de la Caza de las Aves 
de que vamos á ocuparnos en seguida. 

He ahí la colección de obras, con que ya 
en los primeros años del decimoquinto siglo, 



EL PXÍKCIPE Y £L CANCILLER. XLt 

pndo contemplar impasible su muerte el Gran 
Canciller de Castilla, seguro de que á sus em- 
presas militares, á sus planes de gobierno y á 
sus negociaciones diplomáticas, realizados con 
tanta honra para él durante una larga vida, 
sobreviviiian aquellas con mucho, por toda la 
extensión de los tiempos, con gran provecho 
de la humanidad y deleite de los eruditos. 




VI. 



LIBRO DE LA CAZA DE LAS AVES. 




ACE diez años que la Sociedad de Bi" 
hlió filos Españoles publicó esta misma 
obra, pero con la circunstancia nota- 
ble de que le puso por título: El Li- 
bro de las Aves de Caza, del Canciller Pero López 
de Ayala, con las Glosas del duque de Alburquer^ 
que. Parece imposible que una Sociedad tan 
sabia, creada para abrillantar las obras más 
raras y más peregrinas de los ingenios espa- 
ñoles, ilustrándolas cual corresponde á su 
nombre, al de los libros y al de sus autores 
inmortales, cometiera dos errores tan graves 
como los que á primera vista resaltan en la 
portada que hemos copiado. Pero no anticipe- 
mos las cosas, que no es tan sabrosa al pala- 
dar la censura, por cortés y cumplido que sea 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XLIII 

el propósito del escritor, que ni puede ni debe 
dejar pasar desapercibidos ciertos errores de 
tanta importancia; ni es más sabroso el habér- 
selas con personas tan doctas, siquiera sea na- 
da más que con aquellas que hayan interveni- 
do directamente en la publicación del libro. 

Veamos cómo se hizo ésta. Dice el señor 
D. Pascual de Gayangos, nuestro querido y 
respetable amigo, ep. la introducción que lleva 
la obra: 

tDon Emilio Lafuente y Alcántara, á quien 
la Sociedad de Bibliófilos tenia encomendado 
el dar á luz con las ilustraciones convenientes 
el Libro de las Aves de Caza, del Canciller Pero 
López de Ayala, falleció en Archidona el 27 
de mayo del año próximo pasado, después de 
una larga y penosa enfermedad, agravada, ya 
que no producida^ por asiduas y constantes 
vigilias literarias. 

«Tirados ya los doce primeros pliegos del 
libro del Canciller, y corregidos de primera 
los restantes, la obra hubo de quedar en tal 
estado, hasta encontrar quien tomase á su car- 
go la empresa, no fácil por cierto, de llevarla 



XLIV BIBLIOTECA VENATORIA. 

á cabo, atendida la confusión en que el difun- 
to dejara sus papeles, y los ligerísimos apun- 
tes que entre ellos se han hallado. Faltaba por 
completo la descripción de los códices de que 
se habia valido; no estaba hecho ni aun empe- 
zado el glosario de voces anticuadas, y en 
cuanto á la ilustración de los textos, ya en su 
mayor parte impresos, y puntos discutibles 
que habia necesariamente de abrazar la intro- 
ducción ó prefacio á toda la obra, nada, ab- 
solutamente nada, ha parecido, siendo de pre- 
sumir los conservase íntegros en la memoria. 

»Las cosas en este estado, cúpole al que 
suscribe interpretar los deseos y aspiraciones 
del difunto biblióñlo, estudiar asunto para 
él nuevo del todo, y suplir lo que faltaba pa- 
ra la terminación del volumen ya casi im- 
preso en su totalidad, y tiradas también las 
cromo-litografías que debian ilustrarle. » 

Ya sabemos cómo llegó el trabajo á manos 
del sabio bibliófilo Sr, Gayangos: lo que igno- 
ramos es quién lo confirmó con el extraño tí- 
tulo de Libro de las Aves de Casa. ¿Lo llevaba 
el códice que se copió y los demás que se con- 
sultaron? Entonces ¿por qué no se corrigió es- 



BL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XLV 

te defecto en obsequio del autor? Séanos per- 
mitido dudar que haya códices que cometan 
tan grave equivocación. Pero de cualquier 
modo que sea, es lo cierto que en la introduc- 
ción se le llama así todas las veces que se le 
nombra. 

Y al leer Libro de las Aves de Caza^ parece 
que tenemos en .la mano un tratado especial 
de historia natural, y no una obra de cetrería; 
porque las aves de caza son aquellos subgéne- 
ros de la familia de las aves diurnas, del orden 
de las de rapiña, que se usan para la cetrería, 
cuando el objeto del libro no son dichas aves, 
sino que éstas son el medio para practicar la 
caza. Esto es tan cierto, cuanto que ninguno 
de los veinte códices que damos á conocer en 
nuestra Bibliografía Venatoria Española come- 
te esa falta: en algunos se le titula Libro de Ce- 
trería, y en casi todos Libro de la Caza de las 
AveSf que es su verdadero nombre, el que le 
cuadra en buen castellano. En ningún autor 
clásico hemos visto que se le llame de otra ma- 
nera. El Sr. D. Miguel Lafuente Alcántara, 
famoso caa^ador y acreditado hablista, autorí- 
dad que no recusarán los padrinos de confir* 



XLVI BIBLIOTECA VENATORIA. 

macion del libro del Canciller^ en sus Ifnoesti^ 
gacUmes sobre la Montería^ le titula Libro de la 
Caga de las Aves. Tenemos en pro de nuestra 
opinión la autoridad de todos los códices y la 
del correcto y castizo historiador de Granada. 

Quizás crean los padrinos del libro que no 
bastan estos testimonios, y quisieran pregun* 
tar al mismo Pero López de Ayala. Pues bien; 
preguntemos al grande escritor y Gran Canci- 
ller de Castilla, padre legítimo de la obra. 

En la invocación con que Pero López de 
Ayala empieza su libro, acaba diciendo: «co- 
»menzará una pequeña obra para ejercicio de 
líos hombres, por los tirar de ocio et pensa- 
•mientes, et puedan haber entre los sus enojos 
»et cuidados algund placer et recreamiento 
i sin pecado; la cual obra será un pequeño es* 
»cripto, en que departirá De la Casta de las 
TtAves et de sus plumajes et dolencias et mele- 
»cinamientos.» 

Con esta declaración tan explícita y termi- 
nante, sería más que suficiente para probar 
cuál es el verdadero título del libro; pero aún 
podemos alegar que en el prólogo que dirige 
el mismo autor al otúspo de Burgos, D. Gon- 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XLVII 

zalo de Mena, dice ¡cinco veces! Caza de las 
Aves, ¿Puede quedar ya alguna duda? 

Y por último, al terminar su obra, la confir- 
ma pl Gran Canciller, dándole todo su nombre 
propio, como si quisiera clavetear nuestra 
opinión, diciendo así: lAquí se acaba el Libro 
wde la Caga de las Aves, que fizo Pero López de 
•Ayala en el castillo de Oviedésen Portogal, 
»en el mes de junio, año del Señor de mili et 
•trecientos et ochenta y seis años, era de'Cé- 
•sar de mccccxxiv años. » 

Quede, pues, establecido que hoy publica- 
mos el Libro de la Caza de las AveSy del Canci- 
ller Pero López de Ayala, por primera vez con 
su nombre propio. 

Pero no es este soló error el cometido: hay 
otro que afecta á tres obras y á tres persona- 
jes: á D. Beltran de la Cueva, Duque de Al- 
burquerque, á Pero López de Ayala y á Juan 
de Sant Fagun, y á sus tres libros. 

He aquí la cuestión: las Glosas del Duque de 
Alburquerque, puestas á continuación del libro 
del Canciller publicado por la Sociedad de 
Bibliófilos Españoles, ¿fueron escritas al libro 
de Pero López de Ayala, 6 al de Juan de Sant 



XLVIII BIBLIOTECA VENATORIA. 

Fagun? Veamos antes lo que dice el Sr, Ga- 
yangos en la, introducción al libro publicado 
por la Sociedad de Bibliófilos: tCasi contem- 
poráneo del Canciller fué Johan de Sant Fa* 
gund, cazador del rey D. Juan II de Castilla, el 
cual habiendo obtenido licencia tpara ordenar 
»una pequeña r^la de cómo se pueden regir y 
«gobernar los falcones, azores ó gavilanes, i 
compuso una dividida en tres libros ó tratados, 
que presentó al rey Enrique IV, hijo y suce- 
sor de aquel monarca. No se conserva, que 
sepamos, el original de dicha obra, pero en la 
Biblioteca Nacional de esta corte hay copia 
esmerada hecha á fines del siglo xvi, junta- 
mente con la glosa ó comentario del Duque de 
Alburquerque. Es un tomo en 4.** mayor, de 
230 hojas, y está señalado con la L. 86. 

•En este tratado, posterior al de Ayala, y 
escrito quizá con mayor claridad y orden, el 
autor consignó, no sólo las lecciones y avisos 
de su propia experiencia, sino también las re- 
glas y preceptos tque yacian, escriptas en 
•otros libros. • 

•Este libro de Johan de Sant Fagund, co- 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XLIX 

mentó y glosó el célebre favorito de Ehrin 
que IV, D. Beltran de la Cueva» Duque de 
Alburquerque, Conde de Huelma y de Ledes^ 
ma» el cual, como fuese muy aficionado á la 
caza de azor, y á todo género de entreteni- 
mientos cortesanos, hizo añadir sus propias 
observaciones á la obra de aquel: i£ por ende 
•el muy ilustre Sr. D. Beltran fizo aquí escrí- 
»bir las espirencias que en los falcones de su 
iseñoría experimentó, añadiendo y aumentan- 
ido por glosa en los capítulos del dicho libro 
i de Joban Sant Fagund las dichas espirencias 
•que en adelante se siguen, las cuales mandó 
»su señoría á sus cazadores probar, é fallólas 
•ende muy provechosas en sus falcones, é 
•mandó ademas su señoría sacar en este dicho 
•libro las propiedades de las medicinas.» 

•Entre los papeles del Sr. Lafuente no ha 
sido posible hallar indicación alguna, ni sus 
más íntimos amigos nos las han podido pro- 
porcionar, acerca del códice de donde se sa« 
carón las Glosas del Duque de Alburquerque, im- 
presas á continuación del libro del Canciller. 
Verdad es que en la Biblioteca Nacional de 
esta corte se halla, según arriba hemos dicho, 

D 



L BIBLIOTECA VENATORIA. 

la obra de Sant Fagund, glosada por D. Bel* 
tran de la Cueva; pero dicha glosa está ínter* 
calada en el texto, y no por separado, y ade- 
más cotejada con la presente u vé que es muy 
distinta. Por otra parte, los treinta y tres ca« 
pitulos impresos concnerdan perfectamente en 
los epígrafes y en la materia con otros tantos 
del libro del Canciller, bastando paya persuadir- 
se de ello el simple cotejo de su contenida. De ma- 
nera que las glosas del Duque, que aberra se 
imprimen, no son, como hubiera podido ereer- 
se, al Libro de las Aves que Cazan^ compuesto 
por Johan de Sant Fagund, sinQ al Libro de las 
Aves de Caza (i j é de sus plumages é de sus dolen-- 
cias é melednamientoSf del Canciller Pero López 
de Ayala. 

•Natural era que D. Beltran, que tan afi- 
cionado se mostró siempre á este género de 
ejercicio, y tal práctica adquirió en él, comen- 
tase y glosase las dos obras principales que 
sobre cetrería y caza con azor existtian en su 
tiempo; pero lo volvemos á repetir, por más 
diligencias que hemos hecho no nos ha sido 



(z) Paae má el titulo por la tltima vtx. 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. Ll 

posible areriguar qué códice 6 copia tuvo el 
difunto bibliófilo paia la impresión comenza- 
da y que no tuvo la dicha de ver concluida.» 
Por todo lo copiado se vé: i.° que el señor 
Gayangos declara con repetición, nada menos 
que tres veces, que el libro de Sant Fagun 
contiene las Glosas del Duque de Alburquerque; 
2.^, afirma también con repetición, nada me- 
nos que dos veces, que no sabe dónde vería el 
Sr. Lafuente las Glosas del Duque de Alburquer^ 
que formando parte del libro del Canciller; 
3.^, indica que las glosas que se imprimen no 
han sido escritas para el libro de Sant Fagun, 
sino para el de Pero López de Ayala; 4.®, su- 
pone, para probar el primero y tercer punto, 
que D. Beltran de la Cueva comentaria y glo- 
saría ambas obras, y 5.^, dice terminantemen- 
te y repite, y esto es lo principal, que la glo- 
sa intercalada en el texto de Sant Fagun, co^ 
tejada con la que pone al libro del Canciller, 
se ve que es muy distíntaf porque los treinta y 
tres capítulos concuerdan perfectamente en los 
epígrafes y en la materia con otros tantos del 
libro del Canciller, bastando para persuadirse de 
tílo él simple eotejo de su contenido. 



Ln BIBLIOTECA VENATORIA. 

Declaramos por nuestra fé de caballeros, qne 
cuando leímos, hace poco tiempo-, estas afir** 
macionestan terminantes, tan serias, hechas 
por un hombre tan sabio y tan grave como 
nuestro querido y respetable amigo el Sr; Ga- 
yangos, pasamos un rato tan angustioso, que 
no lo olvidaremos nunca. Estábamos recién 
llegados á Madrid de nuestro último viaje á 
América, y era una noche que dedicamos á 
la lectura del libro de Pero "López de Ayala, 
publicado durante nuestra larga ausencia en 
viajes, emigraciones y destierros; nos encon- 
trábamos solos en nuestro estudio y sin me* 
dio de consultar nuestros apuntes ni de recti- 
ficar nuestros recuerdos, porque aún no ha- 
blamos ordenado nuestros libros y papeles, y 
bajo el enorme peso de tan poderosa, y á nues- 
tro parecer indiscutible opinión, pasamos ho- 
ra tras hora, primero suponiendo si tal vez 
estábamos soñando; luego creyendo que el 
autor ó el lector, uno de los dos, debía estar 
loco; hasta que nos sorprendió el día, y con 
el ruido nos dimos cuenta de nuestro cabal 
juicio. Poco después consultamos y esdateci- 
mos nuestros datos, y desde entonces estamos 



EL PRfNQPS y. EL, CAKCIXXBR. Lili 

temiendo que llegue la hora Retratar en pú- 
blico.esta cuestión» porque tenemos enfrente 
^. serio, al sesudo, al sabio St. Gayangos sos- 
teniendo^ que cotejada la glosa que pone al li- 
bro del Canciller con la que lleva el de Sant 
Pagun,^^ v^ jque es muy distinta. Luego, él la 
hai cotejado y lo ha visto. Nuestra situación es 
muy violenta en este. momento; pero hay que 
tomar.un partido. 

, Estamos» pues» en el triste caso de negar 
aquella afirmación, pero no asf como se quie- 
ra, sino sin ambajes ni rodeos, rotundamente; 
y probando lo contrario, caerá por su base toda 
la argumentación del Sr. Gayangos. Vamos á 
la prueba: ¡cómo, ha de ser muy distinta la 
glQ^y cuando demostraremos en seguida con 
uno, tres, cinco, diez, veinte ejemplos (por- 
que veinte son los capítulos en cuestión, no 
treinta y tres, como equivocadamente dice el 
Sr. Gayangos), que la glosa es la misma, pa- 
labra por palabra, literalmente, y que está ar- 
rancada, toda entera, del libro de SantFagunl 
4Qu6 despojo tan escandalosol 

Pronto, corriendo, volando, que para eso 
tenemos plumas á la mano, nos manda núes- 



LIV MBLIOTSCA VBNATOBIA. 

tro deber alegar todas las pruebas, ya que en 
cumplimiento de ese deber mismo hemos lan« 
zado una protesta tan forzosamente valerosa, 
contra una autoridad tan justamente respe* 
tada. 

Veinte son las glosas que se han arrancado 
al libro de Juan de Sant Fagun, para atribuir- 
selas al de Pero López de Ayala. 

He aquí de dónde se han quitado, y dónde 
se han puesto integras, completas, al pié de la 
letra: 

SahtFaoum. Lofm ox Ayaul. 

Capítulo I del Tratado I, timsludado al. . Capítulo II. 

V . . . . Ídem IV. 

IV ... . Ídem V, 

VI ... . Ídem ' VI. 

VII . -> . . Ídem vil. 

IX ... . ídem VIII. 

XLIII del Tratado III UL 

II del Tratado II X. 

IV ... . ídem XI. 

XLIV del Tratado III ........ . XII. 

XIV átlTratado II . XVII. 

XXVI .... ídim XVIU. 

XX .... ídem XX. 

XIX .... ídem XXI. 

XXIV .... ídem XXII. 

XL del Tratado III XXIII. 

XXIII .... ídem. XXVI., 

XXIII del Tratado II XXXI. 

XXXVI .... ídem. XXXII. 

XXXIX del Tratado lU XXXVI; 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. LV 

La prueba que hemos alegado en 'el cuadro 
antecedente es incontestable. Evacúen las ci- 
tas los eruditos, y estamos segurísimos de su 
completa exactitud. Todas las glosas que lleva 
el libro de López de Ayala, absolutamente 
todas, están sacadas del libro de Sant Fagun. 
Si los demás capítulos del primero, el i, el 3, 
el 13, el 14, el 15, el 16, el 19, el 24, el 25, 
el 27, el 28, el 29, el 30, el 33, el 34, el 35, y 
desde el 37 hasta el 47 con que acaba, no van 
glosados, es porque no se encontraron glosas 
aiiálogas en el segundo; si se hubieran encon- 
trado» también se les hubieran quitado á este 
para ponérselas á aquel. £1 despojo ha sido 
en toda la medida de lo posible. 

¿Quién es el responsable de esta indigna 
operación, de este censurable artificio? ¿La So- 
ciedad de Bibliófilos Españoles? Nos apresu- 
ramos á relevar de semejante responsabilidad 
á una corporación á que tenemos la honra de 
pertenecer. Esta delega en comisiones para 
tales casos. ¿El Sr. Gayangos, último colabo- 
rador en la edición del libro? Nos apresuramos 
también á relevarlo de tan grave compromiso. 
£1 Sr. Gayangos se encontró la obra casi he- 



LVi yáitiLícynck yrnmmmu. 
cha, y empezó por declarar^ como hemos vis» 
to, que «le cupo interpretar los deseos y aspi» 
raciones del difunto Sr. D. Emilio Lafuente 
Alcántara, y esstudiar asunto para 61 nuevo d^ 
todo.» Si supuso que las^gldsas que seimpri*- 
mian, no habían sido escritas paxm el libro de 
Sant Fag^n, sino para el de Pero López de 
Ayala, y que D. Beltran de la Cueva comen^ 
taríá y glosaría ambas obras, fué por pura de- 
ferencia al bibliófilo difunto. Si añadió, qu&la 
glosa intercalada en el texto, de Sant Fagim» 
cotejada con la que pone al libro del Canciller» 
se vé que es muy disHnia^ porque los treinta y 
tres capítulos (ya hemos dicho que no son 
más que veinte) concuerdan perfectamente en 
los epígrafes y en la materia con otros tantos 
del libro del Canciller, basta/ndo para pmuadir*' 
se de ello el simple cotejo de su cotiUmdo, fué por 
un exceso de generosidad muy explicable, y 
hasta en cierto modo plausible. Los hombres 
acaudalados y ricos, deben ser espléndidos; y 
el Sr. Gayangos, acaudalado y rico de autoría 
dad como nadie, quiso dejar bien puesta la 
obra que se le habia confiado, cuhrifodola 
con la bandera de su inmensa autoridad, por 



EL PRÍNCIPS Y EL CANCILLER. LVII 

amor á su Sociedad, y por honra á la memoria 
de: su amigo. No tuvo conciencia del hecho. 

¿Resulta que el Sr. D. Emilio Lafuente Al- 
cántara es él único responsable? También nos 
apresuramos á relevarlo de este caigo. El Se- 
ñor Lafuente Alcántara pudo encontrar un ma- 
nuscrito del libro de Pero López de Ayala, á 
que algún curioso añadiera las glosas del de 
Juan de Sant Fagun/ 6 ignorando la especie 
de súp^etaciony iba á caer en el error; ó co- 
nociendo el origen y la diferencia de ambas 
obras, pensaba publicar la primera, adiciona- 
da con la segunda, con notas que se extinguie- 
ron con su memoria. 

- De cualquier modo que sea, es seguro que 
en tan grave falta, no puede haber ni la más 
leve intención de cometerla. Los que, como 
nosotros, hacen una tan ardiente protesta en 
favor de la verdad histórica, deben hacer otra 
muy ardiente también en honra de la sabia So- 
ciedad de Bibliófilos Españoles, del docto Se- 
ñor D. Pascual de Gayangos, y del inolvidable 
Sr. D« Emilio Lafuente y Alcántara. Al César 
lo que es del César, y á Dios lo que es de Dios. 
Con este motivo no hemos de señalar otros 



LVIH meUOTBCA VBKATOitU. 

lunares que babiamos anotado en el en mal 
hora titulado Lib9^ di las Aws de Ctua^ y aun 
en peor hora adicionado, con la$ glosas del Du- 
que de Alburquei^que, Aquí paz y después gloria. 

El Libro de^ la Caua de las Aves^ ú de sus pbi' 
mages, et dolencias^ eí metecinarnteutos^del Concia 
ller Pero Lopet de Ayala, que nosotros publica* 
mps, va con el nombre suyo, y sin las glosas, 
pQrque no son suyas* Lleva un Apéndice^ espe- 
cie de recetario para la cura de los halcones/ 
que acompaña al códice de dicha obra, y que 
con la signatura L. i88 se conserva en la Bi- 
blioteca Nacional. También acaba del mismo 
modo otro códice que se guarda en la Biblio- 
teca particular de S. M. el Rey. Este lleva en 
nuestra Biblioteca Venaioria Española el núme>« 
ro 55» y aquel el número 59* Si este Apéndice 
le corresponde, como no creemos, e&una.bue«* 
na adición; y si no le corresponde, como sos- 
pechamos, ni le sobra ni le afea» 

Muchos son los códices que se custodiaa 
en bibliotecas nacionales y extranjeras, del 
famoso libro del Gran Canciller de Castillai 
cuyas descripciones están en los dos volúme- 
nes anteriores de la presente BiNioteca^ y en la 



\ 



BL P&ÍNCIPB y BL CAKatLBR, LIX 

Bibtíografía Venaiaria Española^ nuestra tam«« 
bien, desde el número 55 hasta el 70, y desde 
el 218 hastael aai. 

El haber sido escrita esta obra, para ali- 
viarse el autor del peso de las cadenas que le 
oprimían, encerrado en jaula de hierro en el 
castillo de Oviedes, en 1338, prisionero con la 
flcNT de la caballería española que sucumbió en 
Aljubarrota, ha debido hacerla más popular y 
n^ simpática, ademas de su grandísimo mé- 
rito literario. Y la grande analogía de tiempo, 
de forma y de objeto que guarda con la del 
ilustre Príncipe D, Juan Manuel, es lo que 
nos ha inspirado la idea de reunir en este vo* 
lamen, con un lazo común, las dos preciosas 
joyas venatorias deesos dos insignes proceres, 
hoara de la nobleza, de las armas y de las le- 
tra» patrias* 





vii: 

BL LIPRO ,PS LA MQNTBRÍA ¿ES. EL TRATADO. DB 
VP^ACJO^ PE DON ALFONSO BL SABIO? 

U4HD0 tan doctps bibliógrafos y ^^ 
bíos bifitoríadores como loa señores 
D. José Amador de los Rios y Doa 
-Pascual de Gayangos, babiair visto 
combatida por nosotros f\x o{Mnion de que el 
Li^a d$ la MxnnUría fuera obra de D» Alfon<- 
so X el Sabio, y nada repUi^uron ¿pesar de 
baber temdo sobrado tiempo para ello, desde 
la pubticacion del volumen I de esXzBiUioUea 
Vinatoria hasta que apareció el II, y por últi- 
mo, hasta la nunca bien sentida muerte de 
aquel insigne literato; cuando el muy docto 
catedrático de literatura española en la Uni- 
versidad de Madrid, D. Manuel de la Revilla, 
se atrevió á afirmar y establecer, cque el inte* 
res de dicha publicación consiste, no tanto en 



B& PlflfGim Y BL CANCILLER. lOBL 

el mérito intrínseco de la obnii como én el 
pr^go que la precede, dond» d ^Sr. Gutiar- 
tez de la Vega prueba con concluyiñtes tazúncs^ 
que no dan lugar á réplica^ que el Libro de la 
Montería no es el Tratado de Venación del Rey 
Sabio, como afirmó, sin pruebas suficientes» 
ét Sr. Amador de los Rios, sino que fué obra 
del Rey D. Alfonso XI; que el sistema de ra- 
zonamientos harto débiles en que el Sr. Ama- 
Úk áe los Rios futido su opinión contraria á 
lá de Afgote de Molina, queda pulverizado por 
las tazones de hecho que en contra alega el se- 
ñor Gutiexrez de la Vega, y que consisten en 
la mención -expresa que en el libro se hace de 
personajes y sucesos del reinado dé D. Alfon- 
-so XI, mención que procuró desvirtuar el se- 
^r Amador de los Rios, sosteniendo que 4a 
tercera parte de la obra era añíaidida al texto, 
sin más razón para probarlo que la de queden 
los códices no se decia que el libro consta de 
tres partes, cosa desmentida terminantemente 
por el examen de los mismos códices, según 
muestra el Sr. Gutiérrez de la Vega; de lo 
que resulta probado que el Libro ^de^ la Montería 
no es el Tratado de Venación éoíD» Alfonso el 



LXU BIBLIOTECA 7BNAT0ltIA. 

Sabio, perdido por desgracia, sino qcte fué 
etcrito 6 mandado escribir por D. Alfonso XI 
entre los anos 1342 y 1350 (1)1; cuando otro 
diligente investigador de la literatura y <M 
arte antiguos, aludido en ese mismo eicritd 
por el Sr. Revilla y exhortado por nosotros (2), 
solamente porque parecía haber indicado en 
conversación particular una (q>inion contrariai 
vino posteriormente á decir: mo queriendo 
airiazar por más tiempo, faltos de espacio, la 
publicación de nuestro juicio sobre la gene* 
rosa empresa que ha acometido el Sr. Gutiér- 
rez de la Vega, hemos de elogiarla y aplau-^ 
diría sin tasa, afirmando que es digna de su 
ilustración, de su patriotismo y de su buen 
gusto, porque ademas del valor que como he- 
cho puramente biblic^ráfico envuelve la pu- 
blicación del Libro de la MonUría^ presenta el 
trabajo del Sr. Gutiérrez de la Vega otro qui- 
zá más subido, y es el critico, pues en el dis- 



(i) Juicio critico del Sr. Revilla, pabUcado tn la Revista Cott' 
temporánea de 13 de Octubre de 1877, transcrito en la Biblioteca 
Vmatoria, Toltoien II, pkg. 24. 

(z) En ti mismo volumen II que acabamos de citar , á las {>&gi- 
nas ftiguieates. 



EL I^ÍNCIPE Y EL CANaLLER. LXIII 

curso preliminar aborda y mudw un punto de 
nuestra historia literaria de verdadera impor^ 
tancia (i)i; cuando otros varios escritores na- 
cionales y extranjeros vinieron á sancimar 
con su voto ilustradi^mo nuestra opinión, de 
que el Libro de la MonUfía era sin duda alguna 
de D. Alfonso XI el Justiciero» no faltaba más 
para remate y coronamiento de nuestra em- 
presa, que una critica débil, de un autor tan 
fuerte en estas materias, como la del opúsculo 
titulado El Libro de la Montería e$ el Tratado de 
Venación de D. Alfonso el SábiOy por D. Felipe 
Benicio Navarro. 

Mucho pudiéramos decir en contra de la 
opinión del Sr. Navarro, que no es otxá que la 
del Sr* Amador de los Rios, y que resucita 
aqueL después de muerto este, cuando el sabio 
historiador de la literatura española no creyó 
poderla sacar adelante^ aun por lo mismo que 
nos escribió en las cartas publicadas en el vo- 



(x) La Actdem», senñaario flustrado univertal. Mtdrid 7 d« 
Febrero de 1878, núm. St P^* 79» Este articulo bibUogr&fioo Ueva 
la firma T, que no es otra que la del Sr. D. Francisco Maria Tu- 
faino, el ilostrado escritor y anticuario aludido. Bata opinión fúA 
consignada después de haber leido toda la cootroveí^ fin los dpi 
▼olteieoc» de est^ Sibliatfca* 



UCIV BIBUOTBCÁ VBNATORU* 

lumen II de nuestra BMioitca. Pero siendo 
nosotros de parecer, que de^ues de qve cada 
uno ha establecido y planteado su opinicm á 
su gusto, en el tiempo que ha querido y en 
el espacio que ha necesitado, toda controver» 
sia suele ser apasionada y estéril, preferimos 
someter la cuestión á los doctos y eruditos^ y 
entre estos ninguno más erudito ni más doc- 
to que el sabio catedrático de literatura eq;>a* 
ftola en la Universidad de Madrid, D. Manuel 
de la Revilla, á quien, si nosotros no tenemos 
la honra de conocer, no puede recusar nuestro 
adversario, pues que del juicio critico que es- 
cribe de su opúsculo, aparece ser su amigo y 
hasta su confidente. Si nosotros hemos llama* 
do débil á la critica del Sr. Navarro, es por- 
que así lo prueba el Sr. Revilla en las siguien- 
tes consideraciones: 

•Creemos digno de atención un folleto del 
conocido publicista D. Felipe Benicio Navar- 
ro, que lleva por título: El libro de la MonUría 
is el Tratado de Venación de Don Alfonso el Sabio, 

I Como el autor declara^ este folleto se ha 
publicado con algún retraso, por causas com- 
pletamente ajenas á su voluntad, y en testimo^ 



EL PJtfNCIPE Y EL CANULLER. LXV 

nio'iáestt aserto Uí^>eláá las peiscmasqueco- 
jEidcen^laliidote de estás causas» Como imatie 
estas^ pcsf^onas'^ e) atitpr de' estas Jíneas, te* 
nemes müchoigustq en complacer ai señor 
Navano y declarar que «n efecto^ no es éi res- 
ponsable del retraso con que. se iia pirhltcado 
su folleto. - / : 

: «Divídese éste en dos partes^ En la primera 
censura el autor al Sr. Gutiérrez de la Vega 
por no haber co|>iádo con fidelidad los códices 
^ que se contiene el íibro de laMcmtertiíf^ y de- 
fiende al Sr. Lafuente Alcántara de l<>s ataques 
que le; dirigió el nuevo editor de esta obra; 
Nada tenemos que decir sobre estas censuras, 
que én g^ieral nos parecen fundadas, salvo 
una de todo punto injusta, que es la siguiente: 

.i£n la página 67 del tomo I del Liiro de la 
Montería^ se lee la siguiente frase: «cómo quier 
»que ea el dia del verano mayor que el del 
»yuierno, a en él menos tiempo para correr el 
•monte.» El Sr. Gutiérrez de la Vega sus- 
tituye acertadamente la palabra menos con un 
más, atribuyendo el error á equivocación y mal 
criterio del autor. Pero al Sr. Navarro no le 
parece bien corrección tan atinada» y dice que 

£ 



LXVI BIBLIOTECA VBNATQillA. 

bien pudo ser inUncUm rabonada del autor ta- 
maño disparate. ¿Quiere decimos el Sr, Na- 
varro^con qué inUncion razonada puede afirmar- 
se que como los dias del verano son mayores 
que los del invierno, hay m^nos tiempo en 
ellos para correr el monte? 

•Pasa después el Sr. Navarro á examinar 
prolija y concienzudamente los códices escu- 
rialenses del Libro de la Moi^fi^t y sostiene 
que es el más antiguo el designado como II por 
el Sr. Gutiérrez de la Vega, fundándose, no 
sólo en sus caracteres paleqgráficos y materia* 
les, sino en la forma arcaica de muchas pala- 
bras que en él se hallan, que le parecen pro* 
pias del siglo xiii más que del xiv. Aduce esto 
el Sr. Navarro para sustentar que los actua- 
les códices no son originales, sino copias de 
un original perdido, y que, portante, y á juz* 
gar por su estilo y lenguaje, la obra debe ser 
de D. Alfonso el Sabio y no del Onceno. 

i El argumento primero, aunque fuerte no es 
decisivo, pues el mismo Sr. Navarro con- 
fiesa que muchas de es^s palabras, propias del 
siglo XIII, se usaban un siglo más tarde. Más 
lo es el que se infiere de la compar^ion del 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. LXVII 

estilo y lenguaje del Libro de la Monkfia con el 
de otros trabajos del Rey Sabio. 

«Veamos ahora cómo contesta el Sr. Na*- 
vatro á los principales argumentos dd s^or 
Gutierres de la Vega á favor de su tesis de que 
el Libro de la Mmáería es de D. Alfonso XI. 
Eran ésios la mención en varios pasajes de la 
obra de nombres de mcmteros de este monar<* 
ca, las alusiones á la muerte del infante Abo- 
melique en la batalla del Salado, y la carta á 
Alvar García. 

»E1 Sf. Navarro resuelve con harta facilidad 
estaa dificultades. Bien pudieron, en su opí- 
nioU) llamarse lo mismo los monteros de Alon^ 
so X y los de Alonso XI, y bien pudieron serlos 
monteros Martin Gil y Diego Bravo, los misa- 
mos que se citan como muertos en el ataque de 
Alonso X á Tarifa, Las citas de la batalla del 
Salado nada prueban, porque el capitulo refe* 
rente á los montes de Tarifa y Algeciras fué 
intercalado en la obra en tiempo de Alonso XI. 
En cuanto á las referencias hechas en la carta 
de Alvar García á un conde, hijo del Rey, que 
se supone ser D. Enrique de Trastamara, tam- 
poco prueban nada, pues cuando se escribió la 



LXVni BIBLIOTECA VENATORIA, 

carta^ra éste demasiado niño para que seJe 
tomase en cuenta para lo que la carta dice, y 
bien pudo ese conde, hijo del Rey, ser el bas- 
tardo de D. Alfonso X^ Alfonso Fernandez, 
Señor de Molina. A estas razones añade el se- 
ñor Navarro la muy importante de que 46 ca- 
pítulos del Uhro de la Montería [la física de los 
canes), forman dos libros del Arte de Cetrería de 
D. Alonso X) códice del Escorial anterior en 
un siglo á la fecha que asigna al primero el 
Sr. Gutiérrez de la Vega. 

i A nuestro juicio, todas estas pruebas no son 
igualmente sólidas. Por más que diga el señc^ 
Navarro, es algo raro que los monteros de los 
dos Alfonsos llevaran el mismo nombre y ape- 
llido; es algo aventurada y no bien fundada la 
afirmación terminante de que el libro de los 
montes de Tarifa y Aigeciras es una interpola- 
ción, y tampoco prueba cumplidamente el se- 
ñor Navarro que el conde hijo del Rey, de que 
se habla en la carta á Alvar García, sea D. Al- 
fonso Fernandez, bastardo de Alfonso X» (i). 



(i) Revista Contemporánea del 15 de Noviembre de 1878, ar- 
ticulo del Sr. ReviUa, página 126 y siguientes. 



EL PRÍNCIPE T EL CANCILLER. LXtX 

Gon poco más que lo que hace el Sr. Revi- 
lla, s^un acabamos de ver, lograríamos res=- 
tablecer nuestra opinión, la de los eruditos 
eseritores nacionales y extranjeros t^ue la han 
sancionado con su voto, y la del mismo señor 
ReviUa cuando dijo, que «el Sr. Gutiérrez de 
IsiVegSL prueba con concluy entes razones ^ que no 
dan lugar á réplica^ que el Libro de la Moñferia 
no es el Tratado de Venación del Rej' Sabio, co- 
mo afirmó, sin pruebas suficientes, el Sr. Ama" 
dor de los Rios^ sino que fué obra del Rey Don 
Alfonso XI; que el sistema de razonamientos 
harto débiles en que el Sr. Amador de los 
Ríos fundó su opinión contraria á la de Argo- 
te de Molina, queda pulverizado por las razones 
de hecho que en contra alega el Sr. Gutiérrez de 
la Vega,» etc.; pero ya hemos dicho por qué 
diferimos á la opinión de los doctos, y ademas 
el doctísimo catedrático de literatura española 
en la Universidad de Madrid, nos da idea del 
poco trabajo que el Sr. Navarro se toma en 
evacuar con fidelidad las citas de sus obras, en 
el análisis que acaba de hacer del Arte Cisoria 
de D. Enrique de Villena, publicado reciente- 
mente por dicho señor, criticándolo así: 



LXX BIBLIOTECA VENATORIA, 

«Dos gravísimos lunares debemos notar, 
sin embargo, en los estudios del 'Sr. Navar- 
ro, uno de ellos de tal naturaleza que nos 
cuesta trabajo atribuirlo á yerro del autor. Es 
el primero la frecuencia con que cita, dándo^ 
le autoridad y 'tomándole por fundamento dé 
no pocas afirmaciones, el Centón epistolario del 
bachiller Hernán Gómez de abdad-Real, El se- 
ñor Navarro no puede ignorar las poderosas 
razones alegadas por muchos y graves escri- 
tores contra la autenticidad de semejante li- 
bro, y dado esto, 6 debiera manifestar las que 
61 tenga para reputarlo auténtico, 6 abstener- 
se de citarlo como autoridad. 

« 

»E1 otro error, si no es debido á los impre- 
sores, es inconcebible é imperdonable: es un 
gazapo con honores de liebre. En el Apéndi- 
ce VIII, página 159, dice textualmente el se- 
ñor Navarro: •¥ véase que llevados por el hilo 
del discurso á las Sagradas Escrituras, apare- 
ce por sí misma la falsedad de aquel primer 
versículo del Cántico de los Cánticos: Nihil suh 
solé novum.i» Con decir que en el citado primer 
versículo del Cántico de los Cánticos no hay pa- 
labras semejantes, como sabe todo el que ha 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. LXXI 

leido la Biblia^ y que la frase Nihil sub solé no- 
vum se halla en el versículo décimo del primer 
capítulo del EclesiasteSy basta para compren- 
der, que á no haber aquí un yerro de impren- 
ta difícil de explicar y de admitir, el Sr. Na- 
varro demuestra que estará muy versado en 
arte cisoria^ en arte culinario, en sitiología y 
en otras ciencias tan sustanciosas como pro- 
fundas, pero que ni se toma mucho trabajo en 
evacuar con fidelidad las citas de sus obras ^ ni ha 
abierto una sola vez la Biblia; cosas ambas 
algo más necesarias en un erudito publicista 
que conocer los 4)rocedimientós que reco- 
mienda Villena y emplean los ingleses para 
servir el tuétano de carnero y otras materias 
de igual importancia en que se complace el 
Sr. Navarro. 

•Error de imprenta suponemos que será 
también, por más que su repetición sea algo 
sospechosa, un singular calificativo que el se- 
ñor Navarro aplica á la tabla de nombres pro- 
pios citados en su obra. Titúlala Tabla osomá- 
tica, y por más que hemos registrado el Dic- 
cionario de la Academia, no nos ha sido posible 
hallar adjetivo semejante , como tampoco en 



LXXII BIBLIOTECA VENATORIA- 

los diccionarios franceses, latinos y griegos. 
Ninguna raíz griega nos ha dado la clave para 
resolver la dificultad, ni las personas de grave 
autoridad que hemos consultado han podido 
ayudamos en nuestras indagaciones. Hásenos 
ocurrido entonces que, siendo el catálogo de 
nombres propios, quizá habrá querido el señor 
Navarro decir Tabla onomática, del griego ono- 
nta (nopibre); en cuyo caso la palabra osomá-* 
tica será yerro de imprenta. Pero ¿cómo ha 
dejado pasar el Sr. Navarro error tan grave, 
nada menos que en diez páginas distintas? 
¿Habrá que pensar que ha estudiado las raices 
griegas con igual esmero que la Biblia} 

» Gravísimos lunares son estos, y esperamos 
que el Sr. Navarro los explicará cumplida- 
mente y cuidará en lo sucesivo de revisar con 
más cuidado sus obras, siquiera con el que 
suele poner en notar las faltas ajenas, como 
lo demostró en cierto folleto y cierto artículo 
del periódico El Campo ^ relativos al Libro de 
la Montería, del Rey D. Alonso, publicado por 
el Sr. Gutiérrez de la Vega» (i). 



(i) El Globo, diario ilustrado, político, científico y literario 
del martes 2a de Julio de 1879, artículo del Sr. Revilla. 



VIII. 



BIBLIOGRAFÍA VENATORIA ESPAÑOLA. 



(Adición 2.') 




ESPUEs de publicado el tomo II del 
Libro de la Montería con la Adición 
á la Bibliografía Venatoria Española 
del tomo I, en el espacio de tiem- 
po que ha mediado hasta la inipresion de este 
volumen III, se han dado á luz nuevas obras, 
y hemos adquirido noticius de otras que de- 
ben ñgurar en este estudio bibliográfico. 

Empecemos por rectificar uno de tantos er- 
rores, ó.si se quiere esclarecer una de tantas 
verdades, como diariamente habría que recti- 
ficar ó esclarecer, si no dejáramos de la mano 
este trabajo. Porque con el tiempo, la biblio- 
grafía ha de ser la ciencia del esclarecimiento 
de casi todas las dudas de la literatura. 



LXXIV BIBLIOTECA VENATORIA. 

En el tomo I, página ccii, escribimos lo si- 
guiente al hablar de los libros impresos: 

157. GU2MAN EL BUENO (Carlos Tomás de).— Arte de ca* 
zar con reclamos. 
Citado por Hidalgo, Cartill^ <U cazadores ^ pág. 65. 

Y en el tomo II, página Lxrv, dijimos lo que 
sigue al tratar de los manuscritos. 

217. GU2MAN EL BUENO (D. Círlos TohIs db;.— Arte de 
cazar la perdiz con reclamo macho y hembra. M. S. del siglo ziz. 

Un manuscrito en 4.° muy abultado, en papel, que posee el Ex- 
celentísimo Sr. D. &irique de Leguina. 

Véase GUZMAN EL BUENO (Carlos Tomás db).— Tomo I, 
p&gina ccii, numero 157 de la presente obra, ¿Serán ambos ma- 
nuscritos, ó tendría & la vista el Sr. Hidalgo el ejemplar impreso, 
según parece desprenderse de su cita, y que nosotros no hemos 
visto? 

Por esos dos artículos citados se compren- 
derá que nos inclinábamos instintivamente á 
creer, que el libro de Guzman el Bueno estu- 
viese ya impreso, sin embargo de que en nin- 
guna parte, que recordemos, se le haya nom« 
brado en tal concepto. 

Después llegó á nuestras manos un manus- 
crito de esa obra, copia del original, porque al 
fin se leia lo siguiente: 

Nota. D. C&rlos de Guzman, Caballero del órdsn de Santiago, 
Maestrante de la Real de Sevilla, Alférez mayor de la ciudad de, 
Montilla, y autor de esta obra, la dedicó al Excmo. Sr. Marqués 
de Guiúialcáxar, grande de España de primera clase, etc., en cuyo 



^ 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. LXXV 

poder se hallará su original; lo cual se advierte por si alguna copia 
contuviere yerros no conformes al mismo. 

Con esta advertencia acudimos á nuestro 
amigo el actual marqués de Guadalcázar, á 
ver si en s\is archivos se encontraba el origi- 
nal para poder confrontarlo con las copias; 
pero desgraciadamente debe de haber desapa- 
recido de su casa, cuando á vuelta de algunos 
dias nos ha contestado lo que sigue: 

ExcMO. Sr. D. José Gutibrrb2 db la Vega.— Ma¿ri<¿ 17 de 
"Enero de iSyE^-^Muy señor mió y distinguido amigo: Con verdade- 
ro sentimiento mió no me es dado complacer & V. como lo he es- 
perado hasta hoy, habiendo sido infructuosas cuantas pesquisas se 
han practicado en los Archivos de esta su casa para encontrar el 
manuscrito que V. deseaba consultar. 

Aprovecho «sta ocasión para reiterar á V. las veras de mi buena 
amistad, y repetirme suyo afectísimo seguro servidor Q. S. M. B., 

GuADALCl2AR. 

Esta respuesta nos habría desazonado com- 
pletamente, si hojeando y leyendo y releyendo 
mientras el citado manuscrito, no hubiésemos 
llegado á hacer más claras y útiles averigua- 
ciones. 

El detenido estudio que hicimos de él nos 
convenció de que no era la primera vez que 
leíamos tan preciosa obra: y como siempre que 
se hace un trabajo con verdadero amor, nos 
sentimos casi inspirados, nos recogimos unos 



LXXVI BIBLIOTECA VENATORIA. 

instantes con nuestros recuerdos, y nos levan- 
tamos resueltos á tomar en nuestra librería el 
volumen impreso de esta obra, y efectivamen- 
te tropezamos con él, y se titula así: 

Arte de cazar la perdiz, con reclamo macho y heñirá. — Obra de 
suma utilidad para los aficionados, arreglada por una sociedad de 
cazadores de Andalacia.— Sevilla. Francisco Alvarez y Compañía, 
impresores de SS. AA. RR. y honorarios de cámara de S. M. Calle 
de los Colcheros, numero 25.— 1853,— Un tomo en 8,' de 264 pá- 
ginas. 

Ya hemos dado con el secreto que nos ha- 
bía desfigurando esta importante obra, porque 
tal es, ni más ni menos, desde la cruz á la fe- 
cha, el libro de D. Carlos Tomás de Guzman 
el Bueno* Pero ¿por qué aparece como obra 
arreglada por una sociedad de cazadores de 
Andalucía? Examinemos el mañoso ardid. En 
el reverso de la portada se lee, como para se- 
ducir al lector: 

Esta obra es propiedad de sus autores, quienes perseguirán ante 
la ley al que la reimprima sin su permiso. Lleva el sello de las ini- 
ciales de su editor. — M. M. del C. 

Es decir, que los que han imaginado el ar- 
tificio recuerdan la ley que los comprende. Y 
á la página siguiente, para corroborar el hecho, 
han puesto esta dedicatoria: 

Al Excmo. é limo. Sr. Conde de Luque, y íi su señor hijo poli— 



BL PRÍNCIPE Y BL CANCILLER. LXXVII 

tico D. José Maria de la Puerta, Maestranto de la Real de Sevilla, 
ofrece este Tratado como muestra de su respetuosa consideración. 
->M. M. del C. 

{Hasta dónde se lleva el artificio! Sentimos 
de todas veras ver tan escasamente honrados 
con esta dedicatoria á nuestros amigos y paisa- 
nos el de Luque y el de la Puerta. Mejor les 
dedicaríamos la Torre del Oro, si no respetá- 
semos tanto la propiedad ajena. 

Pero el artificio no queda reducido á las pri- 
meras páginas^ sino que para darle al libro 
impreso todos los aires de obra moderna y ori- 
ginal, se le alteran las fechas que pueden des- 
mentir su origen contemporáneo y revelar su 
origen antiguo. Por ejemplo, se lee en su pá- 
gina 59, párrafo 30; 

Al Excmo. Sr . Marqués de Guadalcázar, gran apasionado á esta 

diversión, le resolví tal duda con lo antes referido, admirado como 
estaba por no saber en qué consistía, que habiendo comprado en el 
año anterior (al de 1839 en que esto pasó) diversos pájaros de alto 
precio, porque cumpli.ron bien en la prueba, no cantaban nada en 
aquella cacería, que era al mediar Febrero del referido año. 

Y en el manuscrito que tenemos á la vista 
se respeta la antigüedad déla fecha, y se dice: 

El Sr. Marqués de Guadalc&zar, estando en Sevilla el año 1779, 
me preguntó, en qué consistía que varios pájaros que compró el an- 
terior porque cumplieron Inen, en el presente no cantaban. 

En el mismo libro impreso se trae otra fe-* 



LXXVin BIBLIOTECA VBNATQRU. 

cha á tiempos modernos, diciendo en la pági- 
na 79, párrafo 52: 

Uaa mafiana 4 la hora 4el tlbf ta el afio 4o J8391 estando de ca- 
cería con la hembra en los aitios de los Picachos de la villa de las 
Posadas 

Y en el manuscrito cit^o se lee con su res- 
pectiva fecha: 

Una mafiana, k la hora del alba, en el afto anterior 1799» eataade 
de cacería con la hembra en el sitio de los Picachos de la villa de 
Posadas 

En el propio impreso se vuelve á alterar 
otra fecha trayéndola á estos tiempos, según 
se ve en la página 8o, párrafo 53: 

No puedo omitir, para mayor prueba de mis asertoSp respecto k 
la enseñanza que puede llegarse & dar á estos pájaros, haber visto 
uno muy bueno que en el año de 1845 tenia mi compañero y amigo 
D. Juan Tejeiro, vecino de la villa de Cabra, al cual daba el som- 
bre de Figueras; y por ser muy fuerte, se veía con frecuencia en la 
necesidad de soltarlo. 

Y nuestro manuscrito dice con su fecha cor- 
respondiente: 

Para mayor prueba del exceso á que puede alcanzar la doctrina 
de los pájaros, sostenida por la fuerza de la costumbre, que tanto 
poder tiene sobre toda especie de vivientes, no omito también decir 
que he visto un p&jaro bueno que en el año 1782 tenía mi compa- 
ñero y amigo D. Juan Tejeiro, vecino de la villa de Cabra, el cual, 
por ser muy fuerte, se veía con frecneacia en la necesidad da sol- 
tarlo en el acto de cazar. 

Por fin, én el libro impreso se trae acá una 
vez más otra fecha, en la página 165, párrafo 
J49 y último, diciendo: 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. LXXIX 

La dilatada experiencia desde 24 años hasta el de 1853, eu que 
principié & escribir, y tuve que suspenderlo por una lamentable des- 
gracia,.... 

Y en el precitado manuscrito se conserva su 
fecha, leyéndose: 

La dilatada experiencia de 24 años hasta el de ly^t en que prin- 
cipié á escribir y tuve que suspenderlo por una lamentable des~ 
gracia 

¡Puede darse más, torpe artificio para apro- 
piarse una obra y arrebatar su gloría á D. Car- 
los Tomás de Guzman el Bueno, atribuyendo- 
sela á la Sociedad de cazadores de Andalucía, 
bajo la razón social M. M. del C.ü! 

Queda, pues, probado, que la obra que se 
consideraba como un mero manuscrito, está 
impresa; y queda también reivindicada su pro- 
piedad á favor del noble caballero del orden 
de Santiago, maestrante de Sevilla y alférez 
mayor de Montilla. 

Pasemos ya á dar las noticias que han llega- 
do á nuestros oidos de otros libros desconoci- 
dos, 6 de obras antiguas y modernas que han 
llegado á nuestras manos, siguiendo el método 
adoptado de dividirlos en manuscritos é impre- 
sos, y siguiendo también la numeración esta^ 
blecida en los volúmenes anteriores, 



LXXX BIBLIOTECA VENATORU. 

MANUSCRITOS. 

I 

239. ANÓNIMO. — La Caza ó Consejos 
dados á los reyes que gusten de este ejercicio, 
aplicados á la política y al desempeño de sus 
gravísimas ocupaciones. Manuscrito hallado 
entre los papeles de un viejo experimentado. 
Madrid. Imprenta de Vega y compañía, 1820. 
Se hallará en la librería de Castillo, frente á 
las gradas de San Felipe, á 8 cuartos. MS. de 
esta época. 

Poseemos solameate una copia de ese impreso, que demuestra 

su escaso volumen, pues no pasa de 14 cuartillas. EsU en romance 
de versos octosílabos. 

, 240. BORIA (D. Antonio). — Obras Histó- 
ricas, Bibliográficas y Enciclopédicas de Mon- 
tería, Cetrería y Caza menor, por D. Antonio 
Boria y Pascual. MM. SS. originales contem- 
poráneos. 

Nuestra buena suerte nos ha deparado la ocasión de adquirir la 
biblioteca completa y todos los manuscritos del famoso cazador 
D. Antonio Boria y Pascual, recientemente perdido para sus bue- 
nos y numerosos amigos, y para los muchos más que admiraban su 
laboriosidad y entiisiasmo por la caza y por la literatura venatoria. 

Desde el año de 1876 en que murió este conocido investigador 
de nuestra historia y bibliografía, todos los eruditos lamentaban la 
pérdida de su biblioteca y de sus numerosos escritos, conocidos de 
muchos, pero ignorado su paradero, hasta que hace pocos diks he- 
mos tenido la fortuna de conocer k su viuda, la Sra. Doña Manuela 
de Villarroel, á quien hemos comprado todos sus libros, que llegan 
á unos setenta volúmeues, y todos sus manuscritos, que son innu- 
merables, y que están completamente desordenados. 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. LXXXI 

Por el ligero repaso que hasta ahora hemos podido dar & la mul- 
titud de estos, vemos que el Sr. Boria tenia el vasto proyecto» en 
gran parte realizado, de publicar un Vocabulario Universal de Caza, 
y una Historia Bibiiográfica general y especialmente espaftola, del 
arte de la montería, de la cetrería y de la caza menor. 

Con más tiempo para ordenar tantos papeles como en volúmenea 
encuadernados, en legajos cosidos y en hojas sueltas hemos recibi- 
do, creemos poder aprovechar muchos de ellos para publicarlos se- 
paradamente, ó en artículos sueltos en las columnas de nuestro pe- 
riódico La Ilustración Venatoria. 

241. ANÓNIMO. — Libre de la Ca9a. En 
el arch. de la Cor. de Arag. Curi. sig sec- 
ción I. Reg. Jolan. loe. Joan, i f. loi. b. se lee 
esta carta; «La Reyna Darago Car cosí:» Del 
Libre de la Cagci que havets trames al senyor 
Rey 11 havets fct gran plaer segons ell vos es- 
criu. E nos daquell é del acord dessus ditvos 

fem moltes gracies Dada en Mont90 ásots- 

nostre segell secret á XXVIII dies dabril del 
any MCCCXXXIX. Dirigitur Comiti Fuxensi. 

En las Memorias para ayudar á formar un Diccionario critico de 
los escritores catalanes, de D. Félix Torres Amat. 
^ (Este numero 241 ha debido entrar en el lugar del 240, y vice- 
versa, por exigirlo así el orden alfabético; pero se olvidó al impri- 
mirse la págiaa anterior, que pertenece al pliego precedente.) 

242. CARLOS V, — Pragmáticas de Don 
Carlos y sobre la pesca de los ríos, cabos pon- 
zoñosos, cestos, redes y tiempos de pescar, y 
sobre los tiempos de caza y modo de ello; año 
de 1552.— Folio. MS. del siglo xvi. 

Biblioteca Nacional.— >F61íob 147 y 151 del volumen Dd 137. 
Tienen respectivamente las fechas de ax y zz de marzo de 15^2. 

F 



LXXXII BIBLIOTECA VENATORIA. 

Se prohibe el uto de gerga, lienxos, sMBanas, cestos y otros me— 
dios que se marcan, aii como sacar de madre ti los ríos para dejar- 
los en seco. Determina las maltas en que incurrían los infractores. 

En cuanto k la caza, condena el uso de cepos, armadijos y perros 
no chotniegoSt estableciendo la veda, para favorecer la cria, desde 
marzo á mayo, sin perjuicio de que las justicias formen sus orde- 
nanzas especiales k tenor de la pragmática. 

Véase CARLOS V, PescayCaxa, numero 38? 

243. FERNANDO VL— Instrucción de lo 
que D. Bernardo Fernandez de Velasco, Du- 
que de Frías, ha de observar en el empleo de 
Cazador mayor de la Real caza de volatería, 
de que V. M. le ha hecho merced. San Lo- 
renzo 5 de noviembre de 1746. MS. del si- 
glo XVIII. Archivo del Real Palacio. 

Un volumen de 13 folios, copia del original, que empieza: «El 
Rey.— D. Bernardino Fernandez de Velasco, Pimentel, Tobar, 
Bracamonte y Züñiga, Duque de Frias, Primo. Por cuanto aten- 
diendo k la distinción de vuestra casa » Y acaba: «Yo el Rey. 

Por mandado del Rey nuestro Señor. — D. Gerónimo Val.» 

244. LEGUINA (Enrique de). — La Ce- 
trería. Apuntes coordinados por el Excmo. Se- 
ñor D. Enrique de Leguina. MS. 

Sabemos por carta del mismo autor que tiene ya concluida esta 
obra, y que la divide en nueve capítulos. 

I. La caza en general — Los textos sagrados— La Mitología — 
Babilonios — Medos — Griegos— Romanos — Galos — Celtas — Germa- 
nos'— Francos — Edad Media. 

II. La Cetrería — Objeto— Etimología — Antecedentes históri- 
cos — Nobleza de los halcones— Una caceria en el siglo xv— Cace- 
rías notables. 

III. División de la halconería — Alta y baja volatería— Modo de 
capturar los pájaros — Vuelos preferidos — Práctica de la Cetrería 
en ¿.frica. 



BL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER.. LXXXIII 

IV. El halcon^Cualidades dÍBÜntivas — Su reproducción. 

V. EnaeAaiua del halcón — Diversos sistemas empleados — Ali- 
mentación de los halcones — Ejercicios del capillo y alcándara. 

VI. Enfermedades de los halcones— Libros que pueden consul- 
tarse pan c<mocerla8 y aprender su remedio. 

VII. Obras utilizadas para coordinar estos apuntes* 

VIII. Cazadores españoles notables en Cetrería, y halcones 
históricos. 

IX. Glosario. 

Es un volumen en 4.°, de 270 planas y adornado con muchas 
acuarelas. 

Aguardamos con vivos deseos la publicación de esta obra, segu- 
ros de que será digna de la rq>tttacion de su autor, nuestro ilustra- 
do amicho el Sr. Legnina. 

245. MORTEMART-BOISSE (Barón 
de). — Las cacerías del gran mundo en París. 
Por el barón de Mortemart-Boisse. Aumenta- 
da y traducida por D. José Servaty. 1877. 
MS. de esta época. 

246. TAMARIZ DE LA ESCALERA 
(D. Fernando). — Trattado de la Caza del hue- 
lo, escritto por Don Fernando Tamariz de la 
Escalera, Capitán de cauallos Corazas: Dale 
á la estampa segunda vez Don Joseph Trexo: 
Dedícale Al Excmo, Señor Duque de Uzeda. 
— En Madrid, por Francisco Sanz, ymptesor 
del Reyno, año de 1681. MS. del siglo xvii. 

Al final se lee: 

«En Roma, por Pablo Antonio Vázquez, año de MDCC.» 
MS. en 8.°, de 36 folios, que parece ser una copia de la edición 
de 1 68 1. Esta edición es la segunda, según se desprende de la por- 
tada, y de ella se valdría en Roma el copista Pablo Antonio Váz- 
quez para este MS. 



LXXXIV BIBLIOTECA VENATORIA. 



IMPRESOS. 

247. ÁLBUM DE LA ILUSTRACIÓN 
VENATOJIIA del año 1878.— Año L Madrid. 
Imprenta, Estereotipia y Galvanoplastia de 
Aribauy compañía (sucesores dcRivadeney- 
ra}. Impresores de Cámara de S. M., calle del 
Duque de Osuna, número 3. 1878. 

Un volumen de 72 folios, en f61io mayor, con más de cien mag- 
níficos grabados de escenas de caza y pesca, por los primeros artis- 
tas de Europa. « 

248. ALFONSO XI.— Libro de la Mon 
tería del Rey D. Alfonso XI. Con un discurso 
y notas del Excmo. Señor D. José Gutierre^ 
de la Vega. Tomos I-II. Madrid. Imprenta y 
fundición de M. Tello, impresor Se Cámara 
de S. M. 1877. 

Dos volitmenes en 8.**, el primero de CCXIX-a88 páginas, y el 
segundo de LXXII-413 páginas. 

Son los dos vol&menes primeros de la Biblioteca Venatoria de 
Gutierre» de la Vega, 

249. AGUSTÍN (Miguel). — Libro de los 
secretos de agricultura, casa de Campo, y Pas- 
toril. Traducido de lengua catalana en Caste- 
llano por Fr. Miguel Agustin... Libro que el 
niesmo Autor sacó á luz el año 1617 y agora 
con addicion del Quinto Libro y otras curio- 



EL PRÍNCIPE y EL CANCILLER. LXXXV 

sidades; y un Vocabulario de seys Lenguas 
por declaración de los vocablos de dicho Li- 
bro. Zaragoza, Viuda de Pedro Verges, 1646. 

Un volumen en 4.**, de 8 hojas preliminares, 59a páginas, una hoja 
que se dobla, que es la Rueda perpetua, etc., 14 de Tablas, 7 del Vo- 
cabulario en seys lenguas, y una blanca. 

En el Quinto Libro se contienen los secretos de la caza de los 
animales terrestres y volátiles, y de los pescados y otros anímale» 
jos de la Casa de Campo, con muchas curiosidades. 

Este ultimo libro es un tratadito de caza y pesca. 

250. ARELLANO (D. Juan Manuel de). 
— Arte de cazar, ó cazador instruido con esco- 
peta y perros á pié y á caballo: contiene la en- 
señanza de traer el Caballo, limpiar, reconocer 
la escopeta, con la enseñanza de tirar, los tiem- 
pos de buscar la caza mayor y menor en sus 
tiempos: la cria y enseñanza de los perros per- 
digueros, perros maestros: modo de hacer pla- 
zas para coger la caza mayor; y otras varias 
y raras curiosidades, y todas las reglas condu- 
centes al perfecto conocimiento de este ejerci- 
cie. Su autor Don Juan Manuel de Arellano. 
Con licencia: Madridt Año de 1788. Se halla- 
rá en las librerías de Escribano, calle de las 
Carretas, y de Villa, calle Ancha frente á San 
Bernardo. 

Un volumen en 8.** de 8 hojas preliminares y 134 de tc^to. 

251, BADÍA (D. Joaquín). — De la caza y 
su legislación. Tratado de caza, pesca y uso 
de armas, con las leyes vigentes, tanto gene- 



LXXXVI BIBLIOTECA VENATORIA. 

rales como especiales para los clérigos y mili- 
tares: con los formularios para solicitud de li- 
cencias, y los datos y noticias mas interesan- 
tes sobre la materia. Obra sumamente útil, no 
solo á los cazadores, sino á los propietarios ru- 
rales, alcaldes, juzgados municipales y á las 
personas encargadas de la vigilancia pública. 
Por D. Joaquin Badía. Doctor en derecho ci- 
vil y canónico, individuo del Ilustre Colegio de 
Abogados de Barcelona, ex-oficial letrado, gefe 
de negociado del Ministerio de Hacienda, ex- 
juez municipal, individuo de la «Asociación de 
aficionados á la Caza» de Barcelona, etc., etc. 
Barcelona. Establecimiento tipográfico de José 
Miret. Calle de Cortes (Gran via), 289 y 291, 
Ensanche. 1879. 

Un volumen en 8.® de 2x4 páginas, índice y fé de erratas. 

252. BASURTO (Fernando de).— Diálo- 
go poético entre un caballero cazador y un 
pescador anciano, que dedicó á D. Pedro Mar- 
tinez de Luna, conde de Morata; donde junta 
muchas cosas pertenecientes á la historia de 
España, y particularmente de Aragón. 

Da fin á esta obra con un discante, en que 
manifiesta ser él su autor, y al pié se lee: 
«que se imprimió en Zaragoza, residiendo en 
ella su autor, á los 17 dias del mes de marzo, 
año 1539. Por Maestro Jorge Coci.» 

Tuvo esta obra el Cronista Andrés como lo dice él mismo en sus 



EL f»RfNCIPE Y EL CANCILLER. LXXXVII 

Borrad, de Autor, y este Historiador alaba k Basurto en el Agani— 
pe, pkg. 24. (Latassa, Bib. Nueva, tom. L pág, iot> J 

253. CARLOS m.—Real cédula de S. M. 
y Señores del C'onsejo, dada en el Pardo, á 27 
de Enero de 1788, en que se manda guardar 
el Reglamento inserto, formado para el exter- 
minio dé lobos, zorros y otros animales dañi- 
nos. (Memorial literario , 1788, tomo xiii, pá- 
gina 210.) 

Consta el Reglamento de quince capítulos. Se dispuso que dos 
veces al año, en Enero y Octubre, se hicieran batidas en todos los 
lugares de un partido en el mismo dia y hora. Se establecen algu- 
nas reglas acerca del modo de echar los cebos, y de los premios 
que habian de darse por los animales muertos fuera de las batidas. 
El rey se reservó el cuidado de avisar los montes y puntos en que 
'era preciso el auxilio de los pueblos , por ser suficientes las cace- 
rías que él emprendia. 

254. GERARD (Julio).— El Devora-hom- 
bres. Cacerías extraordinarias del Mayor Leve- 
son en la India, narradas por Julio Gerard, tra- 
ducción de Mariano Blanch. Barcelona. Ma- 
nuel Saurí, editor. 1879. 

Un volumen en 4.®, á dos col umnas, con grabados en el texto, 
de 70 páginas y el Índice. 

255. GERARD (Julio). — La caza del león, 
de la pantera, la hiena, el chacal y el ja- 
balí. Narraciones históricas, traducidas de la 
vigésima edición norte-americana, por Ginés 
Espramonte. Ilustrada con grabados. Barce- 
lona. Manuel Saurí, editor. 1878. 

Un volumen en 4.*^, á dos columnas, ds 64 páginas. 



tXXXVlII BIBLIOTECA VENAtORlA. 

256. GUERRA (D. Andrés).— Considera- 
ciones sobre la caza de la perdiz con reclamo, 
por D. Andrés Guerra, fundador y secretario 
de la Asociación de aficionados á la caza, de 
Barcelona, y corresponsal de la Sociedad pro- 
tectora de los animales y plantas, de Cádiz. 
Precio: i peseta. Barcelona. Manuel Saurí, 
editor. 1878. 

Un volumen en 8.*^ de 33 páginas y el Índice. 

257. GUTIÉRREZ DE LA VEGA (Don 
José). — Bibliografía Venatoria Española, por 
el Excmo. Sr. D. José Gutiérrez de la Vega. 
Madrid. Imprenta y fundición de M. Tello, 
impresor de cámara de S. M. — Isabel la Ca- 
tólica, 23. 1877. 

Un volumen en 8.** en gran papel y con grandes márgenes, con 
anteportada de la Biblioteca Venatoria y 112 pá¿ina8. Tirada de 25 
ejemplares, que no ae ha puesto k la venta. 

258. GUTIÉRREZ DE LA VEGA (Don 
José). — Biblioteca Venatoria de Gutiérrez de 
la Vega. Colección de obras clásicas españolas 
de montería, de cetrería y de caza menor, ra- 
ras, inéditas ó desconocidas, desde la forma- 
ción del lenguaje hasta nuestros dias, para ilus- 
tración de los cazadores, deleite de los eruditos 
y gloria de la lengua castellana. Madrid. Im- 
prenta y fundición de M. Tello, impresor de 
Camarade S. M. 1877-1879. 

£n esta Biblioteca se han publicado hasta ahora las obras si- 



\ 

£L PRINCIPE Y BL CANCILLER. LXXJCiX 

guientes: Libro de la Montería, del rey D. Alfonso XI; Libro de la 
Caza, del Príncipe D. Juan Manuel; y Libro de la Caxa de las Aves, 
del Canciller Pero Lope2 de Ayala, con discursos preliminares y 
notas de D. José Gutíerrez de la Vega. 
Véanse los números 248 y 260. 

259. GUTIÉRREZ DE LA VEGA (Don 
José).— Discurso sobre el Libro de la Mon- 
tería. 

Véase ALFONSO XI, Libro de la Montería, n&mero ;í48. 

260. GUTIÉRREZ DE LA VEGA (Don 
José). — Libros de Cetrería del Príncipe y el 
Canciller. Con un discurso y notas del Ex- 
celentísimo Señor D. José Gutiérrez de la 
Vega. Tomo único. Madrid. Imprenta y fun- 
dición de M. Tello , impresor de Cámara 
de S. M. 1879. 

Un vol&men en 8.^, que es el presente, de CIII-359 p&gs. 
Es el volumen III de la Biblioteca Venatoria ¿€ Gutierre* de la 
Vega, 

I 

261. HERNÁNDEZ Y FERNANDEZ 
(Esteban). — El Cazador de Tigres, recuerdos 
de un viaje alrededor del mundo, por Esteban 
Hernández y Fernandez. Madrid: imprenta de 
la Galería literaria. Colegiata, 6. 1 872-1 874. 

Dos volümenes en 8.®, el primero con una lámina y 127 p&ginas, 
y el segundo tamUen de 127 p&ginas. 

262. JIMÉNEZ Y ALARCON (D. Balbi- 
no). — La caza del pájaro. Leyenda humorís- 
tica en verso por D. Balbino Jiménez y Alar- 



kC BIBLIOTECA VENATORIA. 

con. Año de 1872. Ciudad-Real. 1873. Esta- 
blecimiento tipográfico de Cayetano Clemente 
Rubisco, calle de Calatrava, número 12. 

Un volumen en 8.® de 131 p&ginas. 

263. JUAN MANUEL (El Príncipe).— 
Libro de la Caza, del Príncipe D. Juan Ma- 
nuel, 

Está en el volumen III de la Bibliotpca Venatoria de Gutierrex 
de la Vega. 

Véase GUTIÉRREZ DE LA VEGA, Libros de Cetrería del Prín- 
cipe y el Canciller, numero 260. 

264. LÓPEZ DE AYALA (Pero).— Li- 
bro de la caza de las Aves, et de sus plumages, 
et dolencias, et melecinamientos. Del Canci- 
ller Pero López de Ayala. 

Esti en el volumen III de la Biblioteca Venatoria dt Gutiérrez 
de la Vega. 

Véase GUTIÉRREZ DE LA VEOA, Libros de Cetrería del Prin- 
cipe y el Canciller ^ numero 260. 

265. MARRYAT (El Capitán).— El caza- 
dor furtivo. Obra escrita en inglés por el capi- 
tán Marryat. Traducida al español por D. Ni- 
colás Diaz de Benjumea. Edición ilustrada con 
grabados. Madrid. Imprenta y librería de Gas- 
par, editores. Calle del Príncipe, número 4. 

Dos volúmenes en 4.° correspondientes á la primera y segunda 
parte. Consta aquella de 55 p&ginas y el Índice, y ésta de 57 pági- 
nas y el Índice. Aunque no llevan el año de impresión, se han pu- 
blicado en el presente. 

Esta obra de Marryat, como las de Mayne-Reid y otros novelis- 



ÉL PRÍNCIPE V EL CANCILLER. XCl 

tas, suelen tener de caza sólo el titulo y algunas descripciones mfta 
.6 menos interesantes de caceiias en países extranjeros. 

266. MAYNE-REID (El Capitán).— 
Bruin ó los Cazadores de Osos. Obra escrita en 
inglés por el Capitán Máyne-Reid. Traducida 
al español por D. G. R. Y. M. Edición ilus- 
trada con grabados. Madrid: Imprenta de 
Gaspar y Roig, editores, calle de Izquierdo, 
número 4. 1872. 

Un volumen en 4.° de 73 p&ginas y una de índice. 

267. MAYNE-REID. (El Capitán).— El 
Cazador de Tigres. Obra escrita en inglés por 
el Capitán Mayne-Reid. Traducida directa- 
mente al español por D. F. Picatoste. Edi- 
ción ilustrada con grabados. Madrid: Impren- 
ta y librería de Gaspar, editores (antes Gaspar 
y Roig), calle del Príncipe, número 4. 1877. 

Un volumen en 4.° de 79 p&ginas y una de índice. 

268. MAYNE-REID (El Capitán).— La 
Cazadora salvaje. Obra escrita en inglés por 
el Capitán Mayne-Reid. Traducida directa- 
mente al español por D. Ángel Aviles. Edi- 
ción ilustrada con grabados. Madrid: Imprenta 
y librería de Gaspar y Roig, editores, calle del 
Príncipe, número 4. 1873. 

Un volumen en 4.** de 65 páginas y una de Índice. 

269. MAYNE-REID (El Capitán).— Los 
Cazadores de Girafas. Obra escrita en inglés 



XCIl 6lfiLIOrfe¿Á VBUA*tORlA. 

por el Capitán Mayne-Reid. Versión española 
por D. A. Aviles. Edición ilustrada con gra- 
bados. Madrid: Imprenta de Gaspar y Roig, 
editores, calle de Izquierdo, número 4. 1872. 

Un volúmea en 4.® de 69 p&ginas y una de índice. 

270. NATERA Y LUNA (D. Antonio). 
•—Memoria sobre el libre uso de la caza, ó sea 
sobre el abuso de su acotamiento, comunmen- 
te permitido y autorizado en las fincas ó ter- 
renos abiertos de dominio particular; dedicada 
á la Academia general de Ciencias, Bellas 
Letras y Nobles Artes de Córdoba, por su in-» 
dividuo el Licenciado D. Antonio Natera y 
Luna. Córdoba: Imprenta á cargo de Man- 
té. 1842. 

Un volumen en 4.® de 19 pftginas. 

271. N AVARRETE (José). —En los Mon- 
tes de la Mancha, por José Navarrete, con una 
carta-prólogo del Excmo. Sr. D. P. A. de 
Alarcon. Madrid. Librería de Femando Fé, 
car. de San Jerónimo, 2. Sevilla. Librería de 
Hijos deFé, Sierpes, 84. 1879. 

Un volumen en 8.** con XXIV p&ginas de preliminares, 512 de 
texto, 3 de Índice y una de erratas. 

272. NAVARRO (Felii>e Benicio.) — El 
Libro de la Montería es el Tratado de Venación 
de Don Alfonso d Sabio, por Felipe Benicio 
Navano. Madrid: Imprenta, estereotipia y gal- 



/ 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XCIII 

vanoplastia de Aribau y Compañía (sucesores 
de Rivadeneyra). Impresores de Cámara de 
S. M. Calle del Duque de Osuna, núme- 
ro 3. 1878. 

Un folleto en 8.** de 39 páginas. 

273. PERIÓDICO.— boletín DE LA 
ASOCIACIÓN DE AFICIONADOS A LA 
CAZA. Periódico de caza y pesca. Órgano ofi- 
cial de la Asociación de aficionados á la caza 
y pesca de Cataluña. Director D. Joaquín Ba- 
día y Andreu. Barcelona. Imprenta barcelone- 
sa, calle Tapias, número 4. 1879. 

Este periódico se publica una vtz al mes, y dos veces en tiempo 
de veda, en 8 páginas de folio menor, desde el 13 de Abril de 1878. 
Los seis primeros nümeros se publicaron en 4.° 

274. PERIÓDICO.— EL CAMPO, agri- 
cultura, jardinería. Director: el conde de las 
Cinco Torres. Imprenta estereotipia y galvano- 
plastia de Aribau y Compañía (sucesores de 
Rivadeneyra). Impresores de Cámara de & M. 
Madrid, 1879. 

Este periódico está en el año IV de su publicación, y sale á hiz 
dos veces al mes, el i.° y el 15, en x6 páginas de folio mayor. Pu- 
blica algunos artículos de caza. 

275. PERIÓDICO.— EL JUANERO, li- 
teratura, teatros, intereses generales, misce- 
láneas, variedades, toros, cacerías, carreras de 
caballos y circos gallísticos. Málaga. Impren- 
ta de M, Martinez Nieto.— Granada, 69. 1879, 



XCIV BIBLIOTECA VENATORIA. 

Este periódico está en el afio III de su pttblicacion y sale á luz 
seis veces al mes, los dias 5, 10, 15, 20, 25 y 30, en un pliego en 
folio de 4 páginas. Publica algunos artículos de caza. 



276. PERIÓDICO.— EL SEMANAL. Re- 
vista de caza y pesca. Periódico oñcial de la 
Sociedad de cazadores y pescadores de Na- 
varra. Pamplona. Imprenta de R. Velahdia, 
San Nicolás, 17. 1879. 

Este periódico se publica todos los jueves en 4 páginas de folio 
m«nor, desde el 20 de marzo de 1879. 

277. PERIÓDICO . — LA ILUSTRA- 
/ CION VENATORIA, periódico de caza y 

pesca, de sport y recreos campestres, de acli- 
matación y cria de animales domésticos, y de 
cuanto tenga relación con la agricultura y con 
los deleites de la vida del campo. Director 
propietario, D. José Gutiérrez de la Vega. 
Madrid. Imprenta, Estereotipia y Galvano- 
plastia de Aribau y Compañía (sucesores de 
Rivadeneyra). Impresores de Cámara de S. M. 
Calle del Duque Osuna, núm. 3. 1879. 

Este periódico se publica los dias lo, 20 y 30 de cada mes, desde 
principio de 1878, en ocho páginas de folio mayor cada numero, con 
magníficos grabados intercalados en el texto. Es el periódico de 
CAZA más antiguo de cuantos se están publicando. 

278. PERIÓDICO.— REVISTA ECUES- 
TRE, de equitación, cria caballar, veterinaria 
y de todas las artes y oficios dependientes de 
estos ramos. Director. D. José Hidalgo y Ter- 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XCV 

ron. Madrid. — Imprenta de la Sociedad Tipo- 
gráfica, Flor Alta. 1879. 

E8t& en el año II de su publicación, y sale tres veces al mes en 
un pliego en folio menor de 8 p&ginas. Pública algunos artículos de 
caza. 

279. PERIÓDICO. — REVISTA SEVI- 
LLANA DE CAZA, pesca, regatas, equita- 
ción, gimnasia y esgrima. Imprenta de Girones 
y Orduña, Lagar, 3. Sevilla, 1878. 

Este periódico empezó k publicarse en Sevilla, y no salieron más 
que los tres nümeros del mes de diciembre de 1878, en f61io menor 
y ocho páginas cada uno. 

280. PERIÓDICO.— REVISTA UNI- 
VERSAL ILUSTRADA. Director-propieta- 
rio, D. Francisco de A. Darder y Llimona. 
Barcelona. — Establecimiento tipográfico de 
los sucesores de N. Ramirez y Compañía. — 
Pasaje de Escudillers, número 4. 1879. 

Esta revista, que se tituló antes El ZookeryXt está en el año IV 
de su publicación, y sale á luz actualmente una vez al mes en un 
pliego en folio menor de 8 páginas. Publica algunos artículos de 
caza. 

281. PERIÓDICO.— REVISTA VENA- 
TORIA. Periódico mensual de la Sociedad de 
cazadores y pescadores de Huesca. Imprenta 
de la viuda é hijos de Castañera. 1879. 

Este periódico se publica el ao de cada mes en 4 páginas de folio 
menor, desde mayo de 1879. En el número 3 anuncia que se se- 
guirá publicando los dias 5 y 20 de cada mes. 

282. RIBOT Y MARCH (D; Genaro).— 



XCVI BIBLIOTECA VENATORIA. 

Los medios de destrucción, reseña histórica 
se mi -original, por D. Genaro Ribot y March. 

Madrid. Imprenta de Gaspar, editores. [Antes 
Gaspar y Roig). Príncipe, 4. 




IX. 



LOS PARAMIENTOS DE LA CAZA. 




O queremos concluir este discurso 
preliminar, sin dar, en cumplimien- 
to de lo ofrecido anteriormente, 
cuantas noticias hemos podido ad- 
quirir hasta ahora sobre el libro con que nos 
sorprendió la prensa francesa en 1874 titula- 
do: Los Paramientos de la Caza, del rey D. San- 
cho VI, el Sabio, rey de Navarra. 

Ya dijimos en el volumen II de esta BibHo^ 
teca (página viii) que ^Los Paramientos de la 
Caza se establecen más allá, no solamente de 
aquellos antiquísimos libros en prosa recono- 
cidos como primeros escritos en romance cul- 
to, sino que se dejan por delante también al 
Poema de Berceo, al Libro de Apolonio^ al de la 
Vida de Santa María Egipciaca, al de La Ado^ 

G 



XCVIII BIBLIOTECA VENATORIA. 

radon de los tres Santos Reyes y y á\m quizás al 
Poema del Cidy tenido hasta ahora por el más 
antiguo, sin ceder el derecho de anterioridad 
más que á la Confirmación del Fuero de Aviles^ 
hecha por el emperador Don Alfonso VII el 
año de 1155.» También deciamos que «tan 
pronto como leimos la traduccioi^ francesa de 
Los Paramientos de la Caza, empezaron nuestras 
diligencias para hallar el dichoso manuscrito 
en los archivos provinciales de Pamplona, y 
que hasta el momento en que escribiamos no 
habia sido hallado.» 

Posteriormente, nuestra buena estrella nos 
ha traido á las manos al traductor de ese li- 
bro, que en carta fechada en Paris el 9 de Ma- 
yo de este año, se nos dirigió con deseos de 
tomar parte en la redacción de nuestro perió- 
dico La Ilustración Venatoria, Al contestarle 
afirmativamente, aprovechamos tan feliz oca- 
sión para decirle entre otras cosas lo que 
sigue: 

«A MoNsiEUR H. Castillon (d' ÁBpet), --Madrid 4 de Junio 
de 1870.— -Poseo la traducción que V, ha publicado en París 
en 1874, de Los Paramientos de la Caza, por D. Sancho el Sabio, 
rey de Navarra. 

• Deseo saber si posee V. el manuscrito antiguo original en cag- 



EL PRÍNCIPE Y EL CANCILLER. XCIX 

tellano. Y si no lo posee V, ¿dónde lo vio? Dice V. que en los ar- 
chivos provinciales de Pamplona. Allí no existe ni consta que haya 
existido. ¿Sabe V. si está en alguna otra parte? 

»Le envío á V. el volumen II de la Biblioteca Venatoria que es- 
toy publicando, para que vea lo que digo en las páginas vii y lxx 
acerca de la traducción de Los Paramientos de la Caxa, 

•Todo lo que V. se digne contestarme, lo publicaré, para escla- 
recer esta cuestión, en el volumen III que está para ver la lu2 pú- 
blica. 

•Con este motivo, etc. — José Gutiérrez de la Vega.» 

Pasado algún tiempo sin obtener respuesta, 
le volvimos á escribir lo siguiente: 

«A MoNsiBUR H. Castillos (d'Aspet). — Madrid 26 'de Julio 
de 1879.— 'A principios del mes de Junio tuve el gusto de contestar 
á V. acerca del deseo que me manifestaba de tomar parte en la re- 
dacción de La Ilustración Venatoria con sus apreciables escritos 
sobre caza y pesca. 

•Aproveché la ocasión para decirle: que poseía la traducción que 
publicó V. en París en 1874 de Los Paramientos de la Caxa^ por 
D. Sancho el Sabio, rey de Navarra; le añadí que deseaba saber 
si poseía V. el manuscrito antiguo original en castellano; y le pre- 
guntaba que si no lo poseía, se dignase decirme ¿dónde lo había 
visto? Porque añrmaba V. que lo encontró en los archivos provin- 
ciales de Pamplona; y ni allí existe hoy, ni consta que haya existido. 
Con este motivo volvi á preguntar á V. ¿si sabia que existiera en 
alguna otra parte? 

•Después de cerca de dos meses de espera, empiezo á sospechar 
8i habrá V. tropezado con alguna dificultad para contestar á mis 
preguntas. En este caso la duda sería grave, ante una cuestión tan 
importante para la literatura española, como la que ha suscitado la 
aparición en francés del libro de Don Sancho el Sabio, descono- 
cido en castellano. 

»No pudiendo detener por más tiempo la publicación del volu- 
men III de mi Biblioteca Venatoria^ ruego á V. nuevamente se dig- 
ne contestarme con la brevedad posible, en honra de la literatura 
moderna francesa y de la antigua literatura castellana. 

•Con este motivo se reitera de V., etc-^JosÉ Gutiérrez db la 
Vboa.» ' 



C BIBLIOTECA VENATORIA, 

A esta segunda carta ya tuvimos el gusto de 
recibir la contestación que sigue: 

•ExcMO. Sr. D. José Gutiérrez de la Vega.— París 31 de Julio 
de 1879. — Al regresar de un largo viaje, encuentro en mi casa las dos 
cartas de V. E. fechas 4 de Junio y 26 de Julio, á las cuales me 
apresuro & responder. Acuso igualmente recibo del volumen de la 
Biblioteca Venatoria^ y de los números de La Ilustración, d&ndoos 
anticipadas gracias por esta doble amabilidad. 

»En el año de 1836, durante la guerra carlista, visitando los ar- 
chivos de la provincia de Navarra en PampT6na, encontré, entre 
otros manuscritos que salieron al paso de mis investigaciones, Los 
Paramientos de la Caza, del Rey Sancho el Sabio, y los Romanceros 
de Teobaldo III, rey de Navarra también, procedente, según dicho 
del empleado que me acompañaba, del castillo de Olite, residencia 
de los antiguos soberanos de Navarra, y arruinado por desgracia 
durante la guerra de 1812. 

•Saqué una copia del primero de los referidos manuscritos, que 
creo tener entre mis papeles, donde la buscaré para enviárosla. Mu* 
cho sentí que la falta de tiempo me impidiese copiar los Romance^ 
ros, pues ya sabéis que Teobaldo, de origen francés, no era otro que 
Thibaut, conde de Champagne, y que gozaba de gran celebridad 
como trovador. No hay duda de que un Gobierno que no fuese el de 
la República, se apresuraría k hacer sacar una copia de esas poesías 
en interés de nuestros archivos nacionales. 

vDebo añadir, á propósito de los archivos de Pamplona, que es- 
taban muy mal montados y en el mayor desorden en la época en que 
los visité, ó sea en 1836. 

•ínterin le envío la copia de Los Paramientos de la Caxa que 
voy & bascar en mis papeles, ruego á V. E. que me crea suyo, res- 
petuoso y adicto servidor. — H. Castillon (d'Aspet).» 

A dicha carta repicamos de esta manera en 
el deseo de dar aquí conocimiento del manus- 
crito, y de cuantos datos $e nos facilitaran so- 
bre esta cuestión: 

«A MoNsiEUR H. Castillon (d'Aspet). — Madrid 8 de Agosto 
de 1879. — ^Aguardo con impaciencia la copia que me ofrece V. d«l 



EL PRÍNCIPE V EL CANCILLER. 



ealudio bibliogrUico de dicho Códice. 
■Coa cBie motivo, ele,— Josí Gutiérrez de la Vioi.i 

No habiendo recibido el manuscrito con la 
perentoriedad que exige ya la publicación del 
presente volumen, damos aquí punto por hoy 
á esta cuestión, de la cual nos ocuparemos 
otro día. 



EL ANTERIOR DISCURSO SOBRE LOS 

LIBROS DE CETRERÍA HA SIDO 

HECHO POR EL EXCMO. SEÑOR 

D. JOSÉ GUTIÉRREZ DE LA 

VEGA, Y CONCLUIDO EL 

día VEINTE DEL MES 

DE AGOSTO DE MIL 

Y OCHO CIENTOS 

Y SETENTA 

Y NUEVE 

AÑOS. 




LIBRO DE LA CAZA 

DEL PRÍNCIPE DON JUAN MANUEL, 
Fijo del Muy Noble Infante Don Manuel, 
Adelantado Mayor de la Frontera et del 
Reino de Murcia, que fabla de las na- 
turas de los falcones; de commo se 
deben conoscer por talle, et por fa- ' 
dones, et por plumage, et por 
empennolamiento; de commo 
se deben amansar et criar, 
et facer sennaleros, garce- ' 
ros, etc.; de las purgas 
et las melecinas; de 
qué cazas há et qué 
" logares, etc., 




SIGLO XIV. 



fíís et bue- 
en el rey 
'^° et bien 
'•indo, pu_ 
■ el saber 
'O: así que 
-á ningún 
elio com- 
>^<= los sus 



PROLOGO. (I) 



' NTRE muchos compUmientOs et bue- 
', ñas cosas que Dios puso en el rey 
i Don Alfonso, fijo del Sancto et bien 
^ aventurado rey Don Ferrando, pu- 
so en él su talante de acrescentar el saber 
cuanto p,ydo, et fizo por ello mucho: así que 
non se falla que del rey Tolomeo acá ningún 
rey nin otro homme tanto ficiese por ello com- 
mo él. Et tanto cobdició que los de los sus 



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La divUion dd Piílogc, cemoU 


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1 el f6üo íoi, . 


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..'. líqe.8. Si, 






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19 . Desde aquí t 


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íeder.l(6Ho.<). 


5 qtic tnrpíez. 


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vuelto, tosa no 


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Códice, 


sino por nriíi 






a. Continlialsle 


dura haita el 










desde squi vtla 








EU»> 


ido: 


ribasUelfiDEl 


D mis deúrde 


n. 





4 Biblioteca venatoria. 

regnos fuesen muy sabidores, que ñzo trasla- 
dar en este lenguaje de Castiella todas las 
sciencias, también de teología, commo la ló- 
gica et todas las siete artes liberales, commo 
toda la arte que dicen mecánica. Otrosí, ñzo 
trasladar toda la secta de los moros, porque 
paresciese por ella los errores én que Maho- 
mad, el su falso Profeta, les puso, et en que 
ellos están hoy en dia. Otrosí, fizo trasladar to- 
da ley de los judíos, et aun el su Talmud, et 
otra sciencia que han los judíos muy escondi- 
da á que llaman cabala. £t esto fizo porque 
paresce manifiestamente por la su ley, que to- 
da fué figura desta ley, que los cristianos ha- 
bemos, et que también ellos commo los moros 
están en grant error et en estado de perder las 
almas. Otrosí, romanzó todos los derechos ecli- 
siásticos et seglares que vos diré: non podria 
decir ningún homme cuánto bien este noble 
rey fizo, sennaladamente en acrescentar et 
alumbrar el saber. ¡Oh Dios padre, et criador 
et poderoso et sabidor sobre todas las cosas, 
bendicho et loado seas tú de todas las criatu- 
ras, et specialmente quieras que te loen en 
buenas obras et en buenas voluntades las cria- 
turas razonables, que tú sennaladamente cries- 
te para te conoscer, porque de tí se puede al- 
canzar et parte loarl £t maravillosos et dere- 
chureros son los tus juicios. Et maravilloso 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 5 

fué el que vino contra este tan noble rey. Tú, 
Sennor, sabes lo que feciste: bendito seas tú 
por cuanto feciste et cuanto faces et por cuan- 
to farás. Et el dicho rey Don Alfonso, de- 
seando el saber commo dicho es, et pagándose 
de todas las cosas nobles et apuestas et sabro- 
sas et aprovechosas; entendiendo que en la 
caza há estas cuatro cosas muy complidamen- 
te á los que quieren usar della commo deben, 
et non dejar por ella otros fechos mayores. Ca 
los que en otra manera cazasen, aunque guar- 
dasen el sabor et la apostura de la caza, non 
guardarían la nobleza nin el aprovechamien- 
to. Por ende mandó facer munchos libros bue- 
nos en que puso muy complidamente toda la 
arte de la caza, también del cazar commo del 
venar commo del pescar. Et puso muy com- 
plidamente la teórica et la prática commo 
conviene á esta arte. Et tan complidamente lo 
fizo, que bien cuidan que non podría otro emen- 
dar nin enadir ninguna cosa más de lo que él 
fizo, nin aun facer tanto nin tan bien commo 
él. Et porque Don Johan su sobríno, fijo del 
Infante Don Manuel, hermano del rey Don 
Alfonso, se paga mucho de leer en los libros 
que falla que compuso el dicho rey, et fizo 
escrebir algunas cosas que entendía que cum- 
plía para él, de los libros que falló que el di- 
cho rey habia compuesto, sennaladamente en 



6 BIBLIOTECA VENATORIA. 

las Crónicas de Espanna(i), et en otro libro 
que fabla de lo que pertenesce á estado de ca- 
ballería. Et cuando llegó á leer en los dichos 
que el dicho rey ordenó en razón de la caza, 
porque Don Johan es muy cazador, leí (2) mu- 
cho en ellos et falló que eran muy bien orde- 
nados además. Et quien pudiese usar de la ca- 
za commo la él ordenó, non erraria en ninguna 
cosa en arte de la caza, también en la teórica 
commo en la prática. Et teórica quiere decir 
saber homme la raíz et la entencion de la arte 
complidamente. Et prática quiere decir, saber 
homme usar en aquella arte en guisa que tra- 
ya acabamiento aquello que quiere decir. Et 
porque Don Johan entendió que él et los otros 
cazadores que agora son, non han complida- 
mente la teórica de aquesta arte; et otrosí, por- 
que entendió que lo que mas cumple para es- 
ta arte es la prática, que quiere decir el uso, 
fizóla escribir en este libro lo que el non (3) que 
. se usa en esta arte. Et lo que oyó decir al In- 
fante Don (4) que fué muy grant cazador, et á 
falconeros que fueron del rey Don Alfonso et 
del Infante Don Manuel su padre, commo se 

(i) Las ocho lineas que preceden en el Códice, est&n retocadas 
por haberse desvanecido la tinta antigua. 

(2) Es de notar que aquí cambia el verbo de persona. 

(3) AcaaOt—notó.s: Así se lee en el margen de letra diferente & 
la del texto. 

(4) En el margen se lee Jchan, de la misma letra del texto. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 7 

usaba cuando ellos eran vivos, que eran muy 
grandes cazadores, tovo que él vio commo se 
mudó la manera de la caza de aquel tiempo fas- 
ta que este que agora está. £t lo que él enten- 
dió et acordó con los mejores cazadores con 
quien él departió muchas vegadas sobre esto. 
£t otrosí, lo que falló en la arte del venar, que 
quiere decirla caza de los venados, que se ca- 
za en el monte, escribiólo en este libro segund 
lo acordó con Sancho Ximenes de Lanchares, 
et con Garci Alvarez, et con Roy Ximenes de 
Mesco, et con Ferrant Gómez fijo del dicho 
Garci Alvarez, et en otros caballeros de Galli- 
cia que saben mucho desta arte. £t con otros 
monteros que andan en casa del rey nuestro 
Sennor, et con Don Johan et con estos hommes 
bonos dichos que saben desta arte. Pero toda 
la arte del beuar (i) ponerse ha en este libro, 
después que fuere acabado del arte del cazar. 
£t cuanto de la arte del pescar non lo fizo es- 
cribir porque tovo que non. facía mengua. Et 
partió este libro en doce capítulos: 

El Primero departe commo las naturas de 
los falcones, con que agora usan cazar, son cin- 
co; conviene á saber: girifaltes, sacres, neblís, 
baharís, bomís. 



(4) Venar.^E/atk escriu esta palabra en el m&rgen de letra di- 
ferente. 



8 BIBLIOTECA VENATORU. 

El 11.® Capítulo demuestra por qué pone an- 
te la caza et la conoscencia de los falcones que 
de 'los azores. 

El III.° Capítulo fabla commo se deben co- 
noscer los falcones por talle, et por faetones, 
et por plumage, et por empennolamiento. 

El IV.^ Capítulo dice commo se deben aman- 
sar los falcones que son tomados bravos, et 
commo se deben criar los que son tomados en 
los nidos. 

El V.® Capítulo muestra commo les deben 
facer sennaleros. 

El VI.° Capítulo muestra commo deben fa- 
cer traxta (i} de garza á los falcones que quie- 
ren facer garceros, et commo afeitar los falco- 
nes que quieren facer albaneros (2). 

El VII.® Capítulo desparte commo deben 
afeitar los falcones para matar grúas, non ha- 
biendo maestro. Et de commo los deben afei- 
tar habiendo maestro. 



(i) En el capitulo VI dice traynas. 

(2) Aquí se lee albaturoSf cuando m&s adelante se dir6 repetidas 
veces abanero. Advertiremos de una ve2, para siempre, que segui- 
mos fielmente el original en la variedad con que escribe una misma 
palabra y aun unos mismos nombres propios; pero que no lo anota- 
remos por no distraer al lector, sino cuando sea indispensable por 
alguna otra razón; ademas, porque estas y otras ligeras variantes 
que pueden ser de uso común 6 defectos de copistas, ya las notarán 
los lectores. Ya pueden haberlas observado en las pocas p&ginas 
que preceden, donde se ha leido mucho y munchOf escribir y escre- 
Hr, departe y desparte, etc. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 9 

El VIIL° Capítulo fabla commo usan cazar 
agora con los falcones después que son afeita- 
dos. £t commo farán en guisa que puedan ma- 
tar con ellos todas las cazas que deben cazar, 
et non dejen la una por la otra, et commo se 
mudó la manera del cazar de commo la usaban 
en tiempo del rey Don Alfonso et se usa ago- 
ra, et en cual manera et de cual tiempo acá se 
comenzó la caza de los falcones en Castíella. 

El IX. ** Capítulo dice de commo los deben 
mudar. 

El X.° Capítulo muestra commo los deben 
desayunar. 

El XI.° Capítulo fabla en commo de las pur- 
gas et las melecinas que les deben dar para las 
dolencias que han. Et de las otras cosas que 
les deben facer para algunas menguas que 
pueden haber en sí á me^os de haber dolen- 
cias. 

El XII. ° Capítulo muestra qué cazas há et 
qué logares, para dó puede mejor cazar en las 
tierras dó él ha andado. 



\, 





CAPÍTULO I. (i) 

Departe commo las naturas de los falcones^ con que 

agora usan cazar, son cinco; oonviene á saber: 

girifaltes, sacres, nehlts, haharís, bornís, 

535 A es dicho desuso que los falcones 
con que los hommes usan á cazar 
son de cinco naturas: la primera et 
mas noble es los falcones girifaltes, 
et estos son mayores que todos los otros falco- 
nes et mas ligeros, et cazan mas ligeramen- 
te et mas apuesta. Et por ende son mas pre- 
ciados; et es razón que sean puestos prime- 
ramente que otros falcones; et en pos estos 
son los sacres: et estos son grandes falcones, 
et matan grandes prisiones et muchas. Et los 
buenos dellos son muy buenas aves de caza et 
de grandeza: son entre los girifaltes et los ne- 
blis, et en pos los sacres son los neblís; et es- 




(i) Esta división, como la de todos los capítulos, está hecha con 
lápiz, después de leido el libro y tenidos en consideración las ma- 
terias y el orden del índice precedente. 



:i2 BIBLIOTECA VENATORIA. 

tos son muy buenos falcones et ligeros et muy 
apuestos. Et commo quier que matan muchas 
prisiones, los que agora usan de cazar con ellos 
es caza de ribera, así commo garzas et ánades 
et otras (i). 

Aves de ribera (2) et en pos estos son los 
baharís: estos son, otrosí, muy buenos falcones 
et cazan con ellos todas las cazas que cazan 
con los neblís, et usan al tiempo de agora de 
matar con ellos las grúas mas que con otros 
falcones; et otrosí, cazan con ellos liebres et 
perdices et las otras cazas que se fallan por los 
campos. Et son muy placentos, et duran mu- 
cho, et piérdense muy pocas veces, et por ser 
de muchas maneras non pierden su bondat. 
Pero en todo esto non son tan presciados com- 
mo los neblís. Et esto es porque non son tan 
ligeros nin tan recios, nin montan tanto com- 
mo los neblís. Et en pos estos son los bornís 
et son buenos falcones. Pero que non son muy 
ligeros: usan cazar agora con ellos liebres et 
perdices. Et destos hay dos naturas: los unos 
son de aquén mar; los otros de alien mar. Et 



(i) Desde aquí se vuelve al folio 199, según hemos dicho. 

(s) Este principio de párrafo no hace buen sentido como no se 
una al final del anterior, leyendo: et otras aves de ribera. Asi co- 
menzarla diciendo: Et en pos estos son los baharís Sin embargo, 

notaremos que el párrafo comienza con letra capital en la palabra 
Aves. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN 1 

á los de aquén mar llaman boraís. Et á los de 
alien mar llaman alfaneques. Et estos alfane- 
ques matan la caza que los bomís. Et dellos 
hay que matan muy bien cornejas, que es fer- 
mosa caza, et son altaneros, et aun á las veces 
algunos dellos matan garza. 




CAPITULO II. 

Demuestra porqué pone ante la caza et la conoscen- 
cia de los /aleones qtie de los azores, 

UES en el capítulo ante deste dice 
cuales et cuantas son las maneras de 
los falcones con que al tiempo de 
agora usan cazar, dirá en este capí- 
tulo por cual razón se pone ante la caza et la 
conoscencia de los falcones que de los azores. 
Ya desuso en el capítulo primero es dicho que 
la caza es cosa noble et apuesta et sabrosa. £t 
pues que tal es toda la manera porque la caza 
se puede facer, que haya mas destas tres cosas, 
cuanto más dellas hobiere será mas verdade- 
ramente dicha manera de caza. Et porque en 
la de los falcones se face más complidamente 
que en la de los azores. Et porque la puso Don 
Johan ante en este libro. Ca los falcones ma- 
tan la garza después que los azores la dejan, 
et por esto es más noble, et la manera commo 
la matan la faz ser muy sabrosa et muy apues- 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 1 5 

ta. Otrosí, matan las ánades aguándolas mu~ 
chas vegadas, et montando, et descendiendo et 
firiendo muchos colpes estrannos et maravillo- 
sos, en que los homnies toman muy grant pla- 
cer; lo que con los azores non se face. Ca non 
pueden tomar las ánades sinon de un vuelo et 
muy acerca. Et porque en todas las cosas en 
que há placer, cuanto mas duran son de mayor 
placer. Por ende es mayor placer esta caza' con 
los falcones que con los azores, et por eso mis- 
mo es mas apuesta. £t si cazan grúas con los 
azores témanlas muy acerca et muy de rebato. 
Et con los falcones cazan las grúas de rebato 
las muchas veces, así que las mas vegadas tar- 
dan mucho ante que sea muerta. Et han los 
hommes muy grant placer cuando veen que la 
apartan los falcones entre las otras. Et commo 
la derriba, et commo la face estar penada, et 
commo acorren los canes á los falcones por la 
tomar et por la levantar. Et commo acorren 
los falconeros et los hommes de caballo et aun 
los de las muías. Ca muy pocos son los que 
veen cuando los falcones van con las grúas et 
la apartan et la derriban. Et veen commo sus 
companneras vienen acorrer á la derribada. Et 
entienden el peligro en que los falcones serán 
si non fueren acorridos, que allá non acorren 
todos; lo uno por matar la grúa, lo al por acor- 
rer los falcones, lo al por el placer que toman 



1 6 BIBLIOTECA VENATORIA. 

de los falcones et de los canes cuando bien se 
ayudan los unos á los otros. Por ende cor- 
ren allá todos cuanto pueden et non catan por 
dó van dellos, cahondan et están en grant 
priesa dellos, caen et vánseles las bestias; los 
otros corren cuanto pueden. Et así por todas 
estas cosas es caza muy placentera de veer. 
Otrosí, cuando los canes llegan á la grúa que 
está derribada, cuanto bien la toman et guar- 
dan los falcones que les non facen ningún mal 
et es muy maravillosa cosa. Otrosí, porque en 
añncar los falcones et cazar con ellos ha mester 
muy mayor mayor (i) maestría que en la caza 
de los azores. Por todas estas cesases la caza 
de los falcones mas noble, et mas sabrosa et 
mas apuesta. Et por ende es mas razón que 
sean puestos ante en este libro los falcones que 
cazan en esta manera, que los azores que lo 
non pueden facer. Pero desque fuere acabado 
lo de la caza de los falcones, ponerse ha en este 
libro lo de la caza de los azores que Don Johan 
sabe, et lo que oyó decir et usar del Infante 
Don Johan, et á Don García de Villa Mayor, 
et á Gomes Paez Bugallo, et á Gonzalo Mén- 
dez de Abielos, et á otros Caballeros de Por- 
togal que saben mucho de caza de azores. Et 
sennaladamente á Remir Llorencio, que es 



(i) Esta repetición puede ser del copista. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN I 

agora clavero de Calatrava, et á Pero Xime- 
nes fijo de Joban García de á Alcabdete, que 
son los mejores cazadores qoe él nunca vio, Et 
que más saben desta caza nin que mejores azo- 
res fagan. Et dice Don Johan que los que es- 
tos dos hommes facen en caza de azores, que 
más lo tienen él por maravilla que por sabidu- 
ría de caza. 



BIB. VENAT, VOL. Itl. 




CAPITULO IIL 

Fabla commo se deben conoscer los /aleones por ta* 
lU, et por /aciones, et por plumage, et por em- 

pennolamiento. 




UES en el capítulo ante deste dice por 
quel redrase pone en este libro la 
manera del cazar con los falcones et 
su conoscencia, ante que de los azo- 
res, dirá en este commo se conosce por talle et 
para faciones, et por plumaje por empenno- 
lamiento. Et porque entre todos los falcones 
los girifaltes son mayores et mejores de parar 
en este libro primeramente dallos. Et después 
de los otros, segund desuso face mención, de 
cuales naturas son. Et decir se ha primera- 
mente de cual talle et de cuales faciones fallan 
agora que son los mejores. Et después dirá lo 
que pertenesce en la color de plumage et en la 
empennolamiento: los girifaltes de que se ago- 
ra mas pagan, fallan que recuden mejores, sou 
los que han la cabeza grande et redonda, et los 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. I9 

ojos grandes et regrilados et ya cuando ador- 
midos. Et que han el pico grande et gordo. Et 
la boca grande, et las quejadas muy abiertas, 
et las ventanas muy anchas, et el pescuezo 
muy luengo, et mas gordo que delgado. Et la 
faz del papo muy grande, que descenda mucho 
por los pechos. Et los pechos muy anchos. Et 
los hombriellos de las alas que se ascondan en 
los pechos. Et que sean muy anchos entre las 
piernas, et que hayan las ijadas muy pequen- 
nas, et las ancas muy duras et de poca carne. 
Et bispíello que sea muy llegado en las ancas, 
et entre las ancas et el lugar dó están las pén- 
ñolas mayores de la colla que haya muy poco 
que sea gordo et diuro. Et el híspete dó andan 
las pénnolas, que sea de poca carne de las 
piernas desdel anca fasta la rodiella, muy an- 
cha et muy dura et corta, et desde la rodiella 
fasta el zanco luengo, et que sea la carne poca 
et dura et nerviosa. Et el hueso de la rodiella 
muy gordo, et el zanco que sea corto et gordo, 
et muy duro et muy crespo. Et los dedos luen- 
gos et delgados, et leznes, et la unnas duras et 
gordas. Et las palmas blandas et enjutas, et 
muy secas. Pero dice Sancho Martines que es 
de los mejores faícones que Don Johan nunca 
vio, et que mas sepa desta arte, et que mejo- 
res faícones face, que querria él que hobiese 
los dedos cortos et gruesos et crespos. Et Don 



20 BIBLIOTECA VENATORIA. 

Johan dice que lo querría él commo desuso es 
dicho et con estas íaciones. Et segund bien 
grande faUan agora que estos son los mejores. 
Pero los que son mas luengos et mas delgados, 
si son grandes, non dejan por eso de seer muy 
buenos. Otrosí, lo que agora fallan del su plu- 
mage es esto: los girifaltes son de dos colores, 
los unos blancos del todo et los otros pardos, 
y entre los unos et los otros hay muchas ma- 
neras de plumage. Pero los que agora fallan 
por mejores son los blancos todos, 6 cuanto 
mas se llegan á los blancos. Ca otros hay que 
son muy blancos, mas han por las espaldas 
unas prietas (i) commo mañera de letras mo- 
riscas muy prietas. Et por los pechos algunas 
pintas pocas muy prietas. Et commo quiera 
que non los tienen por tan nobles commo los 
blancos del todo, esos et estos son los mejores 
et llámanlos letrados. De todas las otras ma- 
neras de plumage, la fin de la razón es que 
cuanto el color del plumage es mas blanco et 
las puntas de los pechos mas pocas et mas 
prietas, et las espaldas mas cárdenas, tanto es 
la color mejor. Otrosí, del empennolamiento 
que sea de poca pénnola et muy allegada al 
cuerpo, et que baya las espaldas muy deserra- 
das. Et las empennoladuras de las alas cortas 



(x) iScshxpiMoi? 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 21 

et anchas et redondas, et las llaves luengas et 
anchas et delgadas, et los cochiellos anchos et 
delgados et muy cortos, en manera que cuán- 
do estudieren en la mano ó en la vara, que non 
llegue la una punta del ala á la otra, quel pa- 
resca las ancas et que haya la color muy del- 
gada, et que se cubra bien con las coberturas. 
Pero que no se atraviese las pénnolas las de la 
una parte con las de la otra; et que sea luen- 
ga mas non mucho, et que sea muy tesa et non 
floja, et las pénnolas del overo que descenda 
mucho por la cola, et que cubran mucho de- 
lta. £t las pénnolas de las piernas que longen 
al zanco, que sean pocas et muy luengas, que 
cubran bien los pies. Et el girifalte que bebie- 
re tal talle, et tales faciones, et tal plumage, 
et tal empennolamiento, et fuere sano si lo tra- 
jiere buen falconero et morare en buena tierra 
de caza, lo cual menguare de seer bueno, será 
por desaventura et non por razón, et los otros 
girifaltes que en todo non fueron tales commo 
aquí es dicho, cuanto mas se llegaren á estas 
faciones et á este talle et á este plumage, tan- 
to serán mejores. Et cuanto mas desto fueron 
alongados tanto les menguará mas de su bon- 
dats. 

Los escures de que se agora mas pagan et 
que fallan que recuden mejores, son los que 
han la cabeza muy ancha et llana, et los ojos 



22 BIBLIOTECA VENATORIA. 

redondos et fondos, et las barbas grandes, et 
el pico pequenno et muy duro, et el collodrie- 
11o redondo, et las orejas anchas, et el pescue- 
zo luengo et delgado, et las quejadas muy 
abiertas, et la faz del papo grande et redonda, 
et los pechos anchos et redondos, et en las 
otras faciones fasta el zanco que lo haya así 
fecho commo es dicho que las deben haber los 
girifaltes, mas del zanco (i] ayuso son mejores 
de otra guisa, ca deben haber los dedos cortos 
et muy gordos et muy crespos, et las unnas pe- 
quennas et non muy corvas. Otrosí, lo que ago- 
ra fallan del su plumage es este: los sacres son 
de dos maneras de plumages, los unos son ru- 
bios et amariellos, et los otros son muy negros, 
et todas sus colores se allegan á la una ó á la 
otra destas colores, et los mejores son los que 
son del todo bien prietos ó bien rubios, 6 ama- 
riellos, et aun fallan agora por mejores los que 
han la cabeza muy rubias, et unas pintas pe- 
quennuelas commo halhennadas, et el pescue- 
zo rubio, mas non tanto commo la cabeza, et 
los pechos amariellos, et las pintas grandes et 
muy prietas, en guisa que veyéndolo homme 
de parte de los pechos que paresce mas prieto 



(i) Estas palabras subrayadas han desaparecido en el Códice, 
hasta el punto de que solamente al trasluz y con la ayuda de un len- 
te creemos haberlas reproducido con exactitud. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 23 

que amariello, et las espaldas entre amariellas 
et pardas. £t que sea de poca pluma en los pe- 
chos, et muy allegada á la carne, et muy me- 
nos en las espaldas, et que haya las empenno- 
laduras cortas et muy llanas et anchas, et las 
corvas cortas et muy delgadas, et los cuchie- 
llos luengos et muy delgados et agudos enci- 
ma, et que cnicen las alas la una sobre la otra, 
más poco, et la cola luenga et ancha et muy 
delgada, et las dos coberturas que non haya 
pinta ninguna, et las otras pénnolas de la co- 
lla que haya en los unos dineretes redondos, et 
que sean en sí blancos et amariellos, et del 
cuerpo et de la pennoladura de las piernas que 
haya allí commo es dicho de los girifaltes. Et 
commo quiera que los que son tales fallan ago- 
ra por mejores. Pero los que son prietos muy 
buenos, son habiendo tal talle et tales faciones 
commo estas que son dichas, et también los 
unos commo los otros et todos los sacres, non 
se conoscen cuales son pollos ó cual mudados 
en ninguna cosa, sinon que los pollos han to- 
das (i) las pénnolas de las espaldas de una co- 
lor, et los mudados han las pénnolas de las es- 



. (i) Lu diez y ocho Uneas que preceden en el Códice, ettfcn ile- 
gibles por haber desaparecido la tinta, en algunas partes, comple~ 
tamente. Con gran trabajo creemos haber reproducido el texto, tan 
tolo goi&ndonos por la huella que ha dejado la letra en el pergami- 
no, y con la ayuda del lente. 



24 BIBLIOTECA VENATORIA. 

paldas orladas de una color entre bermeja et 
amariella. 

Los neblís de que se agora mas pagan et fa- 
llan que recuden mejores, son los que han la 
cabeza muy grande et ancha et llana, et el co- 
lodriello muy ancho, et los pestorejos anchos, 
et las sobrecejas muy grandes, en guisa que 
cubran mucho los ojos, muy pequennos et tris- 
tes et adormidos et muy encovados, et el pico 
muy luengo et muy gordo, et las ventanas muy 
anchas, et la boca muy grande, et las quejadas 
mucho abiertas, et la faz del papo quel descen- 
dan mucho por los pechos, et que sea muy an^ 
cha et los pechos salidos. Pero que el su talle 
sea mas contra luengo que contra redondo. £t 
en todas las otras faciones de las ancas, et de 
las ijadas, et del bispete, et de las piernas, et 
del zanco, et de las manos, etde los dedos, et 
de las unnas, et que haya la color de las pier- 
nas verdes commo la color de los pies del prie- 
to, que sean tales commo de suso es dicho de 
los girifaltes. Otrosí, lo que agora fallan del su 
plumage es esto: todos los falcones neblis son 
de dos plumages, ó blancos ó prietos; entre es- 
tas dos colores son todos. Ca los mejores son 
los bien blancos. Et los que son bien prietos, 
si son grandes, muchos dellos recuden buenos; 
et los que non son bien prietos, sinon los que 
son entre prietos et blancos, cuanto mas se 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 2¡ 

allegan á los blancos, son llegados mas á las 
sus bondades, et cu^to mas llegan á los prie- 
tos tanto son peores. Et de todas las naturas 
de los neblís, los peores son los amariellos (ij. 
£t la empennoladura de los pechos et de las 
espaldas debe seer tal commo es dicho desuso 
de los girifaltes. Mas las pénnolas de las alas 
et de la cola deben seer de la empennoladura 
de los sacres, salvo que non sean las alas tan 
luengas, nin crucen tanto nin sea la cola tan 
luenga (2). 

Los baharis de que se agora mas pagan, son 
los que han tales faciones et tal talle commo 
desuso es dicho de los neblís. £t del plumage 
et del empennolamiento eso mismo, salvo que 
así commo los neblís son blancos, et son los 
baharis entre bermejos et amariellos. Et dice 
Don Johan que si non porque de tiempo acá 
les llaman neblís et baharis, et facen entre ellos 
este departimiento, que él por una natura los 
judgaria, ca non fallan entre ellos otra deferen- 
cia sinon que lo¿ neblís son tomados andando 
bravos. Et los baharis son tomados en los ni- 
dos, et son mayores los neblís que los baharis. 



I 

(z) Las catorce & quince lineas precedentes del C6dice, están de 
tal manera ilegibles, que no habremos hecho poco en seguir con el' 
lente la huella confusa de la letra. 

(2) Desde aquí hay que saltar al folio 202, columna x.*, linea 30, 
y ya sigue el texto sin más interrupciones. 



26 BIBLIOTECA VENATORIA. 

Et para probar esto pomia él muchas razones, 
sinon que non tanne mas á la teórica esta arte 
que non á la prática. Pero todo esto dice por- 
que quenia facer honra á los bahaiís, porque 
lo merescen ellos mucho et son muy sus natu- 
rales. 

De los bomís non quiso Don Johan fablar 
mucho, porque se non paga mucho de la su 
caza nin de las sus maneras. Pero el que bien 
entendiere las talles de los falcones que desu* 
so dicho es, et sennaladamente de los giri&l- 
tes et de los sacres, aquellos remedan algún 
poco, entendrá cuales s<m de mejor talle et de 
mejor plumage. Pero aunque sea yerro non 
puede venir grant pro ende nin grant dapuno. 






CAPITULO IV. 

Dice commo se deben amansar los /aleones que son 

tobados bravos, et commo se deben criar los que 

son tomados en los nidos. 



os mas de los girifaltes que vienen á 
este sennorio de Castíella non han 
meester de amansar, que tan mansos 
vienen que les es grant danno et 
grant peligro de los cuerpos. Ca los traen de 
luengas térras et vienen luengo tiempo sobre 
mar. Et por el grant quebrantamiento del ca- 
mino vienen mas mansos de cuanto les era 
mester. Et los que vienen por tierra tan luen- 
go camino, andan con ellos que cuando acá 
llegan son mansos asaz. Et así cuanto de los 
girifaltes non cumple el decir commo se deben 
amansar, más cumple mostrar commo deben 
pensar dellos para que cobren su salud et fuer- 
za. Et por ende lo que agora usan de les facer, 
cuando vienen, es esto. Débenlos comenzar á 
dar buenas carnes, pero non de cada dia, mas 
darles tres veces en la semana carne de galli- 



28 BIBLIOTECA VENATORIA. 

na, et dos días vaca ó liebre. £t otros dos de 
otra aliaba que sea muy fresca. Et la otra se- 
mana menguarles la aliaba que non fuere fres- 
ca. Et darles tres dias aliaba fresca. Et cuatro 
dias carne de gallina. Et por esta manera po- 
co á poco les deben menguar las malas car- 
nes. Et tornarles á comer gallinas et aves, et 
otras buenas carnes que usan commo las aves 
de caza. Et si purgas ó melecinas hobieren 
meester, deben gelas facer segund dirá en el tí- 
tolo que fabla commo usan dar las purgas ago- 
ra et las melecinas. 

Los sacres que vienen á esta tierra son de 
dos maneras, los unos traen por mar, et los 
otros toman andando bravos, et los mas té- 
manlos cerca de Toledo, en una tierra que lla- 
man Almozóndigan, et estos son muy gran- 
des et muy fermosos, et recuden muy buenos. 
Pero aun son mas grandes et mas fermosos los 
que toman en tierra de Salamanca, en la ribe- 
ra de Araduey, et en los encinares de Mayor- 
ga, et de Vilalpando.. Et todos estos cuanto 
mas aina vienen á poder de buen falconero, 
después que son tomados, tanto es mejor por- 
que los amansan et los costumbren bien, et los 
tienen mas sanos et mas recios. Et la manera 
que les deben facer luego que llegan, es esta: 
si traen los ojos cosidos, débenles poner el ca- 
pirote et tenerlo con él todo el dia fasta en la 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 2g 

noche. £t á la noche descoserle los ojos et po- 
nerle el capirote, et tirárgelo etpon^rgelo muy 
mansamente, en guisa que non tome enojo con 
él. Et cuando quisiere comer débenles dar 
cuanto quisieren. Ca los mas dellos poco quie- 
ren comer fasta que van amansando. £t si los 
trae los ojos descosidos débenles usar el capi- 
rote, et el comer commo dicho es. Et de que 
quisiere bien comer, débenles dar tres ó cua- 
tro dias grandes papos de buena gallina gor- 
da. Et después otros tres ó cuatro dias gran- 
des papos de pollos, ó de liebre ó de vaca. Et 
después débenles dar á las vegadas de gallina 
gorda, et á las vegadas de carnes luvianas, et 
mientre lo amansare nunca le deben dar plu- 
mada, porque cuando la quieren echar hánles 
á tirar el capirote. Et porque ellos son muy 
bravos de natura ó muy sannudos, luego que 
le tiran el capirote et veen la gente por la grant 
braveza que han, non quieren echar la pluma- 
da, et con el capirote non la pueden echar, et 
fincase la plumada en el cuerpo, et si ante que 
la plumada echasen les diesen de comer podria 
el falcon venir á peligro de muerte. Et dice 
Don Johan que hial contesció á él esto, et to- 
do lo que les dieren á comer debéngelo dar po- 
co á poco et muy amenudo, et mostrandol la 
carne cerca del rostro del homme, ca esto les 
face perder miedo del rostro, que es la cosa del 



30 BIBLIOTECA VENATORIA. 

mundo ele que se ellos mas espantan. Otrosí, 
les face cazar siempre arriba et debatirse arri- 
ba, que son cosas que les cumple mucho. £t 
débenles facer saltar de la una mano á la otra, 
mostrándoles carne, et de tierra sobir á la ma- 
no, et de la mano á la rodiella, et facerle an- 
dar á rededor de sí á pos la carne, dándoles 
siempre bien de roer et faciéndoles cuanto pla- 
cer pudieren porque tomen amor et placente- 
ría con los hommes. Otrosí, les deben tirar el 
sueno en guisa que non duerman cuanto ellos 
quisieren. Et sennaladamente fasta que sea 
cerca de media noche non les deben dejar dor- 
mir en ninguna manera, nin de hora de mati- 
nes adelante; mas cuanto de la media noche 
fasta hora de matines débenlos dejar dormir en 
la mano del homme, ó en vara, 6 en ropa ó en 
piedra que esté cerca del falconero, en guisa 
que cada que despertare el falconero traya las 
manos al falcon por los pies et por el cuerpo 
et lo despierte, porque entienda que está en 
poder del homme et deben siempre tener lum- 
bre sin humo antél, porque entienda el falcon 
que non está en yermo, nin en su poder, et non 
le deben tener en logar dó le dé el aire de la 
noche, porque es una de las cosas que mas le 
embravece, Et en esta manera debe el falcone- 
ro pensar del falcon bravo fasta que entienda 
que es bien manso, et que non há recelo de las 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 3 1 

gentes, et si se quisiere bannar et oleer en la 
mano de día sin caparote et entre la gente, es 
grant sennal de mansedat, mas si non se ban- 
na non deben consentir que se eche de noche. 
£t porque los falcones non son todos de un ta- 
lante, ñnca en el entendimiento del falconero, 
que entienda ei talante et la manera del falcon 
cual es, et asi sabrá conuno debe pensar del. 

Et de los sacres que vienen por mar, non há 
porqué poner en este libro ninguna cosa del su 
amansamiento, ca ellos vienen tan mansos que 
vallen menos por ello, así que los demás son 
rebatados en guisa que pocos 6 ninguno mata 
nunca buena caza. Pero matan liebres et per- 
dices. Et algimo dellos matan destas garzas 
malfadadas que fallan vencidas. Pero si hay 
algunos dellos que guarden los otros falcones 
en guisa que les non fagan mal sobre la pri- 
sión, estos tales son muy buenos para grueros, 
non ya porque ellos por su cabo la maten, mas 
cuando la derriban los otros falcones, nunca 
ellos después la pierden, cala tienen en tierra 
commo si fuese can. Et si se levanta véncela 
et mátala por vuelo. 

Los neblís se deben amansar todos en la ma- 
nera que dicho es, mas son mas ligeros de 
amansar ^t non han meester tan grant premia 
commo los sacres. Pero finca en el entendió- 
miente del falconero que faga amansar el fal-> 



32 BIBLIOTECA VENATORIA. 

con lo quél conviene, sqg^nd el talante que en* 
tendiere en el falcon. 

En esta tierra se toman los baharís en los 
nidos, et débenlos tomar desque son ya cerca 
del tiempo en que pueden volar. £t cuanto los 
toman mas pequennos tanto les empece mas 
para la salud del cuerpo et para la fuerza. £t 
desque los traen débenlos poner en casa muy 
lumbrosa, et llena de paja granada, et á laga- 
res deben poner varas et piedras en que los 
falcones puedan sobir. Pero que non sean mas 
altas de tierra que un estado; deben guardar 
que non haya en la casa viga, nin forado, nin 
ñniestra, nin cosa alta á que los falcones ha- 
yan sabor de sobir, ca por talante que han de 
sobir á lo alto podrían caer et venirles ya grant 
danno, et cada que les den á comer débenles 
picar la carne delante en guisa que lo oyan 
ellos, et entiendan que los quieren cebar por- 
que vengan á la tabla en que pican la carne, 
cada que oyan picar en ella. £t desque son 
en tiempo que pueden volar, débenlos poner 
cada dos cascavelles, et non pÍ3ruelas ningu- 
nas. £t débenlos dejar salir de casa et andar 
dó quisieren, et cuando quisieren darles de co- 
mer, piquen en la tabla ca ellos vernan todos 
á comer, así commo suelen, et débenlos dejar 
así andar et albergar cada noche do quisieren, 
fasta que sean enjutos, et faciéndolo asi son 



EL PRÍNCIPE D, JUAN MANUEL. 33 

mas recios et mas sanos, et toman el vuelo na- 
tural, et vuelan por ello mas et han mejor vue- 
lo et mas fermoso, et desque son bien enjutos 
débenles poner piyuelas et sus capirotes. Et 
dice Don Johan que en esta guisa los crió él 
muchas veces, et los que así fueron criados 
fueron mas sanos, et mas recios, et mas lige- 
ros de afeitar, et mas fermoso vuelo á cual- 
quier caza en que los quisieron poner. £t los 
que fueron criados de otra guisa mengólés mu- 
cho destas todas cosas, et es cierto que si al- 
guno non los tomase, que ellos non se parti- 
rían de allí. 

Ca de suso es dicho en el capítulo ante des- 
te, dice Don Johan, que de la conoscencia nin 
de la caza de los bomís non se entremete nin 
se paga mucho. £t eso mismo dice en la su 
crianza. Pero bien tiene que los bornís que 
fuesen criados en la manera que es dicho, que 
se deben criar los baharis, que serian mejor 
criados et valdrian mas que los otros que lo 
fuesen en otra manera. 




BIB. VENAT. VOL. III. 





CAPÍTULO V. 

Muestra commo les deben facer sennaleros. 

UES en el capítulo ante deste muestra 
commo, se deben amansar los falco- 
nes que son tomados bravos, dirá en 
este commo se deben meter en el se- 
ñuelo porque sean bien sennaleros: la primera 
cosa que los falcones deben haber de cualquier 
natura que sean, es que sean bien sennaleros, 
ca si lo non fuesen, mas sería la su caza eno- 
josa que sabrosa. £t demás que los falcones 
que non son bien sennaleros facen muchos 
enojos á los que los traen^ et han tan poco en 
ellos commo los otros hommes estrannos. Por 
ende los que bien quieren cazar con los falco- 
nes, ante que cacen con ellos, débenles facer 
bien sennaleros. Et la manera commo se de- 
ben facer es esta: luego que los falcones son 
tomados bravos et son bien mansos, et non 
han ningún recelo de los hommes, débenlos 
descender mucho de las carnes. Pero non tanto 
porque pudiesen venir á muerte ó á dolencia. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 35 

£t desque fueren descendidos en la manera 
que entendieren, el falconero quel cumple asaz 
et que está el falcon muy fambríento, deben 
encarnar el sennuelo con dos tetiellas 6 con 
dos piernas de buena gallina, et llamar el fal- 
con á la mano, et á mostrarle el sennuelo to- 
do. £t desque veniere á la mano et se asenta- 
re en el sennuelo, débenle dar á roer de aque- 
lla buena carne et ponerle el capirote. Et po- 
ner aquel sennuelo mismo en tierra cerca del 
falconero que tiene el falcon, et entonce tirar- 
le el capirote et mostrarle aquel sennuelo bien 
encamado, et el falcon con la grant fambre 
que há, et porque ya vino el sennuelo á la 
manno del falconero, por fuerza saltará en el 
sennuelo en que vee estar la carne, et desque 
se asentare et comenzare á comer, débenle dar 
muy grand^es voces, et sacarle del sennuelo, et 
llamarle á él un poco mas luenne. Et desque 
el falcon entrare en él débenle cebar de aque- 
lla gallina. Pero non de aquella carne que es- 
taba sobre el sennuelo, porque ya sería fría. 
]^t non puede seer limpia et débenle dar tanto 
á comer porque el falcon se tenga por bien ce- 
bado. Pero que finque con sabor de comer. Et 
esto por fuerza há de fincar en el entendimien- 
to del falconero, ca unos falcones hay que son 
mas comedores que otros et mas fambrientos. 
Et por ende cuantos escríbanos en el mundo 



36 BIBLIOTECA VENATORIA. 

son non podrian escribir cuantas cosas son 
mester, si el falconero non há entendimiento 
de suyo para conoscer la manera del falcon, et 
lo quel cumple de facer. Et en cuanto el fal- 
con comiere débenle dar muy grandes voces, 
porque los conosca, et entienda que cuando 
aquellas voces oyere, que es sennal quel quie- 
ren dar á comer en aquel dia primero, nol de- 
ben amostrar el sennuelo mas de aquellas tres 
voces dichas, la una cuando viene el sennuelo 
teniendo el falconero en la mano, la otra cuan- 
do gelo pone en tierra muy cerca, et la otra un 
poco mas aluenne; pero si el falconero viere 
que el falcon viene bien de grado al sennuelo, 
la primera voz puedel rodear el sennuelo un 
poco. Et entonce de que entrare en él darle de 
comer commo es dicho. Et faciéndolo desta 
guisa entra el falcon siempre bien en el sennue- 
lo, non se acostumbran de asentarse primera- 
mente en tierra, et después entrar en el sennue- 
lo; ca esta es cosa que empesce mucho á los 
falcones para seer bien sennaleros, et demás 
los que los veen esto facer, si algo saben de 
caza, non tienen por tan buen falconero al que 
primeramente fizo sennalero al falcon, et otro 
dia lo deben dar aun muy menos et de peor 
carne, et non le facen ningún placer. Et al ter- 
cer dia débenle sennalar la primera vez muy 
cerca et de pié, rodeando el sennuelo poco. Et 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 37 

luego que el falcon sale de la mano échanle el 
sennuelo alongado del homme, et en lugar es- 
campado et desque el falcon entrare en él de- 
benle dar bien de roer, et la otra vez alongár- 
sele mas, et la tercera aun mas. Et entonce ce- 
barle en la manera que de suso es dicho com- 
mo se debe facer el primer dia; et otro dia non 
le mostrar el sennuelo et dele á comer commo 
ñcieron el otro dia pasado el que non sennala- 
ron. Et el otro tercer dia sennalarle masluen- 
ne, et ñnca en el entendimiento del falconero 
que deje venir al falcon. suelto al sennuelo, 
cuando entendiere que lo puede facer sin peli- 
gro de perderle, ca ante desto siempre debe ve- 
nir al sennuelo con un cordel delgado et luen- 
ne atado á la lonia ó á las piyuelas. Et el sen- 
nuelo debe seer bien llano, en tal manera, que 
cuando cayere en tierra por fuerza oya de caer 
la carne bien descubierta de la una parte, et el 
falcon se pueda asentar et poner entre ambas 
las manos encima del sennuelo, por el falcon 
que feciere estas sennales cuando veniere al 
sennuelo, bien le pueden dejar suelto la pri- 
mera, que cuandol tiraren el.capirote, luego que 
él vieren el sennuelo, que se debata muy/ecio 
por ir á él, et que non cate á otra parte; et 
cuando fuere al sennuelo que vaya muy recio 
et cuando llegare á él que trabe muy firme- 
mente con amas las manos, et que comience 



38 BIBLIOTECA VENATORIA. 

luego á comer muy apriesa, et aunque vayan 
á él hommes de pié 6 de bestía, corriendo 
apriesa ó de vagar por delante ó por las espal- 
das, ó canes, que non se despante nín deje de 
comer por ellos: cuando el falcon estas cosas 
ficiere es cierto que irá al sennuelo dó quier 
que lo vea, et que lo pueden soltar sin peligro 
et sin recelo ninguno. Pero muchos falconeros 
há que se atreven á los soltar ante destas sen- 
nales todas. £t á veces se fallan ende bien et 
á veces non. Et el falconero que el falcon sen- 
nolare, debel sennolar estando de bestia, et 
traer el sennuelo en derredor, mas non dar voz 
fasta que el falcon salga de la mano. £t des- 
que saliere mientre veniere por el camino, dar- 
le muy grandes voces, et eso mismo desque Ue- 
ga^'e al sennuelo et en cuanto comieren. Pero 
dice Don Johan que todo esto há de ñncar en 
el entendimiento del falconero, ca ya vio los 
falcones que el primer dia fueron al sennuelo 
sueltos sin cordel ninguno, et otros que los 
sennolaban cinco ó seis dias ante que los osa- 
sen soltar. 






CAPITULO VI. 

Muestra commo deben facer traynas de la garza d 
los /aleones que quieren facer garceros , et commo 
afeitar los f aleones que quieren facer alba- 
nevos. 



UES en el capítulo ante deste depar- 
tí te commo deben facer los falcones 
sennaleros,, dirá agora en este com- 
mo les deben facer traynas de la gar- 
za, cuales quieren meter en ella cuando quie- 
ren facer trayna al falcon, há mester que esté 
muy fambriento, et si fuere descendido algún 
poco de las carnes será mejor. Et la primeral 
garza quel echaren, si la pudieren haber viva 
sinon puedéngela echar muerta; mas há mes- 
ter que sea muerta de poco rato porque esté 
aun caliente. £t de que entrare en ella déjen- 
le mesar, €t después descombrar la carne, et 
toman un poco en los pechos et danle carne de 
gallina, tanto cuanto viere el falconero que lo 
guardare que se tiene el falcon por etergado. 
£t que haya mejoría de lo que come los otros 



40 BIBLIOTECA VENATORIA. 

días. Pero que finque en fambre. £t si fuere 
buena débenle coser los ojos et atarle un cor- 
del luengo al un pié et ponerla en un campo, 
et debe tener un homme el cabo del cordel en 
la mano. £t desque la garza estediere en pié 
deben tirar el capirote al falcon et mostrárge- 
la, et si quisiere |r á ella débenle dejar ir por 
el cordel: el quel tiene el cabo del en guisa que 
faga abrir las alas á la garza. £t si por esto 
quisiere ir et trabare della débenle dar á mesar 
en ella, et sacarle della dandol á roer en carne 
de gallina caliente, et pongal otra vez la gar- 
za en el campo, et debe el falcon ir á ella. £t 
si trabare della déjenle pellear con ella, et non 
Uege ninguno á él fasta que la haya degolla- 
do, et después llege á él et cénele en los pe- 
chos. Pero que non coma mucho de la carne, 
mas denle carne de gallina segund vieren el 
falconero que cumple. Et si faciendol esto que 
dicho es non quisiere entrar con ella, débenle 
atar una pierna de gallina en las espaldas, en- 
tre las alas, et cuando el falcon fuere por tra- 
bar de la garza (i) carne, débenle tirar por el 
cordel en guisa que gela derriben. £t desque 
trabare de la garza á vueltas de la carne, dé- 
benle ascender la carne et dejarle mesar en la 



(i) El nombre de garza está muy borrado en el texto, pero ae 
comprende por el sentido de la frase. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 4I 

garza, et después ponerla en el campo et dejar 
ir el falcon á ella, et desque trabare della ce- 
barle et darle de comer et facerle dar todas las 
otras cosas segund que dicho es de suso. Et el 
falcon que por todas estas cosas dichas non qui- 
sieren entrar en la garza, dice Don Johan, que 
non há en él buen esperanza que nunca sea 
buen garcero. Pero que algunos falcones hay 
que son luego de comienzo muy cobardes, et son 
después buenos, todo esto que se dice de lo que 
debe facer el primero dia quel echaren la traina 
viva Et deben facer porque con carne 6 sin car- 
ne que traben della. Et la degüelle el falcon por 
sí. Et después quel cebó en los pechos, et quel 
den de comer, tanto quel falcon se tenga por 
pagado. Pero que finque con fambre. Et deben- 
le sacar de la garza, et después echárgela cerca, 
et dejarle ir á ella, et facerle mesar, et que co- 
ma algunas picaduras en los pechos de la gar- 
za. Et después darle sus cannadas et facerle 
mucho placer. Et si ñciere buen tiempo et el 
falcon lo hobiere menester, et lo quisieren, dé- 
benlo poner en el agua. Et desque se bannare 
débenlo poner al sol si non fuere muy calien- 
te, et débenle dejar olear. Et este dia también 
en el comer, commo en la vara, commo en el 
dormir en la noche, débenle facer quanto pla- 
cer pudieren. Et otro dia non le dar de comer 
cosa del mundo, sinon una plumada seca, et 



42 BIBLIOTECA VENATORIA. 

dos Ó tres nudos del pescuezo de la gallina, ó 
de las alas, ó de las rodiellas, ó del pié de la 
liebre, et guisar commo haya otra garza buena 
para el tercer dia. £t débenle coser los ojos et 
ponerle una piquera porque non pueda ferir al 
falcon et dejarle ir volando. £t si el falcon la 
quisiere tomar volando es ya buena sennal. Et 
débenle cebar segund es dicho del tercer dia pa- 
sado, et si la non quisiere tomar volando, dé- 
benle tirar por el cordel porque abra las alas. £t 
desque el falcon trabare della débenla sacar an- 
te que la mate^ et después echéngela volando de 
la mano en guisa que la vea él salir de la ma- 
no, et desque la tomare cebarle en ella commo 
es dicho desuso. £t débenle echar tantas gar- 
zas á cada tercer dia fasta que el falcon la to- 
me iendo volando. £t que entienda el falco- 
nero que lo trae, que conosce el falcon el vue- 
lo et las voces de la garza. £t entonce dében- 
le echar una traina muy recia, et los ojos des- 
cosidos, et dejarla ir tanto volando porque se 
pueda acoger al agua ante que el falcon la al- 
cance. Pero há mester que sea el agua poca^ 
en guisa que la non pierda hí. £t desque la to- 
mare cebar commo es dicho. £t después tem- 
prarle commo dicho es. Et otro dia lanzarle el 
otro falcon á la garza, et desque la trojiere mal 
traida lanzar aquel falcon. Et desque la mata- 
ren, sacar el falcon maestro con carne de la 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 43 

garza et dejar en ella el falcon que afeitan, et 
darle de comer en los pechos cuanto la meitad 
de la tabla de la garza et el corazón, et lo al 
dárgelo de buena gallina cuando entendiere el 
falconero quel cumple. Et después sus cannas, 
et después lo al commo dicho es. £t otro dia 
temprar commo dice desuso, et al tercer dia 
tenerle la garza en buen lugar. £t lanzarle el 
falcon que afeita primero, et después que fue- 
re á ella débenle acorrer con otro falcon maes- 
tro, en guisa que Uege á ella ante que el otro 
falcon que afeita la deje ó quiera aflojar» £t 
desque la mataren cebar el falcon nuevo et fa- 
cerle todas las cosas que de suso dicen, et otro 
dia temprarle. Et al tercer dia lanzarle á otra 
garza, et si la recabdare él por su cabo, sinon 
débenle acorrer con otro maestro commo de 
suso es dicho. Et tantas vegadas le deben acor- 
rer con el falcon maestro, fasta que entienda 
el falconero que el falcon nuevo podría et sa- 
bría matar la garza en su cabo si quisiese; et 
desque esto vieren débenle dar muy grand fam- 
bre ademas. Et catarle una garza en el mejor 
lugar que pudiere. Et lanzarle por su cabo et 
non le acorrer con otro falcon ninguno, et si la 
matare cebarle commo dicho es. Et si la non 
matare darle muy grant fambre fasta que ma- 
te por su cabo. Ca si dende adelante usasen 
del acorrer con otro falcon, tomaría tal mane- 



44 BIBLIOTECA VENATORIA. 

ra que non quema matar por su cabo, et sería 
muy malo de sacarle della; et desque el falcon 
por su cabo matare dos ó tres garzas, deben- 
gela facer montar algún poco en guisa que la 
falle el falcon, ya cuanto alta et desque la asi 
matare débengela montar con otros falcones, 
etcon voces et con atambores, cada día más, 
fasta que suba por ella tan alto cuanto enten- 
diere el falconero que puede complir el su vue- 
lo; et desque desta guisa matare deben facer 
cuanto pudieren por facerle matar en grant 
agua, et que sea bien agüero. Et desque estas 
cosas fueren fechas es el falcon afeitado, et de- 
ben cazar con élcommo dirá adelante en el ca- 
pitulo que fablacommo deben cazar con los fal- 
cones afeitados; et dice Don Johan que para fa- 
cer buen falcon garcero que há mesterseis co- 
sas: laprímera es que el falcon sea bien ligero et 
ardit et fambríento. £t la segunda que traya 
buen falconero; et la tercera quel tenga en tier- 
ra que haya muchas garzas. £t la cuarta que 
haya azor garcero que tome garzas para quel 
puedan facer traínas cuales las hobiere mester. 
Et la quinta que haya otro falcon garcero con 
quel acorran ante que la mate por sí. Et la 
sexta que haya otro falcon que monte la gar- 
za desque él fuere bien afeitado. Pero dice que 
todo esto há de ñncar en el entendimiento del 
falconero, ca ya él vio falcones que sin todas 



/ 



EL PRÍNCIPE D. JUAN BIANUEL. 45 

estas cosas fueron muy buenos garceros, et 
aunque mataron nunca les echando traína, et 
otros que faciéndoles todas estas cosas nunca 
quisieran ser buenos, et así por- fuerza há de 
ñncar en el entendimiento del falconero, que 
commo quiera que todo está aquí escrípto com- 
mo se debe facer, pocas veces se guisa que se 
puede facer así. £t si el falconero non sopiese 
nada de suyo sinon lo que está escrípto en el 
libro, tarde fará buen falcon, ca si quier cuan- 
do lloviese 6 cuando se aguase la garza en el 
río, si entonce hobiese de abrír el libro para 
leerle, mojársela et sería perdido el libro. Et 
dende adelante non sabrá commo cazar, por 
ende há mester que el falconero haya tal en- 
tendimiento, que de suyo será poner consejo 
para afeitar su falcon; que si buen entendi- 
miento hobiere, aunque algunas cosas men- 
güen, que se non pueden facer commo aquí 
está escrípto, á todas sabrá dar recabdo et de- 
jará por eso de facer bueno el falcon que tro- 
jiere. 

Otrosí, cuando quisiere comenzar afeitar el 
falcon neblí para facerle abanero, débenle facer 
desta guisa después que el falcon fuere manso 
et bien sennalero, et viere el falconero quel trae 
que conosce bien las voces etel sennuelo, et los 
hommesentonce debemuy bienen camar el sen- 
nuelo et tirar el capirote al falcon, et mostrar- 



46 BIBLIOTECA VENATORIA. 

le el sennuelo bien encamado, et darle á roer 
un poco en él. Et mientre el falcon en 61 ro- 
yere tirárgelo de la mano et escóndale á des- 
hora. Et estonce lanzar el falcon recio de la 
mano. Et luego que de la mano saliere, darle 
voces, et la primera vuelta que ficiere á hom- 
me, echarle el sennuelo et darle de comer cuan- 
to entendiere el falconero quel cumple. Et si 
por aventura el falcon se asentare en tierra et 
non se quisiere partir del falconero, dice Don 
Johan, non es mala sennal, et otro dia dejarle 
facer mas vueltas et levarle eso mismo. Et es- 
to le deben facer tantos dias fasta que entien- 
da el falconero que non há el falcon crencia 
en al, sinon en el homme et en el sennuelo, et 
que conosce bien las voces. Et desque el fal- 
con estudiere en este estado, débenle lanzar á 
las picazas, et será mejor si fueren muchas que 
si fuere una sennera. Et las picazas son bue- 
nas para esto, porque vuelan poco et se em- 
barran aina. Et desque el falcon la embarrare, 
debéngela levantar et facerle andar con ellas 
embarrándolas, cuanto entendiere el falconero 
que cumple en guisa; que non tome ninguna 
nin se enoje nin se asiente, et entonce echarle 
el sennuelo et cebarle muy bien. Et eso le de- 
ben facer tantos dias cuantos entendiere el fal- 
conero que cumple. Et deben algunas vegadas 
levantar la picaza tan de luenne porque la va* 






EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 47 

ya embarrar á muy lejos; et el falconero debe 
estar cuando, et darle muy grandes voces, et 
desque viere que el falcon toma contra él, de- 
be él ir corriendo contra otra parte, et todavía 
dando grandes voces et trayendo la lúa ender- 
redor, en aquella manera que lo facen cuando 
quieren que el falcon monte. Et desque el fal- 
con alcanzare al falconero, debel echar el sen- 
nuelo et darle de comer. Et desque el falco- 
nero entendiere que el falcon toma á él cada 
quel llama, si acaesce que por aventura alguna 
vez tira con alguna ralea, et después toma á las 
voces, non le empesce, ante es bueno. Pero nonr 
lo debe homme lanzar adrede á ninguna ralea, 
salvo ende á la picaza. Et desque el falcon es- 
tas cosas ñciere, deben lanzar un falcon aba- 
nero á las ánades, et desque hobiere aguado et 
fincare una por su cabo, deben lanzar el falcon 
que afeitan. Et desque andudiere con el »tro, 
deben lanzar el ánade en guisa que la agüe el 
falcon maestro et que la vea el nuevo. Et des- 
pués débenla levantar en guisa que la agüe el 
nuevo. Et desque la aguare darle voces porque 
torne al falconero. Et desque tornare debe el 
falconero ir corriendo á otra parte commo de 
suso es dicho. Et cuando el falcon lo alcanza- 
re, echarle el sennuelo et darle de comer, et 
non facer fuerza que se pierda el ánade que 
está aguada. Et esto le deben facer tantos dias 



48 BIBLIOTECA VENATORU. 

fasta que entienda el falconero que el falcon, 
mayor creencia há en él, eten las voces et en 
el sennuelo, que en otra cosa ninguna. £t á las 
voces lo deben levantar el ánade en guisa que 
tiren con ella. £t cuanto mas luenne fuere con 
ella et la aguare, et la dejare et tomare des- 
pués al homme, tanto es mejor, et le deben ce- 
bar mejor. £t desque el falcon todas estas co- 
sas ficiere, deben guisar que recabde alguna, 
et desque la toviere en las manos, débenle de- 
jar estar en ella fasta que la comieren á dego- 
llar. £t debe el falconero llegar á 61 dandol vo- 
ces, et sacarle del ánade mansamente, et echar- 
le el sennuelo et darle sobre el sennuelo el co^ 
razón, et la lengua del ánade, et cebarle en la 
mano, et non sobre el sennuelo, et darle tanto 
cuanto entendiere el falconero quel cumple« £t 
esto le deben facer dende adelante fasta que 
entienda el falconero quel puede lanzar por su 
cabo. Et desque matare por su cabo, débenle 
facer aguar las ánades dos ó tres veces, et des- 
pués facerle recabdar. £t desque matare po- 
nerle el corazón del ánade, ó cuatro ó en cinco 
pénnolas, et mientre lo él comiere, cabalgar el 
falconero et darle voces de que se levantare, 
et comenzaren á guardar el homme echarle el 
sennuel et darle de comer. £t desque el falcon 
estas cosas ñciere es afeitado. £t deben cazar 
con él en la manera que dirá adelante en el ca- 



EL PRÍNCIPE D. JUAN UANUEL. 49 

pftulo que fabla commo deben cazar con tos 
raleones afeitados. Pero dice Don Jahan que 
todo esto há de fincar en el entendimiento del 
falconero, ca él vio muchos falconeros que sin 
todas estas maestrías se ficieren muy buenos, 
et otros que fueron muy malos de facer. Pero 
si el falconero fuere bueno él poma recabdo á 
todo, ca non se podría poner en escrípto todas 
tas maneras en que los falcones há, ca los unos 
montan bien et non descenden bien. Et otros 
descenden et non montan bien, et otros tiran 
con las ánades et non quieren tomar, et los 
otros vuelan bien et non quieren descender al 
sennuelo, et los otros fácenlo todo mal et son 
desconoscidos, et los fácenlo todo bien, et así 
por fuerza todas estas cosas lian de fincar en 
el entendimiento del falconero. 



BIB. VENAT. VOL. 111. 




CAPÍTULO Vil. 

D$pairU commo iAm aftifa/r los faUems para ma- 
tar grúas, mm habmio wuustro^ Bt áe cammQ 
h9 debm afititaf kaUmio mmeséro. 



os falcones con que agor^ mas usan 
cazar las grúas son los bahaiis. £t 
cuando los q^iereo .afeitar para ma- 
tar grúas siin ji^a^co, débenles£;char 
un ánsar parda que ^epga ata4.Q e) pico et las 
alas, en guisa que nojp le^pu^da morder nio fe- 
rir con las alas. £t desque trabare della facer- 
gela degollar et cebarle bien. £t darle sus can- 
nadas en el ojo, así commo cuando matan la 
grúa, et otro dia temprarie^ et otro dia echar- 
le otra. Et esto le deben facer tantas veces fas- 
ta que la tome iendo el ánsar volando. £t cuan- 
do el falconero entendiere que el falcon la to- 
mará volando, debe dejar ir con él un can quel 
acorra, porque la mate ante que pueda ferir el 
falcon con las alas: de que la tomare desta 
guisa cebarle muy bien et facerle mucho pla- 
cer. Et después abajarle ya cuanto de las car- 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 51 

nes et darle muy grant famhre. Et cuándo el 
falconero entendiere que el falcon está muy 
fambríento, catarle muy buen lance de grúas» 
que sea una ó dos, ó fasta tres, et lanzarle lo 
mas cerca que pudieren. £t si el falcon derri- 
bare ó trabare della, ó enderezare á ella, 6 
üciere cualquier sennal que vá á ellas, deben- 
le cebar muy bien, et otro dia temprarle mu- 
cho et tenerle en un portal muy frió, et facer* 
le albergar de noche hí. Et otro dia de man- 
nana ponerle un rato al sol et darle dos ó tres 
piciEiduras de carne caliente, et meter en una 
casa muy escura, et dejarle estar hí fasta des- 
pués de nona, et entonce catarle muy buen 
lance de grúas. Et si el falconero viere que el 
falcon face algo de lo que debe, há mester que 
tenga puesta un ánsar parda, et quel ceben 
muy bien en ella, et otro dia quel tiempren 
commo dicho es ó más si mas pudieren, et quel 
lancen á las grúas commo es dicho, et así lo 
deben facer fasta que mate la grúa. Pero dice 
Don Johan que todo esto há de fincar en el en- 
tendimiento del falconero, ca el vio muchos 
falcones que sin todas estas maestrías ellos de 
suyo se atreviere á matar la grúa, et otro que 
matan ante garza et ante que la hubien del to- 
do conoscer, por la creencia de la garza, ma- 
tan la gnia, et otros que así nin así non lo quie- 
ren facer. Et por esto há mester que eñ el fal- 



5^ BIBUOTBCA VBNATOIUA. 

conero haya tal entendimiento porque sepa con 
cual falcon há de porfiar. Otrosí, cuando han 
maestro para afeitar los falcones nuevos dé- 
benlo facer desta guisa. £1 primero dia cuan- 
do el maestro matare la grúa, después quel 
hobieren cebado, deben echar la grúa al falcon 
que quisieren afeitar, et desque trabare della 
et comenzare á mesar débenle dar unas pocas 
picaduras en la tabla de la grúa, et después sa- 
carle della ¿t ponerle el capirote, et poner la 
grúa empalancada en el campo, et dejar ir el 
falcon á ella, et desque trabare della et comen- 
zare á mesar, llegar el falconero et tajar una 
pieza de la carne de la grúa et ponerla entre 
los picos de la grúa, et facer al falcon que tra- 
be en la cabeza de la grúa, et que se cebe en 
aquella carne que está en el pico. Et desque 
hobiere comido tanto cuanto entendiere el fal- 
conero quel cumple, débenle poner las canna- 
das en el ojo de la grúa. £t facer el falcon sal- 
tar de la mano á la cabeza de la grúa, et que 
coma las cannadas en el ojo, et ese dia dében- 
le facer mucho placer. £t á la tarde débenle 
dar otra vez unas pocas de cannadas en la ca- 
beza de la grúa, commo ñcieron en ante, et esa 
noche ponerle en una vara en muy buena ca- 
sa, et otro dia darle muy grant fambre ade- 
mas; et de noche facerle albergaren un portal 
muy frío. Et otro dia cuando lanzare el maes- 



BL PRÍNCIPE D. JUAN BíANUEL. 53 

tro, non lanzar á él luego mas de que la gnia 
fuere derribada, et viere el falconero que tro- 
jiere el falcon nuevo que non puede guarescer 
la grúa. Debe tirar el capirote al falcon nuevo 
et mostrárgela, et desque entendiere que la vee 
et que há sabor de ir á ella, debel dejar ir, et 
desque llegare á la grúa et entrare en ella> de- 
bel cebar en la cabeza commo dicho es, et lla- 
marle á las cannadas un poco mas luenne quel 
dia primero, et facer en guisa que salte en la 
mano et que coma las cannadas en el ojo de 
la grúa, commo de suso es dicho, et ala tarde 
eso mismo; et otro dia temprarle commo le ñ- 
cieron el dia de ante, et otro dia cuando lan- 
zaren el falcon maestro, et el que tgviere el 
falcon que quiere afeitar, debe ir á mas andar 
en un rocin cuanto pudiere, cuanto vieren que 
el falcon sale por tomar la grúa et la reviesa, 
debel tirar el capirote al falcon et mostrárgela 
en ante que venga á tierra: entonce debel de- 
jar ir á ella. Pero si viere que vá él tan acerca 
et con recabdo, et que los acorredores ayuden 
bien al maestro qué es la grúa apartada de las 
otras. £t desque la mataren débenle cebar muy 
bien et facerle todas aquellas cosas que son 
dichas. Et el otro tercer dia, cuando lanzare 
el maestro ante que llege á las grúas, para que 
vaya en guisa que es cierto que puede alcan- 
zar, et que vá él tan en guisa que puede acor- 



54 BIBLIOTECA VENATORIA. 

rer, deben tirar el capirote al falcon que afei- 
tan, et débenle dejar ir. £t desque llegare á 
las caldas de la grúa, et la grúa moriere, dé- 
benle cebar et facerle todas aquellas cosas que 
son dichas. £t otro dia templarle commo sue- 
le. £t al tercer dia después cuando lanzaren 
el maestro et fuere á la meitad del camino, dé- 
benle dejar ir, et desque llegare á la grúa, si 
trabare della ó se empennolare, desque la grúa 
muriere débenle cebar et facer todas las otras 
cosas segund de desuso dice. £t al tercer dia 
después, cuando lanzaren, débenle lanzar lue- 
go con el maestro, et non le dar otro acorre- 
dor porque vean que es lo que él face, et des- 
que mataren la grúa cebarle commo dicho es. 
£t si vieren quel derriba por sí, al otro tercer 
dia deben lanzar á él primero. Et el maestro 
en pos él porque él derribare et apartare que 
gela recabde el maestro, et desque así hobiere 
muertas unas dos grúas, débenle apartar por 
sí et darle sus acorredores, et dende adelante 
cazar con él commo dirá en el capítulo que fa- 
bla commo debe cazar con los falcones grue- 
ros después que son maestros. Pero dice Don 
Johan que todo esto vá de commo el falcone- 
ro sopiere cazar. Et commo quier que se pone 
en este libro en commo se debe facer las mas 
vegadas, non se face así ca algunas vegadas 
non falla homme la caza commo querrie ó la 



BL PRÍNCIPE n. JUAN MANUEL. 55 

fallará cuando los falconesnonsontemprados. 
£t cuando los falcones fueren bien temprados, 
por aventura que non la fallarán, et porque si 
de cada dia se temprasen, los falcones podrían 
venir á muerte ó á peligro, á les por fuerza á 
dar de comer en guisa que non serán tempra- 
dos. Et fallarán entonce la caza ó por tiempos 
fuertes que face, 6 porque á las vegadas sobra 
la voluntat, et lanza homme en guisa^ que sa- 
ca el pleito de regla, 6 que yerran los falcones 
ó los hommes, 6 oiuchos acaesdmientos que 
acaescen, porque pueden todo facer segund 
está en este libro escripto. Et por ende forza- 
damente há de fincar en el entendimiento -del 
falconero, porque faga en tbdá cosa que él en- 
tendiere porque mejor pueda afeitar su falcon. 




CAPÍTULO VIIL 

Fabla commo usan cazar agora can los /aleones 
después que son afeitados. Ei commo jarán en 
guisa que puedan matar con ellos todas las ca- 
zas que deben cazar, et non dejen la una por 
la otra, et commo u mudó la manera del 
cazar de commo la usaban en tiempo 
del Rey Don Aljonso et u usa ago- 
ra, et en cual manera et de cual 
tiempo acá se comenzó la caza 
de los jalcones en Castiella. 



UES que en el capítulo ante deste di- 
ce commo deben facer traínas á los 
falcones para matar garzas, et com- 
mo los deben afeitar para ser abane- 
ros. Et otrosí, commo los deben afeitar con 
maestro ó sin maestro, para ser grueros, dirá 
en este commo los deben guardar et cazar con 
ellos, et facer en guisa que non dejen la una 
caza por la otra: la cosa que los falcones han 
mas meester para que puedan cazar bien, es 
que sean sanos del cuerpo et de las pénnolas, 




EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 57 

quQ aunque las pénnolas sean sanas si el fal- 
con fuere doliente ó flaco^ ó mu}' magro, nun- 
ca podria facer buen vuelo, nin cazar commo 
debe. £t aunque del cuerpo sea sano el recio, 
si las pénnolas non fueren sanas non podrá vo- 
lar conuno debe. Et por ende es mester que el 
falconero faga todo su poder por guardar esto. 
Pero si el falconero hobiere mengua de cada 
una destas cosas, debe poner recabdo, segund 
dirá daqui adelante en el capitulo que departe 
de las enfermedades de los f aleones. Pero pa- 
ra que sean sanos et cacen bien débenlo facer 
desta guisa. Primeramente, que el falconero 
que trae el falcon debe catar que traya muy 
bien en la mano, et quel dé á comer siempre 
de buenas carnes, et que guarde quel non dé 
á comer nunca de una carne sobre otra, nin le 
dé á comer fasta que entienda que há tollido 
et es bien desembargado de lo que ante habia 
comido, et si plumada le diere el dia ante que 
guarde que non le dé á comer fasta que sea 
cierto que la haya echado. Otrosí, quel ponga 
en el agua porque pueda bannarse et beber si 
quisiere dos vegadas, ó á lo menos una en la 
semana, si se quisiere bannar en casa en ga- 
miella 6 en libriello, ó en otra cosa semejante 
entre las gentes es mejor. Et si non débenle 
bannar en arroyos 6 en unas lagunas que se 
facen en los prados, ó en otros lugares sus se- 



58 BIBLIOTECA VENATORU. 

mejantes, et desque fueren bannados débenlos 
dejar olear» et pensar de sí dellos envaras de- 
líos, en lasrodiellas 6 en las manos de los hom- 
mes, segund entendiere el falconero que per- 
tenesce al falcon. Otrosí, les deben ponersiem- 
pre buenas varas también de cada cuando han 
de estar al sol ó al aire, ó en casa commo 
de (i) et débenlos guardar que los non pon- 
gan en ningún lugar dó haya olor de vino nin 
de vinagre, nin dó haya albergado ganado, nin 
dó haya ningund mal olor en casa húmida. 
Otrosí, le deben guardar que non alberge de 
noche al sereno. £t dice Don Johan que esta 
es grand maravilla quel sereno guaresce á los 
falcones dolientes si yacen á él andando suel- 
tos, et face enfermar á los sanos si yacen á él 
estando atados. Otrosí, les deben mucho guar- 
dar que si fuere el falcon quejoso, que el fal- 
conero ñon sea contra él sannudo, nin le faga 
enojo, mas punne en tirarle la sanna et la que- 
ja lo mas que pudiere, á las veces mudandol 
de la mano de uno á otro et tirandol el capi- 
rote, et dandol á roer ó á mesar; á las veces 
poniendol en la rodiella ó catando aquellas 
maneras quel falconero entendiere, porquel 
falcon puede seer mas sin quejo, guardandol 



(z) Aquí hay un espacio como para una palabra, que no llenó el 
copista del Códice. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 59 

todavía quel non fagan enojo. Pero dice Don 
Johan que commo quiera quel puso aquí mu- 
chas maneras en commo los falcones se deben 
guardar porque sean mas sanos, que todo esto 
há de fincar en el entendimiento del falcone- 
ro, que muchas vegadas por muchas cosas que 
acaesce non se pueden guardar todas estas así 
commo aquí están escriptas, et por ende há 
mester quel falconero haya tal entendimiento, 
que cuando todo esto pudiere facer bien, que 
lo faga, et cuando alguna cosa errare, que lo 
sepa emendar. 

Otrosí, la manera de cazar con los falcones 
débese facer en esta guisa: cuando quieren ca- 
zar con los falcones abaneros cazan mejor 
cuando es mas mannana et cuando face mayor 
frió, pero que non faga muy grand viento. Et 
el lugar mejor para cazar con ellos, es dóhaya 
lagunnas tales de que puede homme levantar 
las ánades cuando quisieren. Et si el arroyo es 
tal en que haya cadozos, á logares es mejor. Et 
la manera commo los deben lanzar es esta. 
Debe el falconero saber lugar cierto dó yacen 
las ánades, et subir el viento arriba en guisa que 
finquen las ánades una pieza de deyuso del 
viento, et estonce facer el falcon aquella sen - 
nal quel suele facer cuando quiere lanzar, et 
tirarle el capirote et tenerle de cara al viento, 
et si se quisiere sacudir ó toUer es bien, et si 



6o BIBLIOTECA VENATORU. 

eóto non quisiere facer et quisiere salir de la 
mano, debel dejar ir. Pero débese guardar 
cuanto pudiere porque non ponga el falcon los 
ojos en ninguna rabea (i). £t desque el falcon 
saliere de la mano debe el falconero tirarle la 
luna (2) et andar en la bestia que andudiere de 
una parte á otra. Et desque viere quel falcon 
vá montado, debel dar voces, aquellas quel 
suele dar cuando quiere que monte et desquel 
falcon fuere puesto en su altura, aquella que 
el falconero entendiere que es la mayor á que 
el falcon suele sobir, debe levantar las ánades 
del viento a^niso en guisa que las pueda aguar, 
et desque las hobiere aguado, débese tirar el 
falconero afuera de la ribera, et sobir el vien- 
to arriba, et facer tomar el falcon et subir á su 
altura, et después levantarlas otra vegada en 
guisa que las agüe. £t desque el falcon fuere 
tomado otra vez á su altura si quisiere puede 
atravesar la ribera, et levantarlas el viento 
ayuso en guisa que mate, ca las mas vegadas 
que levantan viento arriba ó el falcon non al- 
canzara ó si alcanzare levará en mano, mas non 
cobrará bien, et si fuere viento a3mso et aun- 
que non levante muy^á punto alcanzará et co- 
brará bien et nunca levará en mano. Et des- 
que matare si fueren algunas ánades aguadas 

(i) Rití}ea dice el Códice, pero debe ser ralea. 
<2) Aqui Be lee luna, cuando debe decir iita. 



BL PRÍNCIPE D. JUAN BiANUBL. 6l 

et non las quisieren guardar para lanzar otro 
falcon, deben sacar aquel falcon daquel ánade, 
et poner el corazón della en cuatro ó en cinco 
pénnolas, et dejar el falcon en tierra comiendo 
aquel corazón daquel ánade. £t el falconero 
debe cabalgar mientre lo él come, et desque lo 
hobiere comido darle voces, et el falcon levan- 
tarse ha luego commo lo acostumbrado, se- 
gund fué dicho en el capítulo que fabla com- 
mo deben afeitar los falcones, et desque fuere 
puesto en su altura débenle levantar las ána- 
des commo dicho es. £t desque hobiere agua- 
do, si el falconero quisiere que mate bien, le 
puede facer matar, ó si quisiere echarle en el 
sennuelo, non será mala falconeria. Pero si el 
falcon fuere garcero, cuando matare ánade non 
le deben cebar, mas débenle facer placer. £t 
cuando matare garza ó grúa, débenle cebar 
complidamente. £t así non deja la prisión ma- 
yor por la menor, et commo quier que esto así 
esta escripto. Dice Don Johan que todo esto 
há de ñncar en el entendimiento del falconero^ 
que las mas veces acaesce commo aqui está es- 
cripto, et á las vegadas los falcones tiran por 
las raleas, et ven tan luenne que han de ir los 
falconeros en pos ellos, et los han á tomar allá 
dó son idos, et non pueden tornar (i) á la rí- 

(i) £1 Códice dice Umar, pero tiene una f encima como para 
enmendar el error^ 



62 BIBLIOTECA VENATORIA. 

bera. £t á las vegadas que tornan et después 
que toman non quieren volar. £t otra vez, et 
otra vez {i), desque han aguado, porque siente 
el ánade colpada ó porque la cuida tomar con 
el agua, asiéntanse en la ribera, et otras cosas 
muchas que acaescen, que si se hobiesen apo- 
ner en escripto, que sería muy luengo et muy 
enojo de escribir et aun de leer. £t por ende 
dice Don Johan que todo esto há de fincar en 
el entendimiento del falconero. Ca si tanto so- 
piere porqué derecho le llamen falconero, á to- 
das estas cosas sabrá poner recabdo. Otrosí, si 
quisiere cazar garza et se atreviere en el falcon 
que traen quel non pierda por alto, deben po* 
ner gentes envíos lugares dó entendiere, que se 
rendrá cuando fuere vencida. £t cuando se 
levantare debe lanzar un falcon que la monte, 
et facerle muy grand roido de voces et de 
atambores. £t desque fuere tan alta cuanto 
entendiere el falconero que trae el falcon que 
puede complir él su vuelo, débenle tirar el ca- 
pirote, et aunquel falcon se debata non le de- 
ben dejar ir fasta que vea que pone los ojos en 
ella. £t desque el falcon comenzare á sobir á 
ella et andudiere montando, deben todos ca- 
llar et veer lo que fará. £t dice Don Johan que 
en este lugar hay grand departimiento et grand 



(z) Repetición probablemente del copista. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 63 

porfía eatre los falconeros, que unos dicen que 
es bueno el falcon que monta mucho en la gar- 
za, et después que la vence que viene á ella 
muchas veces. Et otros dicen que es mejor el 
que luego que la vence, que la primera vez que 
viene á ella ó á la segunda que la toma, luego 
et nunca la deja fasta que caye en tierra. Otros 
dicen que es mejor el que se aluenga della et 
face vueltas luengas. £t de todas estas mane- 
ras dice Don Johan que lo mas que él pudo sa- 
ber, departiéndolo con el Infante Don Johan, 
que fué el mejor cazador que él nunca vio, que 
fué esto, dice, que el falcon mas ligero que pue- 
de seer et que mejor mate la garza, es el que 
la mata á dos tanto así que si la garza andiere 
mili estados asmamiento sobre la gente, cuan- 
do lanzare el falcon que la tome suso ó la face 
rendir cuando llegare á dos mili estados, et es- 
te dice» que es el mejor que puede seer. Pero 
el que la non puede matar ó vencer tan aina^ 
et la mata ó la vence á tres tanto que si fuere 
la garza asmamiento mili estados sobre la gen- 
te, cuando lanzaren el falcon et la matare ó la 
venciere cuando fuere á tres mili estados, tie- 
ne que es buen falcon, et cuando matan mas 
aina ó mas tarde desto que dicho es, tanto es 
mejor et mas ligero, ó menos ligero ó menos 
bueno. Pero dice Don Johan, et cuéntanlo por 
muy grant maravilla, que vio ^ un falcon ^a- 



•64 BIBLIOTECA VENATORIA. 

ere que traía el Infante Don Johan, que llama- 
ban perlado, et traía un falconero que dícien 
Pero Nunnes, que andando un día entre Don 
Johan el Infante et él á caza cabo de León, en 
el rio de Bernesga, que fallaron dos garzas 
a3aintadas et que les lanzaron un falcon sacre 
malo, que traía un falconero que dicían Gar- 
cía Ferrandiz. Et desque fueron muy altos, que 
lanzaron un neblí de Don Johan que traía un 
falconero que dícían Ferrant Gonzales, et que 
subió con ellas tanto que cuando los hobo ven- 
cidas, que parescía el falcon muy aves, et tra- 
jo la una, et desque fué en tierra con ella, que 
la otra que ñncaba muy poco mayor que una 
palloma. Et desque lanzaron entonce aquel 
falcon sacre del Infante Don Johan et que la 
venció tan aína, que ante fué con ella que la 
perdiese de vista, et si homme lo pudiese as- 
mar, por cierto bien diiíe Don Johan, que si la 
garza andaba á quince mili estados, que la ho- 
bo el falcon alcanzada ante que llegase á mili 
estados mas que fuesen por todos xvi mili es- 
tados, et dice que ante nin después nunca tal 
maravilla él viera facer á falcon, nin á girifal- 
te, nin á sacre, nin á neblí, bien vi (i) que mu- 
chos falcones fueron lanzados á garza muy al- 
ta, et que la mataron tan alta que non páresela 



(x) Aqui cambia la persona del verbo. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 65 

el falcon nin la garza,.inas la grand maravilla 
non fué sinon en tan poco rato pudo andar tan 
grand camino. Otrosí, dice Don Johan que tie- 
ne por mejor el falcon que asi commo llega á 
la garza que la toma luego, si quier la falle al- 
ta si quier baja, que non el que la falla baja et 
que la monta et la mata después, que dice que 
el que la así mata non lo face sinon con men* 
gua de vuelo et con falsedat. Otrosí, dice que si 
la rende al agua que gela deben siempre levan- 
tar viento arriba et contra la gente, etfaciendo 
cuanto pudiere por la echar fuera del agua. £t 
por guisa que non vaya á los árboles, ó á los so- 
tos, ó á las presas de los molinos, ó á los almar- 
jales, ó á los lugares dó ellas mejor se pueden 
defender. £t desque el falcon tal garza matadé- 
benle cebar et facerle mucho placer, segund di- 
ce en el capítulo que fabla en commo deben ce- 
bar al falcon cuando mata la garza. £t porque 
muchas otras cosas puede acaescer en esta ca- 
za que se non podrían escribir, dice Don Johan 
que todo há de fincar en el entendimiento del 
falconero, et dice que la caza de la garza se fa- 
ce mejor de tercia adelante, ó á lo menos de 
medio dia, que non mas de mannana. 

Otrosí, la caza de las grúas se debe facer en 
esta guisa: el lance de las grúas son tres, un 
maestro et dos acorredores. Puro commo quier 
que así sea, bien puede el falcon maestro seer 

BIB. VENAT. VOLi III, 5 



66 BIBLIOTBCA VENATCMtIA. 

lanzado con un ácorredor. Et otrod» bien pue- 
den lanzar con 61 tres ó cuatro ó cinco acorre- 
dores. £t cuando han de lanzar, deben llegar 
lo mas que pudiere á las grúas. £t desque se 
levantaren tiren el capirote al falcon maestro 
et déjenle ir. £t desque el falcon fuere iendo, 
dejar ir en pos uno de los mejores acorredores 
et después los otros. Pero si hobiere bí algún 
corredor que aparte ó derribe por ^, non lo 
deben lanzar fasta que entienda que ante ha- 
brá apartado el maestro que él pueda llegar á 
las grúas. Otrosí, si hobiere hí algún fiücon que 
sea muy de ralea 6 que trabe de los otros fal- 
cones, non le deben lanzar fasta que la grúa 
sea derribada et vea el falconero quel trae que 
pone bien los ojos en la grúa, et non tiene 
ojo nin mientes por el vuelo de los falcones 
nin por otra ralea. Et luego que lanzaren los 
falcones deben dejar el can ir en pos ellos et 
deben lanzar viento arriba. Et facer cuanto 
pudiere porque la grúa non se acoja al agua; 
nin al marjal, nin al lugar 36 haya malos pasos 
porquel puedan mejor acorrer las gentes et 
mas sin peligro de los hommes et de los falco- 
nes. Et desque la grúa fuere muerta débenlo 
cebar commo dijo en el capítulo que fabla com- 
mo deben cebar los falcones después que han 
muerta la grúa. Otrosí, deben cebar et facer 
mucho placer al can que acorre á los falcones, 



BL PRfNCIPB D. JUAN MANUEL. 67 

et tiene que es mejor lance cuando non es mas 
de una grúa ó dos ó tres» que cuando son mu- 
chas; et dice Don Johan que commo quier que 
estas cosas son puestas en este libro que fuer- 
za há de fincar en el entendimiento del falco- 
nero. Ca dice que él vio que él hobo falcones, 
sennaladamente uno á que llamaban Lanzaron 
Us que traia Alfonso Pérez, amigo que era sal- 
dero, quel lanzaba á las grúas cuando anda- 
ban tan altas que aves podía parescer el falcon 
cuando á ellas legaba, et mataba sin ayuda de 
can nin de otro falcon. Et eso mismo fada un 
neblí que traia Diego del Congosto, et otro 
falcon sardo que traia Diego Pérez Davia. Et 
aun mataba mejor otro neblí quel dio el Prior 
Don Ferrando Rodrigues. Et por ende há el 
falconero de catar, de qué talante es el su fal- 
con et que vuelo há, et commo se debe lanzar. 
Et debe fater cuanto pudiere porque el su fal- 
con mate estrannamente et maravillosa, ca es- 
to se puede facer mejor en la caza de las grúas 
que en otra caza, ca en los falcones abaneros 
et'en los garceros, si buenos son, poca aven- 
taja hay entre los buenos garceros et abane- 
ros. Mas entre los grueros non es asi, cá todo 
falcon que lanzan á las grúas desque fueren 
levantadas et la matare con ayuda de cam (i) 



(x) Cam se lee ea el Códice, en logar de can. 



68 BIBLIOTECA VENATORIA. 

6 de acorredores, tienen que es buen falcon et 
tiene verdad. Pues el que lanza á las grúas 
cuando andan rodeando muy altas ademas, ó 
vienen atravesadizas muy luenne et lanzan á 
él por su cabo, et la mata sin ayuda de acor- 
redor nin de can, bien manifíestamiente pares- 
ce que mayor aventaja hay entre ellos que en« 
tre los otros falcones que fagan otra caza. £t 
dice Don Johan que commo quier que esto pa- 
resce muy estranno et muy grave de facer, que 
para buen falconero non es grave, ante es muy 
ligero de facer. £t dice que desta cazase quie- 
re él alabar: que tiene sin duda que habiendo 
falcon ligero et comedor, et habiendo vagar 
para lo facer, que en menos de dos meses fa- 
rá á tal falcon matar grúa tan alta commo an- 
da la garza, cuando anda la garza cuando lan- 
za el falcon, et la matará sin ayuda de otro fal- 
con nin de can. Et dice que ya lo fizo él mu- 
chas veces. Et aun dice que fizo á un falcon 
baharí torzuelo, que dician Picardit, matar grúa 
por su cabo. Et desque fué fecho, que lo dio 
al Rey Don Ferrando. Otrosí, dice que fizo dos 
esmerejones que acorriesen empennolaban en 
la grúa. Et cada que la grúa muría fallaban á 
ellos en ella así commo á los otros falcones. Et 
tiene si non porque los perdió una vez que los 
lanzó á una guadarniz en el campo de Jorque- 
ra, et se fueren perder con ella en guisa que 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 69 

los nunca falló, cuida que por ventura ficiera 
tal cosa que fuera maravilla de decir. Pero non 
lo quiere él aquí nombrar, porque non lo ten- 
gan por muy chufador, ca esta es una cosa 
que aponen mucho á los cazadores. Pero dice 
Don Johan que en todo cuanto ha dicho fasta 
aquí, que en buena verdat non ha dicho chufa 
ninguna. Otrosí, dice que todo cuanto sabe 
desta caza de las grúas, que todo lo mas et lo 
mejor aprendió de Don Remon Durche, que 
fué el homme que él nunca vio que mas sóple- 
se de caza de grúa. £t adelante dirá commo 
solia cazar las grúas en Castiella ante que Don 
Remon Durche viniese. Et cómmo mostré á 
Don Johan facer en la guisa que agora usa 
Don Johan cazar las grúas. Et dice Don Johan 
que él oyó decir al Infante Don Johan et á Gon- 
zalo Roiz de Isla, que fué falconero mayor del 
Rey Don Alfonso et después del Rey Don San- 
cho, et á Pero López un caballero falconero 
que era del Infante Don Manuel, et á otros fal- 
coneros muchos, que en tiempo del Rey Don 
Alfonso, que doce falcones ó más eran un lan- 
ce de grúa, et que los lanzaban estando las 
grúas posadas, Et que las más veces la toma- 
ban ante que se levantasen, ó cuando iban muy 
bajas en ante que viniesen entrar en vuelo que 
la tenia el maestro fasta que llegaba el can que 
la tomaba. Et si de aquella caida non la ma- 



70 BIBLIOTBCA VBNATOUA. 

taba, dende adelante non iba ningún falcon en 
pos ella* Et dice Don Johan que aun 61 fasta 
que Don Remon Durche vino, que bjA las via 
cazar, salvo ende que non lanzaban tantos fal- 
cones. Et aun dice que el primer falcon grue- 
ro la grúa lanzando estando ellas en tierra. Et 
á cabo de un anno murió Don Anrique et bo- 
bo Don Johan un falcon que fuera suyo que 
didan Calvan^ et era sardo, et este mataba bien 
la grúa et á muchas caldas. Pero quel lanzaba 
estando las grúas posadas, et después á cabo 
de otro anno fueron las vistas del Rey de Cas- 
tiella, et del Rey de Aragón, et del Rey de Por- 
togal, en Agreda et eíi Tarazona, venóse en- 
tonce Don Remon Durche con Don Johan, et 
esto era en Agosto. Et luego de la muda tomó 
dos falcones de los de Don Johan, etdician al 
uno Plómate et al otro Real^ et en cuanto Don 
Johan moraba en Huenpt fuese Don Remon 
para tierra de Alarcon. Et afeitó los falcones 
en tal manera que mataban las grúas viniendo 
atravesadizas. Et la primera grúa que mataron 
ante Don Johan desta guisa, fué entre Palo- 
mares et Bumanos, cabo un arroyo que dicen 
Xuheron. Et dende adelante comenzó Don 
Johan á cazar las grúas asi como Don Remon 
le mostró, et ñzo falcones que mataban las 
grúas, así commo dice de suso en el capítulo 
que dice de commo él las grúas. Et dice Don 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. ^l 

Johan que él oyó decir al Infante al Infan-' 
te (i) Don Johan, que aun en aquel tiempo que 
mataban las grúas comino de suso es dicho, que 
vio él á un falcon sacre del Infante Don Ma- 
nuel, en Murcia, dó estaba entonce el Rey Don 
Alfonso et Don Manuel, que mataba la grúa 
cuando andaba muy alta de rodeo, et vinia 
atravesadiza, et aunque se bajan en muy grand 
coita, él et Don Alfonso fijo del Infante Don 
Manuel, cuando habían acorrer aquel falcon 
por razón de las grandes acequias que hay en 
la huerta de Murcia. Et dice que él oyó decir 
que Don Manuel era el mayor cazador et que 
mas aves traia, et que juraba el Infante Don 
Johan que dejara una vegada al Rey Don Al- 
fonso et á Don Manuel con él en Sevilla, et que 
tenia hí Don Manuel consigo muchos falcones, 
et el Infante Don Johan viniase para Castie- 
Ua, et cuando llegó á Medelin que falló hí cient 
et sesenta falcones de Don Manuel, que esta- 
ban hí de morada cazando, porque es buena 
tierra de caza, et estos eran de más de los que 
él tenia en Sevilla, et tenia por maravilla si en 
tres ó en cuatro annos podian facer un maes- 
tro. Otrosí, á la ribera lo mas cazaban con 
baharís. Et los neblís que traian tenian que el 
primero anno facian asaz en amansar et en- 



(x) Asi se repite en el C6dice. 



72 BIBLIOTECA VENATORU. 

sennolar el falcon, et otro anno después que 
era mudado en poder de homme quel facia vo- 
lar á la ribera. Et si al cabo del tercer anno, 
si lo podían facer buen falcon, tenia que era 
buen falconero el que lo traia. Pero también 
entonce commo agora cazaren con girifaltes, 
et de una guisa, et siempre mataron garza me- 
jor que otros falcones, et aun dice Don Johan 
que él oyó decir que la caza de los falcones 
abaneros vino á Castiella después que el Sanc- 
to Rey Don Ferrando que ganó al Endelucia, 
casó con la Reyna Donna Beatriz, que en an- 
te desto dicen que non mataban la garza con 
falcones sinon con azores. Et el primero que 
comenzó á matar garza con falcones fué un 
homme bono que dician Don Rodrigo Gomes 
de Gallicia, et mátalas con falcones bomís. Et 
lan^abángelos cuando estaba la garza asenta- 
da. Otrosí, oí (i) decir en Portugal habia nin 
Conde que dician Don Gonzalo Garcia, et es- 
te facia tomar los falcones neblís pollos, et ta- 
jábales las pénnolas de las alas et de la cola, et 
poníales cascabeles et piyuelas. Et dejábales 
andar todo el anno en su casa entre los hom- 
mes, et los canes et las gallinas. Et al tiempo 
de la muda faciales una jauola en medio del 
corral, et mudábalos allí, et desque eran mu- 



(i) Vuelve á hablarse en primera persona. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 73 

dados faciales matar garza et non otra cosa 
ninguna. Et desta guisa cazaba fasta que nas- 
cieron los fijos del Rey Don Ferrando que fue- 
ron muy grandes cazadores, sennaladamente 
el Rey Don Alfonso, et Don Anrique, et Don 
Felipe, et Don Manuel: estos usaban cazar en 
la manera que de suso es dicho. £t agora usan 
de cazar segund esta escripto en este libro. Et 
dice Don Johan que tanto se paga él de la ca- 
za et por tan aprovechosa la tiene para los 
grandes sennores, et aun para todos los otros 
si quieren usar della commo deben et perte- 
nesce á sus estados, que si commo fizo escri- 
bir los que él vio et oyó en esta arte de la ca- 
za, que si alguna cosa viere daqui adelante, 
que se mude ó se faga mejor et mas estranna- 
mente, que así lo faré (i) escribir. 



(i) Al haber anotado varias veces el cambio de verbo en prime- 
ra persona, como sucede aquí, es porque parece traslucirse no sola- 
mente la persona, sino aun la misma pluma del Principe D. Juan 
Manuel. 





CAPITULO IX. 



Dice de ccmmo ¡os debm mudar. 




UES en el capítulo ante deste dice 
commo debe cazar con los falcones 
después que son afeitados, et com- 
mo usan de cazar agora con ellos» et 
commo usaban cazar con ellos en los tiempos 
pass^dos, et commo se comenzó en esta tierra 
la caza de los falcones; dirá agora en este com- 
mo deben facer porque los falcones muden bien 
et metan buena pénnola: ya es dicho desuso 
que los mejores falcones son los girifaltes, et 
por ende es razón que en todas las cosas fá- 
bien primeramente dellos et después de los 
otros: asi commo son mejores et mas precia- 
dos cuando los girifaltes quieren meter en mu- 
da, deben guisar los falconeros que los traen 
que entren bien cebados en aquellas prisiones 
que usan de cazar con ellos, et que^ les fagan 
mucho placer en ellas. Et que facen en guisa 
que cuando entmren en muda que sean ma- 
gros, et cansados, et sanos, et que hayan ya 



BL PRÍNCIPE D. JUAN MANtTEL. 75 

comenzado á echar algunas pénnolas de las 
alas 6 de la cola, et que les den sus purgas del 
cuerpo et de la cabeza et les fagan perder los 
piojos, segund se dirá todo esto en el capítulo 
que fabla de las purgas et de las melecinas que 
deben facer para guarescer los falcones de las 
enfermedades que hobieren. Et desque esto 
fuere fecho débenle meter en la muda. Et lue- 
go en los primeros dias non les deben dar de 
comer cuánto quisieren, ca porque estén ma- 
gros et fambrientos comerían tanto que lo 
nunca podrían toUer, mas débenles dar tanto 
porque engorden aina, et debe seer carne de 
palominos ó de tórtolas, 6 de ansarones, ó si 
estas aves non pudieren haber, de gallinas gor- 
das que non sean pollas, ó de puerco fresco ó 
de camero maslo 6 de cabrón. Pero de ningu- 
na destas carnes non le deben dar de comer 
dos dias, uno en pos otro, salvo ende de palo- 
minos 6 de tórtolas ó de gallinas. Et de que 
entendieren que son bien gordos etensainados, 
dende adelante débenles dar de comer cuan- 
to quisieren, mudándoles las carnes commo di- 
cho es. Et desque hobieren echado todas las 
pénnolas et fincare el cuchiello mayor et la ti- 
sera, dende adelante débenle dar de comer de 
gallinas gordas si las quisiere comer, fasta que 
haya echado las tiseras. Et desque hobiere 
echado las tiseras débenle dar gallinas nuevas, 



y6 BIBLIOTECA VENATORIA. 

así que non sean viejas nin pollas. Et deben- 
les menguar ya cuanto, pero sea poco deli cuan- 
to suele comer. Et de que fueren saliendo las 
tiseras, asi commo fueren cresciendo, débenles 
dar las pollas mas nuevas, en guisa que cuan- 
do fueren las tisera^ mediadas, hayan los fal- 
cones sabor de comer. Et sean descendidos ya 
cuanto de las carnes en guisa que los puedan 
sacar de la muda si quisieren sin peligro. Et 
mientre estudieren en la muda débenle poner 
agua delante en que se puedan bannar ó beber 
si quisieren. Et dice Don Johan, que commo 
quier que muchos falcones usando non les po- 
ner agua delante en que se puedan bannar en 
la muda, que á él semeja que es mejor ponér- 
gela. Otrosí, las mudas de los girifaltes deben 
ser en la mas tierra fria que pudieren fallar: 
pero do fallen las carnes que han mester. Et 
en la casa dó mudaren deben guisar que, cuan- 
do quisieren, que sea lumbrosa, et cuando qui- 
sieren, que sea muy lóbrega. Et que pueda en- 
trar el sol en ella una vez en el dia. Pero cuan- 
do quisieren, que puedan guisar que non en- 
tre, et deben facer poyos en que se asienten los 
falcones, que sean tan altos que non pueda lle- 
gar la su cola á tierra con un palmo. Et si pu- 
diere haber una piedra de mármol en que esté 
el falcon será mejor. Et si la non pudieren ha- 
ber, débenle poner una teja encima del poyo, 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 77 

et á las vegadas ruciárgela con vinagre, á lo 
menos dos veces en la semana. Et pueden an- 
te el poyo, si quisieren, céspedes de prado ver- 
de en que se pueda el falcon asentar, cuando 
quisiere, cabo de los céspedes. Et todo en der- 
redor del poyo deben echar mucha arena me- 
nuda blanca, porque se pueda el falcon volcar 
cuando quisiere. Et en medio del poyo debe 
haber una sortija de fierro, 6 de liatón, ó de 
cuerda en que esté atado la lonja. Et la lonja 
debe seer de luengo tanto cuanto pueda el fal- 
con del un poyo en el otro. Et si hobiere un 
tomiello cerca de las pihuelas, porque se non 
pueda revolver el falcon, será mejor, Et dice 
Don Johan, que el falconero que bien muda 
los falcones él sabrá todo esto facer con razón. 
Et cuando alguna cosa se errase, qfue se non 
pudiese complir commo aquí está escripto, el 
buen falconero sabrá hí poner recabdo, ca mu- 
chas cosas contesce á los falcones en las mu- 
das que se non puede ponei" en escripto, ca 
muchas veces adolescen et otras veces dejan de 
comer seyendo sanos. Et muchas veces que 
non quieren comer aquellas carnes que les dan 
et quieren mas otras, por ende há de fincar to- 
do en el entendimiento del falconero. Otrosí, 
dice Don Johan que les es muy bueno á los 
falcones que les den en la muda un dia cada 
semana ó vaca, ó liebre, ó carne de pollos, ó 



78 BIBUOTECA VBNATORU. 

de pollos eguados. Otrosí, que les es bueno 
que los echen destas guijas blanquiellas en el 
arena, ca muchos falcones las comen et échan- 
las por plumada, et íáceles muy grant pro. 
Otrosí, á los scuros que son tomados bravos, 
debíanles mudar et facer las mudas bien, así 
commo á los girifaltes, salvo ende porque non 
han porque &cer tan grant fuerza en buscarles 
tierra tan fría (i) en que les fagan las mudas. 
Otrosí, deben facer en esa misma guisa á los 
neblís. Mas los bahatís se deben mudar en ca- 
sa dó entre el sol, et que sea bien lumbrosa, et 
deben andar sueltos, et cuantos mas mudaren 
en uno tanto mudarán mejor. £t dice Don Jo- 
han que ya vio él mudar quince et veinte ba- 
harís en una casa, et que un homme daba de 
comer á todos, commo quier que estaban suel- 
tos, que nunca vinia á la carne sinon prime- 
ramente los maestros et después los otros, uno 
á uno: ya de su30 es dicho que de la caza nin 
de la conoscencia de los baharís non se paga 
mucho, nin se entremitia deflaiuir (2) en ellos: 
eso mismo dice en lo que los deben facer en 
las mudas. Pero tiene que en todos los falco- 
nes non hay ningunos que tan ligeros sean de 
mudar nin que tan poca guarda hayan mester. 



(z) En el mlirgen del Códice se lee la palabra para, del mismo 
carácter de letra, con su llamada correspondiente & este sitio. 
U) Asi dice el Códice, pero ¿será /a6/af? 




CAPITULO X. 



Muestra commo los deben desayunar. 



UES en el capítulo ante deste se mues- 
tra commo se deben mudar los fal^ 
cones, departirá en este commo los 
deben desainar: ya de suso es dicho 
en el capitulo ante deste, que después que el 
falcon ha echado los cuchiellos mayores, quel 
deben dar á comer gallinas et después pollas* 
£t commo fueren cresciendo las tiseras, que así 
les deben menguar la cuantía et darles pollas 
mas pequennas, fasta que entiendan que el fal« 
con há sabor de commer, et que entendiere 
el falconero que el falcon está en tal estado que 
comerá lo quél quisiere darle: dende adelante 
débenle dar grandes papos de pollos pequen- 
nos et la carne mojada en el agua fria, et bien 
lavada en guisa que non finque en ella sangre 
ninguna. £t débenle dar en uno con la carne 
de los huesos et del pescuezo, et de las alas, 
et los pies del pollo, et mucha pluma, et bien 



8o BIBLIOTECA VENATORIA. 

mojada en guisa que faga muy grant papo; et 
otro dia carne de vaca, ó de liebre, mojada et 
lavada tanto en el agua fasta' que non finque 
hí sangre ninguna, et desto otrosí darle grant 
papo. Pero si non pudiere haber vaca ó liebre, 
bien le pueden dar pollos en la manera que 
dicho es. Et si non pudieren haber pollos, otro- 
sí bien le pueden dar vaca ó liebre. Pero estas 
viandas, en esta guisa, non gelas deban dar 
cadal dia, mas á cabo de dos ó tres dias dé- 
benle dar de buena gallina caliente comunal- 
mente á comer. £t desta manera los deben go- 
bernar et mantener fasta que entienda el fal- 
conero que el falcon es bien desainado, Et deben 
miicho giiardar (i) que non descenda de las car- 
nes tanto porque pueda venir á muerte ó á pe- 
ligro. Otrosí, les deben facer de noche albergar 
en portal dó les dé el aire. Et quesea guarda- 
do que non les dé el sereno en la cabeza. Et 
si el portal fuere en guisa que entre el cierzo 
bien por él, será mucho mejor. Otrosí, les de- 
ben traer en las manos desde ante de matines 
fasta que el sol sea escalentado. Et después 
débenlos poner en casas bien frias ó tener en 
ellas en las manos fasta después de viésperas, 
et después andar con ellos fuera al aire fasta 



(i) Lo que va de letra cursiva es una adición marginal del Cd< 
dice, de la misma letra del texto. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 8l 

cerca del primer suenno. Et después ponerlos 
en los portales commo de suso es dicho, et en 
esta manera deben pensar dellos fasta que sean 
para sennolar. Et cuando quisieren sennolar- 
los há mester que el falcon sea bien desaina- 
do, et que haya muy grand fambre, et desque 
viniere al sennuelo quel den buena carne de 
gallina caliente comunalmente á comer. Et 
dende adelante quel sennuelen cada dia mas 
luenne, faciendol sobir recuestos porque cobre 
el vuelo, et el fuelgo en tal manera que en- 
tienda el falconero, et dende adelante podrá 
cazar con él. Et dice Don Johan que también 
en el desainar commo en todas las otras cosas 
que pertenescená.los falcones, hade fincaren 
el entendimiento del falconero, ca commo 
quier que se escribe en este libro cómmo se 
debe facer las mas veces, non se face todo así, 
ca veces hay que han á sacar de los falcones 
de la muda ante que sean descendidos de las 
carnes, et veces antes que sean todos muda- 
dos, et veces que han de mudar muchos en 
ellas. Et otrosí, que non se guisa de poder ha- 
ber las viandas ó las moradas en guisa que to- 
das estas cosas se pueden facer así commo 
aquí están escriptas. Et por ende conviene que 
el falconero haya tal entendimiento, que cuan- 
do alguna destas cosas non se pudieren facer 
commo deben, que lo sepa él endereszar. 

BIB. VENAT. VOL. III. 6 




CAPÍTULO XI. 

Fdbla en cómmo de las purgas et las metecinas que 
les deben daf para las dolencias que hdn, Et de 
las otras cosas que les deben facer paird algu- 
nas menguas que pueden haber en si A meno^ 
de haber dolencias. 




UES que en el capítulo ante deste fa- 
bla en commo deben desainar los fal- 
cones, dirá en este de las putigas et 
de las metecinas que deben facer en 
las enfermedades que han. Dice Don Johan 
que en todas las cosas que de caza son, non le 
semeja á él que ninguna cosa sea tan grave de 
f ablar complidamente et con verdat commo en 
esta teórica. Ca todas las otras cosas tan de la 
conoscencia de los falcones commo del afeita- 
miento, commo del cazar con ellois, todo esto 
paresce por vista. Et por ende es mas ligero de 
obrar en ello. Et aun dice que es ttiuy mas 
grave la teórica en las aves que eh los iaom- 
mes. Mas en las enfermedades de las a^Oes non 



EL PgfNCIPE D. JUAK MANUEL. 83 

es así, c^ las mas dellas son encubiertas et non 
se pueden veer porque son dentro en los cuer- 
pos de los falcones, sinon por algunas sennales 
que paresce en ellas; nin las aves non pueden 
decir lo que siente, nin en cual lugar, lo que 
non face el homme. Ca el homme dirá lo que 
siente, et por lo que siente el físico que fuere 
buen teórico entenderá lo que há mester, et 
saberlo há praticar. Et porque esto non se pue- 
de facer en las enfermedades et menguas de 
las aves, por fuerza conviene que finquen el 
fecho en las sennales que paresce de fuera. Et 
en conoscer estas sennales, porque ^1 entienda 
las enfermedades que han, dice que también 
él commo los otros falconeros que él vio fasta 
aquí, que todos yerran muy grandes yerros en 
muchas veces, et aun las mas cuidan que h^ 
los falcones una enfermedat et fácenle la ijíyt- 
kcina que entienden que cumple para ella, et 
el falcon non há aquella enfermedat. Et por 
ventura la melecina quel facen es contraria de 
la enfermedat que há. Et por ende en lugar del 
facer pro facel danno, ca esto es porque non 
saben verdaderamente las dolencias que han: 
en este conoscimiento mas pertenesce á la teó- 
rica- etá -la anatomia desta arte que non á la 
pratica, commo de suso es dicho: teórica es sa- 
ber homme complidamente la raiz et la razón 
de la ciencia éel ^e que quiere ap:ender. Et 



84 BIBLIOTECA VENATORIA.' 

anatoraia es saber commo son fechas todos los 
fechos, todos los miembros, et los nervios, et 
las venas, et los huesos, et la carne, et la san- 
gre, et el cuerpo, et las tela&, et todas las co- 
sas que son en los cuerpos, et de las aves tam- 
bién de dentro commo dé fuera. Et pfáticaes 
saber usar della commo cumple en guisa que 
traya aquella cosa que quiere á acabamiento. 
Por ende en todas las cosas que fasta aquí son 
dichas en este libro de la caza se pueden facer 
por prática, mas las enfermedades non se pue- 
den conoscer nin melecinar commo deben si- 
non por teórica et por prática. Ca por la teó- 
rica conoscerán los movimientos del cielo et 
de los cuerpos celestiales, et de las influencias 
que facen en los cuerpos terrenales, et conos- 
corán en qué lugar están el sol et las otras pla- 
netas, et qué catamientos facen los unos con 
los otros. Et otrosí por la teórica conoscerán 
los elementos, et cómmo son los humores com- 
puestos de los elementos, et qué cuantía há 
cada falcon de cada humor que se engendra de 
los elementos, et cuando el falcon enferma en- 
tendrá quel humor peca en él. Et esto etendrá 
por las sennalés que parescen de fuera. Otrosí, 
por la teórica sabrá muy bien la anatomia, por- 
que puede saber el cual miemtH'O es la enfer- 
medat ó la mengua, también de los miembros 
de dentro commo de los de fuera. Et dice Don 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 85 

Johan que sepan todos los que este libro leye- 
ren, que el que bien sopiere la teórica del arte 
de la caza, et la prática, et usare por ella com- 
ino debe en todas las cosas que son dichas et 
pertenescen á la prática, et en las que non son 
dichas que pertenesce á la teórica, que usando 
en todo commo deben, que non errarían en 
ninguna cosa. Ca también catarían los movi- 
mientos del cielo et los cursos de las planetas, 
et de los elementos paral cazar, et para catar, 
el cual punto salen de casa para cazar, et en 
cual punto lanza las aves, et en cual punto 
se (i) salen buscarlas, ó para compararlas com- 
mo en cual punto se pierden, si las podrán fa- 
llar ó non, commo de todas las otras cosas que 
podrían acaescer. Et estas cosas todas perte- 
nescen á la teórica, et muchas mas'de cuantas 
aquí se dicen. Et porque la teóríca del arte de 
la caza es muy grave de se saber verdadera- 
mente, dice Don Johan que non se atrevió él 
á fablar en ella ninguna cosa, salvo ende cuan- 
to tanne á lo que se allega la teóríca á lo que 
se agora usa en las enfermedades de los falco- 
nes. Et porque él nin los otros /aleones (2) non 
saben esta teóríca verdaderamente, non pue- 



(i) Aquí dice el Códice pierden, pero estk tachada la palabra. 
(2) £a indtidable que el copista puso /aleones en vez de falco- 
ñeros. 



86 mBLIOl^CA VEKAlr^tiH. 

úen usar della. Et pues que él nin ellos non (i) 
la saben, non quiso Don Johan fablar della en 
leste libro. Mas quiso escribir aquello que ago- 
ra usan él et los otros en las enfermedades que 
han en los cuerpos. Et otrosí, en las menguas 
que han, porque auhque sean sanos non pue- 
den cazar commo deben. Et las enfermedades 
que han en los cuerpos á que agora usan me- 
"lecinar, fízolas escribir Don Johan fablando 
primeramente en los de la cabesza, et después 
en el papo, et en el cuello, et así iró descen- 
diendo fasta las unnas, et á las pénnolas eñ 
las del cuerpo: las dolencias que agora fallan 
que los falcones han en la cabeza, son dos 
aguas et güermeces. Et las sennales para co- 
noscer estas enfermedades son, que cuando 
han agua, tienen los ojos mas cerrados de lo 
que deben, et mas tristes, etá las veces córre- 
los agua por las ventanas, et si mas desto non 
há, es bueno quel den á mesar et tirar. Et si 
por esto guaresciere non le fagan otra mdeci- 
na. Ca todas las melecirías son contrarias de 
los cuerpos de los falcones, et non gelas deben 
dar sinon cuando non se puede escusar en nin- 
•guria manera. Et si por esto non guarescen, 
usan agora de echarle habarrás por las venta- 



(x) Aquí se lee pueden Msar^ pero también 'tsíka tkchadas estas 
palabras, como la indicada más arriba. 



EL PRÍNCIPS D. JUAN MANUEL. 87 

fias. Et otras usaa de ponerle ramos de ruda 
oerca de la carne. Et cuando el falcon pica en 
ellas segude mucho, et tienen que es mas sin 
peligro que el habarrás. Pero esta melecina 
!£ace muy grand danno á los falcones, et los 
üace enesgrecer la color de las manos et la ce- 
ra del pico: esto es sennal que les quema la 
sangre et les corrompe jLos humores. Ca una 
■de las cosas que mas paresce que el falcon es- 
iá bien sano en el cuerpo, es cuando las ma- 
nos et la cera del (i) pico están bien collora- 
dos. Et por esta razón dice Don Johan que es 
mejor la melecina del habarráz que non la otra. 
Et cuando gelo quisieren echar, debéngelo fa- 
cer en día claro que faga buen sol, et poner .el 
falcon un rato al sol ante que gelo echen. Et 
después destemprar el habarráz en el ^.gua 
abia.{2). Et facerle tan flaco ó tan recio, et 
echar ende cuanto entendiere el falconero quel 
cumple, ca tenido la fuerza del falcon et a 
commo es el agua delgada ó espesa, et esta 
melecina le deben facer tantas veces fasta que 
entienda que es puígado del agua que tiene en 
la cabesza. Pero non gelo deben facer mucho 
amenudo. Et si el agua fuere muy espesa, es 
la. su sennal que non sale agua por las venta- 



U) En el Códice se repite del, pero está tachado. 
(2) En el Códice se lee claramente abia, pero parece que debie- 
ra decir tibia. 



■MUta 



88 ' BIBLIOTECA VENATOUIA. 

ñas et estemuda el falcon muchas veces, et sa* 
giide la cabeza, et fínchenle las lágrimas de los ' 
ojos et otras sen nales que non face mengua de 
escribir, que pues esto hubieren, cierto es que 
tiene agua en la cabeza. Para esto há mester 
quel den á comer manteca crua, et que la faga 
desdeir entre los dedos, et gela metan en las 
ventanas trayendol los dedos por ellas, así com- 
mo cuandol quieren alimpiar el pico. £t si por 
esto esblandeciere el agua en guisa que co- 
mience á correr por las ventanas, dende ade- 
lante débenle facer la melecina del habarráz 
commo de suso es dicho. Et si por aventura 
non salliere por las ventanas el agua, débenle 
usar tanto la manteca á comer et meter por las 
narices fasta que corra el agua por ellas. £t 
aun débenle echar por las ventanas agua tibia, 
et si las toviere atapadas limpiéngelas. Et dé- 
benle chupar las ventanas et débenle usar mu- 
cho mesar et tirar. Et faciendol todas estas 
cosas non se puede escusar una de dos cosas, 
ó medural el agua et comenzar á salir por las 
ventanas, ó será tan espesa que noa podría sa- 
lir, et haberse á podrescer, et tomar se ha en 
güermeces. Et desque comenzare á ser delga- 
do et salir por las ventanas faciéndoles las co- 
sas dichas, deben guarescer con ellas et si non 
adelgazare nin corriere, et si ficieren los güer- 
meces, desque los güermeces parescieren en la 



EL FBÍNCIFB D. JUAN MANUEL. 89 

lengua 6 en las quejadas ó en el paladar, ó do 
quier que los tengan deben gelos sacar con una 
pénnola tajada en manera que quiera semejar 
á la pénnola con que escriben. £t desque bien 
fueren sacados débenlo alimpiar la laga con 
un trapo de lino mojado en vinagre bien fuer- 
te. £t después algunos usan de echar el vidrio 
molido et cernido. £t otros usan echar hi lima- 
duras de fierro. Et dice Don Johan que yal 
contensció) que un su girifalte habia tantos 
güermeces, que por muchos quel sacaban siem- 
pre tenia las llagas llenas. £t Don Johan aven- 
turólo et quemol las llagas con fuego, et llegó 
el falcon á peligro de muerte. Ca por razón del 
fuego que tenie en la boca non podie comer. 
Pero á la cima cuando fueren guaridas las lla- 
gas del fuego, fincó el falcon guarido de los 
güermeces. Otrosí dice que la mejor et mas 
cierta melecina que falla para esto es tomar 
el estiércol del mozo chico que mama, et dé- 
benlo poner en (i) una cuchar de fierro, et po- 
nerlo en el fomo ó sobre el fuego, et desque 
fuere seco, en guisa que lo pueden facer pol- 
vos, débenle echar en la llaga dellos, et con 
esta melecina nunca vio falcon á que los echa- 
sen que non guaresciese. Salvo si los güerme- 
ces eran llegados á las orejas, ca desque hí Ue- 



(x) Aqui se lee to, pero ha sido raq}ado. 



92 BIBLIOTECA V^IATORIA. 

peso de cinco ó seis granos de trigo, et esto 
non gelo den de cada dia sinon á cabo de ter- 
cer dia ó de cuarto. Et si con esto non guares- 
ciere débenle dar en lugar de ño barvo polvos 
de breteónica mayor. £t cuanto esta enferme- 
dat hobiere, cadal dia le deben poner en el 
agua que se pueda bannar ó beber si quisiere, 
et tenerle en buena casa et ponerle á vegadas 
al sol. Pero guardarle que non esté mucho á 
grant frío nin á grant calentura. Et si por aven- 
tura hobiere huélfago et non desecare, con es- 
tas maestrías debe guarescer. Mas si desecare 
habiendo huélfago, dice Don Johan, que pocos 
falcones vio él que ende guaresciesen. Otrosí, 
el desecamiento dice que tiene que viene por 
dos maneras, ó porque el quel él guarda le dio 
tan grant trabajo et tan mal de comer porque 
hobo de desecar, et le vino esta dolencia por 
culpa del que guarda. Et sil acaesció por fam- 
bre ó por lacería, la sennal es que se le aflojan 
et se le acuelgan las alas, et se le desparce la 
cola. Et otrosí tiene las pénnolas del cuerpo 
espeluznadas. Pero há grant sabor de comer, 
et come bien et tuelle bien. Et dice Don Jo- 
han que para esto non há mester otra meleci- 
na sinon darle de comer et de buenas carnes, 
et mucho amenudo, et poco á poco, en guisa 
que todo el dia non pase sin papo. Et á la tar- 
de darde de comer comunalmente, en tal ma- 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL* 93 

ñera que lo haya toUido entre media noche et 
hora de maitines. £t débenle poner en una va- 
ra et en casa caliente, et al sol, et dejarle fol- 
gar. Et faciendol esto, si otra enfermedat non 
hobiere, en dos 6 en tres dias parescerá luego 
la mejoría. Mas si fuere desecado por enfer- 
medat, há mester quel den cosas luvianas de 
toUer, así commo pasaros et sangre de ánade 
ó de paloma. Et algunos usan de mesar los pe- 
chos á la paloma et batirgelos con una vara. 
Et después dejar al falcon picar en aquel lu* 
gar, et beber de aquella sangre. Et dice Don 
Johan que esta non es buena maestría. Mas 
débenle dejar degollar la paloma ó el ánade. 
Mas de la su carne non le deben dar de comer 
sinon muy poca. Mas si pudiere haber cerceta 
viva 6 negríca, esta es buena carne para co- 
mer. Et si esto non pudieren haber débenle 
dar gallina nueva. Et otrosí, las natas de las 
vacas ó de cabrai» son muy buenas para esta 
dolencia, et debéngelasusar. Et si non pudiere 
haber natas de vacas ó de cabras, puédenle dar 
de ovejas et son muy buenas, mas non tan bue- 
nas commo las otras, que las natas es la cosa 
del mundo que mayor pro tiene para el dese- 
camiento. Otrosí, le deben guardar quel non 
tengan én casa muy fría, nin le dejen estar 
mucho al sol cuando fuere, muy caliente. Et 
débenle tenerlo mas del dia el agua delante 



94 B1BI.ÍOTECA VENATORU. 

porque pueda beber ó baxmarse si quisiere. 
Otrosí, para enfastio una sennal paral co- 
noscer si lo há de enfastio porque está gordo 
et non de otra dolencia, es que cuando pone 
el pico en la carne et toma el bocado, et sagú* 
délo, et non lo quiere tragar, et págase mas de 
mesar que de comer. Pero non deseca nin se 
le aflojan las pénnolas* Et esta enfermedat $i 
mas non há non es peligrosa, et para esto dé- 
benle poner en una casa lóbr^a et fría, etdé* 
benle dejar estar una noche et un día que non 
coma. £t otro dia débenle dar á comer carne 
de pollo ó de liebre; ó del lomo entranno de la 
vaca, et de cualquier destas non mucho, et 
desto le deben usar fasta que cobre el sabor de 
comer. £t débenle poner mucho amenudo el 
agua adelante, et este enfastio lo mas contece 
á los falcones cuando salen de la muda, ó cuan- 
do están muy gordos. Et non les vienen sinon 
por sobra de salud. Et por ende non se debe 
homme espantar nin doler del su falcon para 
darle fambre, ca dice Don Johan- que él vio 
falcon que estaba quince dias non comia una 
pierna de gallina. Et si por aventura non es- 
tando muy gordo deja el comer, et deseca et 
espeluznánsele las pénnolas esto es ya otra en- 
fermedat. Pero si mucho non le dura puede 
guarescer. Et para que sajie débenle mostrar 
aves vivas, et si las quisiere degollar débenle 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 95 

dejar beber la sangre, et darle mu;^ poca de la 
carne, et el su comer debe seer poco á poco et 
amentado, mas non mucho. Et débenle dar á 
vueltas de la carne los polvos de la bretónica 
mayor, et tenerle el agua delante, Et si con es- 
tas cosas cobrare el comer débenle facer para 
cobrar la carne que há perdida, mientre non 
quisiere comer la guarda, que dice de suso que 
deben facer á los falcones cuando han deseca- 
miento. Mas si mucho le dura el non comer, 
deseca en ello: non es buena sennal para gua- 
rescer« 

Otrosí, cuando el falcon há lombrices la sen- 
nal es que se le descoloran las manos et lace- 
ra del pico, et el falcon mésase en aquel lugar 
dó lo, siente, et de noche cuando duerme que- 
jase entre suennos. Et para esta enfermedat 
débenle dejar degollar ánades, ca la sangre es 
probado que mata las lombrices. Etsi por es* 
to non guaresciere, débenle dar la carne mo- 
jada en el zumo que sale de la camisa del saú- 
co. Et si con esto non guaresciere, débenle 
echar por la garganta unas cucharadas de pi- 
mienta molida destemprada con agua tibia. 
Pero que sea el agua mucha et la pimienta 
poca. Et dice Don Johan que de todas las co- 
sas que él vio para guarescer las lombrices, que 
esto es lo mejon Et esto aprendió él por aven- 
twa,*que un dia bannando los falcones en peu- 



g6 BIBtlOTECA VENATORU. 

rada para meterlos en la muda, cayó de aque- 
lla peurada en la boca á un falcon que habie 
lombrices. £t á muy poco rato que comenzó á 
toUer las lombrices muertas. £t después acá 
siempre usó Don Johan de lo facerá los falco- 
nes que han lombrices cuando con todas las 
otras melecinas non pueden guarescer. 

Otrosí, la sennal que el falcon há la piedra 
es que non puede toUer desembargadamente, 
et parte la toUedura en dos ó en tres veces, et 
cada vez tuelle poco et pone el pico mucho á 
menudo en aquel lugar por dó há de toller. £t 
para esta enfermedat há mester quel den la 
carne remojada en la manteca que sea retida 
en el rábano, et fácese desta guisa: deben to- 
mar el rábano mas gordo que puedan fallar, et 
cavar en él un grant foyo con un gannivete et 
fenchirle de manteca crua de vacas, et si non 
la pudieren fallar sea de ovejas ó de cabras, et 
poner el rábano en el fuego que non sea muy 
fuerte, et de que J'4. manteca fuere retida en 
aquel rábano débf nle dar la carne mojada en 
aquella mantecc* £t desque esto usare tres ó 
cuatro dias, si con ello non guaresciere nin 
medrare, débenle dar del azúcar candió, me- 
tido en el cuerpo del eruero de la gallina, en 
guisa que non sienta la su dulzura, sinon non 
la querria comer. Et si non gelo pudieren facer 
tragar, débenle meter un pedazo del por la gar* 



\ 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 97 

ganta. Et dice Don Johan que esta es la mas 
probada melecina que homme nunca vio, que 
así á ojo verá homme que el falcon que non 
podía toUer ante, que fará una toUedura luego 
muy grande et muy luenga; diz que él vio ya 
con esta maestría echar la piedra por el lugar 
do tuelle una tamanna commo una castanna. 
Otrosí, para alimpiarlesel bondejo facen otra 
melecina á los falcones que les es muy buena, 
cuando entiende que el falcon lo ha meester: 
la melecina que les deben dar es siete ó nueve 
granos de tártago et fácelos purgar et alimpiar 
muy bien el cuerpo. Et esta melecina deben 
dar á todos los falcones á la entrada de la mu- 
da. Otrosí, echarle habarráz para sagudir el 
agua de la cabeza, et eso mismo les deben fa- 
cer después que son desainados, ante que co- 
miescen á cazar con ellos. Et después que Don 
Johan fizo este libro, falló otra manera para 
facer á los falcones purgar de losbondejos. Et 
la maestría es purga con los lardones et fácese 
desta guisa: deben tomar de lo gordo del to- 
cino. Et facer del tres bocados tan grandes 
commo escaques, et desa facion et echarlos en 
una escudiella de agua fría, et desque estudie- 
ren hí un rato deben volver la sal molida et la 
pimienta tanto por tanto, et envolver aquellos 
lardones en la sal et pimienta, et meterlos al 
falcon por la boca. Et desque los hobiere tra- 

BIB. VENAT. VOL, III, 7 



gS BIBUOTECA VBNATORU. 

gado echarle del agua fps^ por la boca cuanto 
una cucharada, et ponerlo al sol. £t con esto 
echará cuanto toviere en el bondejo. Et aun 
echar una commo balsada que está en el bon- 
dejo del falcon muy embargado, et de quel 
viene mucho danno sennaladamente quel fizo 
perder el sabor de comer. Et ese día non le 
deben dar de comer sinon media pierna de ga* 
Uina ó 8u cuantía. 

Otrosí, há en los falcones otras menguas por- 
que aunque sean sanos de los cuerpos non pue- 
den cazar commo deben. Et estas menguas son 
cuando se les tuercen et se les quiebran los pi- 
cos 6 ales (i), 6 las unnas en guisa que non 
pueda comer con el pico, nin volar con las 
pénnolas, nin trabar con las unnas commo de- 
ben, et cuando han alguna ferída ó otra cosa, 
porque non pueden volar et cazar commo de- 
ben. Et para los picos torcidos ó quebrados 
deben guisar degelos enderezar mojándolo ó 
cavándolo en la manera que viere el falcone- 
ro que lo puede mejor facer. Et la mejor maes- 
tría para esto es que non los dejen estar tanto 
los picos por facer fasta quel se les comience 
á quebrar et á desgajar. Pero si los hobiere ya 
canteado debéngelo adobar muy mansamente 
et non á redro pelo, et guardarle que non des- 



(iX Aiu (^cf ;| Códic^ ÚA duda por alas* 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 99 

gaje mas« £t para las pénnolas quebradas dé- 
benles dar remedio enjiendo las pénnolas que- 
bradas de otras pénnolas que convengan, ó de 
las suyas mismas si lo pudieren facer con ellas. 
£t las pénnolas se enjieren en dos maneras: la 
una es de cannon» la otra de aguja. Pero las 
mas veces se usa ante de enjerir de aguja que 
de cannon. Pero cuando se- puede enjerir de 
aguja, es mejor de enjerir que de cannon de una 
guisa, ó de otra es mejor de enjerir que non de- 
jarlo con las pénnolas quebradas. Otrosí, cuan- 
do tiene las unnas muy luengas et muy corvas, 
non pueden trabar muy bien con ellas. £t si 
las tienen mucho agudas, empécenles sennala- 
damente para la caza de las grúas et de las 
ánades. Et para esto há mester que gelas fagan 
en guisa que puedan trabar con ellas commo 
deben, et non le empesca á la caza que han de 
facer con él. Otrosí, cuando han alguna ferida 
de garza ó de grúa, débenle melecinar en esta 
manera: si fuere la ferida de garza por los pe- 
chos en guisa que recele homme, et entrara 
dentro en el cuerpo, non le deben echar nin- 
gunos polvos con que se cierre la llaga. Mas 
débenle mesar las pénnolas derredor de la lla- 
ga. Et ponerle del ungüento blanco que face 
Don Johan, et luego será sanno et guarido. Et 
aun dice Don Johan que ya vio el falcon que 
habiael ala quebrada en el somizo, et que gua- 



lOO BIBLIOTECA VENATORIA. 

resció con este ungüento, et cobró su vuelo 
tan bien como ante quel quebrase el ala. £t si 
fuere la ferida de garza por las piernas ó por 
las alas, que pase de la una parte á la otra, ó 
que non pase para la ferida que fuere, en tal 
lugar débengela salmorar con vino caliente et 
en sal, et non há mester otra melecina Et si 
fuere ferido de grúa, porque la ferida de la 
grúa rasga et non entra muy fonda, débengela 
salmonar (i) commo dicho es, et después co- 
ser la ferida si fuere tamanna que lo haya mes- 
ter, et echarle encima de la llaga polvos de 
sangre de dragón, et encienzo et almazaque, 
tanto del uno commo del otro; esto le deben 
facer si non pudieren haber del ungüento de 
Don Johan, mas si de aquel pudieren haber pa- 
ra cualquier manera que la ferida et quebra- 
dura sea, sol que non sea salidura, dice Don 
Johan que non há mester otra maestria, ca sin 
dubda con aquel ungüento luego será guarida. 
Et si fuere la ferida de humidat de otro falcon 
ó de otra ave, débengela salmorar commo di- 
cho es. Et en cualquier manera que el falcon 
sea ferido non le deben dejar bannar nin estar 
en guisa que ninguna agua li pueda llegar á la 
llaga. Et dice Don Johan que commo quier 



(z) Aunque aquí dice salmonar ^ véaM como antes y después di<i 
ce salmorar. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. lOI 

que él pone á que lo mas complídamente que 
él sabe de las dolencias de los falcones» et las 
sennales, et lo que han mester para guarescer, 
que ya de suso es dicho, que él nin los falco- 
ñeros que agora son non podrían fablar com- 
pUdamente lo que es mester para esto, perlas 
razones que de suso son dichas. £t el mejor 
para este remedio que él falla para las enfer- 
medades de los falcones et para las ocasiones 
que les acaesce, et para cualquier Sennor que 
sea cazador non deje de cazar commo debe» es 
que traya tantas aves, porque si las unas mo- 
ríeren 6 enfermeren é se perdieren, que tenga 
en las que fincare complimiento para poder 
cazar todas las cazas que fallare. £t que haya 
muy buenos falcones, que sepan muy bien afei- 
tar los falcones et cazar muy bien con ellos, et 
guarescerlos de las enfermedades que hobie- 
ren. Et facerles todas las cosas asi commo las 
hobieren mester, et que faga el Sennor tanto 
bien á los falconeros porque ellos hayan talan- 
te de lazdrar con los falcones, por les facer 
tan buenos que el Sennor tome muy grant pla- 
cer con ellos et veyéndolps et en cazando con 
ellos. £t con el bien fecho que el Sennor les 
ficiere, sufran et olviden el muy grant lacerio 
et trabajo que llevan en amansar los falcones, 
et en afeitar los falcones, et afeitarlos et en ca- 
zar con ellos. Et dice Don Johan que las me- 



I02 BIBLIOTECA VBNATORU. 

nos aves que el grant Sennor debe traqr para 
facer caza complida, deben seer dize ocho (i) en 
esta manera: dos girifaltes, ó un girifalte et un 
sacre que sean muy buenos garceros, et cua- 
tro neblis abaneros, et aunque todos ó dellos 
maten garza. £t seis baharís grueros, que son 
dos lances, et un azor garcero que tome mien- 
tes, et los otros raleas. £t otro azor anadero, 
et un azor torzuelo perdiguero, de que se hom- 
me non duela mucho. Et un borní para matar 
liebres. Et un gavilán cercetero. Et que tome 
las otras prisiones de gavilán et un esmerejón 
que mate bien copoda. Et en cuanto estas aves 
trojiere trae la caza complida. Mas si algunas 
destas menguare en cualquier manera, luego 
la caza será menguada. Et por ende conviene 
que el grant Sennor que quiere cazar commo 
debe, traya mas aves de cuantas há mester, 
porque cuando quisiere dar dellas, lo que per- 
tesce (2) mucho á los cazadores, ó si se murie- 
sen algunas ó enfermasen ó se perdiesen en 
alguna manera, que non deje por esto de ca- 
zar complidamente de todas las cazas que fa- 
llaren. Et si non lo facen cazarían con otro 
homme mas non commo pertenesce cazar al 



(i) Dixe ocho ae lee claramente en el Códice; pero debe ser diez 
et ocho, según se verá en seguida por el numero de las aves. 
(2) ¿Pertenesce? 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. I03 

grant Sennor. Et aun dice Don Joban que tie- 
ne que es mengua al grant Sennor, pues quie- 
re ser cazador, si falla ninguna caza por la 
tierra que pasare et non trae recabdo para la 
tomar (i). 

'íti, Ec lee como fiad de am mino, de otn tbu y 
ni debe WT MUdon dicn* 



CAPÍTULO XII. 

Míiestra qué cazas há et que logares, para dó pue- 
de mejor cazar en las tierras dó él há andado. 




UES en el capítulo ante deste dice lo 
|¿ que agora usan facer á las enferme- 
dades que los falcones há, dirán en 
este qué cazas há, et qué lugares pa- 
ra las cazar en las tierras que Don Johan há 
andado. Et esto fizo Don Johan porque cuan- 
do él acaesciese en algunas de las tierras que 
en este libro son escriptas, et se non acordare 
de los nombres de las riberas, ó de los pasos, ó 
ae los lugares, que los pueden saber leyendo 
en este libro, porque pueda fallar la caza mas 
cierta et mas sin trabajo. Et la pueda cazar 
mas á su voluntad. Et esto mismo podrán fa- 
cer todos los que este libro tovieren et legue- 
ren, también en su vida de Don Johan commo 
después. Et porque fuese mas ligero de leer et 
de entender, púsolo todo por Obispados, Et 
fabla primeramente de las cazas et de los lu- 
gares que han para las cazar en el Obispado 



EL Príncipe d. juan manuel. 105 

de Cartagena. £t después en el Obispado de 
Cuenca. £t después en el Obispado de Ciguen- 
za (i). Eten el Obispado de Osma. £t después 
en el Obispado de Falencia. £t después en el 
de Burgos. £t después en el Obispado de Ca- 
lahorra. £t después en el Obispado de León. 
£t después en el Obispado de £storga. Et des- 
pués en el Obispado de Zamora. Et después 
en el Obispado de Salamanca. Et después en 
el Obispado de Avila. Et después en el Obis- 
pado de Sogovia. Et después en el arzobis- 
pado de Toledo, Et después en el Obispado 
de Jahen. Et después en el Obispado de Cór- 
doba. Et después en el Arzobispado de Sevi- 
lla. Et después en la tierra de la Orden de 
Sanctiago que ellos llaman tierra de León. 

ir Obispado de Cartagena. 

La tierra de Chínchella há muchas lagunas 
en que há muchas ánades, et en algunas ña- 



(i) Hasta este punto llegan las descripciones de los tres Obis- 
pados que comprende el Códice. Las de los demás que siguen, ó no 
se escribieron 6 se han perdido. De todos modos el Libro de la Ca- 
za queda completo al final del capitulo anterior, porque lo siguien- 
te es una especie de complemento descriptivo geográfico, muy in- 
teresante, pero que no es absolutamente indispensable para el arte 
de la Cetrería. ¡Cuántos libros de caza hay en que se trata del mo- 
do y manera, y del método que han de seguirse,>in darse la descrip- 
ción general y completa de los campos en que han de practicarse! 



Io6 BIBLIOTECA VENATORIA. 

menques, et comunalmente si non es Villena, 
en el Regno de Murcia, non há tan buen lugar 
de caza para falcones commo en el termino de 
Chinchella, mas non en la Villa. Otrosí, en 
Xorquera nin en su termino non hay lugar en 
que haya buena caza ribera nin en Ves nin en 
Alcalá. Pero en el río de Xúcar há alguna gar- 
za, mas non en buen lugar para la matar con 
falcones, et en Alverem, en Fuente Albiella 
hay ánades segund dicen. Mas dice Don Johan 
que él nunca cazó en estos lugares: en Alpera 
hay garzas, et grúas, et ánades, mas muy ma- 
la ríbera de cabalgar, porque hay muchos ar- 
majales, et muy malos pasos: en Almasa non 
hay caza de ribera si non por ventura en ese 
arroyo. Et Villena hay mejor lugar de todas 
las cazas que en todo el Regno de Murcia. Et 
aun dice Don Johan que pocos lugares vio él 
nunca tan bueno de todas las cazas, ca de ci- 
ma del Alcázar verá homme cazar garzas, et 
ánades, et grúas, con falcones, et con azores, 
et perdices, et codornices, et á otras aves lla- 
man flamenques, que son fermosas aves, et 
muy ligeras para cazar, sinon porque son muy 
graves de sacar del agua, ca nunca están si non 
en muy grant laguna de agua salada, et lie- 
bres et conejos. 

Otrosí, del Alcázar mismo verán correr mon- 
tes de javalís, et de ciervos, et de cabras mon- 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. I07 

tesas. £t dice Don Johan que todas estas ca- 
zas fizo él iendo á ojo del Alcázar. Et dice que 
tan acerca mataba los javalis que del Alcázar 
podrian muy bien conoscer por cara el que an- 
te llegaba á él. £t dice que si non porque hay 
muchas águilas, et que á lugares en la huerta 
hay muy malos pasos, que él diria que era el 
mejor lugar de caza que él nunca viera. En 
Xecla et en Xax non hay otra ribera sinon la 
que viene de Villena, et non es muy buena nin 
de buenos pasos. Pero desde Villena fasta en 
Xax á lugares hay garzas et ánades: en la la- 
guna de las salinas hay garzas et flamenques: 
mas es la laguna muy grande: de Xax fasta 
Elda vá el arroyo* que viene de Villenna et vá 
por lugares muy estrechos de sierras et de 
montes, et non es buen lugar de caza para fal- 
cones; et de Elda ayuso fasta la huerta de No- 
velda, non hay lugar de caza para falcones. 
Desde Novelda fasta en Azpe por aventura hay 
algunas ánades et alguna garza. En Nepod á 
veces hay garza et ánades en la fuente. En El- 
che á veces recude la garza á la ribera, et hay 
algunas ánades, et hay muchas grúas, et muy 
buen lugar para las cazar. Et en Alvente non 
hay otra ribera sinon la mar, et en los arma- 
jales, en las lagunas cerca el puerto de Santa 
Pola, hay muchas garzas et muchos vítores, 
mas son muy graves de tomar. Et non se pue- 



Io8 BIBLIOTECA VENATORIA, 

den tomar con falcones sinon en la manera 
que dirá adelante, commo caza Don Johan las 
garzas en la mar del puerto de Cartagena, las 
lagunas et armajales de los barcos, et de Caral, 
et de Almurady, et de Ladaya, et de los Caba- 
zuelos que dicen de Don Manuel, et en el ace- 
quia que Don Manuel mandó facer. Eten Al- 
badera, en todos estos lugares, dichos, hay 
muchas garzas et muchos vítores, mas son 
muy graves de tomar con falcones. Et á las 
oríellas destos armajales contra Crivillen, á las 
veces, falla homme ánades en lugares que las 
pueden cazar con falcones. Et en todo ese cam- 
po hay muchas grúas et buen lugar para las 
cazar; en guarda mar non hay otra ribera si- 
non la mar et el río de Segura, et son muy 
graves de cazar las garzas con falcones. Et non 
hay grúas nin ánades en lugar que se puedan 
cazar. En Erviella hay muchas garzas en el 
río de Segura. Et á las veces falla homme en 
una acequia que esta fuera della Villa, que 
está á la puerta contra dó van á Murcia. Et 
dice Don Johan que ya la falló él hí, et costa 
muy cara, que en queríendo acorrer á los fal- 
cones cayó con él un mulo en guisa que lo ho- 
biera de matar: de Orviella fasta en Murcia, 
el río de Segura arríba, hay muchas garzas, 
mas son muy graves de matar con falcones, 
porque es el río muy grande et non hay nin- 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. IO9 

gun paso, et es mucho arbolado. £t hay mu- 
chas acequias. En el annajal de Monte Agudo 
hay muchas garzas et muchos^vítores, mas son 
muy graves de matar con falcones. Et á las 
oríuellas del armajal á vegadas falla homme 
ánades en lugares que las puede cazar con fal- 
cones. En Murcia hay muchas garzas en el rio 
de Segura, mas son muy graves de matar con 
falCones. Otrosí, á las veces las fallan en la 
laguna que está á la puerta de las Menoretas. 
Otrosí, las falla homme á veces en las acequias 
que están del cabo, et del otro de la Villa tam- 
bién contra la Torre de las Labanderas, com- 
mo contra Churra, commo contra el Real del 
Pino. Et aun allende del rio por esas acequias 
que son entre la Villa et la Sierra de Yelo. 
Otrosí, hay muchas grúas, mas son muy fuer- 
tes de cazar por muchas acequias que hay. Et 
cuanto ánades, non hay muy buena caza dellas 
para falcones, salvo algunas si las fallan al 
campo de Sangunera, ó por aventura en algu- 
nas acequias que se pueden cazar en Cartagen- 
na, non há otra -ribera sinon la mar et el ace- 
quia de que se riega la huerta; et en esa ace- 
quia hay garzas á veces, et do entra esa acequia 
en la mar, hay muchas garzas ademas, et las 
que fallan en el acequia son mas ligeras de 
matar con falcones. Mas los que fallan en la 
mar, ó allí dó entra el acequia en la mar, non 



no BIBLIOTECA VENATORIA. 

se pueden cazar con falcones, sinon cuando 
face viento recio que venga de contra la mar, 
et estonce meten atambores en barcos et levan- 
tan las garzas el viento ayuso contra la tierra. 
£t desque son algún poco altas lánzanles al- 
gún falcon que las faga montar. £t porque las 
garzas han mucha pénnola, et muy mucha, et 
muy blanda, non pueden montar viento arri- 
ba, et montan siempre viento ayuso. Et des- 
que toman dos vueltas ó tres, et si el viento 
es recio, ya cuanto echa las tanto fuera de la. 
mar que non pueden tornar á ella. £t desque 
fueren tan altas cuanto entendiei^ el falcone- 
ro que trae el falcon que la podrá matar, se- 
gund el su vuelo et la su ligereza, lánzanlo 
estonce. Et la garza guardándose del falcon, 
hase de alongar tanto de la mat el viento ayu- 
so, jque la pueda matar muy bien en seco. Et 
desta guisa se pueden cazar las garzas con fal- 
cones en Cartagenna, et non en otra manera. 
Otrosí, en Cartagena hay una laguna cerca 
della Villa et non há siempre agua en ella. Mas 
cuando ha hí agua están muchas garzas, et á 
veces muchos flamenques. Et cuando hí están 
son mas ligeros de cazar en la manera que es 
dicho, que non cuando están en la mar. Et el 
rio de Sangunera viene de Lorca et entra en la 
huerta de Murcia, et dó entra en la huerta hay 
muchas garzas et vítores, mas non há pasos si- 



EL PRÍNCIPE D, JUAN MANUEL. III 

non muy pocos et muy fuertes. Et todo el río es 
armajal. Et fasta Libriella há mas garzas. £t 
dende arríba, cuanto mas sube contra Halha- 
ma, et contra Tutana, et contra el Sorrajo, et 
fasta la huerta de Lorca, tanto es peor ribera 
et hay mas caza et mas grave de cazar. En 
Lorca non hay otra ribera sinon la que dicen 
la Rambra, et non es buena ribera nin hay 
mucha caza. Pero algunas pocas veces vienen 
hi alguna garza, et pocas ánades, et pocas cer- 
cetas. Et en el (i) fondo que dicen de la huerta 
vienen hí grúas pocas veces. Otrosí, dice Don 
Johan que porque la caza de las perdices et de 
las liebres non es caza tan noble nin tan apues- 
ta commo la de la ribera, que' non quiso facer 
en este libro mención de los lugares dó há es- 
tas cazas. Mas dice que en todo el Regno de 
Murcia há mucho desta caza* Et en todo lu- 
gar aguisado de lo buscar fallarán mucha de- 
Ha. Et aun será hi otra caza que non es tan 
apuesta commo la de la ribera. Mas es lo mas 
que de las perdices et de las liebres esta es que 
ha lu muchos sisones et muchos alcaravanes. 
Et dice Don Johan que para falcon que lo ma- 
ta bien que poco debe la caza de los sisones á 
la caza de las ánades. Et porque los alcarava- 



(i) Estas tres palabras subrayadas están añadidas en el margen, 
de la misma letra del Códice, lo cual indica que fué por olvido del 
copista. 



112 BIBLIOTECA VENATORIA. 

nes son mas aves de paso há muchos dellos en 
el ivierno en el Regno de Murcia, et es buena 
caza para falcones ó de brazo torpicado, ó an- 
dando abaneros. Mas los sisones desque pasa 
el agua non se deben cazar sinon andando los 
falcones abaneros. 

ir Obispado de Cuenca, 

Pues es acabado de contar las cazas en el 
Obispado de Cartagena de los lugares para ca- 
zar, de aquí adelante dirá de las cazas que há 
en el Obispado de Cuenca, et de los lugares 
para las cazar. El arroyo que pasa por Viana 
nasce sobre Selana et entra en Tajo de suso de 
Parejuela: este arroyo vá todo entre Sierras 
et non es buen lugar de caza para los falco- 
nes. Pero á las veces, por aventura, hay alguna 
caza en el el (i) arroyo de Salmerón: nasce de 
la una parte sobre Castilforte, et la otra des- 
cende de la Sierra de San Benito, et ayúntase 
só la Villa et entra en Guardiellá so el Mones- 
terio de Sant Miguel de Alcocer, et en este ar- 
royo hay pocas ánades et malos pasos, et es 
muy fondo. Pero á las veces salen ánades ca- 
bo Salmeronciello de yuso. Et en el smiiyello 
que viene de Molina et cabo del Monasterio, 



(x) £1 copista repitió el artículo el. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. II3 

desde el mes de Setiembre fasta en todos San- 
tos, há muchas grúas en las vinnas de Alca- 
cer, et en la ribera de Guardiella. £1 arroyo 
de (i) del dice Don Johan que nunca andido á 
caza en él, et que por esto non sabe qué cazas 
hiho {2)6 qué lugar para las cazar. £1 arroyo 
de Alcantad nasce en el Ravenco, et entra en 
Guediella sobre Llaneras. £t en este arroyo, en 
las lagunas de Alcantud hay garzas et ánades, 
et buen lugar et para las cazar con falcon, et 
há buenos pasos. Ca las lagunas de mas mu- 
chas ánades. £t á las vegadas, por aventura, 
garzas et grúas. £t el rio de £somas viene to- 
do por sierras fasta el £scaleruela del puerto 
de Abencayc. £t dende fasta la faz de Priego; 
á veces hay ánades, et non es buen lugar de 
caza para falcones. £1 arroyo de Trabanque 
nasce en la sierra de Menia et cae en £sca- 
vas, cerca de Cesma; en este arroyo hay mu- 
chas ánades et garzas á vegadas, et lo mas cer- 
ca de Luadid. £t es comunal lugar para cazar 
con falcones. £1 arroyo de Milana nasce sobre 
Villalba et cae en Xúcar deyuso de Eulid: en 
este arroyo hay muchas ánades et gars^as, muy 
ciertas, et muchas grúas al tiempo de las uvas 
et de la cimencera. £t dice Don Johan que 



(i) Aqui hay un espacio en blanco para el nombre del arroyo, 
que no llegó k ponerse. 
(2) Deberá decir há. 

BIB. VENAT. VOL. III. 8 



114 BIBLIOTECA VENATORIA. 

es mejor lugar de todas laa cazas. El arroyo 
de (i) nasce cerca de Moneda del Ojuelo et 
cae en Xúcar cerca de Albaldejo de los Mon- 
ges; et,en este arroyo hay pocas ánades et ma- 
los pasos, mas hay muchas groas al tiempo de 
las uvas et de la cimencera. Et el arroyo (2) et 
de Huélamo et el de Tragacete et el de (3) et 
otros que hay en la sierra de Cuenca dice 
Don (4) que 61 nunca andido á caza por ella. 
Mas quel dijieron que en el rio de Camente 
que hay muchas garzas et muy buen* lugar pa- 
ra las cazar. Et dice Don Johan que cree que 
hay muchas garzas, porque sabe que hay mu* 
chas truchas. Et esto es regla general cierta 
que non puede mentir, que en todas las aguas 
en que há muchas truchas que siempre há mu- 
chas garzas. Et mayormente si es el agua lla- 
ma et clara. El arroyo de Xúcar nasce en la 
sierra de Cuenca en la Fuente del Infante Gar- 
cía, et cae en la mar en CuUera, deyuso de 
Algecira: este río lo demás vá por sierra et por 
pennas. Et lo uno por esto et lo al porque el 
grant rio non es buen lugar pa ca (5) de falco- 

(i) Aqtti hay otro «spacio en blanco, raspado, como de haberse 
equivocado el nombre del arroyo y no haberlo sustituido. 

(2) Otro espacio en blanco en que falta el nompre del arroyo. 

(3) Otro espacio en blanco sin llenar con el nombre propio. 

(4) Aquí se ha olvidado poner el nombre del Principe Johan, 

(5) Aqui hay en el Códice un espacio en blanco después de pa ca. 
Debe decir probablemente para caza. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. II5 

nes. Pero á lugares pueden matar garzas con 
falcones. El arroyo de Tordera nasce en (i) et 
entra en Xúcar de yuso de Cuenca; et en este 
arroyo hay ánades et puédense matar con fal« 
cones, mas hay en él muy malos pasos: las la- 
gunas de Fuentes (2) et de Balesteros hay mu- 
chas ánades et muchos gallarones. Et la caza 
de los gallarones es muy sabrosa et muy apa- 
rejada para facer reír et tomar placer á los que 
la cazan, et al paso hay muchas garzas, Et al 
tiempo de las uvas et de la cemencera muchas 
grúas. Et saxnyínviümo (3) hay algunas grúas 
de morada. El arroyo de Guardazahon nasce en 
la sierra (4) sobre Val de Moro, aldea de (5) et 
entra en (6) deyuso de Imeda. Et en este arro- 
yo hay ánades et garzas sennaladamente cerca 
del aldea de Val de Moro, et dende fasta Ime- 
da por dó se acaesce. Et en esa vega cabo del 
Almorjac de Imeda et (7) un par ó dos de grúas 
de morada en el arroyo de Mira: porque non 
es buen lugar de caza non fizo Don Johan 
fuerza de saber dó nasce nin en cual rio en- 



(z) Otro espacio en blanco para poner el nombre. 

(2) Otro espacio ea blanco para llenarlo coo el nombre. 

(3) Asi se lee en el Códice ymviiemo; pero no nos equivocare- 
mos al suponer que debe decirse en ivierno 

(4) Espacio en blanco en que falta el nombre. 

(5) ídem. 

(6) ídem. 

(7) Quizás en vez de ff< ha debido ponerse /(<i 



Il6 BIBLIOTECA VENATORIA. 

trando. Pero dice que dejmso de Mira hay al- 
gún (i) de ánades en las lagunas de Campos 
Robres; hay muchas ánades et (2) et muchas 
garzas al tiempo del paso: el arroyo de Onel 
nasce sobre Abaudent. £t fasta en Requena 
hay muchas ánades et asaz buen lugar para las 
cazar con falcones, mas porque de Requena 
a3ruso non hay lugar para las cazar, non se tra- 
bajó Don Johan de s (3) rio entra (4) en este 
arroyo hay muchas garzas (5) del (6) Gabriel, 
donde nasce fasta dó entra en Xúcar non há 
ende ninguna buena caza. El arroyo de Inés- 
ta non solia correr por el agua, et de poco tiem- 
po acá hay en él agua á lugares, et corre fasta 
un poco de yuso de la villa de Inesta. Et en 
este arroyo hay muchas ánades et muchas cer- 
cetas et asaz buen lugar para las cazar (7) en 
derredor de Inesta agutardas. En el arroyo de 
Val Fermoso nasce sobre Val Fermoso et otra 
en Xúcar en la faz de Alarcon de yuso del Par- 
ral. Et hay ánades et asaz biien lugar para las 
cazar con falcones, fasta que pasa el camino 



(i) Espacio eo blanco como loa anteriores. 

(2) ídem, 

(3) ídem. 

(4) ídem. 

(5) ídem. 

(6) ídem. 

(7) ídem. 



EL PRÍNCIPS D. JUAN KANÜEL. ttf 

que vá de Val Fermoso á Alarcon. £1 arroyo 
de Gaseas jiasce sobre Gaseas, et entra en Xú« 
car entre la Fuente de Gaseas et la Penna 
Quebrada: en este arroyo hay pocas ánades en 
todo el Valle de Gaseas, mas hay muchas de 
que pasa el arroyo por el calce sobre Buena- 
che: nasce sobre Buenache et entra en Xúcar 
deyuso de (i) hay ánades et muy buen lugar 
para las cazar con falcones desde Penna Que- 
brada fasta la Molina del Obispo, que son cer- 
ca de Olucares: á lo demás fallarán hi tres ó 
cuatro garzas, et comunalmente siempre las * 
cazas están cerca de las presas de los molinos, 
et cabo de los sotos, et de las huertas, et de las 
verduges dó hay ríos. £1 arroyo de Mesquites 
nasce sobre el (2) de Cuenca et cae en Xúcar, 
et cae deyuso de Talahuela, et en este arroyo 
hay garzas et ánades, et lo de mas dos ó tres 
grúas de morada. £t Gántara nasce sobre 
Huerta en el Vilarejo et cae en Guadiana en 
la Roidera: en este arroyo hay garzas et mu- 
chas ánades, et dó es descubierta hay buen lu- 
gar de caza con falcones, mas en muchos lu- 
gares hay grandes almorjales et grandes agua- 



(i) Hay otro grande espacio en blanco como para dos 6 tres pa« 
labras. 

(2) Ultimo espacio en blanco de los que sin duda dej6 el copista 
para rectificar palabras ininteligibles del original, y que no llegaron 
& llenarse. 



1X8 BIBUOTBCA VBNATORIA. 

chares. Et desque comienza el paso, mediado 
PebrefX3 fasta Setiembre et aun fasta Sant Mi- 
guel) hay muchas garzas pardas, et de Abril 
fasta Setiembre hay muchas garzas ramias, et 
aun hi en todo el tiempo del paso del verano 
hay muchas abdabamias, et en el invierno hay 
muchas garzas blancas et muy pocas pardas, 
et non ninguna rubia, nin abdarramia. Mas to- 
da Záncara, de que pasa de Zafra fasta que en- 
tra en Gradiana, del un cabo et del otro, hay 
muchas grúas además en ivierno et en verano, 
mas las del ivierno son muchas además, et muy 
buen lugar para las cazar de que salen del 
agua á cualquier parte que vayan. El arroyo 
de la Torre el Monge nasce sobre Villar de Saz 
et entra en Záncara sobre el Congosto: en el 
arroyo hay muchos ánades desde las lagunas 
que están sobre Villar de Saz fasta el Angos* 
tura de sobre la Torre, et á las veces recude 
h! garza, et á la cimencera, et á las uvas mu- 
chas grúas, et después finca hí un par ó dos de 
morada, et es asaz buen arroyo para cazar con 
falcones, Pero que hay muchos malos pasos. 
El arroyo del Alconchel nasce cerca de la la- 
guna de la Celada et cae en Záncara el Castiel 
Nuevo: en este arroyo hay muchas ánades et 
muy buen lugar et muy llano para las cazar 
con falcones. Pero que non hay buenos pasos 
en todos lugares et en todo ese campo desde 



BL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 21$ 

Alcolea fasta Finojosa, et fasta Montalvanejo, 
et fasta Alconchel sennaladamente: en derre- 
dor de los Olmiellos hay muchas grúas ade- 
mas. Et dice Don Johan que en toda su tierra 
non há tan buen lugar para cazar las grúas 
cuando los falcones sallen de muda fasta me- 
diado Marzo commo en este tiempo dicho, et 
en el campo de Montalvo et del Fito. El arro- 
yo del Campo de Finojosa nasce de muchos 
arroyos que salen por ese campo et cae en la 
Laguna de la Celada et súmese hí, et cuidan 
que este es el que salle sobre los Olmiellos, et 
vá Akonchel. Et en este arroyo del Campo de 
Finojosa hay ánades en ivierno et muy buen 
lugar para las cazar con falcones; en la lagu- 
na de la Celada hay pieza de ánades sienipre, 
et en la laguna en una poca de agua que sale 
del pozo que está en el camino commo van de 
Finojosa á Montalvanejo, hay siempre un par 
6 dos de ave castas: el arroyo del Almarcha 
sale del Almarcha et entra en Xúcar deyuso de 
Uzero, et pasa cerca del Pozo Airón. En este 
UToyo hay parada de ánades et logar para las 
cazar con falcones. Pero há en él malos pasos. 
El arroyo de Belvis nasce sobre Balmonte de 
Cuenca et cae en Xúcar sobre Villa Verde: en 
este arroyo hay muchas ánades et muy buen 
tugar para las cazar con falcones. Et en este 
arroyo cae otro que nasce cerca de Corvera en- 



X20 BIBLIOTECA VENATORIA. 

que há machas ánades et muy buen lugar para 
las cazar con falcones. £1 arroyo de Alcama- 
nate nasce só los cubos en la fos del Castiello 
et entra en Záncara en el Provencio, et este es 
muy buen arroyo de caza, et vá por muy bue- 
na tierra et muy llana, et hay en él muchas 
ánades además, et es todo buen lugar para ca- 
zar con falcones. Pero en algunos pocos luga- 
res hay malos pasos et commo almaijarles. £t 
en este arroyo hay muchas garzas al paso et 
muchas ciguennas prietas, et es muy feímosa 
caza para los falcones que la quieren matar, 
et maguer que en tierra de Alarcon hay pocas 
garzas en ivierno desde Torralba fasta Rus: lo 
demás nunca está sin dos garzas. £1 arroyo de 
Sancta María del Campo nasce sobre Sancta 
María et entra en el arroyo de Alcanavant, 
en derecho de Villar de Cantos: en este ar^ 
royo hay muchas ánades et muy buen lugar 
para las cazar con falcones. Otrosí, por ese 
campo hay muchas buenas lagunas, et muchas 
grúas et muy buen lugar para las cazar; entre 
el Castiello et Alcanavate (i) cerca de la Mon- 
tiella hay dos lagunas, et para caza de ánades 
con falcones son grandes, mas para la caza de 



(x) Cooservftmosi por respeto al original, este como otros nom» 
bres propios, con las variantes con que cada vez suelen leerse en el 
Códice. 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. I^I 

los gallarones, dice Don Johan, que es muy 
apuesta et muy sabrosa, et que él mató hí en 
un dia con aves et con hommes de cuatro cien- 
tos gallarones, et otras veces muchas que vi- 
nia por U de pasada que mataba cuarenta ó 
cincuenta. Otrosí, cerca del Castiello encima 
del Páramo, entre Sancta María del Campo et 
el Castiello, hay lagunas et cuando hay agua 
vienen hí ánades et hay buen lugar para las 
cazar con falcones. Otrosí, entre Volado Rey 
et ViUar de Cantos hay muy buenas lagunas 
para cazar ánades con falcones. £1 arroyo de 
Monreal nasce entre la Osa et Monreal, et cae 
en la laguna de Vocegate, et este arroyo há 
poco tiempo que se descubrió, que non solia 
haber agua en toda esa tierra. Et en este arro- 
yo hay muchas garzas además, et hay muchas 
lagunas en el Campo del Pedemoso et del Al- 
gibe, et muy buen lugar para caz^r en ánades 
con falcones, et en el arroyo et en las lagunas 
hay muchas garzas al tiempo del paso. Pero á 
los mas lugares hay muy malos pasos. Et en 
el arroyo grandes almarjales et en todos estos 
campos hay muchas grúas además, et muy 
buen lugar para las cazar. Et el arroyo de 
Tres Juntos et Albinas et súmese en la Que- 
brada, deyuso de la presa; en este arroyo hay 
muchas ánades, et buen lugar para las cazar 
con falcones. Et porque en la Quebrada hay 



Xdd BIBLIOTBCA VENATORIA* 

muchos peces á lo demás está hí garza de mo* 
rada. Et el arrojro de la Fuente de Mizoperes 
nasce sobre la Fuente et cae en Xuela sobre 
Membrellera: en este arroyo hay muchas ána- 
des et muy buen lugar para ks cazar con fal- 
cones, et dende nasce fasta que entra en el 
Agostura deyuso de la fuente» et á vegadas re- 
cude hS garza, Et dice Don Johan que ya la 
mató hí con falcones. Et al tiempo de la ci- 
menoera et de las uvas hay muchas grúas. £t 
lo demás siempre hay dos 6 tres pares de mo- 
rada de grúas entce Vallescusa ét el rio de 
Záncara: hay lagunas en que hay ánades et 
buen lugar para las cazar con falcones. Entre 
Záncara et Villar del Encina hay una grant la- 
guna en que hay muchas ánades et muchos ga- 
llarones, et dice Don Johan, que ya los cazó 
muchas vegadas. Pero que non son tan rehe- 
ces de tomar como en las otras lagunas de la 
Menella. Otrosí, dice que vio en esta laguna 
un dia que vino hí en verano para cazar los 
gallarones, et eran hí con 61 Don Johan fijo de 
Don Alfonso, et Johan Rodrigues de Villalo- 
bos, et Johan Velez de Vegara, et muchos 
otros caballeros et escuderos; et acaesció que 
este dia andando por la laguna en barcos la 
gente por tomar los gaUarones, que un rosinor 
nuevo que estaba en el nido que tomó una ci- 
gunnuella destas que llaman garzuela de gá- 



EU PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. X23 

vilan; et de que la cigunnuella se sintió presa 
comenzó á bollar, et el tosinor nunca la dejó, 
et tomáronlos amos et tiojiéronlos á Don Jo- 
han; et después que se vino Don Johan para 
la posada tomaba el rosínor en la mano, etá 
la hora que veía la dgunnuela trababal de la 
pierna et teníala en guisa que non podía volar 
la cigunnuella. Et dice Don Johan que si él 
dijiese toda la manera commo estose £acia, que 
los que lo oyesen non lo temían por maravi- 
lla, mas que dice él lo que acaesció, et que es 
verdat. Et por en la caza acaesce cosas muy 
maravillosas et muy graves de creer, et cuan- 
do los cazadores las dicen, los que lo non son 
tan cazadores que son chupadores et facen grant 
tuerto et grant pecado, ca bien crean que los 
que este libro leyieren que lo que los cazado- 
res dicen de las aventuras et maravillas que 
Tes acaescen en la caza, que todo lo mas es 
verdat, mas los que lo non quieren creer, lo 
tienen por mentira, conosceles porque ellos 
non son tales que quieran trabajar por veer nin 
por saber las satoosas et maravillosas cosas 
que acaescen en las cazas, también de las aves 
commo d ^ los venados. Et dice Don Johan que 
á estos acaesce sqe^und dice un filósofo que fué 
de Cerdenna que dice así: vi coopentfor scimcüB 
testís €st ignorantia. Et este quiere decir que el 
mal traedor de la sciencia que es testigo de la 



124 BlBLtÓTEéA VEKAtORlA. 

necedat. Otrosí, el arroyo de Villarzordo nas- 
ce cerca de Villarzordo, et entra en Záncara 
de 3ruso de Haro, cerca del Molino Blanco: en 
este arroyo há muchas ánades desque £ace 
grant ivierno, et son muy buenas para las ca- 
zar con falcones. £1 arroyo que dicen de Val 
de Almonecir qasce encima del valle et entra 
en Xuella deyueso de Villa Vieja: en este ar- 
royo há pocas ánades et malos pasos: en la la- 
guna de Montalvo há muchas ánades et á las 
oriellas á logares pueden cazar con falcones, 
et al paso há muchas garzas. £t desde Febre- 
ro fasta que se seca la laguna hay muchos fla- 
menques. Et dice Don Johan que ya mató él 
hí dos con un falcon neblí que traia Sancho 
Martines, un su falconero. Otrosí, en la lagu- 
na et en ese campo contra Zafra hay muchas 
ánsares bravas et vienen hí ante de Navidat. 
Et fincan hí fasta la entrada de Marzo. Et el 
arroyo de Guzires et entra en Xuchela, mucho 
deyuso de Annador: en este soroyo hay mu- 
chas ánades et buen lugar para las cazar con 
falcones, et por todo ese campo há muchas 
grúas et muy buen lugar para las cazar con 
falcones. El arroyo de la Entrada del Prior 
nasce sobre la cannada cabo la laguna et en 
Xuhela sobre Castillejo: en este arroyo há po- 
cas ánades. Pero son en buen lugar para las 
cazar con falcones. En esa laguna há muchas 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 1 25 

ánades et logar para las cazar con buenos fal- 
cones. Et al tiempo del paso hay garzas. Et 
por ese campo hay grúas et muy buen lugar 
para las cazar. El arroyo de Hueles nasce so- 
bre Rozalem et entra en Riansares deyuso de 
Belmonte, et en este arroyo hay muchas ána- 
'des et buen lugar para las cazar con falcones* 
Et en la Fuente Redonda hay lo de mas garza 
-de morada. Et entre Rozalem et Arbolete há 
una laguna en que hay muchas ánades et pué- 
dense cazar con buenos falcones, et al tiempo 
del paso hay garzas; et en termino de Hueles, 
desde el tiempo de las vindimias fasta la Na- 
vidad^ hay muchas grúas et muy buen lugar 
para las c^ar. El arroyo de Arbolete nasce 
sobre Arbolete et entra en el arroyo de Rian- 
sores deyuso de Alcázar: en ese arroyo hay mu- 
chas ánades et buen lugar para las cazar, et 
algunas veces hay grúas cerca de Arbolete, El 
arroyo de Riansares nasce en Nova Fermosa, 
et entra en Xuela de5aiso de Quero: en este 
arroyo muchas ánades et buen lugar para las 
cazar con falcones, et desde Paredes fasta las 
Aldeuela, hay siempre dos ó tres garzas de 
morada, et al paso muchas pardas, et ramias, 
et abdarmias. Et duran hi las garzas rubias to- 
do el mes de Setiembre. Et deste Belmonte 
ayuso hay muchas grúas et muy buen lugar 
para las cazar. El arroyo de Val de Judios 



126 BIBLIOTECA VBNATORU. 

nasce sobre Cairascoyo; hay machas ánades et 
ó 86 pueden cabalgar, puédense cazar con fsd* 
cones, mas en los más lugares hay muy malos 
pasos, £t dice Don Johan que también en es- 
te arroyo commo en los otros ríos ó arroyos 
que él cazó, que non quiere decir en que lu- 
gares bá buenos pasos ó non tan buenos, com^ 
mo quiera que sabe él los pasos que agora hay. 
Et esto face porque los pasos de los rios non 
son siempre en unos lugares, que á las veces 
los han un lugar et á las veces en otro. Et los 
unos pasos se confonden et otros se facen. Et 
porque los cazadores han prescio de chufado- 
res, et aun cuando dicen verdat de las cosas 
que les acaesce, dicen las gentes que chufan, 
Et pues esto dicen en cosas que non empesce, 
mucho mas lo dirían si non fallasen por ver- 
dat lo que él puso en este libro en razón de los 
pasos, ca dice que él vio muchos rios et arro- 
yos que solía correr mucha agua por ellos, que 
se fincharon de juncares et de almarjales et se 
cegaron. Et vio otros que non solian correr, 
que se abrieron et corre por ellos mucha agua, 
et hay molinos et dó suele haber buen paso 
confóndese. Et há lo en otro lugar dó non lo 
solía haber. Mas pone una regla general et di- 
ce, que todos los rios et arroyos que han el ar- 
royo de cascajo, et duro, et bien firme, et sin 
cienoy et buena salida, et buena entrada, et sin 



BL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. l^J 

lodo, que por seer mucha agua sol que las bes* 
tías non naden, que todos son buenos pasos et 
non los deben dubdar los buenos cazadores. 
Mas los que son de grandes cienoso tremeda* 
les, ó que há las riberas altas aunque sean es- 
trechas, dice que en tales lugares, á las veces 
salen bien et á las veces caen hí, en guisa que 
facen reir et tomar placer á los que lo veen, 
commo en la otra caza que facen. Et aun dice 
que siempre hobo él por costumbre de engan- 
nar muy de grado á los andan con él á caza, 
por les facer entrar en tales lugares que cayan, 
6 Uegen á tal lugar que se hayan á reir dellos. 
Et cuando por otra manera non los podia en- 
gannar, que iba apriesa al logar dó el dicta 
que solia que era el paso. Et faciales caer que 
quena entrar et que los que venian con él que 
le metian delante et caian ó asondaban, en gui- 
sa que hablan todos razón de reir. Et dice que 
esto tiene él por uno de los placeres de la ca- 
za. Pero que esto guarda siempre de facer en 
lugar dó el homme nin la bestia non tome dan« 
no nin peligro. Et dice quel pesa mucho cuan- 
do se guardan deste su enganno los quel saben 
esta manera. El arroyo de Villalba nasce so«« 
bre Loranca et cae en la grant laguna de Fuen- 
te el Pez, cabo el Castiello: en este arroyo hay 
muchas ánades et dó se pueden cabalgar es 
buen lugar para las cazar con falcones, et^ 



128 BIBUOTECA VENATORIA. 

paso há muchas garzas. Eten mudios lugares 
lo mas hay muy malos pasos. Et por todo ese 
campo de Amasa Trigo há muchas grúas et 
buen lugar para las cazar con falcones. Et el 
arroyo de Villar Parid nasce sobre Val de Pa- 
raíso, et entra en el de Villalba de yuso de Vi- 
llar Pardo: en este arroyo las ánades que hi há 
son en buen lugar paralas cazar con falcones. 
Xuela nasce en la sierra sobre Villar del For- 
no et entra en Gadiana cerca de Arenas: en es- 
te rio há muchas ánades, et garzas, et grúas, 
et todas las cazas. Mas de Fuente el Pez ayu- 
so lo demás todo es agora carrizales, et almar- 
jales, et muy malos pasos, et adelante commo 
se mudare faiarlo han los que estonce fuere. 
Xuheron nasce sobre Villar del Puerto et en- 
tra en Xuhela, deyuso de Burbanos. El rio 
mayor de Huepte nasce en el Puerto del Villar 
del Maestro, et entra en Guardiela sobre la Mi- 
lana: en este rio há partida de ánades. Pero 
non son muy bien lugar para las cazar con fal- 
cones. Pero cázalas hí Don Johan con traba- 
jo. Et hay garzas al paso et pocas de morada, 
et un par ó dos de grúas por ventura. El arro- 
yo de Val de Javalera nasce sobre Mazaran- 
lenque et entra en Guardiella, en la foz deyu- ' 
so de Javalera: en este arroyo há partida de 
ánades et una garza ó dos de morada. Et á 
veces cabo las Cuevas fallan hi grúas. El ar- 



EL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 1 29 

royo de Tomellosa naspe hí et entra en el rio 
Mayor, deyuso de Ferrant Nunnez: en este ar- 
royo fasta Val de Quemado há pocas ánades, 
mas en Val Quemado al tiempo del paso hay 
garzas et un par ó dos de grúas de morada. 
Guarda Mexú nasce en Villar de Domingo 
Garcia et entra en el rio Mayor, deyuso de Ca- 
raceniella: en este arroyo hay partida de ána- 
des et puédense cazar con falcones, mas es de 
muy malos pasos; cerca de Buendía há una 
laguna et á veces hay ánades et garza por ven- 
tura: al paso cerca del Castiello en el Páramo 
hay tres ó cuatro lagunas en que hay muchas 
ánades, et gallarones, et garzas al tiempo del 
paso. Et dice Don Johan que él non sabe mas 
riberas en el Obispado de Cuenca, sinon si se 
li olvidó alguna. Pero si fué, tiene que non es 
de las mejores. Otrosí, dice que en todo el 
Obispado de Cuenca há mucha caza et muy 
buena de perdices, et de liebres, et de que co- 
mienza el paso fasta San Miguel, hay muchos 
alcaranes, et muchos sisones. Et dice que non 
face mengua decir en cuales lugares fallarán 
estas cazas, ca todo buen cazador que quiera 
buscar esta caza, en veyendo la tierra entendrá 
cual es lugar para las fallar. Et aun dice que 
en este Obispado han las cazas de las perdices 
esta avantaja, del Obispado de Cartagena, que 
son muy mejores et mas sabrosas de comer. 

BIB. VENAT. VOL. III. Q 



130 BIBLIOTECA VENATORU. 

ir Obispado de Cigüenza. 

Pues es acabado de contar las cazas que há 
en el Obispado de Cuenca, et de los lugares 
para las cazar, dirá de aqui adelante de las ca- 
zas que há en el Obispado de Cigflenza: co- 
mienza en Aylon et acábase en Berlanga. £t 
comienza por ende en este libro á decir de las 
cazas que en él há, dó se comienzan et acaba- 
rá dó se acaba. £t el río de Ayllon nasce sobre 
Grado et entra en Riaza de3ruso del Aldea 
Luenga: en este río mientra vá por la sierra 
nin hay muchas ánades, nin buen lugar para 
las cazar con falcones. Mas de que llega cerca 
de Ayllon et de la Villa a3ruso, hay muchas 
ánades, et garzas, et buenos pasos, et buen 
lugar para las cazar con falcones. £1 arroyo de 
Valdanzo nasce en Valdanzuelo, et entra en 
Duero en Oradejo: en este arroyo hay muchas 
ánades, et commo quier qui es el valle estre- 
cho puédense cazar con falcones, et há en él 
malos pasos, et á veces fallan hí garza. £1 ar- 
royo de Bierbol nasce en Santoyd, et entra en 
Duero en Soto: en este arroyo hay ánades et 
garzas, et asaz buen lugar para las cazar con 
falcones, et há en él buenos pasos. Pero non 
en todos lugares. £1 río de Caracena et entra 
en Duero sobre Nava et Palos: en este río há 



EL PRÍNCIPE D. }UAN MANUEL. I3I 

pocas ánades et pocas garzas, et mal lugar pa- 
ra las cazar con falcones. £1 arroyo de Lerí- 
diella, en cuanto dura esa vega fallando faí 
ánades, es buen lugar para las cazar con fal- 
cones. El arroyo de Rio Tortielló, en cuanto 
dura esa vega há algunas ánades, et son en 
buen lugar para las cazar con falcones. El ar- 
royo de Bartones et entra en el arroyo de Re- 
lio: en este arroyo hay ánades et garzas, et 
commo quier que hay muy malos pasos pué- 
dese cazar con falcones. El arroyo de Relio 
nasce sobf e Relio, et entra en el arroyo de Ber- 
langa^ sobre Calataojar: en este arroyo hay 
ánades et á veces garzas, et há muy malos pa- 
sos, et va por Valle Estrecho. Pero á lugares 
pueden cazar hi con falcones: las lagunas de 
Varahona son en derredor del lugar: por ese 
campo hay muchas ánades, et garzas, et grúas, 
et lechuzas que es caza muy sabrosa, et muy 
placentera, al tiempo del verano que son en la 
tierra há muchos alcaravanes, et muchos siso- 
nes, et en todo tiempo muchas liebres, et mu- 
chas perdices. Et dice Don Johan que en tier- 
ra que él ñiese nunca vio tan buen lugar de 
todas cazas de falcones, et sennaladamente 
para afeitar falcones abaneros et garceros: en- 
tre Barahona et Paredes há un arroyo et lagu- 
nas en que há muchas ánades^ et muy buen 
lugar para las cazar con falcones. El arroyo de 



133 BIBLIOTECA VENATORIA. 

Cannamares nasce entre Bannuelos et Román* 
nuelos, et cae en Penares de3ruso de Bragade- 
ra: en este arroyo há muchas ánades et garzas. 
Et desde Torrubia ayuso es de muy buenos 
pasos; en lo demás es buen lugar para cazar 
en él con {aleones* Salvo en cuanto vá por 
grandes pennas. El arroyo de Bomoba nasce 
en la fuente que está sobre la laguna de Sien- 
te Mohnnos, et entra en Penares dejruso de 
Caraceniella: en este arroyo hay ánades et gar- 
zas, desde Sancta Marfa de Sopenna fasta den- 
tro en Penares, mas en pocos lugares se pue- 
den cazar con falcones. El arroyo de CogoUu- 
do et entra en Penares en Puentiana: en este 
arroyo há pocas ánades. Pero dó las fallan 
bien se pueden cazar con falcones. El arroyo 
de Sobrel se a3runta de muchos arroyos, de- 
Uos que nascen s6 Cantasavalos et dellos cabo 
Galve. Et dellos del un cabo et del otro de 
Cantalojas et entra en Penares, en Pennaho- 
ra: en estos arroyos fasta que llegan al Angos- 
tura, dejruso de la Puente, que dice de Valda- 
Uo, hay muchas ánades et buen lugar para las 
cazar con falcones. Mas del Agostura ajoiso 
fasta Belenna non se pueden cazar con falco- 
nes. Et desde Belenna fasta dó entra en Pena- 
res há buen lugar para las cazar. Et algunas 
vegadas recude hí garza. El arroyo de Certa- 
diello nasce en la Dehesiella de Atienza sobre 



BL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL, 1 33 

Tolde Rey, et entra en el río de Aymon sobre 
Sancta María: en este arroyo há parada de 
ánades et garzas á las veces, et buen lugar pa- 
ra las cazar con falcones, salvo por dó vá en- 
tre pennas. El arroyo de la Riba Hasce del cer- 
ca de Atienza, et otra parte del sobre Paredes, 
et ayúntase á él el arroyo de Val del Cubo, el 
otro que se llega á el cabo de la Riba un poco 
de suso: en todos estos arroyos há muchas ána- 
des et parada de garzas, et en lo demás son en 
buen lugar para las cazar con falcones. Peroá 
lugares hay malos pasos et tremedales, et por 
ese valle á las mas veces falla hí un par 6 dos 
de grúas de morada; cerca de las salinas de 
Aymon viene un arroyo en que há buenas ána- 
des para cazar con fsdcones. El arroyo de Rio 
Salido nasce en el Aldea que há nombre Río 
Salido, et fasta que llega al arroyo de las Sa- 
liniellas há en él ánades á logares, et buen lu- 
gar para las cazar con falcones. Et en el arro- 
yo de las Salinas^ fasta que entra en las Sali- 
nas de Boniella, há muchas ánades et buen 
lugar para las cazar con falcones. Los arroyos 
de Val de Paraiso son bien tres ó cuatro et en 
todos há muchas ánades, et buen lugar para 
las cazar con falcones, salvo dos que llegan al 
Carrizal cerca de las Salinas. El rio de Pena- 
res nasce sobre Cigüenza cerca de Orna, et 
fasta deyuso de la Villa há muchas ánades et 



134 BIBLIOTECA VBNAT<MtIA« 

paiada de garzas, etsalvo por dó vapor hoces 
et grandes angosturas de pennas, puédense 
bien cazar con falcones, et ayúntanse con Rio 
Salido en Vaydes, et dende adelante lieva Pe- 
nares el nombre, et piérdelo Rio Salido. £1 
arroyo de Aragosa nasce una parte del sobre 
Sanca, et la otra parte del cerca Borjarcaval, 
et ayúntase sobre Xodara: en estos arroyos há 
muchas ánades et parada de garzas» et fasta 
Xodara eslmen lugar para las cazar con íalco- 
nes. Et de Xodara ayuso fasta que pasaporta 
foz de Haragosa, vá por muy fuertes lugares, 
también para cazar commo para andar. £1 ar- 
royo de Val Fermoso, nasce sobre Almodro- 
nes et entra en Penares deyuso de Sancta Ma- 
ría de Sopenna, et há en él pieza de ánades; et 
el mejor lugar que hay para las cazas con fal- 
cones, es desde AlgezieUa fasta cerca de Utan- 
de. £1 arroyo de Cifuentes nasce en Cifuentes, 
et entra en Tajo'cerca de la casa de Grillo: en 
este arroyo et en las lagunas cerca de Sant 
Blas hay muchas ánades, et parada de garzas, 
et en lo más hay buenos lugares para cazarlas 
con falcones. £n tierra de Medina há muchas 
buenas riberas en que hay muchas ánades et 
partida de garzas, et á lugares algunas grúas de 
morada. Et dice Don Johan que non se acuer- 
da de los nombres de los lugares dó nascen. 
Mas la una es un arroyo que pasa por Balba- 



ÉL PRÍNCIPE D. JUAN MANUEL. 1 35 

zil, et es muy buen arroyo de caza. Et el otro 
que pasa por la Riba de Sant Felices et Ta- 
junna, que nasce sobre Lúzon, etel arroyo que 
pasa cerca de Minno et vá por el Alcobiella, 
et vá á Calatahojar do se ayuntan en el arroyo 
que viene de la Riba Descalote: en todos estos 
arroyos há muchas ánades et pieza de garzas, 
et commo quier que á lugares van por tierra 
fragosa, et hay malos pasos. Pero lo demás to- 
do se caza muy bien con falcones, et tierra de 
Molina, si non es el rio que pasa por Molina: 
dice Don Johan que non sabe él hí buena ri- 
bera ninguna, commo quier que él dijieron que 
contra el campo que habia buenas riberas,' et 
otros! que en el río de Mesa que habia mu- 
chas garzas. Otrosí, en tierra de Almazan di- 
ce Don Johan quel dijieron que habie hí pieza 
de buenas riberas, mas dice que non se le 
acertó de cazar en ellas; pues es acabado de 
contar las riberas que Don Johan sabe en el 
Obispado de Cigüenza: dirá daquí adelante de 
las riberas que él sabe en el Obispado de Osma. 

Hasta AQuf el Códice del 

Libro de la Caza 

Del Príncipe 

Don Johan 

Manuel. 
1Í 



í' 



LIBRO 

de la 

CAZA DE LAS AVES, 

et de sus plumages, et dolencias, et melecinatnientos. 

Del Canciller 
PERO LÓPEZ DE A Y ALA. 




SIGLO XIV. 



CRISTUS ADSIT NOBIS GRATIA. 



L NOMBRE DEL PADRE ET DEL FIJO 

I et del Espiriin Sancto amen. Dice et 
í amonéstanos el Apóstol qiu iodos las ca- 
li sos que habimos de facer fagamos en el 
nombre del Señor, porque todo don bueno é acabado 
del viene t et sin él non puede ser fecha cosa alguna, 
Et por ende, llamando la su ayuda et gracia, co~ 
memaré una pequeña obra para ejercicio de los 
hombres, por los tirar de ocio et pensamientos, et 
puedan haber entre los sus enojos et cuidados al- 
gund placer et recreamiento sin pecado; la cual obra 
será un pequeño escripto, en que departirá de la 
Caza de las Aves et db sus plumajes et do- 
lencias ET MELECINAMIENTOS. 





PRÓLOGO. 




L muy honrado Padre é Señor Don 
Gonzalo de Mena, por la gracia de 
Dios Obispo de la muy noble cibdat 
(i de Burgos, Pero Lopes de Ayala, 
vuestro homil pariente et servidor, me enco- 
miendo en la vuestra merced. Señor, dice el 
filósofo Aristóteles en el otavo libro de las 
Eticas en la Filosofía Moral, que á los verdade- 
ros amigos de buena et honesta amistanza non 
los departe la distancia de lugares; que quie- 
re dedr que por estar los homes amigos ver- 
daderos alongados uno de otro 6 arredrados 
por luenga tierra, la verdadera é honesta amis- 
tanza non se departe de entre ellos, antes está 
et dura firme en su virtud. £ Señor, gran tiem- 
po há que fui et só alongado de vuestra pre- 
sencia é vista por luengo apartamiento de tier- 
ra, empero siempre la vuestra buena et verda- 
dera et honesta amistanza tovo siempre en mí 



142 BIBLIOTECA VENATORIA. 

toda su virtud. E Señor, como en las quejas 
et cuidados sea grand consolación al paciente 
haber memoria de sus amigos, por ende. Se- 
ñor, en la mi grand cuita ó queja que tomé de 
tiempo acá en la prisión dó esto, hobe por con- 
solación acordarme de la vuestra verdadera 
amistanza. Ca segund dice Sant Exidro, cuan- 
do el home está en buen estado et seguro, la 
verdadera amistanza face las cosas más dulces 
que son. Et si el amigo está en tribulación, la 
buena et verdadera amistanza pone en las co- 
sas contrarias y tristes consolación et grand 
aliviamiento. Ca con la consolación del amigo 
sostiénese el corazón del tribulado, et non pue- 
de caer. Et como por muchas vegadas fui ale- 
gre et consolado de vos en la caza de las aves, 
asi como de aquel que tove siempre en ella 
por maestro et Señor; et por cuanto. Señor, en 
esta arte et ciencia de la caza de las aves oí et 
vi muchas dubdas, así en el departir de los plu- 
majes et condiciones et naturas de las aves, 
otrosí, en las facer et ordenar para tomar aque- 
llas presiones que deben; otrosí, para las mele- 
cinar cuando adolecen et son ferídas, et desto 
vi algunos escriptos que departian desto, pero 
non concordaban unos con otros; otrosí, vi 
muchos cazadores departir desto, et cada uno 
tenia su opinión, et por esto acordé de traba- 
jar por non estar ocioso de poner en este pe- 



. * PERO LÓPEZ DE AVALA. I43 

queño libro todo aquello que más cierto fallé, 
así por los libros como por las opiniones de los 
cazadores, segund la espirencia que deste fe- 
cho probé et vi. Et fecho este pequeño libro, 
acordé de vos lo enviar, así como á mi Señor 
et á mi maestro, para que lo vos veades, et 
emendedes et aniadades et mengüedes lo que 
á la vuestra merced ploguiere. Ca en aquella 
opinión que vos quisierdes et determinardes, 
en aquella me acuerdo. Et en este libro toma- 
ré esta orden: primeramente mostraré cual fué 
la razón que movió á los homes á la caza de 
las aves; Et después porné capítulos ciertos de 
todo lo que aprendí et vi et oí en esta arte, 
asi de los plumajes, como naturas et condicio- 
nes de las aves; et dende la plática del falcon 
neblí, porque es más noble, et más gentil de 
todos. Otrosí, dende porné las dolencias et se- 
ñales dellas et melecinamientos et remedios 
para ellas. 

Nuestro Señor Dios cuando crió el mundo 
et fizo home, todas las animalias por él cria- 
das fizo et puso para seer al servicio del ho- 
me, et por ende dijo el Propheta David en el 
Psalmista, alabando á Dios de las -gracias et 
mercedes señaladas que fizo al home: «todas 
las obras, Señor, por tí fechas enjugaste al ser- 
vicio del home, aves del cielo, etc. » 

Et porque los servicios que el home ha d^ 



/ 



144 BIBLIOTECA VBNATOIUA. 

tomar de las cosas, deben ser honestos et con 
razón, et por esto acordaron siempre todos los 
sabidores que los homes deben escusarse mu- 
cho de estar ociosos, ca es causa et achaque de 
pecar; ca non se ocupando el home en algu- 
nas cosas buenas et honestas, nacel ende pen- 
samiento en el corazón del cual pensamiento 
nace tristura et amortificamiento; et de la tal 
tristura viene escándalo et desesperamiento, 
que es raiz de todo perdimiento. Et otrosí, así 
como el ocio, segund dicho habemos, traie es- 
tos dapnos et males al alma^ así trae grand 
dapno al cuerpo, que cuando el home está 
ocioso sin facer ejercicio, et trabajar con el 
cuerpo et mudar el aire, fatíganse los humores 
et al cuerpo dende le recrecen dolencias et en- 
fermedades. Et por escusar éstos dapnos que 
vienen al ánima et al cuerpo en estar los ho- 
mes ociosos, fallaron aquellos que ovieron de 
criar los £dos de los reyes et de los príncipes 
et grandes señores, que los toviesen á todo su 
poder guardados de ser ociosos, et trabajasen 
et ficiesen ejercicio por sus personas et cuer- 
pos en algunas cosas buenas et honestas, con 
que tomasen placer sin pecado, sirviéndose et 
aprovechándose de las cosas que Dios crió et 
fizo para servicio del home, segund dicho es. 
Et entre las muchas maneras que cataron et 
fallaron para esto, vieron otrosí que era bien 



PBRO LÓPEZ DE AYALA. 145 

que los señores et príncipes anduviesen algu- 
nas horas del dia, como en la mañana et en 
las tardes, por los campos, et mudasen el aire, 
et feciesen con sus cuerpos ejercicio. Et pues 
que asi andaban, que era bien que hobiese ho- 
mes sabidores en tal arte, que sopiesen tomar 
de las aves bravas, et las asegurasen et aman- 
sasen, et las ñciesen amigas et familiares del 
home. £t después con las tales aves tomasen 
de las otras aves que andaban bravas, et es- 
quivas por el aire. Et que los tales maestros 
para facer esto fuesen muy sotiles et muy cier- 
tos en la tal arte, que asaz es sotileza et mara- 
villa que por arte ^ (i) sabiduría del home una 
ave tome á otras de las que por su naturaleza 
nunca tomara, nin en aquella manera que ge- 
la facen tomar; así como un falcon tagarote 
veemos que por su arte et sabiduría del home 
toma una grúa, que es ave tan grande et tan 
laida; otrosí, derriba el cisne et el avutarda et 
la cigüeña et la ánsar brava, et embárgalas en 
tal manera, que un galgo trava dellas et las 
tiene fasta quel cazador llega et las toma. Et 
otrosí, en la caza de las aves hay otros bienes, 
que es una virtud que llama el filósofo en el 
cuarto libro de las Eticas manificencia, que 
quiere decir grandeza ó fechos de grandes se- 



(x) El libro de U Sociedad de Bibliófilos dice es. 

BIB. VENAT, VOL. III. XO 



i 



Í46 BÍBLl5tÉ0A VÉHATORIAi 

ñores; ca noble cosa es et gtañdezA á un señor 
tener falcones et azores et aves de caza en su 
casa, ca quien los tiene como debe, parescen 
muy bien las tales aves en las casas de los gran- 
des señores; otrosí en el campo delante de 
ellos cuando cabalgan et van á ver tal caza. Et 
pot ende trabajaron de haber la tal caza de 
aves; et pues que della es la presente materia 
deste libró, pomé aquí los capítulos por los 
cuales podrán saber aquellos que desta arte 
toniareíi placer, algunas cosas provechosas pa-^ 
ra ayuda de la dicha arte. 

Capítulo I. — De las aVes que son llamadas 
de rapiña, así como azores, falcones et gavi- 
lanes, esmerejones et alcotanes. 

Capítulo II. — De los plumages de los fal- 
cones, et primeraioiente del falcon neblí. 

Capítulo III.— Del falcon baharí et tagarote. 

Capítulo IV. — Del falcon girifalte. 

Capítulo V. — Del falcon sacre. 

Capítulo VI.— Del falcon borní. 

Capítulo VII.-^Del falcon alfaneque. 

Capítulo VIII.— Cómo se debe regir et go- 
bernar el falcon neblí é ciertas reglas de pláti- 
cas para ello. 

Capítulo IX.— Cómo se debe álimpiar el 
falcon del piojo. 

Capítulo X. — Cómo se debe purgar el fal- 
con del agua común que no es vidriada. 



PERO LOPBE DB AYALA. 147 

Capítulo XI.— Cómo se debe purgar el fal- 
con del agua vedriada. 

Capítulo XIL— De la purga común para 
purgar el falcon del cuerpo. 

Capítulo XIII.— Del falcon que deseca. 

Capítulo XIV.— Del falcon que es asom- 
brado. 

Capítulo XV — Del falcon que há güerme- 
ces. 

Capítulo XVI.— Del falcon quel remanece 
el papo. 

Capítulo XVII.— Del falcon que tiene el 
papo é tripas llenas de viento. 

Capítulo XVIII,— Del falcon que tiene plu- 
mas viejas. 

Capítulo XIX.— Del falcon que há fincha- 
miento en el buche. 

Capítulo XX.-Del falcon que hálombrices. 
Capítulo XXL— Del falcon que há filan- 
dras, ó ¿lomeras. 

Capítulo XXIL-Del falcon que tiene pie- 
dra. 

Capítulo XXIII.-De la fístula que se face 
en la plaga del falcon. 

Capítulo XXIV.-De la comezón que tie- 
ne el falcon en las plumas que se las come et 
AS las tira. 

Céi'ÍTüLo XXV.^-Cuáiiido ae fe tíia ó cae el 
falcon la unna. 



I4S BIBLIOTECA VENATORIA. 

Capítulo XXVI. — Del falcon que há clavos 
en los pies. 

Capítulo XXVII. — Del falcon que há fin- 
chados los pies, 6 le arden. 

Capítulo XXVIII.— Del falcon que se le 
quiebra la pierna. 

Capítulo XXIX. — Del falcon que se le quie- 
bra el ala. 

Capítulo XXX,— Del falcon que se le quie- 
bra el ojo. 

Capítulo XXXI. — Del falcon que há fin- 
chazon entre el cuero et la carne. 

Capítulo XXXIL— Del falcon que regita et 
tiene papo et tripas frías. 

Capítulo XXXIII. — De los falcones que 
son ferídos de aves. 

Capítulo XXXIV. — De la ferida del falcon 
así abierta como cerrada. 

Capítulo XXXV.— De la caida, 6 de la 
abatidura del falcon en que se él fíere. 

Capítulo XXXVL— Delfalcon que tiene las 
tripas fuera. 

Capítulo XXXVII. — Del falcon que tiene 
las quijadas torcidas. 

Capítulo XXXVIII.— Cómo debes facer la 
muda á tu falcon. 

Capítulo XXXIX.— De algunos falcones 
que non quieren mudar et cómo farás para que 
tu falcon mude muy aina. 



PBKO LOPBZ DB AVALA. 149 

Capítulo XL. — Cómo larás después que tu 
falcon fuere mudado. 

Capítulo XLI. — De los azores. 

Capítulo XLII. — De los gavilanes. 

Capítulo XLIII.— De los esmerejones. 

Capítulo XLIV. — De los alcotanes. 

Capítulo XLV. — Del paso de las aves. 

Capítulo XLVI. — De cómo se deben enje- 
rir las péñolas quebradas. 

Capítulo XLVII. — De cuales cosas et me- 
lecinas debe andar apercebido el cazador et 
traer consiguo para sus aves. 





CAPITULO I. 

De las aves que san Ua$nadas dé rapiña, así somo 
azores, /aleones, et gavilanes^ esmerejones et o/- 

eotaȒes. 



B cada día viaxm los homes de có-> 
mo naturalmesite unas aves toman 
á otras, et se ceban et gobiernan de- 
Uas; et las tales aves son llamadas 
aves de rapiña; asi como son águilas, azones, 
falcones, gavilanes^ esmerejones, alcotanes é 
otras. Et estas dicbas aves, salvo el águila, 
nunca comen otra carne sinon fuere de aves 
que i^as por sí toman, et cazan; pero el águi- 
la cuando non puede tomar 6 cazar algund ave 
.de lias que acostumbra tomar 6 cazar, toma á 
tomar liebre, ó coniejo, 6 cordero pequeño, et 
aun viene al perro muerto, por la grand tra- 
gonía que en ella hay. Et otrosí, hay otras avies 
<|ve algunas veces se ceban 4e las Aves que to- 
man, pero comuiimente «ms vms^9fi aon /car- 
nizas de. bostías ¡«au^rt^s^ ñá k^ooq^ fion los 



15a BIBLIOTECA VENATORIA. 

cuervos carniceros, que muchas veces toman 
aves vivas; pero su caza naturalmente es car- 
niza de bestias muertas, et de aquello han su 
mantenimiento. Et otrosí, hay otras aves que 
son contadas entre las aves de rapiña, et to- 
man et cazan aves vivas, et eso mesmo toman 
et se ceban de ratones et de tales cosas que se 
crian en la tierra, et destas son atahormas, et 
budalones et aguilochos. Et todas las aves de 
rapiña son mayores las fembras que los ma- 
chos. Et otrosí, hay otras aves que su mante- 
nimiento solo es de carnizas, et no toman aves 
vivas, así como son buetres, avantos, quebran- 
tahuesos. Otrosí, hay otras aves que su mante- 
nimiento es de carnizas, et gusanos de la tier- 
ra, et frutas asi como son cornejas, picazas et 
otras. Et otrosí, hay otras aves que su mante- 
nimiento es de semientes, así como son avu- 
tardas, grúas, perdices, palomas, tórtolas, pá- 
jaros. Et otrosí, hay otras aves que su mante- 
nimiento es de pescados, así como águila pes- 
cadora et alcatraces, et otras aves de mar. Et 
otrosí, hay otras aves que andan ribera de las 
aguas et su mantenimiento es peces menudos 
et gusanos de los que se crian en el agua; et 
paseen fuera en las yervas, así como son ána- 
des, cisnes, ánsares bravas, et otras. Et asi hay 
aves de muchas maneras et diversas et de di- 
versos gobernamientos, pero de todas las aves 



PERO LÓPEZ DE AVALA. Z53 

las más limpias son aquellas que solamente se 
paseen et mantienen de aves vivas, et cada vez 
que se quiere cebar toma ave viva, et desque 
della son cebadas non curan de lo que finca, 
et aunque otro dia lo fallen non curan dello, 
salvo buscar et cazar otra ave viva para su co- 
mer. £t estos son azores et falcones, gavila- 
nes, esmerejones, alcotanes: et de tales aves 
como estas tovieron por bien aquellos que es- 
ta arte fallaron de las tomar et de las amansar, 
et facer conoscidas al home, et tomar con ellas 
de las otras aves bravas, et non solamente to- 
mar con ellas aquellas aves et presiones en 
aquella manera que la natura les otorga de to- 
mar, mas con el trabajo et sotíleza del caza- 
dor témanse otras aves et presiones, et por 
más estrañas guisas que las solian tomar. Así 
como el falcon tomar la garza alta en las nu- 
bes perdida de vista, otrosí tomar la grúa yen- 
do alta por el aire, et así otras aves en muy 
estraña manera, lo que nunca tomaran* si non 
fuese por la maestría et sotileza del cazador. 
Et por esta razón los señores et los que toma- 
ron placer en tal caza buscaron homes maes- 
tros et sabidores et de buen tiento, et de grand 
sufrimiento para ordenar, et guardar, et cazar 
con las tales aves. Ca puesto que los señores 
et los que esta tal caza ploguiese tomasen 
grand placer de haber tales aves, et las cobra- 



154 BIBUOTBCA VENATORIA. 

sen, et las pediesen haber, fincábales saberlas 
regir. Otrosí, puesto que las faobiesen, como 
dicho habernos, et las sopiesen regir et gober- 
nar, fincábales saberlas guarescer et melecinar 
cuando adolescen, et son feridas, et por esto 
dicía Don Johan fiio del Infante Don Manuel, 
et Señor de Villena (i), que fué muy grant se- 
ñor, et era muy cazador et muy sotil en esta 
ciencia de las aves, que grant diferencia habia 
de querer cazar, et seer sabidor dello en las re- 
gir, et facer las aves; et otrosí habia grant di- 
ferencia de saber facer una ave, á la saber gua- 
rescer, et seer buen acetrero, que quiere decir 
buen físico para ellas, et buen cerujano. £t 
porqué estas tres cosas: primeramente querer 
cazar et haber grant voluntad dello; lo segun- 
do saberlo fiau:er et ordenar que tomasen tan 
estrañas aves, et por tan estraña manera como 
dicho habemos; lo tercero, cuando su ave ado- 
lesciese, ó fuese ferída, saberla guarescer; et 
todas estas tres cosas son menester al buen 
cazador, fablaron los que esta caza plogo en 
muchas maneras en ello, et ficieron algunos 
libros, cada uno segund se le entendió et al- 
canzó su esperiencía. Et como dije en el' co- 



cí) Aqpi alude evideatemente Pero L<^pe« de AyaU al Libro de 
la Caza del Principe D. Juan Manuel, que precede en este volumen. 
Téngate en cuenta esta cita para más adelante. 



PBRO LÓPEZ DE AVALA. I55 

mienzo, porque había diversas opiniones entre 
los cazadores, acordé de ayuntar en este libro 
todo aquello que oí á grandes señores et muy 
cazadores, que más cierto habian fallado, et 
púselo aquí, s6 enmienda de los que más y en- 
tendieren, lo que yo oí á grandes señores et ca- 
zadores en muchas partidas; otrosí, oí lo que 
dijieron algunos dellos que no vi yo. Primera- 
mente en Francia al Duque de Bergonia (i) et 
Conde de Flandes et de Artois (2); et al Con- 
de de Tangravilla (3); et en Aragón al Vizcon- 
de d'ylla (4); et á Don Pedro Jordán Durrez (5), 
Mayordomo mayor -del Rey de Aragón; et á 
Don Pedro Ferrandez de Ijar, rico home. Et 
en Castilla, lo que dijo Don Juan, fiio del In- 
fante Don Manuel, Señor de Villena (6); et á 
Don Gonzalo de Mena, obispo de Burgos; et 
á Don Enrique Enriquez (7), et á Don Johan 



U) Estk por Borgofia, y sti Duque no pudo ser otro al tiempo 
fioe escrito el Canciller, sino Felipe el Atrevido (I%illppe le Har- 
di), hijo de! rey de Francia Juan I, Uamado el Postumo. Nació en 
1342, murió en 1404. 

(2) Bralo por este tiempo Luis de Male por herencia 4e Marga- 
rita, hija de Juana II. 

(3) Es Juan, vizconde de Melun, y conde deTancaiUle, en Kof- 
nandia, que mtni6 en X3Í82. 

(4) Vizconde de Illa. 

(5) Ftedro Jordán de ürries. 

(5) Aquí vuelve Pero López de Ayala á aludir al Libro de la Ca» 
xa del Pilncipe D. Juan Manuel. 

(7) Hijo de D. Pedro Enriquez y nieto de D. Fadrique el maes- 
tre de Santiago, hijo natural de Alonso XI. 



156 BIBLIOTECA VBNATORU. 

Alfonso de Guzman (i), et á Rendr Lorenzo, 
comendador de Calatrava; et á Garci Alfonso 
de la Vega, caballero de Toledo; et á Johan 
Martínez de Villazan, Alguacil mayor del 
Rey (2); et á Don Ferrand Gómez de Albor- 
noz, comendador de Montalvan, et lo que di» 
jieron dos falconeros, el uno del Rey Don Fer- 
nando de Portogalji que dicen Pero Menino (3), 
et el otro Juan Ferrandez Burriello, falconero 
del Rey Don Pedro; ca todos estos sopieron et 
saben mucho en esta arte, et ficieron muchas 
curas en las aves, que son muy ciertas et muy 
probadas. Et luego primeramente diré de los 
plumajes de los falcones, et cuantas maneras 
de plumages hay en ellos, et otrosí dó crian et 



(x) Bl primef conde de Niebla. 

(2) D. Alfonso XI. 

(3) Eite Pero Menifto, portugués, ei autor de un libro de Cetrecla 
traducido al caatellano por Rodrigues de Eecobar, cuyo Códice ae 
conserva en la BiUioteca particular de S. M. el Rey, y de que se 
da cuenta en nuestra Bibliografía Venatoria EtpaHolat volumen I, 
p&gina CLxxi, numero 76, de esta Biblioteca Venaioria: 

•Mtnino (Pedro) y Rodñguu de Bscobof (Goncalo).— Cetrería. 
MS. del siglo zv. 

•Biblioteca particular de S. M. el Rey. 

■Bl fragmento del libro de Menino, traducido por Gonnlo Rodri- 
gues Escobar, se halla partido en dos volúmenes de MSS., en uno, 
dies f6Uoe, y en otro veinte; defecto que desaparecerfc con motivo 
de haberse hecho esta observación, encuadem&ndose juntos loe 
treinta folios en un volumen. Acaba el MS. con esta nota: Bste li" 
broetde Pomalyno, falconero del Rey de Portogal, 

tResultarfc un volumen en 4.^ de 30 f61ios.» 



PERO LOPBZ DE AYALA. I57 

nascen , et qué fadones et plumas debea haber, 
et después dirÉ como se deben melecinar cuan- 
do adolescen, 6 son feridos de grúas, 6 de gar- 
zas, ó eo otra manera cualquier. Et trabajaré 
mas en la plática del falcon neblí et en su re- 
gimiento, ca en verdat este es el más noble et 
mejor de todas las aves de caza, et quien buen 
tiento tomare con el neblí, en todas las otras 
aves podrá tomar buen tiento. 




CAPITULO 11. 



De los plumajes de los /aleones^ at primeramenU 

del fakon neblí. 




ALcoNES entre los cazadores comun- 
mente son llamados seis plumajes, ó 
seis linajes de ellos« que es á saber: 
neblis, baharíSi girifaltes, sacres, bor- 
nís, alfaneques. Délos tagarotes non facen men- 
ción aparte, porque son acordados por baharís, 
que como quier que en el plumaje haya dife- 
rencia del baharí sardo, 6 mallorquín, ó de Ro- 
manía, con el bahaií tagarote;/ pero en todas 
las condiciones son de una naturaleza, segund 
más complidamente diré adelante en el capí- 
tulo que fabla del falcon baharí. Et debedes 
saber que en todas las tierras de cristianos, sal- 
vo en España, son llamados estos seis pluma- 
Jes por sus nombres, ca el girifalte llaman así 
por su nombre girifalte, mas non falcon, et al 
sacre dicen sacre, et al borní et al alfaneque 



PERO LOPBZ DB AVALA. Z59 

llámanloB laneros. £t á estos todos non los Ua** 
man falcones, antes dicen que son villanos, así 
como quien dice falcones bastardos, ó fomeci* 
nos, et solamente al neblí, et al ba]^ii llaman 
falcones et gentiles, ca han las manos grandes, 
et los dedos delgados, et en sus talles son más 
gentiles, que han las cabezas más firmes et 
más pequeñas, et las alas en las puntas mejor 
sacadas, et las colas más cortas, et más derri- 
bados en las espaldas, et más apercebidos, et 
más ardidos, et de mayor esfuerzo; et en sus 
gobernamientos son más delicados que los 
otros que dicho habemos. £t quieren ser go- 
bernados de mejores viandas, et seer siempre 
traídos muy bien en la mano por el grand or- 
gullo que han; et no sosiegan mucho en la al- 
cándara, et son de muy grand coraron. Et los 
girifaltes et sacres et bomís, et alfaneques son 
de otros talles et faciones en los cuerpos, et 
las colas más luengas, et las cabezas grandes, 
et las manos más gruesas, et los dedos más 
cortos, et mas gruesos, et sufren mejor aunque 
les den et gobiernen de mas gruesas viandas, 
como quier que de cualquier plumaje que sea 
el ave, si le dieren buena vianda, et sea bien 
traido, siempre lo fallarás en el su volar, et ca^ 
zar, et en estar más sano. Pero unos falcones 
hay que mejor se paran á sofrir en sus gober- 
namientos de más gruesa vianda que otros, ca 



l6o BIBLIOTECA VENATORIA. 

8i tú dieses la vianda con que el borní et el sa- 
cre se gobiernan al neblí, poco tiempo te ser- 
virías del, ca de su natura es tan delicado, que 
luego se cargaría de dolencia et se perderia. 
Et los üadcones neblís en todas las tierras son 
llamados gentiles, que quiere decir fiios dalgo, 
et en Castilla et en Portugal son llamados ne- 
blís, pero al comienzo fueron llamados nebís, 
et por tiempo corrompióse este vocablo, et dí- 
cenlos neblís. Et en Aragón et en Catalueña 
llámanlos pelegrines, por comparación de los 
peregrinos et romeros que andan por todas las 
tierras, et por todo el mundo, que así son los 
falcones gentiles, 6 neblís, ó peregrinos, que 
todo el mundo andan, et traviesan con el su 
volar, partiendo de la tierra donde nacieron. 
Pero en Francia et en Alemania, et Italia lla- 
man falcones pelegrines á unos falcones ne- 
blís, que algunas veces son fallados et toma- 
dos, que han ya las tijeras más luengas, cuan- 
to que los cuchillos mayores, et pasan dellos, 
lo que comunalmente no han los falcones; et 
cuando tales falcones pelegrines son tomados, 
précianlos mucho, ca salen muy buenos. Et 
debedes saber que los falcones neblís crian et 
nacen en la alta Alemania, en una comarca 
que es llamada Asuega (i); otrosí en Noruega 

(i) Saecúu 



PERO LÓPEZ DE AYALA. l6l 

et en Pruza (i), et de allí los compran losmer- 
cadores, et los traen en las contres de Alema- 
na, cuando vienen en Frandes, et trienios á 
Brujas, et de allí los llevan por todas las tier- 
ras, á París et en Bretaña, et en Henaut, et In- 
glaterra, et dellos traen en España á los reyes 
et á los señores que lo encomiendan á los mer- 
caderes, cuando allá van á Brujas, et gelos 
traen. Et estos falcones así traídos de los mer- 
caderes son muy peligrosos de tomar, ca vie- 
nen cargados de agua, et de malos humores, 
por el gobierno de las malas viandas que les 
han dado, et por no facerlos mercaderes grand 
despensa et costa con ellos, danles carne de 
vaca et de oveja. Et comunalmente los más les 
dan perros, et aun dicen aquellos que los tie- 
nen que la vianda más liviana que fallan para 
ellos que es la carne del perro; pero estos fal- 
cones así gobernados, como dicho es, son en 
grand peligro, ca desque los toman los señores 
et cazadores que los compran, et los toman á 
las buenas viandas, mueren muchos dellos de 
las ñlandras, ó ñlomeras, et del agua vedria- 
da, et dellos que desecan. Et esto es porque 
con la buena vianda que después comen mué- 
vense los humores malos de que hablan car- 
gado con las malas viandas, et vienen á resol- 



(x) Prnaia. 

BIB. VENAT. VOL. III. II 



- I 



l6a BIBUOTBCA VENATORIA. 

vérseles en dolencias mortales. Otrosí, los tales 
falcones de que dicho habernos, son duros fal- 
cones de facer, por cuanto son tomados muy 
cerca de donde criaron et nacieron, et aun al- 
gunos dellos en los nidos, et no saben mucho 
del cazar, porque muy poco tiempo se ceba- 
ron por si; pero los que escapan, et son fe- 
chos, salen muy buenos et muy seguros. Otro- 
sí, hay falcones neblís, que crian en el Con- 
dado de Saboya, en las montañas que son et 
parten el dicho Condado de Saboya et la tierra 
del Señor de Milana (i), et estos témanlos en 
los nidos et no salen tan buenos; et cuando los 
tienen los mercadores para vender entre los 
otros falcones suyos, luego los conoscerá home, 
que así como muestran la claridat para que ho- 
me vea los falcones dó están en sus alcándaras, 
luego los falcones tomados de los nidos gritan 
et dan voces, et espelúzanse, et alzan las alas, 
et parescen et muestran su pequeño esfuerzo. 
Otrosí, muchos falcones neblís se toman bra- 
vos por muchas partidas del mundo, et en mu- 
chos regnos, et vienen de la tierra et comarca 
donde crían et nascen, et vienen con el paso de 
las aves, así como con sisones, et palomas, et 
otras aves de paso. £t estos falcones así veni- 
dos, los unos se toman muy tempranos, como 



(i) Ducado de MUan. 



PERO LÓPEZ DE AVALA. 1 63 

en el mes de Setiembre et Octubre et Noviem- 
bre et Decienibre; et los que se toman dende 
adelante fasta comienzo de Febrero son mas 
tardíos para facer, et Uámanlos en Francia á 
estos falcones tardíos así tomados, falcones de 
rápela, et salen muy buenos, ca saben ya mu- 
cho del cazar, et traen todo el plumaje desla- 
nado de las aguas, que há grand tiempo que 
duermen fuera. £t traen la cola toda rozada 
en las puntas de las péñolas, del estribar que 
facen sobre ella, cuando toman las presas et 
se ceban en el campo, et précianlos mucho los 
cazadores, porque tales falcones como estos 
non hay en ellos otro trabajo sinon facerlos se- 
guros et señoleros, que cuanto el cazar, ellos 
lo saben ya. Et á los falcones primeros, que 
dejimos que eran tomados tan tempranos, lla- 
man en Francia falcones presos sobre el país, 
et en Castilla á todos los falcones así tomados 
de cualquier plumaje que sean llaman falco- 
nes zahareños ó arábigos. Et cuanto en Casti- 
lla, los mejores neblís que se toman son los de 
las rocinas, et en tierra de Sevilla, et otrosí 
son muy buenos en Portogal los que se toman 
en el Campo de Santaren, et todos estos falco- 
nes salen muy buenos, ca se toman muy lejoé 
de la tierra donde nascen, ca segund todos cui- 
dan, ellos vienen de Nuruega et Pñiza et 
Asaega et de cabo de la alta Alemania, ¿6 



164 BIBLIOTECA VENATORIA. 

criaron et nascieron, et vinieron con el paso de 
las aves, ca en España no fué home que falla- 
se nido de üédcon neblí. Otrosí, son muy bue- 
nos estos falcones así tomados en las rocinas 
et cerca de las marismas, por cuanto de cada 
dia se ceban de aves de ribera, así como en 
abocastas et ánades et garzotas et otras que 
son raleas buenas, pero que el falcon neblí de 
su. naturaleza há de tomar á ellas. Otros falco- 
nes neblís se toman en Castilla en los pinares 
de Olmedo, et de aquellas comarcas, et estos 
non salen tan ciertos ni tan seguros como los 
que decimos que se toman en las rocinas, ca 
estos falcones tomados en los pinares son mas 
bulliciosos, ca siempre se ceban en palomas et 
cornejas et sisones, que son raleas peligrosas, 
lo uno porque hay muchas dellas, et otrosí 
porque el falcon se vá muy longe á perder con 
ella, et si alcanza, cébase, et piérdelo muy ai- 
na el cazador. Otrosí, en muchos regnos et par- 
tidas se toman falcones neblís bravos, et los de 
la una comarca salen mejores que los de las 
otras. Pero tan noble es el falcon neblí, et de 
tan buen esfuerzo, que si con él trabajares, 
siempre fará bien, como quier quel plumaje 
bueno, et ser tomado en buena comarca, eten 
buen tiempo, et buena mano de cazador, et 
grand sofrímiento, et buena vianda, mucho 
emienda el neblí, et el contrario desto non hay 



PERO LÓPEZ DE AYALA. I 65 

dubda que dapna. Et debedes saber quel fal- 
con pocas veces acaesce al home de escoger 
en ellos, ca non hay en esta tierra tantos, et 
cuando home lo cobra toma lo que falla; pero 
si acaesciere que I9 hayades de escoger, así 
como en los lugares que los merpaderos los tie- 
nen ayuntados para vender, 6 si los rederos 
que los toman acaesce á las veces tener dos ó 
tres de ellos, debes saber conoscer sus pluma- 
jes, porque tomes de lo mejor. Falcones hay 
neblís que han lo blanco mucho et muy blan- 
co, et lo al como gris, et son estos falcones lla- 
mados en Francia falcones de dames, quiere 
decir, falcones de dueñas, et son muy fermosos 
et muy dulces de facer, et de muy buen talan- 
te, et han el plumaje muy bueno et non tan 
brozno como los otros plumajes, et aun han las 
colas más luengas et salen buenos garceros. Et 
á tales falcones de tal plumaje suelen en Cas- 
tilla llamar los falconeros et cazadores, don- 
cellas; et en Francia llámanlos blanchantes. 
Otros falcones neblís hay que es su plumaje 
rubio, et la. punta gruesa, et son de grandes 
cuerpos et salen muy buenos altaneros et gar- 
ceros. Otros falcones hay que sus plumajes 
son pardos et la cabeza pintada, et la punta 
orlada de amarillo et son falcones espesos, et 
de buena facion et mucho' emplumados, et llá- 
manlos en Castilla á tales como estos corona- 



^ I 



l66 BIBLIOTECA VENATORIA. 

dos» et si tal lo fallares, trabaja con él, et non 
te duela el tiempo que con él afanares. Otros 
falcones neblis hay que su plumaje es haber 
una pinta menuda et delgada et ancha et co- 
mo amarilla. Et á estos llaman en Castilla fal- 
cones zorzaleños, que quieren decir, falcones 
pintados como zorzales, et comunalmente son 
falcones menudos, et estos son muy bullicio- 
sos et van mucho á las raleas etálas palomas> 
et de poco sosiego son. £t á tales como estos 
cárgalos de cascabeles fasta que vayan asose- 
gando, et de estos salen buenos altaneros. 
Otros falcones hay que han el plumaje como 
preto, et son llamados roqueces, et son duros 
de facer, pero danse á bien, et salen muy bue- 
nos altaneros et garceros et grueros; et guarda 
de los asañar, ca de ligero se asañan. £t des- 
pués que por el plumaje, segund que dicho hé, 
bebieres catado tu falcon, catarlo has por las 
faciones en esta manera: que haya las espaldas 
descargadas et buen pecho et de grand carne 
en el cuerpo et en las cujas, et el zanco grue- 
so et corto, et las manos grandes, et los dedos 
delgados et luengos, et las ventanas bien abier- 
tas, et que haya unas pocas plumas que le sal- 
gan por encima de los hombrillos de cada par- 
te, ca pocos falcones lo han; et que sea bien 
emplumado en la cola, que haya grand estro- 
pajo de pluma, et la pluma dura, et cuanto 



PERO LOPOZ DE AYALA. l6j 

mas bravo et mas esquivo fuer al comienzo, 
tanto mejor fianza ten en él. Otrotí, el torzue- 
lo nebí!, si lo fallares de buen plumaje, traba- 
ja con éi, ca salen muy buenos altaneros, Et 
son muy buena compañía el torzuelo nebí! et 
el torzuelo borní. Va el neblí torzuelo es muy 
ligero, et pónese muy alto, et el bom! sígnelo 
et sube con él, et asosiega el neblí con el bor- 
ní, porque el borní no sabe ir á ralea. Et sei 
cierto que facen muy fermosa volería los dos, 
et yo v! un neblí torzuelo muy buen garcero 
al Señor de la Ribera, camarero mayor del rey 
de Francia. 





CAPÍTULO IIL 



D§1 falcan bahatí et tagarote. 



LGUNOS teman que es sin razón fa- 
blar antes del falcon babaií que del 
falcon girifalte, por cuanto los giri- 
faltes son muy grandes falcones, et 
de muy gran parecer, et précianlos mucho los 
señores; et los que buenos salen son muy ma- 
ravillosos garceros et grueros; pero non es de 
maravillar, ca según dije en el comienzo de 
este libro, fablando en los plumajes de los fal- 
cones, el falcon baharí es llamado gentil en to- 
das las tierras salvo en España, segund sus 
condiciones et faciones et manos et dedos et 
ardideza, en que parece al falcon neblí, lo que 
non han los falcones girifaltes, ca el que bien 
catare et considerare el falcon girifalte, fallará 
que parece uu grand borní. Et otrosí, segund 
de suso dijimos, es villano en haber las manos 
gruesas, et los dedos cortos; otrosí, non hay 
dubda que los girifaltes, como quier que des- 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 1 69 

pues que son fechos son muy buenos falcones, 
pero al comienzo son graves de facer ca de su 
naturaleza son cobardes, lo que non han los 
baharís, ca son ardidos et apercibidos de su 
natura, et por ende, diré aquí del falcon baha- 
rí. Primeramente debedes saber que los falco- 
nes bahaiís crían dellos los mas en la Isla de 
Cerdeña, et son llamados sardos, et otros ba- 
haiís crían en la Isla de Mallorcas, et son me- 
jores; et otros crían en Romanía, et estos son 
granados falcones et muy buenos, et todos es- 
tos son muy buenos falcones para grueros, por 
cuanto son muy rabiosos et caninos et traba- 
dores. Et los falcones tagarotes, que son con- 
tados por baharís, crian allende la mar en el 
África, et de todos los falcones baharís pocos 
dellos hay para altaneros, ca con la grand 
fambre que muestran non se tienen en lo alto, 
et desque veen las ánades aguadas, luego se 
posan et quieren pescar, et toda su ligereza es 
en lo bajo, pero algunos dellos salen muy bue- 
nos altaneros. Et yo vi al rey Don Pedro uii 
falcon baharí mallorquin, que llamaba Doñee- 
lia, et traíalo im su falconero, que dician Al- 
fonso Méndez, que era muy buen garcero, et 
en la ribera más alto que neblí de cuantos el 
rey habia, que traia estonce cuando yo esto 
vi bien cuarenta altaneros neblís, sin garceros 
é sin grueros, que habia seis lances de grúas 



170 BIBLIOTECA VENATORU. 

de neblís et de baharls, et sin girifaltes et sa- 
cres; et son los baharís muy buenos grueros de 
aventaja. Et yo vi un baharí sardo al rey Don 
Pedro, que traia Ruy González de Iliescas, co- 
mendador de Santiago, que era su falconero, 
et sin ayuda de otro falcon derribaba la grúa 
et la cigüeña preta, et la ánsar brava, et el cis- 
ne, et la tenia fasta que llegaba el galgo. £t 
otrosí, los falcones baharís et tagarotes son 
buenos grueros, et acorredores, et yo vi al rey 
Don Pedro un tagarote que traia un su falco- 
nero que decian Juan Criado, et llamaban al 
falcon Botafuego^ et sin ayuda de otro falcon 
mataba la grúa et non era muy grande. Otro- 
sí, todos los baharís, así sardos como mallor- 
quínes et de Romanía et tagarotes, son muy 
buenos perdigueros, ca su ligereza es en lo ba- 
jo, et vuelan el pecho por el suelo, et muy fer- 
moso, et vuelan bien por el alcaraván. £t son 
los baharís falcones muy seguros, et no van á 
las raleas como los neblies, et sus plumajes son 
desta manera, los baharís sardos son roqueces 
comunmente, et los mallorquines et de Roma- 
nía son mas rubios et mas granados, et mayo- 
res espaldas et mas ardidos; los tagarotes son 
mas apartados en el color et en el talle; ca son 
falcones pequeños mucho, que non hay de plu- 
maje tan pequeño falcon. Et son como ama- 
rillos, et como dije en el capítulo del nd^li, á 



PERO LÓPEZ DE AYAUí. I7I 

todos estos baharís llaman en Francia falco- 
nes gentiles; et dicen falcon gentil de Cerde- 
ña, ó falcon gentil de Bomania; et por el ta- 
garote falcon gentil tagarote; et en Aragón lla- 
man á todos los falcones baharís monteris, et 
en sus faciones catarlos has, como el falcon 
neblí, que haya derribadas las espaldas, et 
grand carne et grand cuja, et buen zanco, et 
grand mano, et los dedos luengos et delgados, 
et grandes ventanas. 




CAPITULO IV. 



Del fcUcon girifalte. 




os girifaltes son falcones que han 
grandes cuerpos más que ningunos 
otros falcones, et crian en Nuruega 
é en aquellas partidas dó dijimos que 
crian los falcones neblís, et no se fallan en 
ningunas otras tierras. Crian et tráenlos á 
Frandes, cuando traen los neblís; et son los gi- 
rifaltes muy duros falcones de facer, comunal- 
mente pocos dellos escapan que no sean goto- 
sos, ó ciegos, ó de poca vista, ó cobardes é de 
pequeño corazón, et son á guardar los girifal- 
tes al comienzo al poner del capirote, ca son 
los falcones de todos que peor lo toman, et si 
non toma el home buen tiento en ello al co- 
mienzo, toma con el capirote tan grand eno- 
jo, que lo non quiere consentir, et con la por- 
fía del que gelo quiere poner, viene á se asom- 
brar. Et los plumajes de los girifaltes son es- 
tos: unos hay que son llamados blancos, en 



PBRO LÓPEZ DE AYALA. I 73 

manera que han muy poco de lo gris, et estos 
son ñnos de Nuruega, et son muy preciados 
de los grandes señores, por la su fermosura, 
et salen muy buenos garceros. Et yo vi un gi- 
rifalte que fué presentado al rey Don Carlos 
de Francia, padre deste rey Don Carlos que 
agora reina en Francia, et fué tomado el giri- 
falte en la Isla de Layron, que es cerca de la 
Rochela, et fué tomado bravo, que es maravi- 
lla; que yo nunca oí decir que girifalte se to- 
me en estas tierras de aquí zahareño, et era 
este girifalte tan blanco como una paloma 
blanca, salvo que tenia unas plumas pretas al 
través en las cujas. £t por la su grandeza et 
cabeza et manos et talle se conosció por giri- 
falte, et no curaron de facer con él que fuese 
garcero nin volase por presión, salvo tenerlo 
así por maravilla, ca el rey lo preciaba mucho. 
Otrosí, hay girifaltes que son llamados letra- 
dos, porque lo blanco han muy blanco et lo al 
muy preto, et bien comparado todo, en guisa 
que parece como libro escripto de letras grue- 
sas, et por esta comparación los llaman letra- 
dos, et salen deUos muy buenos. Otrosí, giri- 
faltes hay que son llamados grises, porque lo 
que han preto es como una pequeña grisa, et 
han fermoso plumaje, et salen buenos et muy 
ligeros; otrosí, falcones girifaltes hay que son 
pretos, et son llamados roqueces, et son de 



174 BIBLIOTECA VENATORIA. 

gran esfuerzo, pero que son feos» et destos así 
pretos vi uno á Monsen Bureo (i), Señor de la 
Ribera, camarero mayor del rey de Francia, 
et enviaragelo en presente el grand maestro de 
Pruza que era tan roquez et preto, que apenas 
se devisaba lo blanco, et era el mejor garcero 
del mundo, et debes saber que girifalte que se 
dá á bien, mata muy mas ligero et mejor gar- 
za, ó grúa, ó la presión á que fuere lanzado, 
que ninguno otro falcori; que la garza mata 
muy alta, al sobir non face tantos tomos como 
el neblí, et vá mas derecho en sus vuelos, et 
como quier que por la su grandeza salga pe- 
sado de la mano, pero desque comienza á ca- 
balgar en el aire todavia cobra mejor ligereza. 
Et debedes al girifalte facer en el comienzo 
matar liebre, ca lo uno pierde las cosquillas 
que há en las manos, ca de su naturaleza son 
cosquillosos; otrosí, cobra ligereza, et sabe so- 
frir el resuelgo en el trabajar que face con la 
liebre, et en alzar et venir á ella. Otrosí, es 
muy bueno al girifalte facerle volar la perdiz, 
por cuanto la perdiz vuela luengo trecho^ et 
saca mucho el vuelo al falcon, et á cualquier 
ave que la siga. Otrosí, es bueno al girifalte 
volar por la lechuza, porque monta mucho et 
porfia, et es le como traina de garza para ade- 



(i) E«té et Bureitu de It Riviére. 



PERO LÓPEZ DE AVALA. I 75 

lante. Et desque á estas cosas hobiere volado 
el girifalte algund tiempo et cobrado ligereza, 
podrás lo facer garcero dándole sus traínas, ó 
echándolo con otro maestro, desque la garza 
se rinda. Et algunos hay que son de buen es- 
fuerzo et de buen talante, et la matan por su 
voluntad. Et los girifaltes es bien de los traer 
siempre en la mano, ca como son pesados, si 
se derraman en el alcándara podrian peligrar, 
et cada vez que el capirote tira quiere se afa- 
lagar con el roedero, et facer placer. Et cuan- 
do quisieres escoger el girifalte, lo primero que 
farás cátale por los pies, si há clavos en ellos, 
ó los tiene finchados, que es comienzo dello; 
et otrosí, cátalos por la vista, como quier que 
sea grsive de catar, ca ternan los ojos claros et 
habrán poca vista, pero cátalo como mostrán- 
dole el roedero, ó otra cosa, por ver si es aper- 
cibido en la vista; et por las faciones cátalo, 
que sea bien derribado de las espaldas, et non 
sea corcobado, et que sea de buena carne et 
de buena cuja, et buen zanco et buenas venta- 
nas et buenas manos, et los dedos cortos et 
gruesos, al contrario del neblí, et non sea ca- 
bezudo. Et el torzuelo girifalte es muy bueno, 
et sale buen garcero, et es muy ligero, mas es 
sañudo et muy delicado et raalencónico, et há 
menester home sofrido. 




CAPITULO V. 



Del falcan sacre. 




os sacres son falcones grandes de 
cuerpo, et han las colas luengas, et 
crian en Nuruega, et en aquellas par- 
tidas do dijimos que crian los neblís 
et girifaltes, et con ellos los traen los merca- 
dores. Et otrosí, falcones sacres hay que crian 
en Romanía, et son muy buenos. Et de los sa- 
cres hay lo que en los otros falcones, ca dellos 
ha}'^ rubios, et dellos mas pretos, et mas dellos 
blancos, et de todos salen buenos; et han los 
sacres en su plumaje lo que non han otros fal- 
cones, ca por muchas mudas quel falcon sacre 
mude, tal se finca como era antes, et non mu- 
da el color de las plumas, como facen todos 
los otros falcones, salvo aquel plumaje non 
finca tan brozno como cuando era pollo; et fá- 
censeles unas orladuras en derredor de las plu- 
mas que asaz poco devisan; pero yo vi un fal- 
con sacre, que era de los de Romanía, et fué 



PBRO LÓPEZ DE AYALA. 1 77 

mió, et díle á Don Alvar l^erez de Guzman, 
et á las cuatro mudas fizo los cuchillos ma3'o- 
res de cada ala así blancos todos como una pa- 
loma blanca, et todas las plumas de enderre- 
dor del cuello grandes et pequeñas, et una pé- 
ñola de la cola, et perdióse, et creo que si non 
se perdiera, et lo pudiera home mudar otra 
muda, quél hobiera muchas mas péñolas blan- 
cas, fasta que por tiempo él fuera todo blan- 
co, ca muchas péñolas grandes et pequeñas 
tenia ya pintadas de blanco.-Otrosí, de los sa- 
cres es lo que es de los neblís, ca los que to- 
man bravos por las tierras, que son llamados 
zahareños, son los mejores; pero que hay en 
ellos algund afán de los facer, et salen dellos 
muy buenos garceros et grueros, et para toda 
cosa buenos; otrosí, los sacres son buenos per- 
digueros, et buenos lebreros, pero que no en- 
tran en la liebre, salvo los que son tomados 
zahareños^ como dicho habemos, et matan bien 
lechuza et alcaraván, et vuelan mejor con 
viento, et páranse mejor á él que otros falco- 
nes ningunos. Et los torzuelos dellos son muy 
buenos eso mismo, et yo vi al rey Don Pedro 
un sacre torzuelo, que fué del rey Don Alfon- 
so su padre, et traialo Ruy González de llies- 
cas, comendador, et era muy orgulloso garce- 
ro, et han menester los falcones sacres buen 
tiento, et quieren siempre andar echadizos, ca 

BIB. VENAT. VOL. IH. 12 



17a ' BIBLIOTECA VENATORIA. 

muy de ligero se rebotan, et álosfalcoces sH" 
eres BO les poneo en laribera, porque son bl~ 
cones pesados paia remontar; pero en Bra- 
vaote et en Francia vuelan con ellos en la ri- 
bera; mas no son altos, et los torzuelos son 
mejores para ello. Et cuando to catares, para 
mientes que sea descargado de las espaldas, et 
de buena carne et buena cuja et buen zanco, 
et loa dedos cortos et gruesos, et la cola la mas 
corta que pudiere ser, et las puntas de las alas 
luengas, et buenas ventanas bien abiertas, et 
non lo olvides en la alcándara, ca se facen 
truhanes, et dellos embravecen, etla buena 
mano del cazador es la mejor alcándara que 
cuaiesquier falcones pueden haber. 




CAPÍTULO VL 



Del fakon borní. 




ALCONBS bomís crian en muchas par- 
tidas: crian en la alta Alemania et 
en Noruega, et en aquellos lugares 
dó crian los nebKs et girifaltes et sa- 
cresy et en todas las tierras, salvo en España, 
son llamados laneros, et los que traen de Ale- 
mania son buenos et seguros et grandes de 
cuerpos; et otros bomís crian en tierra de Sa- 
boya et de León del Ruédano, que es entre el 
Emperio et Francia, et son muy buenos; otros 
crian en Castilla, en Álava, et en Guipuzcua, 
et en Vizcaya, et en Mena, et en Losa en As- 
turias de Santillana, et Asturias de Oviedo, et 
en Galicia, et en Santiago de Montizon, et es- 
tos son muy buenos los de Galicia, et son ro- 
queces et muy buenos, 

Et en Asturias de Santillana hay una muda 
que llaman tagre, et han plumas entre los de- 
dos, et destos desta muda de tagre vi al rey 



x8o BIBLIOTECA VENATORIA. 

Don Pedro un torzuelo que fuera de Garcila- 
so de la Vega, que dician Pristalejo, et era 
buen altanero, en manera que sin compañía 
mataba dos pares de ánades mayores tan bien 
como un neblí, et vi de los de las Asturias de 
Oviedo un falcon borní torzuelo al Obispo de 
León Don Diego Ramirez de Guzman, et dió- 
lo al rey Don Pedro, et era muy bien garcero. 
Pero de todos los bomís los que llaman pro- 
vinciales en Castilla, et en Francia son llama- 
dos laneros de Grao (i), estos son los mejores, 
et témanlos de paso después de Sant Juan fas- 
ta Sant Miguel en el Grao de Arle, que es en 
Provencia, et témanlos en la pla3ra de Lunel, 
et en Florencia; et enderredor de aquella co- 
marca que es en Lenguadoc (2), que es en se* 
ñorío del rey de Francia, et todos son llama* 
dos de Grao, et son muy buenos et ligeros, et 
de cada año prueban mejor, et son muy bue- 
nos para perdices, liebre, lechuza, alcaraván, 
doral, garza; et destos son los torzuelos, que 
son llamados laneros, précianlos mucho en to- 
da Francia para la ribera, et non curan de 
otros, salvo que sean de Grao, et salen muy 
buenos altaneros, et facen muy buena compa- 



(x) CraOt es U Crau, gran llanura pedrego6a, cerca de Arles, en 
la Proveiua. 
(1) El Laaguedocy provincia de Francia. 



PERO LÓPEZ DE AVALA. l8l 

ñia á los neblís, et sosiegan mucho con ellos, 
ca todo el día andan sobre el agua, que no se 
parten de allí, nin van á^ raleas; et échanlos 
primero que los neblis, porque si raleas algu- 
nas hay, fuyen, et ellos no las siguen. Otrosí, 
asosiegan las ánades, et cuando el neblí es 
echado fallará la ribera limpia, et vuela mas 
seguro, ca non hay raleas á que vaya, et luego 
al comienzo son graves et duros de facer alta- 
neros, ca su naturaleza no es aquella, et luego 
se posan, pero con los neblís, usando de cada 
dia, fácense et quieren andar en buena carne. 
Et lo primero debedes los traer á que vuelen 
picazas, ca de allí toman á andar altó, et te- 
nerse et guardar á su maestro, et á la presión, 
et desque algunos dias volaren así por las pi- 
cazas, echarlos has con el neblí en la ribera, 
et aunque se pose, non te enojes dello, ca usan- 
do de cada dia á volar con el neblí, él tornará 
á lo guardar, et desque fuere fecho altanero, 
dale siempre á roer en el ánade, ca de otra ma- 
nera se debe gobernar quel neblí, ca es alta* 
nero contra fecho, non sabe remontar sin le 
dar á roer como face el neblí. Otrosí, hasle de 
levantar á su mejoría, et que esté cerca cuan- 
do le levantares, ca non puede de lejos alcan- 
zar así como el neblí, et quieren se traer en la 
mano, et cuando son dos, facen buena compa- 
ñía. £t en Francia cualquier señor, aunque 



1 82 9IBLI0TBCA VENATORIA. 

muchos ten¿&9 siempre terna una copla des- 
tos, que son dos, et toman siempre los mas 
granados, et yo vi en París una copla dellos, 
que son dos torzuelos volantes, valer cient 
francos de oro; et volaban por todas las ma- 
rismas que fallasen, et son muy placenteros, 
et los bomís, dellos hay blancos, et dellos ru- 
bios, et dellos roqueces, et de todos salen bue- 
nos, et sus faciones catarlas has ad: que sean 
bien descargados en las espaldas, et non sean 
corcobados, nin estrechos de hombros, et sean 
de buena carne, et non luengos de piernas, et 
buen zanco et buena cuja et grand mano, et 
los dedos cortos et gruesos, et la cabeza llana 
et el ojo enconado, et buen pico, et la cola cor- 
ta, et buenas ventanas, et buen estropajo de 
cola. Et como quier que dicen quel borní con 
cualquier vianda pasa, si tú le dieres buena ga- 
llina, ó buena vianda, ver gelo has en el vo- 
lar, et si non zahareños valen mas, et quieren 
se traer en la mano. 




CAPÍTULO VIL 
Del falcan alfaneque. 




ALCoKEs alfaneques comumente son 
blancos, et las cabezas rubias, et de- 
Uos hay mas roqueces algunos, et 
mas como pretos, et crian allende la 
mar en África en el regno de Tremecen, et en 
la Isla de Alhabiba (i); et non sabe home que 
en estas partidas de aquí crien alfaneques nin 
tagarotes. Et otros falcones crian en el regno 
de Túnez, que son mas roqueces, et las colas 
luengas, et son llamados tunizos, et son como 
entre alfaneques et bornís. Et otros falcones 
hay que son llamados entrecelos, et dicen que 
son de voltura 4© tagarote et alfaneque, et son 
muy buenos; pero pocas veces parecen. Et es- 
tando yo en Alicante, que es en Aragón, ribe- 
ra de la mar, llegó hí una nao que vinia de la 
Berbería, et traía muchos de los alfaneques, 
et compré dellos; et el señor et maestre de la 
nao dióme uno, que dicia él que era entrece- 
H, et en verdat el talle, et manos et rostro era 



(i) Isla de Alhabiba en África. 



Z84 BIBLIOTECA VBNATORU. 

de tagarote, mas las plumas et su color era de 
alfaneque, et tóvelo grand tiempo; et yo non 
curé de facer del al sinon perdiguero, et aquel 
fiz facer á él muy bien, et era muy ligero, et 
los falcones alfaneques son muy placenteros, 
et matan bien et fermosamente la liebre, seña- 
ladamente cuando son dos, et non entran en 
ella; et la perdiz vuélanla bien; mas pocos la 
asientan é matan bien, et doral, et garzota, et 
cuerva; si son puestos ala ribera fácenlo bien; 
et yo vi en casa del rey Don Pedro un alfa- 
neque, torzuelo muy pequeño, que llamaban 
Pica-figOf et fuera de Don Enrique Enriquez, 
et mataba asi bien un par de ánades sin com- 
pañía, como un neblí, et mataba cuerva preta, 
et de las capusadas, et un doral viniendo por 
el cielo, et garzota. Et todas estas cosas face 
el bueno et porfiado et sufrido cazador, et los 
alfaneques quieren andar delgados et bien se- 
nderos, ca luego que les dá un poco de sol se 
pierden, et dicen que se tornan á Tremecen 
donde venieron, et creo que pasan allá, ca nun- 
ca oí decir que fuese aquí tomado zahareño, 
salvo si tomasen á pocos dias algfuno de los 
que se perdían así, et son mejores los alfane- 
ques en la tierra fria, que en la tierra caliente, 
et son falcones que aina cobran clavos en las 
ínanos, et cátalos por sus faciones et figuras to- 
das las veces que catares al borní. 




CAPITULO VIH. 

Cómo se debe regir et gobernar el falcon tuhU et 
ciertas reglas de prática para ello. 




LOS cazadores parecerá que estas re- 
glas que yo aquí porné para gober- 
nar un falcon neblí que son demás; 
ca dirán que non es cazador el que 
esto non sabe, et yo non las pongo para los 
que así son maestros; pcfo los bornes cuando 
comienzan á cazar non lo saben todo, et han 
menester de ver et oir á algunos de los que 
mas vieron et mas probaron en esta arte del 
cazar, et cuando yo comencé á afanar con el 
neblí, mucho me ploguiera haber fallado un 
pequeño escripto tal como este, por dó me po- 
diera regir et gobernar et guardar de facer al- 
gunos yerros en la caza que fice, con que dap- 
né muchos falcones, et yo era sin culpa, que 
non sabia mas, et cuando me acompañaba con 
falconeros que sabían el arte, paraba mientes, 
et por ventura en un mes aprendiaun capítulo 



1 86 BIBLIOTECA VENATORIA. 

de lo que veía (i). £t si quisieres, todos los 
capítulos que principalmente cumplen á regi- 
miento de un neblí en pequeño espacio lo ve- 
rás por aquí, et de cada dia te podrás aperci- 
bir. Et por ende los nuevos cazadores aprove- 
charse han dello, et por tanto pomé reglas cier- 
tas para gobernamiento del neblí, ca en verdat 
este es el señor et principe d^las aves de la 
caza, et quien bien sopiere gobernar et regir 
el neblí, todo el regimiento de las otras aves 
puede mas ligeramente saber. 

Debedes saber que los falcones neblis, se-^ 
gund dicho habernos de suso que trayan de 
Asuega et Noniega et la alta Alemania dó 
crian, et los traen en las cocas, que vienen en 
Frandes et á Brujas, vienen muy entecados et 
dolientes en los cuerpos, maguer no los mues- 
tran. £t esto es lo uno por las malas viandas 
de que los mercaderes, 6 los que los traen los 
han gobernado; otrosí, porque vienen en el na- 
vio mal traídos et quebrantados de la mar, et 
han estado grand tiempo presos sin volar et sin 
haber sus plumadas et sus curas, et aun cuan- 
do home los tiene et los piensa et cura dellos 



(i) Sorprende mucho que Pero López de Ayala no conociera lo 
que antes de él se habia escrito'sobre esta materia. Parece imposi- 
ble que haya olvidado tan pronto el Lüfto de /« Cata del Piincipe 
D. Juan Manuel, que ha citado por dos veces, en las páginas 154 y 
15S1 y & Pci'O Menino en la página 156, de este volumen. 



PBRO LOPB2 DE AYALA. 187 

et vuelan, asaz que facer há en los tener sanos, 
cuanto mas con todas estas ocasiones. Et por 
ende, si de tales falcones hobieres de comprar 
de mercaderos que asi los tengan, es menester 
de te apercibir et catar et avisarte bien que to- 
mas en lo que de fuera puede parecer, et farás 
así: 

Cuando catares el falcon, cátalo primero por 
las facíones et plumaje, segund dicho es de 
suso, et si todo non lo fallares ayuntado en un 
falcon, toma lo mejor que podieres, et si al 
non podieres, á lo menos lo primero et princi- 
pal cátalo de buen plumaje, ca el falcon tal 
nunca se puede dar sinon á bien; otrosí, cata 
quel falcon neblí con q^e hobieres de afanar 
cátalo que haya cuerpo, ca si feble es et de po- 
ca complision, non es duradero, aunque al co« 
mienzo muestre de facer todo bien. 

Et desque le hobieres escogido por el plu- 
maje, et por el cuerpo, cátale la boca si la tie- 
ne sana, ó si há guarneces, ó comienzo dellos, 
et cátale los ojos si los há sanos de nube. 

Otrosí, cátale' si tiene todas sus péñolas en 
las alas et en la cola, et non le fallescan del 
todo, que aunque sean quebradas, puédense 
enjerir, como quier que mas valdría que fue- 
sein sanas. 

Otrosí, cata si há alguna péñola como tijera 
6 cuchillo mayor quebrado por el canon bajo 



X88 BIBUOTBCA VENATORIA. 

en guisa que se non pueda enjerír, ca mas val- 
dría que le falleciesen del todo, ca nascería, et 
la péñola quebrada por el canon bajo, que se 
non puede enjerir, está en peb'gro, que yo vi 
algunas veces quel falcon non la mudaba por 
non se poder ayudar del pico en trabar della; 
pero acaesce pocas veces. Otrosí, cátale si há 
clavos en los pies, 6 comienzo dellos, et si tie- 
ne todas sus uñas. 

Et después que bebieres escogido et toma- 
do tu falcon, lo primero que farás luego este 
dia báñalo con el oropemente, que sea una on- 
za bien molido, et muy cernido et dágelo secó 
en polvo, echándogelopor todo el flojel, et po- 
niéndole en todas sus plumas, et guárdale los 
ojos et las orejas cuanto pudieres. £t guárda- 
lo bien que dulcemente lo derribes, cuando es- 
te baño le fecieres^ et dulcemente lo tengas, 
et ten quien te ayude á ello, et este tal baño 
es bueno para el falcon pollo, ca él non tiene 
asi plumaje fermoso, porque hayas de haber 
cuidado del teñir las péñolas, et el oro pemen- 
te de cada dia face su obra por la calentacion, 
et por el olor que en él hay, et limpia mucho 
el falcon del piojo, et es menester este baño 
luengo, porque jamás nunca bien podrá facer 
el falcon en cuanto piojo toviese, ca en el pio- 
jo que toviese habría asaz que contender. Et 
otrosí, es bueno que este baño le sea luego fe- 



PBRO LÓPEZ DE AYALA. 1 89 

cho antes que comience con él á facer ningu- 
na cosa, ca si lo comenzasen á amansar et fa- 
cer conocer la mano et el señuelo et el rostro 
del home, todo \o perdería, et desto nacería, 
cuando lo cogieres para lo bañar et lo ficieres, 
algund sin sabor. Et por tanto, que pase 16 
primero en aquella malenconía et trabajo, et 
dende adelante facerle bien, et no le enojar. 
Pero dijimos aquí del baño del oropemente 
para los falcones pollos; pero después que son 
nudados, et tienen sus plumas fermosas, si pio- 
jo hobiesen, es mejor baño de la agua et pi- 
mienta, segund que adelante diremos. 

Otrosí, después que tu falcon fuer bañado 
del piojo, guarnécelo de buenas pihuelas et 
cascabeles et capirote; et las pihuelas que sean 
de buen cuero delgado et bien adovado, et que 
le non apreté el zanco. Otrosí, los cascabeles 
que sean comunalmente grandes, según el cuer- 
po del falcon; et el capirote sea de buen cuero 
delgado et tiesto et bien fecho, en guisa que le 
non llegue á los ojos, et que sea tal que lo non 
derribe de la cabeza cuando se sacudiere. Et 
la primera vez que le bebieres á tirar el capi- 
rote con que vino de Frandes, et le hobieres á 
descoser los ojos, si es tomado de zahara, ó los 
trae cosidos, faz que sea de noche á la cande- 
la, et estonce se asegurará mas, etponle el ca- 
pirote que há de traer dende en adelante, et faz-* 



igO BIBLIOTECA VENATORU¿ 

lo velar la noche toda, et el día non caya de la 
mano, nin en esos veinte dias nin noches, 6 
mas, segund que vieres que se asegura, et non 
le fagas menos; como quier quel velar toda la 
noche non has porque lo facer tan afincada* 
mente como los primeros diez dias. Pero todo 
esto vá cual fuere la voluntad del falcon, et 
guarda bien que lo no escarmientes en el po* 
ner del capirote, et que gelo pongas dulcemen- 
te, et desque se vaya asegurando, trae siempre 
contigo roedero que le muestres, et sea de bue- 
na vianda; et tenga carne de quel falcon to* 
me algunas picaduras, et vaya perdiendo es* 
quiveza con el comen £t cuando lo tovieres 
de noche á la candela, tírale el capirote et 
muéstrale el roedero, porque vaya tomando 
placer, et siempre le toma el capirote con la 
mano liviana, et non le hieras ni le des en el 
rostro, que lo asañarás, et si luego al comien- 
zo non quisiere comer, non te quejes por ello^ 
ca lo non face sinon con braveza, et el que lo 
velase toda la noche tenga la candela en la ma- 
)io, ó delante, et non se olvide el vino al fal- 
conero, nin á los que le ayudaren. £t desque 
vieres que tu falcon comienza de haber fam* 
bre, et abre la garganta como tragón, dale al- 
gunos dias de la yaca lavada en el agua tibia, 
fecha pedazos pequeños, et apurada de la gro- 
^urfi et nervios, et después toma á darle de ufia 



PERO LÓPEZ DE AYALA. I9I 

polla, Ó gallina, que non sea muy grande, a^ 
fecha pedazos et lavada en el agua tibia, et en 
la noche dale sus plumadas, et yunturas de 
huesos del pescuezo de la gallina, ó délos nu- 
dos de la cuja, et un poco de carne con ellos, 
et guárdale bien en las mañanas, que veas si 
há fecho su plumada. 

Otrosí, desque vieres que tu falcon cata por 
la mano cuando le tirares el capirote por veer 
si tienes que le dar de comer, guisa entonces 
que trayas contigo en una pequeña linjavera 
de lienzo limpiamente una pierna de galUna, 
ó una ala, et dale della algimas picaduras, et 
dale á desplumar» et cuando él estoviere en 
mejor sabor de comer, tómale su capirote dul- 
cemente. 

Et desque vieres que tiene ya fambre ver* 
dadera, apártate con él et prueba si querrá so- 
bir en la mano á toda la lonja á la lúa larga, 
et cuando sobiere en la mano, dale buena vian- 
da, et fazle todo placer, et después que tu fal- 
con sin ninguna dubda salta en la mano, et 
cada vez que le muestras el roedero, non cata 
por al sino por comer, entonce encarna bien 
tu señuelo de un corpanzo de gallina con su 
cuello et Cabeza et cola, en manera que de ca- 
da parte esté bien encamado, et cata un cor* 
del bien recio et delgado, et ata tu falcon apar- 
te fuera en el campo en lugar que sea llano et 



192 BIBLIOTECA VENATORU. 

sin matas, et sin piedras, porque non trabe ti 
cordel, et dale allí de comer en el señuelo fas- 
ta que lo conosca de la mejor vianda que to- 
vieres, et el corazón de la gallina, et los saí- 
netes, et de la pierna, et dale allí grandes vo- 
ces, en andando enderredor del dando con la 
lúa en tierra, porque vaya perdiendo el miedo, 
et aprenda á lo que há de tomar, et todo esto 
le farás con tiento que le non asoi^bres, et to-^ 
davia en la noche dale un poco de vianda en 
el agua tibia et sus plumas et juntas. 

Otrosí, después que tu falcon conosciere bien 
el señuelo, et lo sigue, et non lo puedes sacar 
del, fazle venir por vuelo al señuelo todavía 
con el cordel. Et cate el que tiene el falcon 
que lo tenga derecho en la mano, de manera 
que vea bien el señuelo cuando gelo mostra- 
res, et non lo echen de la mano fasta quél de 
. su voluntad salga. Otrosí, non lo señuelen de 
ojo al sol, ca non verá bien el roedero del si- 
ñuelo, et podríase perder. Otrosí, vaya el picó 
al viento et échale en lugar limpio el siñuelo 
sin matas, que lo vea et pose luego en él, et 
non lo eches de rostro sino al través, ó á espal- 
das del que señuela, et desque el falcon posa- 
re en el señuelo, vé á él muy quedo fablándole 
mansamente, et dale allí toda la mejor vianda 
que tovieres, et desque hobiere comido sácalo 
con un roedero, et déjale alimpiar su pico et 



mmmmmmm 



PERO LOPBZ DE AYALA. I93 

que se sacuda, et entonce ponle su capirote, 
et traelo muy sosegado en la mano. Otrosí, 
desque veas que ya viene muy bien al señue- 
lo, llámalo á la tira sin cordel, arredrado de 
villa et de monte, et dale algunas galinas á de- 
gollar en el señuelo, encobierta la galina que 
la non vea, et beba de la sangre della, et todo 
este afán es para concertar et amansar un ne- 
blí en treinta dias para lo facer como debes, 
para dende adelante que vuele en la ribera. 
Pero todo esto es segund el tiento del cazador, 
et plumaje et corazón del falcon. 

Otrosí, cuándo feciere buen dia claro et sol, 
pruébale el agua en lugar apartado al sol et en 
buena gamella, ó buena vasija, et está cerca 
del siempre apercibido con el roedero en la 
mano, porque si vieres que non quiere sose- 
gar, que lo tomes, et cata non lo fagas por 
fuerza entrar en el agua, ca se escarmentaría, 
antes ten algunos sainetes, et muestra gelos 
en el agua, porque con cobdicia dellos salte 
en el agua, et dágelos allí, que los coma. £t 
cuando así le bebieres á probar el agua, faz 
que tu falcon haya comido primero media pier- 
na de gallina, ca si mucho comiese, temiados 
trabajos: de se enjugar, et de gastar lo comi- 
do, et siempre le prueba dende adelante el 
agua al más tardar á los cuatro dias, et des- 
que fuese bañado ponió á la sombra un poco, 

BIB. VBNAT. VOL. III. 1 3 



194 BIBUOTBCA VENATORIA* 

porque con el sol, si fuese recio» torcer se ya 
las péñolas, et luego á poco espacio tómalo al 
sol, porque se enjuge et piense de si, et déjalo 
bien pensar de si á toda su voluntad antes quel 
fagas volar. £t si fuere tarde, et non hobo lu« 
gar de se enjugar, ponle dos candelas en la no- 
che delante en una cámara, et pensará de si, et 
dale buena alcándara segura, porque toda esa 
noche pensará de si et se sacudirá muy recio* 
Otrosi, la vianda de tu falcon es asaz á la ma- 
ñana un miembro de gallina, pero si fuese gi- 
rifalte, ó tagarote, á estos darás á cada uno se- 
gund el cuerpo que há. Et en la noche dale sus 
plumas juntas et algunas picaduras de buena 
vianda, et con ello todavía las plumas baña- 
das en el agua tibia, et guarda siempre non le 
des nervios nin carne dura, ca non lo puede 
moler, et dura siempre mucho en el buche. 
Otrosi, non le des grosura, ca le empalaga, et 
le engruesa la tripa que vá al buche, et fácele 
non haber fambre. 

Otrosí, como quier que en España non lo 
usan, pero en todas las tierras dó cazan con el 
neblí, ó con cualesquier otros falcones, seña- 
ladamente en Bramante, que es en Alema- 
nia (i), et esto mismo en Francia et en Ingla- 



(x) Es Brabante, antigao ducado del imperio germ&nico en la 
circuMcripcion de Borgofia. 



PERO LÓPEZ DE AYALA. Zg5 

ierra et Italia, tienen esta regla: cuando dan 
de comer á su falcon, si le dan de ave viva, 
siempre pasan la vianda que le dan por el agua 
fria, et si la carne que le dan es fria, pásanla 
por el agua tibia, et es provechoso para tener 
el falcon sano et sin orgullo, ca la vianda muy 
caliente enciende el falcon, et la muy fria en- 
fríalOy et por tanto es bueno temprarlo asi to- 
do. Et así lo facen los bramanzones, que son 
gentes de Bramante, que son hoy los mejores 
falconeros del mundo, et que más saben en 
esta arte, et han razón, porque lo usan mas 
que ningunas otras gentes, ca la tierra de Bra- 
mante es una tierra muy llana, et de muchas 
lagunas, que llaman ellos finches, por lagunas, 
et hay muchas aves: et cuando vienen las co- 
cas á Fraudes, que traen los falcones de ATe- 
maña, et de Noruega, luego van allí los' falco- 
neros de Bramante, ca es muy cerca de allí, 
et compran muchos falcones para los facer en 
su tierra, et cuando viene la cuaresma, que los 
ífalcones son ya volantes et concertados, van 
con ellos á París, et otros en Inglaterra, et 
otros en Colopnia, eten el Imperio, á los ven- 
der á los señores, quien quisiere altaneros, 
quien quisiere garceros, de todo fallará. Et va- 
le ün neblí pollo altanero cuarenta francos de 
oro, et si fuese garcero, sesenta, et si son mu- 
dados, valen mas; que todo el peligro mayor 



196 BIBLIOTECA VENATOIOA. 

de los falcones que vienen de aquellas tierras 
onde los traen es en la muda, señaladamente 
al derribar de las tijeras, ca mueren de filan- 
dras. Et por esta razón son los bramanzones 
buenos falconeros, ca lo han por oficio, et á 
mi acaesció comprar dellos los falcones en Pa- 
rís, et los falconeros de Bramante que me los 
vendieron venirse conmigo en Castilla por sus 
soldadas. 

Otrosí, si tu falcon hobier pequeñas venta- 
nas, que es grand tacha, señaladamente para 
el falcon altanero, que há menester de venir 
abajo, et alzarse, et traer el fuelgo suelto, et si 
tal hobiere las ventanas pequeñas, labrarlas 
has con cañivete, tirándole un poco de la cera, 
et desque saliere sangre, ponle allí un poco de 
algodón et ceraza, et finca el falcon con buena 
ventana abierta. Et guárdate non lo labres de 
fuego, maguer que algunos lo usan, ca es muy 
mal labrar, que el fuego cada dia obra mas, et 
muchos falcones pierden los picos por ende. 

Otrosí, cata siempre de dar á tu falcon bue- 
na alcándara, gruesa et firme, et que non ha- 
yan estado en ella gallinas, et aun si podieres 
escusarlo non pomas tu neblí en la alcándara 
que sacre nin borní haya estado, ca el sacre et 
el borní han muy mucho piojo. Otrosí, la casa 
sea sin humo, et sin sereno, et sin polvo, et que 
non esté en ella cal, porque ciega, et de yuso 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 1 97 

del alcándara esté el suelo limpio, porque veas 
la plumada cuando la feciere; otrosí, las tolle- 
duras; et guarda siempre que nunca des de co- 
mer á tu falcon fasta que faga su plumada, et 
si non la feciere, farás como manda en el ca- 
pítulo de las plumadas viejas, et ponle siem- 
pre la lúa de yuso de los pies, et un paño de 
color atado á la vara, ca le es muy sano á los 
pies. 

Otrosí, desque tu falcon fuer ya buen seño- 
lero, fazle volar picaza en lugar que non haya 
árboles, ca es muy buena velería: lo uno mués- 
trase á alzar et abajar et tener el fuelgo ^t 
guardar á su maestro, et cobra grand ligereza; 
et desque bobier así una grand pieza volado, 
dale señuelo et de comer, et después que en 
algunos dias bebiere así volado, bás menester 
de catar otro falcon maestro, et échale con él 
sobre el agua, et ande con él sus tomos, et an- 
tes quél se quiera abajar, dale señuelo et de 
comer. 

Et después que tu falcon sepa andar ya sus 
tomos, et fueres en ribera, deja volar primero 
el falcon maestro, et agüe las ánades, et en- 
tonce echa tu falcon, et déjalo andar con el 
maestro. £t así desque levantares las ánades 
et siguiere el tu falcon al maestro, et aguare 
con él, et cobrárades el ánade, dale señuelo, 
et el ánade en el señuelo, et cébalo allí, porque 



198 BIBLIOTECA VENATORIA. 

la conosca, et dale la lengua della mascada 
entre los dientes, et el corazón, et una pierna, 
et en esta guisa lo gobiernas fasta que derra- 
madamente mate por sí. 
. Otrosí, gobernarás adelante tu falcon en es- 
ta guisa: desque algunos dias haya andado con 
el maestro, cuando supieres que tienes aves 
sobre que tu falcon vuele, et sea en lugar dó 
lo puedas acorrer, et puedas entrar por seco, 
non sean marismas nin muy altos juncares en- 
tre tremedales, nin haya árboles muchos, así 
como salcedas, que se lijaria el falcon, nin sea 
arroyo muy fondo, que se non pueda pasar 6 
acorrer el falcon, mas sean arroyos llanos, ó 
lagunas aguisadas; et cuando así fallares, Vé el 
viento ayuso, et arriédrate de la ribera, et faz 
volar tu falcon, et déjalo andar, et tomar su 
altura, cá si de otra guisa lo federes, et non 
tomases el viento, las ánades non esperarían 
tan bien, et el falcon tiraría por ellas, et po- 
dría perderse. £t faciendo esto que te digo el 
falcon toma su altura, et pasa por encima de 
las ánades, et ellas asegúranse, et veelas el fal- 
con, et entonce conosce sobre qué vuela, et to- 
davía se pone mas alto. Otrosí, no seas cobdi- 
cioso nin quejoso de levantar las ánades fasta 
que tu falcon tenga su altura, ca si de otra ma- 
nera lo fecíeres, tu falcon tomaría mala cos- 
tumbre, et non se alzaría mucho, et temía que 



PERO LÓPEZ DB AVALA. IQQ 

habrías luego á levantar. Otrosí, si levantares 
andando el falcon bajo, et las ánades se levan- 
tasen, el falcon no temía altura para alcan- 
zar, et golpar, et tiraría por el ánade á la tira, 
et sería grand enojo et peligro de perder el fal- 
con; otrosí, sería feo volar, ca toda la natura- 
leza et nobleza et bien del falcon altanero es 
que sea lo mas alto que pudieres. 

£ cuando vieres que tu falcon está en su al- 
tura, levanta siempre el viento arríba, et al 
través, en manera qué eches las ánades por se- 
co, ca entonces vemá miejor tu falcon, ca en- 
tiende que puede recabdar. Et si aguare, et ti- 
rare á fuera de la ribera, deja tomar altura á 
tu falcon, et toma á levantarle las ánades, et 
si matare, acorre luego, et si recabdó, llega 
quedo á él, et tirágela de las manos muy dul- 
cemente, et cabalga, et corre la ribera fasta que 
tu falcon se levante; et si otras ánades hí ho* 
bier, faz como primero feciste, et si non las 
hay, 6 non quieres mas volar, dá señuelo al tu 
falcon, et de comer todavía le dá lengua et co- 
razón del ánade, et una piema de gallina, et 
está quedo con él fasta que se alimpie et se 
sacuda. 

Otrosí, si tu falcon andando en la ribera sa- 
le et sigue alguna ralea, et si el falcon es pollo 
et es en el comienzo de su volar, et está que- 
do, tú dale voces, porque toime, et si non qui- 



200 BIBUOTBCA VENATORIA. 

siere tomar» muéstrale el señuelo, et si toma- 
re, dale señuelo et de comer, et non cures de 
le facer mas volar entonce, et ten que há fe- 
cho asaz, pues tomó á tu mandado, pero si el 
falcon es ya volante, et sabe lo que há de fa- 
cer, et sale como dicho hé, et toma^ déjalo 
andar, et si ánades ahí levantaren, ülz como 
debes. 

Otrosí, cata que non fagas volar tu falcon 
sobre aves menudas, et sobre poca agua, ca 
cuando el falcon viene á golpar, non falla así 
grande una cerceta, et dá en tierra et líjase. 
Pero si el agua fuere mucha, así como grande 
laguna, et hobiere hí trullos et cercetas, et al- 
zaderas, et de tales aves menudas faz volar tu 
falcon, et levantágelas, ca todavía toman al 
agua, et en esto se afeitan mucho los falcones 
nuevos, en venir abajo, et alzar, et engolosí- 
nanse mucho, et desque una grand pieza ho- 
bieren así volado et acuchillado en ellas, dale 
señuelo cerca del agua et dale de comer, et non 
cures, aunque non recabde alguna dellas. 

Otrosí, si las ánades estovieren en seco, non 
fagas volar tu falcon fasta que entren las ána- 
des en el agua; ca en otra manera levantar- 
seyan, et el falcon tiraría et perdería su vuelo. 
Pero si vieres que están orilla del agua, espé- 
ralas que entren en el agua, et si vieres que 
non quieren, et non fallas al, et tienes borní 



^u 



PERO L0PB2 D£ AVALA. 201 

torzuelo altanero fazlo volar, et por aventura 
entraran entonces en el agua las ánades, et si 
se fueren, el borní non las seguirá, et así escu- 
sarás de non aventurar el neblí, et comunal- 
mente esto facen las ánades en el tiempo de 
las grandes heladas, que non pueden romper 
el agua. Otrosí, están las ánades fuera de los 
arroyos et lagunas cuando há llovido mucho, 
et hay muchas aguas sobradas, en guisa que 
en los prados están todas las yervas cobiertas 
de agua, et las ánades posan et piensan de sí, 
et non tienen si non los piéscobibrtos de agua, 
et non entran en los arroyos, por cuanto el 
agua corre recio, por la mucha agua que traen, 
et es peligro, et entonce vela al falcon, ca es- 
tán las ánades tanto como en deseo, et guar- 
darte has de facer volar á tu falcon en tal 
lugar. 

Otrosí, pon todo tu saber, et toda tu acucia 
en que tu falcon revuele et remonte, et en esto 
afana cuanto podieres, ca esto es el cabdal del 
neblí. Otrosí, guisa, quier mate quier non, de 
señuelo, si non estando tu falcon volando al- 
gund poco alto, como quier que cuanto mas 
alto estudiere cuando el señuelo le dieres, será 
mejor. Et si estoviere posado en tierra, ó en 
árbol, ó en casa, espéralo fasta que se levante, 
et cabalga la ribera et dale voces, et desque se 
levantare, et andudiere un poco sobre el agua, 



202 BIBLIOTBCA VBNATORU. 

si ánades non hay quel levantes, entonces le 
dá señuelo, et de comer, et de roer si quisie- 
res ir á cazar otras ánades. 

Otros!, si acaesciere que las ánades desque 
son golpadas, ó aguadas, et se encierran a^ en 
el agua, con el grand miedo del falcon non 
quieren salir, et hay falcones así rabiosos et 
caninos, que cuando las veen así vencidas et 
rendidas en el agua que se posan en la ribera 
cerca dellas, et cuando las veen lánzanse en el 
agua por cuidarlas tomar, et llaman los caza- 
dores á esto pescar, et esto esdjsalo con el re- 
medio que se podiere poner, et non hay otro 
cobro sinon lo mas aina que podieres, 6 con 
vara, ó con arrejaca, ó ballesta, que cobres el 
ánade, pues anda muerta. £1 cat^ga et corre 
la ribera, porque tu falcon se alce, et desque 
lo vieres alzado, dá señuelo, et si se hobiere 
mojado et estobiere en tierra que se non pue- 
da levantar á volar, tómalo et non le des esa 
hora de comer, quier mate quier non, et den- 
de adelante si vieres que el falcon á menudo 
face esto, antes sufre que se pierda el ánade, 
et dá señuelo á tu falcon, antes que venga aque- 
llo, que es una cosa que los falcones facen á 
menudo desque á ello se usan, et todavía para 
mientes si lo facen con grand fambre, porque 
anda bajo de carne; et si aquella fuere, súbelo 
en la carne. 



PERO LÓPEZ DE AVALA. 203 

Otrosí, véngate siempre en mientes querdia ' 
quel neblí nasció para tomarlo home, et cazar 
con él, que ese día nasció la gallina, et siem- 
pre la trae contigo viva; et aunque tu falcon 
mate otras presiones et le des algunas picadu- 
ras dellas, ó el corazón, pero la gorja siempre 
gela faz de gallina, ca lo trae siempre tempra- 
do et sin orgullo, ca la carne de ánades, et de 
aves de ribera, et otras cualesquier presiones 
es mochina, et salvaje et orguUesce el falcon, 
et fínchelo de horrura, et non anda mandado 
al señuelo et cura de raleas. 

Et la gallina que hobieres á dar á tu falcon, 
non sea muy vieja, et cata que sea sana, ca si 
doliente fuese, ó pepitosa, seria gran dapno 
para tu falcon. 

Otrosí, el dia que tu falcon no volare en ri- 
bera, 6 por otra presión, non olvides el seño- 
lar á la tira si buen tiempo feciere, que non hí 
lueva, 6 faga grand viento, 6 niebla, 6 estobie- 
res en monte. Ca entonce seria peligro, ca lo 
podrias perder, et dale señuelo cabo tí, et de 
comer, pero si á la tira señolares, et tovieres 
gallina encobiertamente, dágela á degollar por 
la boca, et beba la sangre, ca aquella sangre 
de gallina es muy sana, et asi lo oí al Viscon- 
de dllla, de Aragón, que es muy cazador et 
sabedor de neblí, et dice que es muy sana la 
sangre de la gallina, por recelo de las filan- 



204 BIBLIOTECA VENATORIA. 

dras et filomeras, et porque toma otrosí el fai- 
COQ grand creencia en el señuelo. 

Otrosí, de todas las aves yo non fallo de tan 
diversas et tantas naturas (^mo ánades, ca hí 
son contadas abocastas, ánades reales, et ána- 
des gentas, capirotadas, ginetas, trullos, golon- 
drinoS| alzadeías, raillos, n^;retas cercetas, et 
otras muchasi et á todas estas et de tal natu- 
ra farás volar tu falcon de una manera, facien- 
do volar primero tu falcon, et que tome su al- 
tura, et después levantar, pero á todas las otras 
presiones, salvo sisones, a^ como á grúa, gar- 
za, aberramia, martinete, cuervo, talvo, alca- 
raván, lechucha, bitor, echarás á brazo tor- 
nado. 

Otrosí, antes que los falcones pollos entren 
en la muda, cuando son pollos, es bueno en el 
Mayo facerlos volar sobre los sisones, ca los 
facen ligeros et altos, et á estos farás primero 
volar tu falcon, et después levantarle los siso- 
nes, et si recabdare, tíragelo cortesmente de 
las manos, et cabalga et fázgelo revolar. £t si 
mas quisieres que vuele por otros, si los hay, 
si non, darás señuelo; otrosí, en aquel tiempo 
es muy buen volar á los martinetes. 

Otrosí, cuando tu falcon quisieres que vue-' 
le por el averramia, cata que non faga grand 
viento. 

Otrosí, el tu neblí pollo fazlo volar algunas 



PBRO LÓPEZ DE AYALA. 205 

veces sobre las perdices, ca los face la tal vo« 
lerfa sobre las perdices muy altos et muy re- 
dondos, et toman los falcones en ello muy 
grand golosina et grand sabor, et vuele como 
te dije que debe volar sobre los sisones, et si 
recabdare tíragela de las manos, et non le des 
de roer, et cabalga, et revuele, et cuando vie- 
res que asaz há volado, et está alto, antes que 
desemballeste ase abajar, dale señuelo et de co- 
mer, et guarda cuando quisieres que tu falcon 
vuele así por perdiz, non trayas sinon un po- 
denco, ó dos, et bien mandados, et eso mismo 
non le fagas volar en logar que baya árboles 
muchos, ca se podría el falcon lisiar cuando 
viene al golpar. 

Otrosí, acaesce muchas veces que se toman 
los falcones zahareños tan tarde, en manera 
que finca muy poco tiempo dende al tiempo 
de la muda, et es breve eso mismo el tiempo 
para lo facer et cazar con él, et para esto con- 
viene que fagas así: que todo ese verano non 
cures de lo poner nin asosegar en la muda, 
mas por las mañanas frías et tardes lo faz vo- 
lar por sisones, por alcaraván et ánade, et non 
cures de al salvo de pasar así el tiempo, si- 
quier volando et dando señuelo, et eso mismo 
por el martinete es buen volar, Et desque vie- 
res que ya derríba mucho, así de las alas como 
de la cola, tráelo en la mano, et sufre cuanto 



2o6 . BIBUOTECA VENATORIA. 

pedieres de lo non poner en la mudxi; pero des- 
que vieres que las péñolas vienen en sangre, 
porque seria grand peligro estonce, sosi^alo 
en la muda. £t otrosí, el dia que tu falcon no 
hotner de volar, aquel dia en la mañana ponió 
en el prado, en logar apartado sobre una pie- 
dra bien atado á su lonja, et allí folgará et pen« 
sará de sí, et cata quel logar do le así bebieres 
á poner, que sea entre paredes, non sea en el 
campo, porque veria las aves que atraviesan 
por el cielo, et non asosegaría. Et tú non te 
partas del con el roedero, porque si vieres que 
non quiere asosegar, que lo tomes, et este po* 
ner así en el prado non lo usan los cazadores 
en Castilla, mas el falconero de Bramante non 
lo escusaria por cosa del mundo, ca dice él qué 
su falcon há menester de pensar de sí, et to- 
mar placer, et que le es mejor allí que non en 
el alcándara. 

Otrosí, como dije primero, siempre guarne- 
ce tu falcon de buenos cascabeles et de bue- 
nas pihuelas, et buen capirote; ca si el capiro- 
te se dapna et moja en los ojos, podría perder 
la vista, et haber nube, et eso mismo escar- 
miéntalo en manera que aborresce el capirote. 
Otrosí, la mala pihuela, de mal cuero, ó muy 
apretada, fácele finchar los pies, donde le re- 
(srece gota 6 clavos. Otrosí, los cascabeles sean 
l^V^ps et dot)lados 4e mil^ai et si tu falcon 



PERO LÓPEZ DE AVALA. 207 

es bullicioso, et sale á menudo de la ribera, et 
Yá con la ralea, cárgalo et échale cuatro, ó si 
menester fuer seis, segund vieres el cuerpo del 
falcon et su orgullo. £t algunos cazadores hay 
que cuando cargan su falcon por ser orgulloso 
et sale de la ribera, que le ponen cascabeles en 
la cola^ et aquello parescele muy mal et feo; 
hay otros que le ponen cascabeles llenos de 
plomo, et esto me parece muy peligroso, que 
el falcon podría por ende mancarse muy aina, 
et por ende es mejor cargat;le de muchos cas- 
cabeles, que más empachan al fdcon et lo eno- 
jan, et lo farán asosegar por ser muchos antes 
que por la pesadura que há, en cuanto son 
cuatro, ó seis, segund cumple: et yo asi lo usé 
et lo querría usar, aunque no son muy buenos, 
no le empesce tanto que suenen. Pero cuando 
hobiere á traer los cascabeles que le cumplen, 
cuando andoviese bien ordenado el falcon, los 
cascabeles se atan primos et gruesos, uno pri- 
ma et otro bordón, pero sea tan grande el uno 
como el otro, que fagan buena melodía; et son 
buenos, lo uno el falcon paresce bien cuando 
vuela, et lo al las ánades et aves sobre que vo- 
lare mas se asombrarán; lo al, si perdieres el 
falcon, fallarás mas aina rastro del, ca lo oyen 
muchos de los que andan por la tierra, et po- 
derás tomar et saber tiento del. Otrosí, no se 
te olvide de traer siempre contigo capirote so- 



208 BIBLIOTECA VENATORIA. 

brado, porque si perdieres el capirote quel fal- 
con trae» que acaesce amenudo, que tengas de 
que te acorrer, ca de otra manera verteyas en 
grand enojo, et peligro, et quebrantamiento 
del falcon. 

Otrosí, si perdieres el tu falcon, serás bien 
diligente á le buscar, et non te enojes dello, et 
lieva contigo gallina viva et tu señuelo bien 
encamado. £t si fué con ralea, cata el tiento 
de la tierra que levó, et cata si alcanzó, et guar- 
da bien, ca muchas veces se encubren desque 
alcanzan con fa ralea, et callan los cascabeles, 
que non suena nin come fasta quel home pasa. 
Et si otro tiento non tienes, cátalo viento arri- 
ba et á las riberas^ ca allí recudirá, et si lo co- 
brares et tovier ralea, tíragela de las manos en 
manera quél entienda que te pesó. Et si algu- 
na noche durmió fuera de tu poder, cárgalo de 
cascabeles fasta que veas que es asegurado, et 
si cuando lo buscas recudier á tí al señuelo, 
fazle cuanto placer pedieres, et dale la gallina 
á degollar en el señuelo. 

Otrosí, requiere á tu falcon que non traya 
grand pico, ca lo uno paresce mal, et es le dap- 
noso, ca non come como debe, resoUa et cár- 
gase de agua; et cuando le mucho así crece, 
levántansele esquinas, de que viene á perder 
el pico et aportellarse. 

Otrosí, cuando le fecieres el pico, fazlo con 



P£RO LÓPEZ DE AVALA. 209 

buen tiento, et non saques sangre, nin le lle- 
gues al maslo. Otrosí, las uñas, si altanero es, 
tájagelas, et tráyalas cortas, et si garcero es, 
non gelas cortes. 

Otrosí, faz siempre volar á tu falcon por la 
grand mañana, madrugando bien con él, et es- 
to es lo uno buena costumbre, et otrosí las ra- 
leas nin águilas non parescen, et aun otrosí 
lo farás volar á las tardes, ca el neblí dos ve- 
ces al dia quiere volar. 

Otrosí, cuando tovieres neblí, que de aven- 
taja sea alto et redondo en la ribera, por mi 
consejo en aquello lo mantemás; et non lo fa- 
rás garcero, ca después que garceros son, de- 
jan mucho de la altanería, et el cabdal et so- 
tíleza de la arte del neblí todo es el altanería, 
et tarde falla home tal falcon para ello cual 
quiere, et garcero aina se face el falcon , et los 
cazadores siempre contaron la garza por ralea. 

Otrosí, tu falcon duerma en tu cámara, ó del 
que lo toviere en carga de curar del, et tenga 
candela toda la noche. £t en España usan los 
falconeros dejar sus falcones sueltos, porque si 
de noche se sueltan del alcándara, que acaes- 
ce soñando que andan á caza, sería peligroso, 
et algunos hay que se perdieron así. Et en 
Francia, et en aquellas tierras átanlos, ca di- 
cen quel falconero non debe tener su falcon 
tan arredrado de sí, que le non oya, et si esto- 

BIB. VENAT. VOL. III. I4 



;SIO BIBLIOTECA VENATORIA. 

viere suelto, que podria dar en la pared, ó en 
alguna otra cosa, et lijiarse, et cada uno (i) po- 
ne buena razón por sí. Pero yo siempre lo dejé 
suelto, et cerca de mi cama, si es falcon de 
que me pagué. 

Otrosí, cuando tu falcon tomare alguna pre- 
sión, así como á garza, 6 otra presión sobre 
que le has de dar á comer, non le dejes comer 
luego fasta que pele, ca el falcon está encen- 
dido, et la carne de la presión arde, et ayún- 
tase todo, et face grand dapno al falcon. Et 
desque una pieza asi pelare, dale de comer et 
guárdale de la sangro, ca non le es buena, ca, 
como ya dije, son las presiones salvajes, et or- 
gullesce el falcon con su sangre; etaun con la 
carne si mucho le das della; et debes lo guar- 
dar desto, ca el neblí de su naturaleza es bra- 
vo por el ardideza et esfuerzo que en él hay, 
et por tanto es menester de lo gobernar tem- 
pridamente, pero dicia Juan Ferrandez Bur- 
riello (2) que el falcon que no descendía der- 
ramiadamente en la ribera, que era bien darle 
algunas veces á comer el pecho del ánade, por- 
que tomaba grand creencia et sabor. Et yo non 
dubdo que esto es verdat. Pero á la tira es mas 
presto el neblí de seguir el ánade, que prime- 
ro feciera si esto le federes, et podrás lo antes 

(i) £1 libro de la Sociedad de Bibliófilos repite uno vno. 
(2) Halconero del rey D. Pedro. 



PERO LÓPEZ DE AVALA. 211 

perder. Pero si el falcon es tan duro de facer 
que non desciende como debe, bien es alguna 
vez darle así de comer en el ánade, et sea muy 
pocas veces. 

Otrosí, cuando tu falcon tomare ralea, así 
como corneja, sisón, paloma, ó otra contra tu 
voluntad, sacágela de las manos, en manera 
quél entienda que te pesó dello, et non le fa- 
gas bien ninguno, mas luego le pones el capi- 
rote, et no le dejes volar fasta que esté así una 
grand pieza. 

Otrosí, es bien algunas veces dar á tu falcon 
de la liebre caliente, ca es vianda bien liviana, 
et que remonda et alimpia mucho el buche del 
falcon. Et esto sea una vez en el mes, et dale , 
della una gorja, mas guárdale de la sangre de- 
lia, ca seca es mucho, et face huélfago; et cuan- 
do el falcon mucho trabaja es buena vianda, 
et vi que Ramir Llorenzo, comendador de Ca- 
latrava, que de suso fice mención del entre los 
cazadores et grandes falconeros, et fué buen 
cazador, et especialmente fué muy buen.ace- 
trero, et cuando tenia azor de Noruega, et fa- 
llaba garza en Tajo, que es rio caudal, et mo- 
raba cerca dellí, él facia la guardar la garza, 
et con los falcones alfaneques que tenia iba á 
buscar la liebre, et después que la tomaba, 
tomaba estonces su azor, et iba á echarla gar- 
za^ et su azor la tomaba en guisa que cayese 



3X2 BIBUOTBCA VENATORIA. 

en el agua grande, et se mojase. Aquel día dá- 
bale el corazón de la garza, et todo el papo le 
daba de la liebre, porque era vianda buena et 
liviana. Et el azor llévaselo luego al buche; et 
decia que asaz tenia el azor de trabajar en se 
enjugar, et por tanto habia menester non ser 
gobotiado de vianda sinon liviana, como es de 
liebre. 

Otrosí, cuando tu falcon quisieres facer gar- 
cero, farás asi: si tú vieres que tu falcon tiene 
ojo por la garza, et llega á ella, mas non pega 
con ella, abájale un poco de la carne, et dale 
fambre. Et si vieres que con esto non quiere 
trabar della, entonces cata falcon maestro que 
sea buen garcero. Et cuando vieres que el fal- 
con maestro vuela, et la garza se rinde, enton- 
ce tira el capirote al tu falcon, et déjalo volar, 
et luego se ayuntará con el maestro^ á lo que 
vee rendido, et si la garza muere, fazle allí to- 
do placer que pudieres, et dale en la garza á 
pelar, que la conosca, et dale el corazón della, 
et cañadas, et una pierna de gallina, et cóhia 
algunas picaduras en la tabla de la garza. Mas 
jamás nunca des á tu falcon fartura de la car- 
ne de la garza, ca es muy viscosa, et mochi- 
na, et empalaga mucho, et aborrécenla los fal- 
cones muchas veces por ende. 

Otrosí, desque tu falcon haya comido en cin- 
co 6 seis garzas, et la mata denodadamente 



t>BRO LÓPEZ DB AYÁLA. úl^ 

■sin maestro, dende adelante dale garza esqui- 
vada que algún falcon la esquive, et la faga 
remontar. Et desque con razón fuer alzada la 
garza et alta, entonce echarás tu falcon, ca no 
le debes usar á matar garza baja, que aquello 
querría él. 

Otrosí, cuando echares tu falcon á garza ó á 
otras raleas, echarás viento arriba, al contrario, 
que faces á las ánades, porque la garza luego 
toma el viento a3ruso, et falla el falcon en en- 
cuentro. Otrosi, non eches en rio grande, 6 en 
lugar que lo non puedas acorrer. Otrosí, cuando 
hobieres de facer que tu falcon vuele por garza, 
guisa que non haya estado al sol, et que haya 
buena fambre, et si cascabeles grandes trajier, 
descárgalo, et vuele con cascabeles livianos. 

Otrosí, cuando tovieres falcon garcero, et (i) 
fallares garza, et ánades, todo en uno en la ri- 
bera, cerca lo uno de lo al, estonce farás pri- 
mero levantar las ánades, et echarlas de allí, 
et otrosí raleas si las hí hay. Ca en otra ma- 
nera, si echares tu falcon á la garza, et andan- 
do con ella se levantasen las ánades, el falcon 
vemia á ellas et dejaria la garza; et si non vis- 
te las ánades, fasta que tu falcon volaba, guar- 
da cuanto pedieres non le levantes las ánades, 
que ya estonces non hay otro remedio. 



(i) El libro de la Sociedad de Bibli&nios dice gl. 



CAPÍTULO IX. 



Cómo se cUhe alimpiar el falcon del piojo. 




uso habernos dichoque los falcones, 
a^í los que traen de Noruega, que 
vienen de Fraudes, como los que to- 
man zahareños, que lo primero que 
los debes facer es bañarlos del piojo. Ga non 
es dubda que los que traen de Flandes, por la 
compañía de muchos falcones que vienen en 
uno, otrosí los que se toman bravos, han pio- 
jo de las aves que toman, en que se ceban ca- 
da dia, et fasta que los bañes et alimpies del 
piojo non pueden estar en su sabor, nin failas 
dellos lo que quisieres; ca luego que le dá el 
sol et el piojo bulle, tanto tiene que ver en tor- 
nar allí, que non cura de al, ca la pluma se le 
calienta, et el piojo muévesele, et fácelo hí en- 
tender et á las veces perderse. Et como dije, 
cuando son pollos, el oropemente es buen ba- 
ño para ellos. Pero desque son mudados, et es- 



- -- -— - '- 



PBRO LÓPEZ DE AVALA. 2I5 

tan bien vestidos de fermosas plumas, non los 
quieren los cazadores teñir del oropemente, 
segund dicho es en el ochavo capítulo, luego 
en el comienzo. £t para lo alimpiar, cuando 
tu falcon mudado sintieres que tiene piojo, ca 
gelo verás que toda la noche trae los cascabe- 
les et non sosiega, rascándose con los pies, et 
sacudiéndose amenudo, et algunas veces son 
tantos, que los verás salir al sol por encima de 
las plumas, et tomarás para un falcon una on- 
za de pemienta bien molida et cernida, et un 
cuarto de onza de favarraz molida, et átalo en 
un trapo et pon en un bacin, ó en una game- 
lla pequeña del agua tibia, et algund vino blan- 
co, cuanto el cuarto, et faz salir toda la fuerza 
de los polvos de la pemienta et favarraz que 
tienes en el trapo en el agua^ et después pon 
un paño de lino en el bacin, et coje tu falcon 
dulcemente, que lo non apretes, porque non 
se ñera en los hombrillos et en las espaldas, ca 
tiene allí los huesos et poca carne, et ten al- 
guno que te ayude, et derriba tu falcon allí,«t 
mójale bien todas las plumas con el agua, así 
vuelta con el polvo de la pemienta et favar- 
raz, como se dijo, et desque lo hobieres así 
bañado et requerido, envuélvelo con un paño 
de lino limpio, et esté así encamisado una 
pieza encima de un fazeruelo, et después de- 
senvuélvelo, et tómalo en la mano, et tenlo 



3l6 BIBLIOTSCA VBNATORU. 

al sol fasta que se vaya enjugando, et veas sa- 
lir el piojo, et tfragelos luego con una caña asf 
como fueren saliendo, et dende á cuatro á cin- 
co dias pruébale el agua dulce, porque se bañe 
si quisiere. 




CAPÍTULO X. 

Cómo se debe purgof el falcon del agua común que 

no es vidriada. 




CABSCB muchas veces, segund dicho 
habernos, que los mercadores com- 
pran et ayuntan falcones para ven- 
der, et non curan de al sinon de los 
gobernar á la menor costa que pueden. Et por 
tanto non les dan si non malas viandas, et por 
esto, et por estar encerrados que non veen el sol 
nin les prueban agua, non están sanos, et cár- 
ganse de agua. Otrosí, bien así cuando los caza- 
dores los traen por les non dar á tirar, ó les dar 
casa con fumo ó sereno, cárganse de agua, et 
esta agua es ligera decurar antes que se vedríe, 
et conoscerlo has en esto: que le verás cuando 
le das de comer et tira, que le cae agua por las 
narices, et estornuda, en guisa que al cazador 
que le dá de comer rocía el rostro con el agua 
que sacude. Et si el agua que tú vieres es tan 
cargada que tiene las señales que dice en el 



2l8 BIBLIOTECA VENATORIA. 

capítulo onceno, que es el siguiente deste, que 
fabla del agua vidriada, farás et curarlo has 
como allí dice. Pero si non es tanta como di- 
cho hé en este capítulo, dale favarraz bien 
mondado et limpio, apretado en un paño en el 
agua caliente, en guisa, que salga tan claro 
que apenas tenga leche; et ponle en cada ven- 
tana cuatro gotas, 6 cada tres, s^und vieres la 
complision del falcon, et muéstrale un poco el 
sol, et tíralo luego á la sombra, et esté quedo 
en una alcándara fasta que faga sus babadas, 
et ponió de sí en una cámara fría, et bien tar- 
de dale de comer de una pierna de polla, et 
para bien mientes cuando así hobieres á pur- 
gar tu falcon, que esté bien redo, ca de otra 
manera sería grand peligro. £t otros dejan de 
darle el favarraz, et úntanle al falcon los pala- 
dares con la miel, et después frégangelos con 
oruga molida, et fácenle purgar del agua^ et 
es mas sin peligro, et por escusar deñde ade- 
lante siempre desto, dá siempre á tu falcon á 
tirar et desplumar dos veces al dia, et guárda- 
lo de le non dar sereno de noche ó fumo ó ma- 
la vianda, et así nunca se cargará de agua pa- 
ra que lo hayas de melecinar. 





CAPITULO XI. 



Cónto se debe purgar el falcon del agua vedriada. 



ORQUB la cabeza es principal miem- 
bro de todo el cuerpo, et cuando es- 
te miembro es enfermo, todo el cuer- 
po padesce, por ende ¿igo que esta 
agua vedriada de que este capítulo fabla, es 
principal dolencia de las dolencias que se en- 
gendran en los cuerpos de los falcones, et cuan- 
do esta dolencia es en la cabeza del falcon, 
luego el falcon es toUido de las otras dolencias 
et dolores; et tú conocerás esta dolencia en es- 
ta manera: para mientes al rostro del falcon, 
et verás su semblante triste et los lagrimales 
de los ojos finchados, et el cuello grueso; et 
cuando se debate, ó deja de volar, tienta con 
la boca, et dá en él. Otrosí, cuando come, non 
lo fallarás así valiente como solía, nin en el 
desplumar et mesar como antes que esta do- 
lencia hobiese, et esta dolencia se cura así: 
Toma en la noche, desque non toviere papo, 



220 mBUOTBCA VENATORIA. 

et échale del agua tibia con un poco de vina- 
gre en las ventanas, et guárdate quel vinagre 
non sea mas salvo quel agua sea un poco ace- 
da, et ponió en el alcándara, et déjale sacodir» 
et desque vieres que deja de sacodir, tómalo 
en la mano, et dale á tirar por un roedero, et 
desplumar, et otro dia toma la miel en terrón 
un poco dura et métele della en la boca, et 
después que gela dieres atápale la boca, tenién- 
dole el pico con la mano fasta que lo lance por 
las ventanas, et después ponió en el alcánda- 
ra, et sacudirse há de toda aquella agua, et 
cuando le metieres esta miel, non gela fárás ir 
al vientre, quel seria grand trabsyo, et dale un 
poco de comer ese dia et tarde et en ese mes- 
mo dia á la tarde; desque le dieres de comer, 
pruébale el agua, et beba della si quisiere, et 
toma el espic et los clavos de gírofre, et la ca- 
nela et flor de canela, et átalo todo en un pa- 
ño limpio, et ponió en una jarrilla pequeña, et 
fínchela de agua, et fazla fervir fasta que tome 
sabor de las especias, et desque fuere cocida, 
déjala ajdbiar de guisa que sea tibia, etdále la 
pierna de la gallina mojándola allf en aquella 
agua, et una ala de gallina cada dia, et el agua 
sea siempre tibia cada que así lo hobieres á 
dar de comer. 

Otrosí, debes saber que desta agua se face 
otra agua peor que es mas vidriada que la su- 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 221 

sodicha, ca á esta primera que fasta aquí he 
fabladOy non le debes facer otra cura ninguna, 
salvo la que dicho hé. Pero esta otra agua vi- 
dría4a tú la conocerás por las señales que te 
hé dichoy et demás verás una señal, porque la 
puedes mejor conoscer. Sabe que allí dó dije 
de suso, que le verás los lagrimales de los ojos 
finchados, sabe que en ese lugar le verás facer 
como las fuelles que finchan et desñnchan, et 
cuando el falcon más se debate, tanto aquellos 
lagrimales más facen aquello; et demás para 
mientes et verás en las ventanas del falcon co- 
mo muermo cuajado, et non viene fuera sobre 
el pico, et á esta dolencia desta agua vidriada 
farás así: toma un fierro fecho por esta figura 
que está aquí figurada, et que sea tan luengo. 




que cuando lo escallentaren de la una parte, 
que lo puedas tener de la otra con la mano sin 
te quemar, et seria asaz un jeme de luengo. Et 
este fierro tiene de la una parte un botón, et 
sea tan grande el botón como la cabeza del al- 
filer, et es tal como el fierro con que labran las 
bestias, et caliéntalo bien en el fuego, et der- 
riba el falcon muy mansamente, et ponle aquel 



233 BIBLIOTECA VENATORIA. 

botón bien caliente en un foyo que le fallarás 
entre el ojo y la ventana, et por tantas veces 
gelo pon quel botón vaya dentro á las entra- 
ñas de las narices, et asi de la otra parte. 
Otrosí, le debes poner otro botón suso en la 
cabeza entre amos los ojos, et esto fecho, de- 
bes tener un poco de miel, et póngdo en la 
boca, segund dicho hé de suso, et que lo lan- 
ce por las ventanas, que non vaya al vientre, 
et en otro dia debes facer un saquete de lienzo 
tan grande como tu palma, et fínchelo de ro- 
sas secas, et cuécelo en una olla pequeña nue- 
va llena de agua et fazlo fervir. £t desque fue- 
re cocido, déjalo atibiar, et faz otros dos sa- 
quetes tan grandes como aquel de las rosas, et 
fínchelos de mijo et que sean bien cosidos en 
derredor, et pon una teja en el fuego, et fazla 
bien caliente, et desque fuer bien caliente tí- 
rala del fuego, et derriba tu falcon sobre un 
cabezal, et escalienta aquellos saquetes de mi- 
jo en aquella teja, en guisa que se non que- 
men, et desque fueren bien calientes, ponle el 
saquete de mijo por encima de la cabeza et de 
los ojos, et de las orejas, et sobre el pico, et 
sobre lo llano de la cabeza, et desque el uno 
fuere frío, ponle el otro caliente, por tantas 
Veces, que la cabeza del falcon sea bien esca- 
lentada. Et desque la cabeza del falcon fuere 
tien caliente, toma el saquete de las rosas, que 



PBRO LÓPEZ DE AVALA. 223 

non sea mas caliente de cuanto lo puedas so- 
frir, et caldéale la cabeza et los lugares sobre- 
dichos, poniéndole allí el saquete de las rosas. 
£t dale ese dia de comer una pierna de galli- 
na mojada en el agua del espic, que sea tibia, 
por la guisa que suso hé dicho, et este suado- 
río farás de tres en tres dias tres veces al dia, 
et en el dia luego siguiente, después del lava- 
torio, le darás tres pildoras del acébar cecotrí, 
fechas por esta guisa: tomarás el acébar ceco- 
trí, et muélelo bien, et toma el zumo del ñno- 
jo et echa gota á gota en el acébar^ de guisa 
que non sea mucho muelle, antes sea un poco 
duro, et faz entre tus manos las pildoras tan 
grandes como garbanzos, et dale luego tres de- 
Has, et si non fuer tiempo de haber finojo, to- 
marás del agua del ñnojo que tienen los buti- 
carios, et estas pildoras comenzarás á dar en 
el sobredicho dia, et dende adelante de tres en 
tres dias. Así que sean dadas en nueve dias 
nueve pildoras, tres pildoras cada vez, et dár- 
gelas has por esta guisa: toma la tripa de la 
gallina, et lávala, et mete en un pedazo de la 
tripa una pildora, et así las otras, et métegelas 
por fuerza en sus términos, segund dicho hé. 
Otrosi, desta dolencia mesma que de suso 
dije acaesce por tal figura, que esta agua ve- 
driada atapa los caños, así de las ventanas et 
de ojos et de narices, et esta agua non há por 



224 BIBLIOTECA VENATORIA. 

dó salir, et tórnase á la cabeza donde se en- 
gendró, et por fuerza del atapamiento de los 
caños pónese sobre el meollo, etface perderla 
vista al falconi et viénele vaguido, et cae en 
tierra, et non se puede levantar, et tuerce la 
cabeza, et tremece, et paíresce que es demo- 
niado, et á esta dolencia acorrerás con las me- 
lecinas que de suso habernos dicho para la pri- 
mera et segunda dolencia, et demás labrarlo 
has en las ventanas para le facer las ventanas 
mayores. Et toma un fierro luengo et delgado, 
sotil como alesna, fecho bien caliente, fecho 
en esta guisa: 




Et con este fierro le pasarás las narices, et 
sea bien caliente, et pase fasta el mango, et el 
mango sea de fierro mismo, et sea bien polido, 
et bien limado, et tan luengo todo el fierro co- 
mo un palmo, por el calentar, et porque lo po- 
drás mejor manear para labrar con él, et pase 
las ventanas de un cabo al otro; et después to- 
ma los otros fierros sobredichos et figurados 
en este capítulo para la primera et segunda 
dolencias, et caliéntalos bien, et quema en las 
fuentes sobredichas, otrosí, en la cabeza, entre 
^mos los ojos encima, et después ponle un bo- 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 225 

ton caliente en el testuzo, dó se junta el pes- 
cuezo con la cabeza, et fazle las otras curas 
sobre dichas, segund dicho hé. Et debes saber 
questas dolencias sobdichas se engendraron 
por muchas maneras et razones: et la primera 
razón por las malas viandas de carne desolla- 
diza et non fresca que dan á sus falcones al- 
gunos cazadores; otrosí, por los non dar á ti- 
rar á desplumar; otrosí, cuando las aves vie- 
nen enojadas en el tiempo de invierno, et son 
puestas en alcándaras malas et delgadas et nt>n 
firmes, et los falcones non osan pensar de sí 
nin sacudirse; otrosí, en casas de fumo; otro- 
sí, non son puestos al sol, nin son purgados 
cuando les cumple, nin son puestos en el agua; 
et cuando face tiempo para ello non los facen 
volar, nin los dan señuelo á la tira. £t destas 
cosas de malos gobernamientos crecen estas 
dolencias, et ellos mesmos á las veces son en- 
gendrados destas dolencias susodichas. Por la 
cual razón cumple á los cazadores que siem- 
pre se revean en sus falcones como la mujer eq 
el espejo, por veer si paresce bien ó non, et á 
tal debe ser el cazador con el su falcon, para 
ver si se le muda el semblante, ca si algund 
enojo há, luego el falcon muda el semblante. 
Et desta dolencia desta agua vidriada, de que 
tanto carga, que es menester de facer estas 
obras, pocos falcones guarecen. Pero yo vi á 

BIB. VENAT. VOL. III. 1 5 



»6 BIBLIOTECA VBHATCMtU. 

Juan Fettandes Burriello facer esta cura á 
mi neblf del rey Don Pedro, que llamaban 
Caiahprra, et trayalo un su falconero que babia 
nombre Ferrand García el Romo, et vf lo gua- 
rescer, et después matar muchas garsas, et es- 
to digo, porque non desesperen de melecínar 
su íalcon los que este libro tovieren, ca ntm 
puede ser menos aventura que estar en la aven- 
tura que lo tiene home por perdido. 



waemmmm 



QBimsBwaiwn^TR^^VBnvBi 




CAPÍTULO XII. 



De la purga común para purgar el falcon del 

cuerpo. 




óR muchas maneras acaesce los fal- 
cones haber menester de ser purga- 
dos en los cuerpos, especialmente 
luego que los home compra de los 
mercadores, por las malas viandas que han co- 
mido; otrosí, por el grand tiempo que los han 
tenido encerrados, et están cargados de malos 
humores; otrosí, cuando los falcones purgan 
de la cabeza tragan babada, et agua de aque- 
lla que echan cuando les dan á sacodir, et han 
menester de ser alimpiados dello, ca cuando 
los falcones non están purgados, non han ver- 
dadera fambre, nin los puede home ordenar 
atí como cumple, nin andan obedientes al se- 
ñuelo, nin curan de facer bien ninguno. Otro- 
sí, les recrecen otras dolencias mayores, por 
donde pueden peligrar, et por esto conviene 
los purgar, si los falcones están recios. Et ve- 
tÍÁ stts áeñaléA del que lo há menester en esto: 



228 BIBLIOTECA VENATORIA. 

lo primero, que estando en su buena carne 
cual debe, non há verdadera fambre, nin vue- 
la como debe, et desecha las presiones que so- 
lfa tomar, et si lo non face por orgullo de es- 
tar muy grueso, ten por cierto que lo há por 
non tener el cuerpo purgado. Otrosí, facen las 
toUeduras feas et de mala color, et con mucho 
preto, como estiércol, et mal ordenadas. £t 
cuando esto vieres, farás así: toma un tártago, 
et dágelo, segund que todos los cazadores ge- 
lo suelen dar, catando el cuerpo et la compli- 
sion del falcon, ca uno há menester mas gra- 
nos que otro, et desque gelo hobieres dado» 
luego le prueba el agua en ayunas, et beber& 
si quisiere, et después que una gran pieza esté 
sobre el tártago, dale una pierna de polla, et 
por cuanto el falcon finca fatigado del cuerpo, 
dende á dos dias dale su azúcar cande, ponién- 
dogelo en la boca en tres ó cuatro pedazos; et 
pruébale el agua en ayunas, et desque vieres 
que non tuelle del azúcar dálé de un corazón 
de camero bien lavado, et tirándole la piel que 
tiene et nervios et durezas et grosura, et con 
él dale de la zaragatona, et dende adelante 
toma á darle tus buenas viandas como prime- 
ro solia comer. Et si los falcones fueren villa- 
nos, como sacres, ó bornís, ó alfaneques, da- 
les los lardones. Pero al neblí non gelos debes 
dar, et faz mucho por siempre dar á tu falcon 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 229 

buena vianda, et de pelar, et de plumar, et de 
tirar á menudo, que cada vez que le tirares el 
capirote, luego vea el roedero, et tire en él, et 
faciéndole esto, siempre estará guardado de 
non venir á haber menester estas purgas, ca so 
cierto que las purgas desgastan et destruyen 
el cuerpo del falcon. Pero á la entrada de la 
muda, et á la salida, bueno es purgar el caza- 
dor su falcon, et cuando viere quel viene do- 
lencia, porque se non puede escusar, ca mu- 
chas veces los falcones alcanzan raleas, et cé- 
banse en ellas, et comen plumadas, et el ho- 
me que non es bien diligente en catar por su 
falcon, non cura de esto, et el falcon sobre 
pone plumas viejas en el buche, que después 
empudrescen allí, et lo traen á que há menester 
de ser purgado, é estará en peligro de morir. 






CAPITULO XIII. 



Del f alcen que deseca. 



UCHAS veces acaesce que por malas 
viandas, et mal pensamiento, et no 
comer los falcones cuando deben ó 
comer poco, ó viandas frias, et non 
frescas, ó non ser purgados al tiempo que de- 
ben, adolescen, et créscenles dolencias, et gas- 
tanse de cada dia, en guisa que muchas veces 
vienen á desecar; et otros falcones desecan 
desque las fílandras ó filomeras son engendra- 
das en el cuerpo. Otrosi, desecan por trópico 
que han; otrosí, deseca el falcon cuando esfe- 
rido en el cuerpo, et non es curado como de- 
be, et de cada dia se le gasta el cuerpo, et des- 
pués quel falcon comienza á desecar, aunque 
coma, non le aprovecha nin tiene fuerza en sí, 
et verlo has triste et apretado, et sacúdese ño- 
jo, et non tira nin despluma, et gástasele la 
carne, et al comienzo de esta dolencia lo de- 
bes acorrer, ca después aunque quieras non le 



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PERO LÓPEZ DE AYALA. 23 1 

valdrá; et el remedio es este. Si tu viei:es quel 
tu falcon tiene aquellas señales que dice en el 
capitulo XXVII, farás et curarás del así como 
manda allí catar, et si tiene las señales del 
trópigo, segund dice en el capitulo xxxi, que 
fabla desta dolencia del trópico, curarlo has 
segund alli manda, et si lo há de ferída que 
hobo en el cuerpo, de que non f]u6 bien cura- 
do, et la ferida non fué bien apurada, cúralo 
de la llaga si cerrada non es segund allí man- 
da curar, que es en el capítulo xxxiv; ét si nen 
lo há destas dolencias sobredichas, entonces 
tenlo en buen regimiento, dándole poco á po^ 
co buena vianda, et cercetas, negretas, avio- 
nes, si es tiempo dellos, et dale palominos et 
paloma á degollar, et beba de la sangre, mas 
non coma de la carne de la paloma, et dale la 
vianda que le hobieres á dar mojándola en la 
leche de las cabras; pero non le des graad par- 
po, et dale la suelda que está ordenada en el 
capítulo xxvni, que fabla de la pierna quebra- 
da, et non le des pluma nin hueso con que 
haya de trabajar, et tenlo en buena casa, et 
dale sol en que piense de sí, et ponió en el 
agua si quisiere beber, et non cures de le mos- 
trar el señuelo, antes faz mucho cuanto podie- 
res por lo oigullecer, et poner en carne fasta 
que sea redo, como quier que si en tales do* 
knctas luego non mejora, tarde cobra. / 




CAPÍTULO XTV. 



Del falcan que es asomifrado. 



UCHOS homes quieren haber aleo- 
nes, et cazar con ellos, et non lo sa- 
ben facer, et yerran en muchas co- 
sas, señaladamente luego en el co- 
mienzo, cuando el falcon es bravo, et lo co- 
mienzan á asegurar, et facer capirotero. £t 
hay algunos que toman grand queja en ello, 
et cuidando que facen bien, tíranle el capirote 
muchas veces et delante las gentes, et el fal- 
con, como está aún bravo, espántase de la gen- 
te, et debátese, et non le saben acoirer con el 
capirote antes que asi se derrame, poniéndo- 
gelo dulcemente, 6 gelo ponen dándole con la 
mano en el rostro, et espántanlo mas', donde 
el falcon toma mas saña et miedo. £t á las ve- 
ces quéjase dando sus voces, et asi como vee 
el rostro del home, todavia se mas espanta, et 
cuélgase de la mano, et esto todos los f aleo- 
nes son asaz prestos para así se dañar, señala- 



^mmmmmmmmmmmtmmmmmmmmm 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 233 

damente los girifaltes, et mas los torzuelos, 
otrosí los neblís, así phmas como torzuelos. £t 
cuando el cazador que á tal estado lo llegó vé 
asi su falcon dañado, enójase del, et dalo á 
mozos que lotrayan, et todavía se dapnan más 
fasta que desesperan del, et déjanlo perder. £t 
pues esto viene por el mal sufrimiento, et po- 
co tiento del cazador, conviene que se en- 
miende con buen tiento, et por todos los con- 
trarios de los yerros que son fechos, et que el 
cazador torne á haber buen tiento, mejor de lo 
que hobo, et mejor sofrimiento, et fará así: 
cátele un capirote bien fecho, et bien cerrado, 
que non vea con él nin le llegue á los ojos, et 
non gelo tire, salvo cuando le hobiere de dar 
de com^r, estonce se aparte en una cámara 
escura, et sin compaña, é tenga candela, et 
allí le dé de comer, et que haya grand fambre, 
porque con la fambre olvide la esquiveza et 
braveza que há tomado, et non cure sinon de 
comer, et déjelo alimpiar el pico, et sacodir- 
se, ^et póngale su capirote muy manso, que 
non caya de la mano, nin lo dé á mozo, nin á 
home que faga mas yerros con él, et en la no- 
che á la candela déle á tirar, et déle sainetes, 
et vianda con que tome sabor et placer, et 
póngalo en la noche en su alcándara cerca de 
su cama, et la candela delante. 
£t tómelo antes que el dia venga en lü ma- 



234 BIBLiOTSCA VENATORIA. 

no, et desque viere que se vá asegurando, cá- 
tele otro capirote, que vea con él algund poco 
et devise las gentes, porque vaya perdiendo el 
miedo, et ad lo levarás gobernando con buen 
tiento tanto dias, fasta quel falcon sea asegu- 
rado. £t dende adelante, desque lo vieres bien 
amigo del heme, farás oomo debes facer, et si 
el neblí quisieres facer, há menester que seas 
bien sofrido, et eso mismo quieren todas las 
otras aves, et girifalte et neblí non quieren que 
los tiren los capirotes, salvo para volar, 6 co- 
mer, ó poner en el alcándara, ó poner en al- 
guna agua para lo poner en el prado, segund 
dejimos, lo que non facen los otros falcones, 
que lo sufren et van grand pieza ^n capirote 
en la mano. 





CAPÍTULO XV. 



Dd falcon qm há giUrmtces, 




os güenneces son engendrados en la 
cabeza del falcon por muchas manea- 
ras: los primeros güérmeces se en- 
gendran en la cabeza cuando el fal- 
con es U^io de agua, et aquella agua corre por 
las narices á la boca, et escaliéntala, et coa 
aquel podrimiento face los güérmeces, et non 
son de peligro; pero debes lo curar desta gol-- 
sa« Toma un paño de lino limpio et mojado c» 
el vino blanco, et lávale la boca con él, et ro- 
cíale con el vino la cabeza etel rostro, et osa* 
le esto fasta que sea sano. Otros güérmeces 
hay que se engendran en la cabeza del falcon; 
estos son de feridas de huesos cuando cosnen^ 
et esto facen los falcones que son garganteros^ 
et traban de huesos, et Háganse en las bocas^ 
et estos güérmeces non son de peligro, et de^ 
bes los curar con ima pal^a muy sotil^ desqve 
fueren bien maduros, que non fagan sangr», 



236 BIBLIOTECA VENATORIA. 

et después ponle de la miel en aquellas llagas, 
et luego guarecerá. Otros güermeces hay que 
son engendrados en la boca del falcon, et des- 
tos fablaremos et declararemos, porque son 
mas peligrosos que todos los otros. Todos los 
cazadores conoscen estos güermeces que digo 
peligrosos; son blancos, et son en ñgura de 
granos tan grandes como mijo, et mayores, et 
son por toda la boca, et por los forados de la 
lengua, et entran fasta dentro en la garganta, 
et está en dubda si podrán guarescer ó non; et 
debes curar dellos por esta guisa: toma una 
paleta sotil de plata, 6 de fierro, non sea 
de caña, que le cortaría, et faría sangre, et tí- 
ralos grano á grano, de guisa que non fagan 
sangre, et toma la piedra alumbre et muélela, 
et echa della en aquellos lugares onde tirares 
los güermeces, et tenlo derribado una pieza 
fasta que aquel polvo de la piedra alumbre que 
echaste faga su obra, que lo non sacuda el fal- 
con, et esto lo faz de tres en tres dias, ó antes 
si vieres que lo há menester. Otros güermeces 
hay que son en las orejas, et estos güermeces 
non se deben curar, salvo tirarlos con una pa- 
leta, et fenchirle las orejas de algodón; et esto 
le debes facer dos veces al dia. Et los mas de 
los falcones que los han traen abierta la boca 
et non la pueden cerrar, et cuando vieres así 
la boca abierta, luego ten guarda de estos güer- 



PERO LÓPEZ DE A.YALA. 237 

vmeces sobre dichos, et párale mientes en la 
boca, et en aquel lugar de3ruso de la lengua 
donde las bestias tienen el gallillo, et cata si 
tienen aquel lugar finchado; et si vieres que lo 
tienen finchado, toma una lanceta bien aguda, 
et rómpele á lo luengo bien sin duelo, et si el 
falcon tiene dentro güermeces, tíragelos et mé- 
tele dentro del algodón envuelto con miel. Et 
sabe que los falcones que esta dolencia han, 
que non quieren comer, et debes los meter la 
vianda que sea buena en la boca por fuerza, 
porque coma, ca non gela poniendo así morría 
el falcon por desamparo, et por esto puede 
guarescer; ca esta dolencia es mortal, et há 
menester de ser curada sotilmente. 





CAPITULO XVI. 



D0I fatcoH qttsl remanece el papó. 



LGUNOS cazadores hay que cuidando 
que facen bien et piedat á sus falco- 
nes, que les dan muy grandes pa- 
^ pos, señaladamente cuando toman 
ó matan alguna presión, teniendo que gelo 
gradescen mucho. £t non catan qué vianda les 
dan, ó que hora es del dia, si es tarde, en gui- 
sa quel falcon non há espacio nin tiempo para 
gastar el torcer la vianda et levarla al buche, 
ó qué cuerpo há el falcon, 6 cómo gasta lo que 
come; ca un falcon tuerce ó gasta lo que come 
mas aina que otro, et dándole así de comer 
sin razón, otro dia cuando amanesce fíncale 
grand parte de la vianda en el papo, et ñnca 
con una dureza amasada, et es grand peligro 
que vienen dende los falcones á se apostemar, 
et adolescer, et para esto lo primero antes que 
tu falcon caya en este yerro, guisa de regirlo 
t)ien, et darle de comer con buen tiento, en 



P£RO LÓPEZ DE AVALA. ¿39 

manera que bien entienda que antes de la me- 
dia noche lo habrá gastado et levado al buche; 
ca dende adelante há menester de lo sacar del 
buche por sus tolleduras, asi que en la maña- 
na cuando lo tomares, el falcon sea puigado 
si á cazar hobieres. Pero si acaesder tal yer- 
ro, que esto non sea guardado, et le remanes- 
ce papo por esta sobejanía de comer, segund 
dicho es, ponió ese dia en una casa muy oscu- 
ra que paresca que es de noche, et déjalo hi to- 
do el dia en su alcándara, et ese dia aunque lo 
gaste non coma ninguna cosa, salvo en la no- 
che juntas de plumas, otro dia luego dale el 
azúcar cande poniéndc^elo en la boca, et pon- 
ió al sol fasta que non tuelga del azúcar quel 
diste, et pruébale el agua en a^^runas, et des- 
pués dale de un corazón de camero, tirándole 
la tela et grosura et nervio et dureza, et la- 
vándolo con el agua, et dale en el corazón de 
la zaragatona; et si vieres que el falcon fincó 
muy enojado, dale las pildoras del acébar pá- 
tigo, segund dijimos en el capitulo xi, que sean 
fechas como las de acébar cecotrí, que es en 
el capitulo XI, et dende adelante guárdate de 
tal yerro. Et si acaesce algunas veces quel fal- 
con por non estar sano non gusta la vianda, et 
remanece con el papo, estonce coge tu falcon, 
et muy sotilmente con los dedos sacágelo del 
papo, ó fázgelo regi1;ar, et dale una garganta- 



^* ^ .^^^^^i^^^^^^^_ m m ,^ _ »_ 'A 



340 BIBLIOTECA VENATORIA. 

da de vino blanco, si lo tovteres, si non sea 
bermejo, et después déjalo a^ ese dia fasta en 
la noche, et entonce dale una media pierna de 
polla con los polvos que fallarás ordenados en 
el capítulo xxxiii, que fabla del falcon que re- 
gita, cuantía de dos garbanzos. 





CAPÍTULO XVII. 



Del falcon que tiene el papo lleno de viento, 



LAS veces acaesce que dan los caza- 
dores á sus aves mas favarraz de lo 
que cumple, et e^ grand peligro, ca 
son los unos falcones mas recios que 
otros. De las purgas que dan á falcones esta es 
muy peligrosa, si non tiene home en ella tien- 
to, et los falcones que son muy recios cuando 
les dan el favarraz no quieren sacudir, et dan- 
lo al papo, et cuando así dan al papo, fínche- 
seles el papo de v¿pnto, et por esta razón hay 
falcones á quien esto acaesce, que traen las 
tripas llenas de viento, et aquel viento recude 
para encima en manera de regüeldo, et des- 
que llega al papo detiénese allí, et puesto quel 
falcon coma et tuella aquel papo non deja de 
fenchir allí viento. Et acaesce á las veces que 
cuanto el falcon mas come tanto se el papo 
mas finche de viento, et los que non saben 

BIB. VENAT. VOL. HI. 1 6 



243 BIBUOTBCA VBKATORlA. 

porqué se face esto mara^llense ende, et por 
ende este será el remedio: cuando vieres que 
tu falcon há esta dolencia, et tiene aquel vien- 
to farás así: toma el palomo 6 paloma vivo, et 
dalle dello, et coma, et tire, et trague todas 
las plumas que levar podiere, et fínchele bien 
el papo desto, et esto le faz tieso cuatro dias, 
et lue^o será el viento fuera, et será el falcon 




CAPÍTULO XVIII. 



Del falcan que tiene plumas viejas. 




oDos los falcones que los cazadores 
han deben ser guardados que nunca 
les den de comer fasta que los caten 
si ficieron la plumada que les die- 
ron, et para esto débelo poner en una alcán- 
dara, et mandar barrer de yuso en manera que 
esté limpio el suelo, que cuando el falcon ficiey 
re la plumada, que otro dia la fallen, et non 
se pueda esconder en ningund lugar. Pero 
guardando esto, que si la plumada non ficiere 
el falcon, non le den de comer, nin sea lanza- 
do á presión nin á señuelo, mas denle por la 
boca metiéndogelas una piedra guija, ó dos 
tan grandes como garbanzos, et si la ficiere 
con la plumada, dale de comer, et si por tanto 
non la quisiere facer, fazle fincar así para otro 
dia sin comer ninguna cosa, et cata si la fará 
en la segunda noche, et si la non feciere, dale 



244 BIBLIOTECA VEMATORU. | 



el tártago sin otra detenencia, et muchos ca- 
zadores son por esta razón en grand culpa, et 
puesto que non les requieren en catarlos las 
plumadas, si las facen ó.non facen, aun peor 
que non dejan de darles de comer sobre las 
plumadas, et desque son dos 6 tres plumadas 
sobre puestas en el buche del falcon, luego el 
falcon es toUido de dolencia mortal, et tiene 
el falcon en el buche ínal condesijo, maguer el 
falcon se sostiene, et non mude el semblante, 
et esto es por cuanto las plumadas non son 
aun podridas, 6 non son llegadas á la tripa por 
dó vá la materia d6l buche á las tripas; et 
cuando las plumadas son podridas et llegadas 
á la tripa sobredicha, luego el falcon non pue- 
de comer toda su vianda como solía, et face 
mal semblante, et ñédele la boca, et estonce, 
cuando esto vieres, cátale el cuerpo, et el lu- 
gar dó anda el buche, et fallarás aquel lugar 
duro, et así puedes conoscer aquella dolencia, 
et el remedio es este: toma la manteca de las 
vacas cruda, et metégela por la boca, et si la 
manteca non fuere fresca, et fuere vieja, que 
uela como aceda, lávala con tantas aguas que 
tire el mal olor que uele, et dale de la mante- 
ca tanto como una nuez, poniéndogela en la 
boca en dos ó tres bocados, et aquel dia non 
coma otra vianda, et luego otro dia le darás el 
tártago bien reforzado con mas granos que los 



mmm 



PfiRO L0PE2 D£ AYALA. 245 

cazadores le suelen dar, et dale de comer ese 
dia una pierna de pollo bien tierna, et otro dia 
toma la miel bien dura, en terrón, et métele 
della por la boca en manera que vaya al bu- 
rche, et sea tanta la cuantía de la miel como la 
nuez^ et desque saliere con ella, que veas que 
non tuelle materia de miel, mas tuelle su ma- 
teria como debe propia, toma un corazón de 
camero, et tírale una piel delgada que tiene, 
et las venas et la grosura et durezas, et tién- 
delo, et tírale los nervios et durezas que tiene 
dentro, et lávalo bien con muchas aguas, et 
desque fuer bien lavado tuércelo de aquella 
agua, et toma el azaragatona, et moja aquella 
cafne en ello, et dá de comer al falcon dello, 
et después bien en la tarde dale de comer de 
una pierna de pollo et verás toller al falcon con 
uñas tolleduras negras, como pez, et en estas 
viandas, la miel et zaragatona et piernas de 
pollo le mantiene fasta que veas que le vá me- 
jor, et esto sea tres dias ó cuatro, et pruébale 
el agua amenudo, et así guarecerá, et en todo 
aquel año fasta que mude guárdalo de darle 
plumadas, ca desque los falcones son así ente- 
cados, facen muy mal sus plumadas en todo 
aquel año fasta que muda. Pero viendo que 
las há mucho menester, dale plumada fecha de 
algodón ó de estopa, porque la non podrá fun- 
dir. Pero cuando el falcon está sano, et le dan 



246 BlBLiaTBCA VENATORIA. 

SUS plumadas, non bá tan buena plumada co- 
mo de plumas, et juntas, 6 de pié de ánade, ó 
de liebre, tiradas las uñas, et quebrantado 
bien, et con las plumas, et bañado en el agua 
tibia. 





CAPITULO XIX. 



Del falcon que tiene finchado el buche. 



UCHOS cazadores tienen et creen que 
las aves non son bien pensadas si 
non son fartas de vianda fasta que 
mas non quieren, et aun algunos que 
les dan de comer dos veces al dia, así que des- 
t.e comer mucho todo el dia fínchale el buche 
et las tripas de materia, et sobrepónese dentro 
en tal ñgura quel falcon non há sabor de co> 
mer, et digo que lo verás toUer las toUeduras 
gruesas, et allí donde há de venir la materia 
negra entre la blanca, vienen unos cagadillas 
que parescen de mures, et el falcon tuelle de 
tarde en tarde, et deste finchamiento debes lo 
purgar por esta guisa. Toma el azúcar cande, 
et métele dello por la boca, et sea quebranta- 
do et menudo, porqve mejor vaya al buche, 
et desque vieres que tuelle del azúcar, siempre 
lo ten al sol fasta que venga á toUer de su ma- 
teria propia como solía, et pruébale el agua 



248 BIBLIOTECA VENATORIA. 

ese dia en ayuno, et beba della cuanto quisie- 
re, et después dale de comer en ese dia del co- 
razón del camero con la zaragatona, de la 
guisa que dijimos en el capitulo xviii, de las 
plumadas viejas, et dende adelante farás nue- 
ve píUoras de acébar cecotil, et el pátigo es 
bueno para el cuerpo, et el otro es bueno para 
la cabeza, et deste acébar pátigo que dicho hé 
le farás las sobredichas nueve pfldoras fechas 
et dadas por la guisa que dicho hé et declara- 
do en el capítulo xi, que fabla del agua ve- 
driada, et en cuanto le dieres estas pildoras et 
purgas al falcon, non le des de comer, salvo 
un miembro de polla al dia, salvo si fuer fal- 
con girifalte ó azor, que debe mas comer e 
tercio, et así menos á las otras aves que son 
menores que estas sobredichas, et dende ade- 
lante te guarda que siempre le des de comer á 
tu ave por regla, et antes sea el comer poco 
qq^ mucho, ca del comer mucho les viene es- 
te mal et otros muchos, et de comer temprado 
nunca les puede venir dapno, et andan sanos. 





CAPÍTULO XX. 



Del fatcon que há lombrices. 



OR mengua de las purgas que non 
son fechas á los falcones cuando les 
cumplen, se engendran las lombri- 
ces en el buche, et que esto sea ver- 
dal, á muchos cazadores acaesció que cuando 
dan el tártago á sus falcones lancen con ello 
las lombrices, porque non eran aun vivas, mas 
eran ya engendradas. Ca si ellas vivas fuesen, 
aquella hora non las mataría el tártago, mas 
mortificarla ia por algunos dias, et de otra gui- 
sa non; et aun digo mas, que este mismo tár- 
tago cuando lo dan los cazadores echan los 
falcones por de yuso la semiente de las* lom- 
brices, et digo semiente, porque son así como 
granos bermejos pequeños de que ellas se en- 
gendran, et desque son engendradas, et vivas, 
el íalcon que las há mésase en el cuero, et en 
las pospiemas, et en el papo. Pero muchas ve- 
ces non facen nin muestran los falcones estas 



250 BIBLIOTECA VBNATORU. 

señales et tienen las lombrices, et tú cata las 
tolleduras siempre á tu falcon á menudo, et si 
las há vivas luego verás algunas dellas ber- 
mejas, como gusanillos, en las tolleduras, et 
si vivas non son non las echan, salvo con la 
premia del tártago, como dicho es, et estas 
lombrices se pagan de vianda gruesa et dulce, 
et por ende se deben curar desta guisa: toma 
el azafrán et mételo dentro en un corazón de 
gallina, et dágelo á comer, et desque enten- 
dieres que será ya desmolido, toma la semien- 
te de la yerva lombriguera, et dágela en otro 
corazón, ó en otra carne de gallina tan grande 
en que la yerva se puede esconder. £t si esto 
non tovieres, toma la leche de las cabras, et 
vuelve con ella el zumo de la raíz del conde- 
so, et en ñn deste libro fallarás qué cosa es el 
condeso, et mételo en una tripa de gallina, et 
métegelo por fuerza; otrosí, le darás las pildoras 
del acébar pátigo de la guisa que dije en el ca- 
pítulo XIX, del ñnchamiento del buche, et que 
deben ser fechas como las pildoras del acébar 
cecotxl, que manda en el capítulo xi, del agua 
vidriada, et podrás preguntar así, porque dice 
este que fizo este libro que las lombrices se 
pagan de cosa dulce, et porque geia manda él 
dar, ca la leche es dulce, et el' azafrán es dul- 
ce, et uele bien, á esto respondo que verdat es, 
mas la razón porqué es esta: cuando las aves 






PERO LÓPEZ DE AVALA. 25 I 

comen estas cosas dulces, fácelas talantosas de 
comer, por tal ñgura que cuando viene otra 
cosa que amarga cómenla deseando aquella 
dulcedumbre que comieran, et estas cosas que 
amargan, cualesquier que así amarguen, cuan- 
to mas amargan tanto mas aina matan las lom- 
brices, ca con el sabor que toman en comer 
aquellas cosas dulces remuóvense» et la yerva 
lombriguera, et las pildoras fallan las movidas, 
et salen mas de ligero, et así dende adelante 
nunca pongas luenga en purgar tu ave en los 
tiempos que le cumple; otrosí, es bueno to- 
mar la leche de las cabras en una cosa limpia, 
et ponía sobre el fuego sin fumo, et desque 
fuere caliente toma las yemas de los huevos, 
et bátelos, et échalos en la leche, et todavía 
tráelo con una cuchara fasta que sea cuajado 
et fecho como ungüento, et duro un poco, et 
tíralo á fuera, et dágelo á comer que non sea 
muy caliente, et otro dia dale la yerva lom- 
briguera, segund dicho es, et después dale las 
pildoras del acébar pátigo, como dejimos. 



í 




CAPITULO XXI. 
Del falam que há fiiandras óftlomeras. 

STAS filandras 6 filomeras de que ago- 
ra fabla este capítulo, es una dolen- 
cia de que pocos falconesguarescen, 
porque la dolencia es muy grave de 
entender, et muchos falcones se pierden dello, 
et porque en punto que ellas son complidas 
tan grandes como han de ser, luego comien- 
zan de comer el cuerpo del falcon, conviene á 
saber los livianos, et después el corazón; et 
luego el falcon es muerto, ca apenas nunca 
falcon dende guaresce. Pero si el cazador qui- 
siere facer lo que dicho hé en los renglones 
postrimeros del capítulo del agua vidriada, 
allí dó dice que debia el cazador reveerse en 
su falcon como la muger en el espejo, podria 
ser que veria en el falcon estas señales que 
dende se siguen. Digo que cuando estas ñlan- 
dras se engendran en el cuerpo del falcon, de- 
bes saber que vá mucho á menudo, con el pico 
á los costados, et alrededor de las ancas, et 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 253 

sacúdese mucho á menudo, et cuando se sacu- 
de aprieta con las manos, et estremécese, et 
debes saber que entonce las engendra, et le 
puedes entonce acorrer así. Toma las pildoras 
de acébar pátigo fechas como las del acébar 
cecotrí, segund dice en el capítulo xi, del agua 
vidriada, que sean nueve pildoras dadas en 
tres dias por la guisa que dicho habemos en 
los otros capítulos, et cuando gelas metieres 
por la boca et vieres que las quier regitar, trá- 
bale del pico que las non regite lo mas que 
podieres, de guisa que finque el olor dellas en 
el buche del falcon, et estas lombrices, ó filan - 
dras, ó filomeras, non hay otro remedio; et los 
falcones pollos están en mayor peligro destas 
filomeras que desque son mudados, et señala- 
damente en la muda al derribar de las tijeras, 
et dende fasta que son desainados, et por tan- 
to precian mas en Francia et en Alemania los 
cazadores los falcones desque son mudados, 
porque están mas seguros desta dolencia. Pe- 
ro oí decir al Vizconde Dilla que es un gran 
señor en el regno de Aragón, et es muy ca- 
zador, et muy sabidor de las curas et dolen- 
cias de las aves, que cosa del mundo que mas 
guarda el falcon de criar filandras, es usar de 
facer beber la sangre de la gallina, et cuando 
tu falcon estoviere sano, úsale, dar á degollar 
algunas veces, siquier tres dias en la semana, 



354 BIBLIOTECA VENATORIA. 

la gallina en el señuelo, como dijimos en las 
reglas del nebí! en el capítulo vui. Et darle las 
pildoras del acébar pitigo, como dicho ha- 
bernos, á tiempos ciertos, señaladamente al 
pedio. 




CAPÍTULO XXII. 



Del fakon que tiene piedra. 




os falcones que á menudo suelen co- 
mer viandas gruesas et malas engen- 
dran piedra, et esta se engendra en 
la tripa por dó el falcon tuelle, et se^ 
ayunta con el sieso. Et es piedra fecha como 
una que traen los alfayates, con que señalan, 
que paresce de yeso blanco, et esta piedra 
cuando así es engendrada, puedes lo entender 
por esta guisa: cuando vieres quel falcon tue- 
lle una vez luego, et luego tuelle en pos della, 
et después desto vá con el pico al overo, et se 
le ensucia, et demás bate á menudo con la bo- 
ca en la lúa, et unta las péñolas del overo con 
suciedades, sabe que entonces há piedra, et 
debes le curar por esta guisa: toma la semien- 
te del perejil, et dágela á comer en la carne de 
la gallina ó en un corazón de gallina, et está 
aparejada la materia, et otro dia métele la miel 
terrón dura por la boca fasta que vaya al vien- 



L 



356 BIBLIOTECA VBNATORU. 

tre cuantía de una nuez en tres ó cuatro peda- 
zos, et desque vieres que la miel face su obra 
por la guisa que ya dije en el capitulo xvín, 
de las plumadas viejas, que la há tollída toda 
el falcon, et toma á toller de la materia que 
suele, entonces dale el corazón del camero con 
la zaragatona, así limpiado por la guisa que 
dije en el dicho capitulo de las plumadas vie- 
jas, et después en otros dias siguientes toma 
la mil sande, et en la £n del libro fallarás que 
yerva es, et muélela, et dale el polvo della en 
la carne; otrosi, la llamada mira solis, que son 
cañamones montesinos, et tiénenlos los buti- 
carios. 

Et si non podieres haber la mili sanda, to- 
ma la yerva que dicen capil veneris, otrosi la 
llaman culantro de pozo, seco et polvo fecho, 
et dágelo desta guisa. Et si vieres que esta 
piedra es tan grande que la non puede lanzar, 
para mientes al falcon, et verás que quiere to- 
ller et non puede, entonce sabe que la tiene en 
lo bajo, et la non puede lanzar, et entonce der- 
riba al falcon, et lávale bien el sieso con agua 
tibia, et apálpale en aquel lugar, etsi gela fa- 
llares prémegela mansamente como cuando 
prime la furonera al furon, et asi gela farás 
salir, et después luego en ese dia le darás la 
miel et el corazón del carnero con la zaraga- 
tona, segund dicho es, et non embargante que 



PBRO LÓPEZ DE ATAtA. 3^7 

otros cazadores dicen que hay otra piedra, non 
lo creas, ca el falcon non há lugar otro en que 
la ei^^dre, et todas las criaturas, que piedra 
engendran, non la engendran, salvo en la ve- 
jiga, et el falcon non há otra vejiga en que la 
engendre, salvo en esta tripa susodicha. 



BIB. VENAT. VOL. 111. 





CAPÍTULO XXIIL 



Dé la fistola que u face en la llaga ddfalcon. 



UCHAS ocasiones acaescen á las aves 
por muchas maneras et desvariadas^ 
así de ferídas de garzas, como de 
grúas, como de árboles por dó los 
falcones entran cuando vuelan, et vienen á gol- 
par, et por otras maneras, et cuando son feri- 
dos et no son curados con diligencia cual de- 
ben, vienen las llagas á fistolarse, et digo que 
esta dolencia siempre se llaga en las coyuntu- 
ras de los huesos et nervios, et si vieres que la 
llaga está ya en que la fistola es sobrepuesta, 
et non se quiere guarescer por melecinas que 
le fagan, entonce á esta dolencia debes acor- 
rer por esta guisa. Toma los ñerros que son 
figurados en el agua vedriada, en su capítulo, 
et caliéntalos bien señaladamente de la parte 
de los botones, et pon los dichos fierros bien 
calientes en aquellos lugares dó está la fistola 
engendrada sotílmente, et si vieres quel lugar 
há menester verga de fierro, que la carne ^tá 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 



259 



Bobeja et non se puede traspasar con los boto- 
nes, toma otros fierros fechos por esta guisa 
que aquí están figurados para cortar la carne 
sobeja que dejimos, desta parte los pon del 
agudo. 




Et unta aquel lugar desque fuer labrado con 
aceite tres dias, et toma una yerva que dicen 
encenzo et faz della polvo bien sotil 6 un po- 
co de cardenillo, et sabe que aquel lugar «^E^á 
la postilla muy gruesa, et desque vieres que 
la postilla es bien madura, tiragela et. lánzale 
aquel polvo cada dia dos veces al dia, segund 
que vieres que la postilla ae quiere moyer, et 
asi sanará. 







CAPÍTULO XXIV. 

D0 la comezón que tiene el falcon en las plumas 
que u las come et se las tira. 




CAESCE á las vegadas quel falcon há 
comezón en los lugares en que ñas- 
cen las péñolas, et esta comezón non 
es engendrada de otra cosa, salvo 
de pujamiento de^sangí^, et esto paresce de 
buena razón que así es, ca cuando los falco- 
nes están en tiempo que derriban las péñolas 
et vienen las nuevas, todo el cuerpo del falcon 
está dolorido et metido en sangre nueva, et por 
fuerza conviene que todas las cosas engendra- 
das que de nuevo meten, non tan solamente de 
las aves, mas de todas las otras criaturas cuan- 
do así meten de nuevo, todas han esta come- 
zón ca cada una destas criaturas conviene que 
se refregué et se rasque en alguna cosa; por 
ende digo que esta comezón que viene ad á 
estos falcones es por la dicha razón, et digo 
questas aves sobredichas conviene que vayan 



PERO L0PB2 DB AVALA. 261 

con el pico á aquel lugar, et cuando aquella 
comezón es avivada, aprieta con el pico en 
aquel lugar fasta que face salir sangre, et den- 
de adelante enciéndese cada dia esta comezón, 
asi que las péñolas del falcon perescen et van 
á mal, et porque cada vez que la sangre se se- 
ca en aquel logar et por las otras péñolas por 
la comezón que allí es, et el enojo que la san- 
gre le faz que se seca este cuajo en las otras pé- 
ñolas, conviene que padescan las otras péño- 
las en que non há comezón, et porque la ave 
non es criatura que haya razón de se poder 
guardar por sí, nin poder haber sangrías, co- 
mo su cuerpo non sea dispuesto por la guisa 
de las otras criaturas susodichas que aquella 
comezón han, conviene catar remedio para 
ello, et digo mas, que si vieren que los falco- 
nes tirasen las péñolas viejas en el tiempo del 
invierno cuando las aves non mudan, diria que 
las razones susodichas non eran convenibles, 
nin razonables, nin verdaderas, mas non facen 
esto sinon al tiempo de la muda, cuando la 
sangre puja et se desnuda el falcon de las plu- 
mas viejas et traye las nuevas, et á esta come- 
zón debemos acorrer en esta guisa. Toma el 
acébar cecotrí et* muélelo, et amásalo con la 
miel, et ponió en aquellas péñolas dó se el fal- 
con come, et úntalas bien sin duelo^ et tráelo 
á menudo en la mano; et así lo podrás gua- 



269 BÍBLÍOtE¿A VENATORIA. 

recer desta dolencia, ca este acébar le fará abor- 
recer que non vaya con el pico á la péñola por 
la su amargura, et la miel póngela porque pe- 
gue con ella en las plumas, et el traerlo en la 
mano es por non le dar vagar que mucho 6. 
menudo lo faga; otros!, por lo requerir que 
est6 siempre untado de aquella melecina en 
las péñolas, et esto le faz cada que vieres que 
aquella melecina se deirite de aquel li^ar, de 
guisa que siempre tenga allí la melecina. 




CAPITULO XXV. 



Del fakon gu¿ se le tira launa. 



RAND bien es al cazador et gran bon- 
dat ser sufrido á su ave, et esto es 
por muchas razones: la primera, por 
quel falcon no le tome miedo del 
rostro; la segunda, porque le non quebrante las 
péñolas, et por muchas otras ocasiones que á 
las veces acaescen por el cazador sañudo, et 
acaesce que hay falcones que son caninos al 
comer, et cuando el cazador quiere desempul- 
gar su ave, con queja que toma sácale la uña, 
et eso mesmo acaesce cuando toma alguna 
presión et lo saca della sin buen tiento, et por 
muchas otras buenas razones contece á las ve- 
ces esta ocasión, et si vletes que la iiña quie- 
re salir del dedo del falcon et está aun traba- 
da en aquel lugar que non es del todo arrin- 
cada, derríbalo luego et córtale la dicha uña 
con unas turquesas fasta que llegues á lo vivo, 
et toma suelda et la sangre del drago et el bo- 



364 BIBUOTBCA VBNATORU. 

lar menique, et el acíbar cecutii, et muélelo 
todo bien, et ¿chale de aquel polvo et ítalela 
uña encima del dedo, et sea envuelta con un 
paño de lino muy delgado, et fuelgue por es- 
pacio de tres ó cuatro dias, et guárdalo que 
non sea lanzado fasta nueve dias, et si la uña 
fuer arrincada del todo, toma los dichos pol- 
vos et cúbrele bien el mazlo, et toma el mas 
delgado cuero de baldrés que fallares, et cúbre- 
le el mazlo con él, et cosegelo alU fasta enci- 
ma de la cabeza del dedo, de guisa que se le 
non desate, et de seis dias adelante non dejes 
de ir á cazar con él; et guárdalo al desempul- 
gar non le fagas enojo en guisa que non de- 
suelde lo que está soldado; otrosí, hay que ge- 
lo cubren en lugar de baldrés con la pelecilla 
de una piel de una ave, et pégase mejor. 





CAPITULO XXVI. 



Del /alcon que há clavos, en los pies. 




ON emt3árganse que todos los falco- 
nes han á las vegadas clavos en los 
pies, pero los girifaltes son los falco- 
nes de cuantos don que mas han esta 
dolencia, et son mas naturales della; ca son 
de su complision muy calientes et muy pesa- 
dos et cargados, et por ende han esta dolen- 
cia de los clavos, et fínchanseles los pies mas 
que á otros falcones de cualquier otro pluma- 
je. Pero los falcones alfaneques son eso mis- 
mo muy naturales desta dolencia, et son de su 
natura calientes, et cuando el falcon há esta 
dolencia, há dolor en los pies et deja mucho 
de facer de lo que debe por el gran dolor que 
há, et conviene á esto de poner el mejor re- 
medio que pediere ser, ca há de ser fecha en 
esta dolencia la cura muy sotil, ca el logar on- 
de viene, que es en los pies, es logar nervioso 
et pobre de gobierno, et es lugar peligroso, 



266 BIBLKyrSCA VBNATORU. 

« 

porque todo el cuerpo se sostiene sobre los 
pies. Et estos clavos por descendimiento de 
escalentamiento fácense en las suelas de los 
dichos pies postillas tan grandes como cabe- 
zas de clavos pequeños, et por esto son llama- 
dos clavos, et luego que estas postillas allí son 
en los pies, son finchados los pies, et cuando 
vieres que los pies son finchados, toma las tur- 
quesas del menester de los falcones, et córtale 
todas las uñas, de guisa que todas lancen san- 
gre, et toma la trementina et jabón francés, et 
ceniza de sarmientos, et la trementina será lo 
demás, et el jabón tanto como la meitad de la 
trementina, et la cenisa (>) tanto como la meitad 
del jabón, et sea bien cernida, et échalo todo 
en una olla pequeña nueva, et fazlo fervir bien 
sobre brasas, et mécelo siempre con un palo 
de guisa que todo sea bien mezclado, et des- 
que vieres que es bien cocido, arriédralo á fue- 
ra, de guisa que se non queme, et déjalo es- 
friar de todo punto, et face como ungüento et 
recio como betumen, et toma una paleta recia 
de fierro ó de latón, et toma de aquella mele- 
cina, et ponía sobre un cuero de baldrés del- 
gado, fecho por esta guisa. 



(i) a propósito de la variedad conque aquí se escribe cenita y 
cmisa, notaremos que seguimos en un todo esa gran variedad 
«oo4«e «1 autor eteribt anas mismas palabras. 



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mmmmmmmmmm 



PERO LÓPEZ DB AVALA. 



267 




£t entre estos cuatro ramales que tiene sea 
puesto en aquel espacio el un dedo del falcon, 
et así los otros dedos entre dos ramales cada 
uno, et la melecina susodicha sea puesta del- 
gada en el espacio en medio del cuero entre 
los cuatro ramales, et los ramales sean luen- 
gos, et sean ligados por sí por esta guisa. To- 
ma los ramales delanteros et lígalos tras el 
zanco, et los ramales zagueros delante contra 
la planta del pié, en crus, et déjalo estar así 
tres dias, et á los tres dias tírale aquel cuero 
sobredicho. Et para mientes si vieres que cre- 
ce á derredor aquella postilla como •sostra de 
bestia, atiéntalos si quisieren salir de raiz, et 
si vieres que se detiene et non se quiere arrin- 
cár, ponlé la dicha melecina otros tres dias 



268 BIBLIOTBCA VENATORU. 

fresca, et al cabo de los tres días saldrán los 
clavos, et desque fueren salidos, si vieres que 
finca dentro en aquella cueva donde salió el 
clavo alguna carne podrida, lánzale del carde- 
nillo molido, et ponle la sobredicha meledna 
otros tres dias sobre el cardenillo ligada por la 
guisa que dicha es. Et sea cada dia aquel un- 
güento con la sobredicha nielecina tirado et 
limpio, et puesto en aquel pié del falcon, et 
después que fueren los clavos fuera, por alim- 
piar la materia que ñciere la llaga que allí se 
fizo, et desque vieres que aquella cueva es lle- 
na de carne nueva, pónle diaquillon que tienen 
los cerujianos, por la guisa de susodicha en 
otro á tal cuero, como el que de suso dej irnos, 
£t desque vieres que es bien curado, toma el 
aciche et la casca de la encina et escoria et zu - 
maque, tanto de lo uno como de lo otro, et 
muélelo bien cada uno sobre sí, et desque fuer 
bien molido, aceruelo bien, et échalo todo en 
una olla pequeña nueva, et fínchela de vina- 
gre lo más fuerte que podieres fsdlar, et fazlo 
todo fervir bien, meciéndolo todavía, et des- 
que fuer cocido tíralo á fuera; et cuando fuere 
tibio, toma un paño de lino tan grande en que 
quepan los pies del falcon, et mójalo en aquel 
caldo, et pon el paño doblado de cuatro do- 
bles encima de una piedra redonda como al- 
cándara, en que se pueda bien tener, ó en la 



m^^mim^m^mmmmmmmmmmmmmmf'mm 



PERO LÓPEZ im AYALA. 269 

vara dó suele estar, porque si la piedra esto- 
viere baja, non sosiega tan bien el falcon, et 
de si pon el falcon encima, de guisa que tenga 
los pies encima de aquel paño, et esto sea por 
espacio de medio dia, et esto lo farás cada dia 
fasta que veas quel cuero es bien tiesto en los 
pies del falcon. £t dende adelante lo trae en 
la buena lúa muelle et blanda de cuero et non 
de paño, porque es caliente, et sea de cuero 
blando, et algund poco gruesa, porque la ca- 
lentura de la mano non pase á los pies del fal- 
con, et guarda que cuando feciere sol, si sin- 
tieres que se le escalientan los pies, luego lo 
pon en una piedra fría, et la lúa só los pies, 
ansí esté en la alcándara, et en esta cura lo 
mantiene fasta que sea sano. 





CAPÍTULO XXVII. 



Del falcon que se le finchan los pies 6 le arden. 




CAESCB á los falcones que se les fin- 
chan los pies et leuden por desva- 
riadas razones:' la una por las malas 
pihuelas, et apretadas etde mal cue- 
ro; et demás si el falcon es quejoso, et esto es 
por mengua del señor del falcon, ó del su fal- 
conero, si el señor gelo deja en su guarda, así 
como del rey 6 de grandes señores que tienen 
carga de curar et de requerir sus aves; et si el 
falcon por esta razón de las pihuelas tiene los 
pies finchados, tíragelas et ponle unas pihue- 
las de lienzo, et tájale las uñas fasta que san- 
gre dellas salga, et toma la grosura de la gar* 
za, et el albayalde blanco que ponen las mu- 
jeres, amasado todo en uno, et úntale los pies 
dos ó tres veces al dia, et así guarescerá. Otra 
hinchazón viene á los pies d^l falcon en mane- 



PERO LOPBZ DE AVALA. 27I 

ra de gota, et cuando vieres que al tu falcon 
finchan los pies, et non lo há de las malas pi- 
huelas, fazle cortar las uñas todas á raíz del 
mazlo, de guisa que salga sangre de todas 
ellas, et de sí toma un ungüento que llaman 
dialtea que tienen los cerujianos, et úntale con 
ello los pies dos ó tres veces al dia, et fazle 
buenas pihuelas de lienzo, segund dicho es. Et 
si vieres que por encima desta fínchazon se 
levantan unos torondos tan grandes como gar- 
banzos, non Qiires dellos, ca ellos se tomarán 
en piedras, et veman fuera á su término, por- 
que las podrás sacar con una lanceta, et estos 
non le empescen al falcon fasta su término, 
faciéndole estas unturas de la dialtea. Et si 
vieres que esta finchazon non ablanda con es- 
tas cosas susodichas, et cada vez finchan mas 
los pies del falcon, et se paran como lucios, 
toma los fierros figurados en el capítulo xi, 
que fabla del agua vidriada, et mételos en el 
fuego de parte de los botones, et desque fue- 
ren bien calientes dale entre los dedos cada 
sendos botones, et sea el botón tan grueso co-_ 
mo un grano de pimienta, et úntagelos fasta 
nueve dias con aceite tibio, et dende adelante 
úntagelos con un ungüento que llaman cetri- 
no 6 amarillo, que tienen los cerujanos, et lue- 
go será sano. Et si vieres que non le finchan 
los pies, mas que le arden, córtale las uñas de 



373 BIBUOTECA mNATCHtU. 

los pies como dicho es, fasta que le sa^ bien 
de la sangre, et úntale los pies con el meollo 
de la cairellada del tocino añejo cada día, 6 
con la enjundia de la garza et el albayalde 
amasado en uno, é luego guarecerá. 





CAPÍTULO XXVIII. 



Del falcon qtu se le quiebra la pierna. 



OR muchas guisas vienen á los falcó- 
la nes grandes ocasiones, que ningund 
home non lo podría creer si cazador 
non fuese que lo hobiere fecho é vis- 
to, et lo oyese decir que un falcon mate de un 
golpe una garza 6 una liebre 6 lavanco; pero 
esto acaesce cada dia, matar un falcon una 
liebre de un golpe, de guisa que luego queda 
muerta sin otro can, et eso mismo á la garza 
muchos cazadores la veen matar de un golpe, 
quebrantándole el pescuezo. Et eso mismo 
muchas veces el falcon volando en la ribera 
cuando vuela bajo encuentra et líjase, quebran- 
tándose ala 6 pierna; ó por venir golpar en se- 
co á pequeñas aves, así como á cercetas, et 
por tales valentías et ocasiones como estas et 
golpes que los falcones así ponen en aquellas 
presiones, acaésceles que ellos mismos se quie- 
bran las piernas por las cujas et por los zan- 

BIB. VENAT. VOL. III. l8 



274 BIBLIOTECA VENATORIA. 

N. 

COS. £t cuando esto acaesce, débeslos acorrer 
por esta guisa. Toma endenso et almástica et 
sangre de drago et piedra sanguínea, tanto uno 
como otro, et muele bien cada uno sobre sí, 
et ciérnelo et mézclalo con un poco de fariña 
de trigo bien cernida, que non sea mas que 
la cuarta parte de los polvos, et toma la clara 
del huevo, et bátela mucho fasta que le tires 
toda espuma, et de sí toma los polvos sobre- 
dichos mezclados con la fariña, et amásalos 
con la clara del huevo, et derriba el falcon, et 
si la pierna fuer quebrada por la cuja, trasqul-* 
lale las plumas con unas tijeras muy agudas, 
et toma de las cañas del carrizo, et faz dellas 
sus cañuelas bien fechas que puedan tomar 
bien la pierna; et cata que en la llaga non fin- 
que pluma alguna escondida, et úntale bien la 
pierna con aquel ungüento, et póngelo en ma- 
nera de emplasto, et cúbregelo encima de es- 
topas de seda bien blandas et sin nudos, et 
después otra tela de emplasto sobre las esto- 
pas, et después las cañuelas sobre el emplas- 
to, et sean puestas en compás una de otra en 
derredor de la pierna. Toma un paño luengo 
de lino tan ancho como fueren las cañas, et 
envuélvelo muchas veces por encima de las ca- 
ñas, et aprétalo por la guisa que vieres que 
cumple, et desque fuere así ligado, cose el pa- 
ño con buen filo de guisa que se non desate, 



PERO LOPKZ DE AVALA. 275 

^ esto fecho dale de comer de la suelda en un 
corazón de gallina, tanto de la suelda como un 
grano de garbanzo. £t si lo non quisiere co- 
mer, métegelo por la boca. £t la suelda se fa- 
ce de aquesta guisa, et es muy noble et pre- 
ciosa para todas las quel^antaduras dentro del 
cuerpo: toma la momia que tienen los botica- 
ríos, et la pez et la zaragatona et la semiente 
de la yerva menudilla que llaman suelda me- 
nor, et semiente de mestuerzo et suelda raca, 
et de la momia sea la mayor parte, et de suel- 
da menudilla U, cuarta parte, et de la semien- 
te del mastuerzo la ochava parte, et de la za- 
ragatona toma la cuarta parte, et de suelda 
raca ochava parte, todo esto <á respeto de la 
momia. Et todas estas cosas sean molidas et 
cernidas por su cabo, et después sean mez- 
cladas et vueltas en uno, et faz un saquete 
pequeño de baldrés, et mete dentro aquellos 
polvos, et si feciere sol seco pon aquel sa- 
quete al sol et caliéntalo bien con las manos, et 
si non feciere sol, mételo en tu seno á cerca 
de la carne. Esto se entiende que se faz por 
virtud de los polvos que se hayan de mezclar 
et ayuntar unos con otros, et debedes todos 
aquellos que los falcones amades esta suelda 
siempre traer con vusco, ca es muy noble, et 
desque el falcon hobiere comido de esta suel- 
da, ponió en una tabla ancha et llana como 



rjS BIBLIOTECA VBNATORU. 

mesa, et su paja de yuso, en que se pueda 
echar sí quision, et debe estar alli veintiún 
días, et en estos sobredichos dias le darás la 
dicha suelda de tres en tres dias en el corazón 
de una gallina, cuantía de un garbanzo. Et en 
estos sobredichos dias non coma sinon buena 
vianda, ad como pollas et gallinas, ó palomi- 
nos 6 tórtolas, et sea la vianda que le dieres 
picada en una tabla, de guisa que non ponga 
fuerza para estribar sobre la pierna; et á cabo 
de veintiún dias descósele aquella atadura, et 
dale de comer en la mano fast^ que veas que 
es bien esforzado, et de dia ponle en el alcán- 
dara, et de noche tómalo á la tabU dó prime- 
ro estaba, et asf est£ en este gobernamiento 
fasta que veas que es bien esforzado, et así 
guarecerá; et si la pierna es quebrada por el 
zanco, desta guisa que dicha hé en este capi- 
tulo curarás del, salvo que le debes tirar la pi- 
huela et el cascabel 




CAPITULO XXIX. 



Del falcon que se le quiebra el ala. 




EGUND dicho hé en el capítulo antes 
de este en razón de las ocasiones por- 
qué guisa vienen á las aves, et así 
digo que eso mismo contece á las ve- 
ces que algunos falcones toman algunas raleas; 
así como garzotas et martinetes ó garzas, que 
son raleas que van á la tira, et á otras raleas 
que los falcones fallan en su cabo cuando an- 
dan alongados de los falconeros, así como cor- 
nejas et dorales et otras, et tómalas entre puer- 
cos et buyes et otras bestias; et acaesce que 
las sobredichas bestias cuando veen el falcon 
en su cabo sin home vienen á él et fíérenlo, et 
líjanlo estando envuelto con su ralea que há 
tomado, así que le quebrantan á las veces la 
pierna 6 el ala. Et cuando tal ocasión acaesce 
al falcon debedes curar del por esta guisa: si 



278 BIBLIOTECA VENATORIA. 

acaesciere que se le quiebra el ala, trasquílale 
aquel logar de dentro et de fuera con unas ti- 
jeras muy agudas, et non gelas arranques, et 
después eguálale bien las plumas del ala que- 
brada, et ponle el emplasto de que suso dicho 
hé en el capítulo que fabla de la pierna que- 
brada, et por aquella misma guisa, et cañue- 
las; mas á la atadura farás por esta guisa: to- 
ma un paño de lino delgado que haya seido la- 
vado porque sea mas blanco, et sea tan ancho 
como las cañas del ala, et sea luengo, et átalo 
bien, et cose después el atadura muy bien con 
el filo, et desque fuer bien cosido, toma otra 
vez el aguja, et un filo, et cose el ala, et ciér* 
ragela como cuando el falcon esta sano, et llé^ 
gagela bien al cuerpo, et cósele todos los cu- 
chillos pasándc^elos todos con una aguja cua- 
drada por los cañones con un ñlo que se le non 
pueda arredrar, et toma un paño de lino, en 
envuélvele en 61 toda el ala así cerrada et co- 
sida et cogida, como dicho hé, et cose aquel 
paño de lino como viene cosido el falcon cuan- 
do lo traen de Flandes, que traye de la meitad 
del ala ayuso contra las puntas de las péñolas 
envuelto con un paño de lino; et face en el so- 
bredicho paño de lino dos ramales, et un ra- 
mal vaya por detrás del ala sana contra la co- 
la, et el otro ramal contra la cabeza, et a3rún^ 
tense amos los ramales só la ala sana, et sean 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 279 

bien cosidos allí, et vayan por el pecho, et có- 
sase en el paño que fuere envuelto con el cob- 
dilló del ala. £t estos ramales sean cosidos 
amos sobre las cuestas fasta el hombro del ala 
sana, et por el pecho fasta el ala llagada, de 
guisa que se non puede el atadura desatar, ca 
bien vos digo que esta obra et atadura debe 
ser fecha muy firme, et llama falconeros de 
buen tiento que te ayuden á facer esta obra, 
et á un cerujano, porque ese tiene buen tiento 
en saber las ataduras, et poner el emplasto, et 
darle has de tres en tres dias de la suelda que 
dije en el capitulo de la pierna quebrada, et el 
falcon que asi fuere atado et cosido, debe ya- 
cer un dia todo encamisado, et esto es porque 
se seque el emplasto. £t desque vieres que el 
emplasto es apretado et seco, desencamisa el 
falcon, et ponió en una tabla ó mesa llana, en 
que se eche, et esté como él quisiere, et átalo 
por la lonja, que non se parta de alli, et no lo 
descosas fasta veinte et un dias. £t en el co- 
mer et en los otros regimientos gobiérnalo se- 
gund dejimos en el capitulo de la pierna que- 
brada, et conviene et es forzado que fuelgue 
fasta que venga la muda, et cobre péñolas, ca 
non há con que volar, et aunque las toviese 
debe folgar fasta la muda pasada. £t non dub- 
des que si buena diligencia hobier en lo curar, 
que guarescerá, et yo vi un falcon baharí sar- 



/ 



38o BIBLIOTECA VENATORIA. 

do al rey Don Pedro, que traya Ruy Gonzá- 
lez de lliescas, comendador de Santiago, üu 
falconero, que se le quebró el ala cayendo con 
una gnui. et después fué sano della, et vile 
después matar muchas grúas con tan grand 
aventaja como de primero las mataba. 




CAPÍTULO XXX. 



Del fakoH que se le quiebra el ojo. 




BGUND hé dicho en otros capítulos 
antes deste, muchas ocasiones acaes- 
cen á los falcones, et acaesce cuan- 
do los falcones son echados á garza 
et á otras presiones que los falcones usan ma- 
tar, señaladamente los falcones garceros cuan- 
do andan con la garza, ó la traen á tierra, Aé- 
reles la garza con el pico en el ojo et quiébra- 
gelo, et si el íalcon es perdiguero, ó lebrero, 
andando con la liebre, ó con la perdiz, topa 
en algund palo, ó espina, de guisa que se le 
quiebra el ojo, et aquesta ocasión debedes 
acorrer por esta guisa: toma una yerva que lla- 
man pimpineUa, et otros la llaman vursa pas- 
toris, et otros la llaman yerva golondrina, et 
nace cabe las paredes, et tiene una como bol** 
silla en lo alto, asi fecha como esta ( i ) ; et mája- 
la, et toma el zumo della bien colado, ettoma 



(I) Véaae el gnlMulo en la pfcginft siguiente. 



BIBUOTBCJl VBNATOSU. 



la tercia parte de miel et coral blanco molido 
et cernido, et tomaiis aquel polvo raezcUdo 
con «1 zumo de la yerva et con la miel, et der- 



ribarás el falcon, et t(»na una péñola hueca, 
que se fincha de aquella melecina, et después 
con la boca soplando échale aquella melecina 
que dicha es, et lánzale del en el ojo llagado, 
que le caya dentro, et échala con una péüola 
de gallina, en guisa que le cjiya en el ojo, et 
ten el falcon derribado fasta que veas que to- 
do el zumo es consumido, et ponle luego el 
capirote de guisa que lo non pueda sacodir de 
la cabeza, et esté por tal guisa guardado el 
falcon que se non rasque nin pueda ll^rsr con 
la mano al capirote nín al ojo, et sea puesto 



t>BRO LOPB2 DB ÁYALA. 283 

en una cámara esciira, et debes saber que si la 
yema del ojo non fuere ferida, quel fálcon co- 
brará toda su vista, non embargante que cuan- 
do la ferida es dada, que todo el ojo es vacío 
segund paresce, tan fermoso toma el ojo des- 
pués como si nunca fuera ferído, et si la lum* 
bre del ojo fuere ferida, nunca cobrará la vis- 
ta, mas cobrará la fermosura; así que pocos 
homes conoscan si el falcon es oiego del ojo ó 
non. £t esta melecina debes facer dos veces 
al dia fasta que veas quel ojo es tomado en «u 
fermosura, et si le fincare nube 6 paño, échale 
el polvo del coral blanco bien cernido, et asi 
guarecerá. 






CAPITULO XXXL 



Delfalam que há trópigo ó fincharon m el vimtn* 



An una dolencia los falcones que es 
llan>ada trópigo, et esta dolencia se 
engendra en el vientre del falcon. 
Desta dolencia señaladamente son 
naturales mucho los girifaltes, que son aves 
muy pesadas et muy afogadizas et antojadizas 
et quejosas por natura. £t señaladamente 
cuando dejan á cualquier falcon en el alean* 
dará, et se debate mucho, ó en la muda, que 
non es bien guardada, et el falcon se espanta 
et se debate; et con grand queja acaesce á las 
veces que se corrompen en el cuerpo por tal 
guisa, que se los face en el vientre una vejiga, 
et fíncheseles de agua, et es aquella agua de 
aquella vejiga, et está metida en el buche et 
los fígados et las tripas, et esta agua que digo 
que allí está escaliéntase por tal guisa quel 
buche et las tripas et el ffgado cuece por tal 
guisa et por tal ñgura, quel falcon viene á la 



PERO LÓPEZ DE AYALX» 285 

muerte, et tú debes conoscer esta dolencia 
por esta guisa: sabe que cuando el falcon há 
esta dolencia, que deseca, et non deja por eso 
de comer, et fínchasele el vientre por tal gui- 
sa, que paresce que trae un grand huevo; et 
tiene las cujas de las piernas como gastadas 
et secas, et non puede volar, et cuando tuelle 
face malas toUeduras et desvariadas et feas. 
Esta dolencia es mortal, pero debes curar de- 
lia, et non desamparar el tu falcon, et el re- 
medio para esta dolencia es este: derriba el 
falcon que esta dolencia hobiere, et envuélve- 
lo bien atados los pies con la lonja, et échalo 
de cuesta, et trasquílale todo el vientre non le 
llegando al pecho, con unas tijeras muy agu- 
das, et desque fuere trasquilado toma una lan- 
ceta muy aguda, et fiéndele el vientre á luen- 
go, et cata que tajes el cuero et non llegues á 
las tripas, et comiénzalo en el pico del pecho 
dó se acaba el overo, et la abertura sea tan 
grande que haya tres puntos, et entre punto 
et punto haya espacio de un medio dedo, et 
desque fuer fendido vuelve el falcon el vientre 
ayuso, et los costados arriba, et saldrá aquella 
agua del. £t desque vieies que aquella agua 
es fuera, vuelve el vientre del falcon arriba, et 
cóselo, et dale aquellos tres puntos, et llama 
cerujano que lo faga, porque há buen tiento 
6t tiene uso dello, et mata una gallina et écha^ 



386 BIBLIOTECA VBNATQUA. 

le la sangre della por encima de la costura. Et 
la razón porque se face esto de la sangre, es 
esta: porque conviene que el lugar dé bá de 
haber suelda de fuera haya sangre; poique la 
suelda pegue mejor, et porque aqu^ logar non 
es tal que faga sangre de suyo, por ende es 
menester ponerle aquella sangre de la gallina. 
Et desque aquella sangre de la gidlina fueiB 
puesta sobre aquellos puntos de la costura, 
échale la suelda por encima de la sangre, et 
esta suelda sea fecha por la guisa que dije en 
el capítulo XXV, que fabla de cuando el falcon 
pierde la uña, et después toma la otra sueliki 
preciosa que dije que era buena para el cuer- 
po en el capítulo xxviii, del falcon que se le 
quiebra la pierna, et dale della un grano tan 
grande como un garbanzo en un corazón de 
gallina, por la guisa que de suso dicho hé, et 
si lo non quiere comer, mét^^elo por la boca, 
et todo este dia yaga el falcon envuelto en un 
paño de lino, encamisado sobre un cabezal, el 
vientre ayuso, et á la noche dale de comer me- 
dia pierna de gallina picada, que sea tirado 
della el escudete et lo duro, antes que lo des- 
camises, et si lo non quisiere comer, métegelo 
por fuerza^ et en los nueve dias le dá de co- 
mer de la suelda en un coraron de gallina, 
cuantía de un garbanzo á los tres dias, en ma- 
nera ^úe coítta de una suelda tuesá csatro té» 



PERO LÓPEZ DE AVALA* ¿87 

ees. £t esto todo fecho, desenvuélvelo de aquel 
paño, et ponió en una buena alcándara et un 
paño de lana de color envuelto en derredor de 
la alcándara, et si non quisiere estar seguro en 
el alcándara, ponle en una tabla llana, et pon 
un paño de lana blanco encima de la tabla pe^ 
gado con clavos, porque esté caliente, et la 
casa sea bien caliente sin viento et sin fumo, 
et toma otro dia el alosna, que es enoenso 
amargo, et cuécelo en vino blanco en una olla 
pequeña, et lávale bien cada dia en aquella 
agua, et dale de la suelda que dice en el capí* 
tulo xxviii de tres en tres dias á comer, et non 
lo saques fuera de casa fasta los nueve dias, 
nin le des vianda que hobier á comer, salvo 
picada et caliente et buena, et dende adelante 
cómala entera por su pico, et non le des plu- 
mas* £t sabe que si este acorro fuere fecho á 
está dolencia, antes quel fígado et el buétago 
sea escalfado, luego el falcon será sano, mas 
si el falcon tovier ya el fígado et el buétago es- 
calfado está en dubda si guarecerá ó non, et 
por tanto es menester de ser el cazador avisa- 
do en veer su falcon si adolesce segund las se- 
ñales de las dolencias, et acorrer aina á tu fal- 
con antes que la dolencia sea vieja, et non 
'aprovechen las melecinas. Esta finchazon que 
es entré el cuero et la carne, de que este capí- 
tulo fabla, acaesce así: que cuando algunos 



288 BIBUOTECA VENATORIA. 

falcones son lanzados aquellas presiones que ¿ 
menudo suden ser lanzados, como á liebre, ó á 
grúa, 6 á perdiz, algund can traba del fiUcon, et 
rómpele el cuero, ó puede ser que en la caida 
que cae con la garza ó con la grúa rómpese el 
cuero, ó tnen puede ser que la garza ó la grúa 
lo fiera, a^ que por aquel lugar que es a^ ro- 
to el cuero finchase todo el falcon ó parte del 
de viento, 6 paresoe muy feo, et aqud que es- 
to non vio parésoele cosa estrana, et espánta- 
se dello, et esto es una cosa muy ligera de cu- 
rar, et cúrase así: si vieres que non tiene otra 
llaga, salvo aquel cuero tiene así finchado et 
levantado, toma una lanceta muy aguda, et 
rómpele aquellos lugares dó el viento ad está, 
et lu^o saldrá todo el viento, et toma el alos- 
na, que es endenso amargo, con el vino blan- 
co, et cuécelo en uno, et caldéale bien aque- 
llos lugares que vieres que tiene la finchazon, 
et tenlo en lugar caliente etsin viento, et lue- 
go será sano, et caldéagelo así algunos días 
fasta que veas que se tira un color malo de 
que el cuero está así señalado. 





CAPÍTULO XXXII. 



D0I falcan que regita et tiene el papo et tripas 

frias. 




OR muchas cosas entra la frialdad en 
el papo del falcon et en el buche et 
en las tripas, lo uno por el tiempo 
frió et de grand invierno, et non co- 
mer el falcon, et dormir ayuno, lo cual debe 
guardar todo cazador que el su falcon duerma 
siempre con alguna cosa en el papo, ó vianda, 
6 plumas; otrosí, se resfria el falcon por co- 
mer mala vianda et fria, señaladamente en el 
invierno; otrosí, por andar con él á cazar en 
tiempo lluvioso, et venir el falcon mojado, et 
non ser enjuto al sol ó al fuego sin fumo et de 
lejos, ca si el falcon viene muy mojado et non 
há sol para se enjugar, faz traer á la cámara 
de la brasa sin fumo, et dándole á tirar et roer 
cerca del aire del fuego se irá enjugando, et des- 
pués ponió en buena casa caliente et que tenga 

BIB. VENAT. VOL. III. I9 



-TgO BIBLIOTECA VENATORIA. 

toda la noche candela ardiendo, poique piense 
de sí, et otro dia non le fagas volar por presión 
fasta que se enjugue al soL £t por cada una 
destas cosas que dicho habernos viene al falcon 
grand enfermedat, de que el falcon perece muy 
aina si non es acorrido, et es muy malo de gua- 
rescer, ca todo se resfría et desordénasele todo 
el cuerpo, et debes conoscer esta dolencia por 
esta guisa; cuando el falcon regita á menudo, 
et non logra cosa que toma, pero que há fam- 
bre, et tiene buen semblante fasta que fallece 
de la carne, et entonce entristece, et guárdate 
que antes que asi entristezca , que le acorráis, 
ca si le non acorres luego que comienza á re- 
gitar, cuando después le quisieres acorrer non 
le prestará, et la razón porqué es esta: porque 
el buche está ya encogido et el papo, et non 
quiere recibir cosa en sí nin vianda alguna, 
por ende te digo que le acorras antes cedo que 
tarde, et debes le acorrer por esta guisa: toma 
los palominos nuevos et yeguados, et si palo- 
minos non podieres haber, toma palomas co- 
mo quier que palominos habrás de palomas, 
6 de las que crian en casas domesticadas, et 
afógalos de guisa que se les cuaje la sangre 
dentro en ellos, ó la destilla de guisa que la 
sangre paya limpia en una escudilla, et luego 
como aquella sangre se cuajare, dágela al fal- 
con á comer, et si vieres que lo lograre, dáj^e- 



to así tres veces en el dia, así fresco cuajado, 
et non coma otra vianda. El luego otro dia 
mata un palomino, et dale la sangre )>or la 
guisa ^ue dicha es cuajada, et dale una tetilla 
de p^l'ói¿iinó,'sin pluma et sin hueso, et dende 
adelante dale buenas viandas poco á jpoco, et 
á menudo gallina, ó palomino, ó tórtola, ó 
cerceta, ó negreta, lo mejor que pedieres, et 
si vieres que las dichas cosas non quiere lo- 
grar et las regita, faz estos polvos que aquí 
dice, que son muy buenos, et todo cazador los 
debe siempre traer consigo. Toma la nuez de 
India, la liuez moscada, et la mirra, et los cla- 
vos de girofre, et canela, et flor de canela, et 
macis, et alAiástica, et encienso, et azúcar 
blanco, et pis^ et muele cada cosa destas so- 
bre sí, et desque fuer bien molida et mezclado 
todo en uno, el azúcar blanco sea ló postri- 
mero, et sean de todas estas cosas tanto de lo 
uno como de lo otro por p^so, et toína destos 
polvos, et dale de comer en un corazón de ga- 
llina, et sea dada tanta cuantía al falcon como 
dos granos de garbanzos, et cada dia rociale 
el rostro et la cabeza con buen vino blanco, et 
fártaie de sol, et en cuanto así fuere doliente, 
non le pruebes el agua, salvo desque vieres 
que es ya bien esfor2a.do. Et guárdate que to- 
do este tiempo non le fagas prueba ninguna 
que sea, salvo gobérnalo por la guisa susodi- 



392 BIBLIOTECA VENATORIA. 

cha, et á cabo de diez y ocho días dale una 
áiiüSi de cabra caliente, ó de carne de la pos- 
pierna de una liebre que sea caliente, et esto 
seri por remondar las tnpas et el buche de la 
bomira de la sangre de los palominos qoe co- 
mió, et así guarescerá. 



nMPv 




CAPITULO XXXIII. 



De los /aleones que san feriaos de aves. 




ERMóSA maravilla es, et otrosí grand 
bondat que un ave tan pequeña como 
es un falcon trabe de ima crua, que 
es ave tan grande et tan brava, que 
cuando un home la toma en un lazo non osa 
llegar á ella, temiéndose del golpe que della re- 
cela haber, et pues el falcon es loado por tomar 
una tal ave, mucho mayor loor debe haber el 
cazador que por su sotil arte pone al falcon en 
se atrever á ello, et haber tan esforzado el co- 
razón. Ca el falcon desque nasció nunca tomó 
si non pequeñas presiones, así como palomas 
et cornejas et ána4es et cercetas et otras tales 
aves semejantes, et el cazador fácele dejar 
aquellas presiones, et cobdiciar otras aves muy 
grandes, como grúas et garzas et ánsares bra- 
vas, cisnes, avutardas et otras que son fuera de 
naturaleza, ca nunca le vio home á falcon bra- 
vo matar tales presiones. Et por matar tan 



nsarrs-ss^w 



094 QIJIUOTECA VSNATQHU. 

grandes presiones acaéscenles grandes ocasio- 
nes de fendas que les dan aquellas presiones, 
así como la garza cuando ñere con el pico, et la 
grúa con la uña del pié lanzándole coz, et así 
de muchas maneras son ferídos los falcones. 
£t cuando tu falcon vieres ferído acorrerle has 
desta guisa: toma unas tijeras muy agudas et 
trasquflaiie aquel lugair. dó tie^e la fwdai et si 
la ferida es luenga que puedan hi ser dados 
puntos, toma una aguja de pelligero muy so- 
til, et un ñlo de sirgo retorcido, et c^^^^^gol^ 
et sea cosida la carne et el cuero todo en uno, 
et los puntos que en la dicha ferida fueren da^ 
dos, cada punto sea cosido sobre si, et lig^4o 
sobre sí, et toma la suelda que dije euel capí- 
tulo XXV, cuando se le tira la uña al falcon, et 
lánzale ^della encima de la ferida sobre los 
puntos, et otro dia toma el alosna, que es el 
encienso amargo, et cuécelo en una oUa pe- 
queña nueva con el vino blanco, et lávale 
aquesta ferida fasta que veas el cuero que es 
verde, que es tornado al color de cuando es- 
taba sano, et con una péñola de gallina muy 
sotílmente le cata aquella ferida, et si la feri- 
da entrare en tondo dentro al cuerpo, rómpe- 
le el cuero á lo luengo, de guisa que le non 
rompas la carne, et esto le debes facer, porque 
cuando la ferida del falcon vá fond^ non se 
puede purgar del lijo, otrosí, las péñola^ mé- 



PBRO LOPB2 DB AYALA'. 295 

ténsele dentro, et el mal que há de salir mé*- 
tesele, et tómasele adentro, et esta rompedu- 
ra que se así há de romper non sea cosida, mas 
sea lavada con el vino et con el alosna, por la 
guisa que dicho hé, et si non fuere fonda non 
cures della, salvo que le lan ees la suelda que 
está ordenada en el capítulo xxv, et lávala con 
el vino et con el alosna fasta que sea sana la 
ferída. £t si la ferída es pequeña, que non há 
menester de ser cosida, lávagela con vino, et 
con el alosna cocido, et échale de la suelda^ 
et luego ^erá sano. Et cátalo una vez en dos 
dias, et cada vez que lo lavares con aquel la*- 
vatorío dende adelante non le pongas de los 
dichos polvos de la suelda, salvo lavárgelo con 
aquel vino fasta que trag^ buena color la llaga. 





CAPÍTULO XXXIV 



De la ferida del falcan. 




RAND bien es et grand bondat al ca- 
zador facer al su falcon buena al- 
cándara, et bien fuerte et bien lia- 
da, et gruesa et limpia, que gallinas 
non hayan estado en ella nin otras aves, ca 
enjemplo et castigo es dado de luengo tiempo 
á los cazadores que tan ñrme et tan bien fe- 
cha et tan buena debe facer alcándara para su 
falcon por una noche como para un año, et 
esto es por muchas ocasiones que pueden con- 
tescer á los falcones en las alcándaras que fir- 
mes non son, et esto que sea verdad ya con- 
tesció á muchos falconeros curar desto poco, 
et por ende contesce á sus falcones que se les 
mueren et se les quebrantan piernas, ó alas, 
et fueron lijados por caer el alcándara con 
ellos. Otrosí se lijan algunos falcones por to- 
padura, encontrando en la ribera un falcon 
con otro, lo que acaesció muchas veces, et ve- 



PEUa hOPEZ DE AYALA. r 297 

nir el talcon en pos alguna ralea, et venciendo 
la topa el falcon en tierra ó en árbol; et recibe 
el falcon grand ocasión volando en la ribera 
en lugar dó hay árboles. Et cuando el falcon 
senderes que está ocasionado de tales ferídas 
como estas, farás así: toma la suelda que dije 
en el capítulo xxviii, de la pierna quebrada, 
que se face con la mumia, et dale della de co- 
mer nueve dias, segund ahí está ordenado de 
tres en tres dias fasta que sea sano, et sean 
nueve dias dándole aquellos polvos con la pier- 
na de una gallina tierna, cada vez la cuantía 
de dos garbanzos en un corazón de gallina. £t 
si vieres que aquella caida ó topadura face 
ñnchazon en algund logar, et toviere así san- 
gre ayuntada; rómpele aquel cuero et aventar- 
se há aquella sangre, et á esta rompedura fecha 
non le eches ninguna suelda, ca non se face 
sinon porque aquella sangre quebrantada sal- 
ga de allí, salvo lávale con el vino blanco, et 
el alosna, que es encienso amargo, et si de la 
dicha caida non se ayuntare sangre nin de la 
dicha topadura, salvo para aquel lugar negro, 
lávagelo con vino et con alosna, como dicho 
es, et débeslo poner en vara en cuanto esto- 
viere mal trecho, et non le traigas en la mano. 






CAPÍTULO XXXV. 



D$ la- obaMufa del fakon. 



TROsf , te digo que de tales caídas» 
et de las abatiduras del alcándara, 
et de la mano del mal cazador res- 
cibe el falcon grand quebranto, et 
desto el cazador debe ser testimonio el que lo 
trae en la mano, et lo puede veer et entender, 
et cuando asi gelo entendiere, luego le dé de 
comer de la suelda que está ordenada para el 
cuerpo del falcon en el capítulo xxviii, de la 
pierna quebrada^ et aun te digo que la abati- 
dura ó derramadura de la alcándara es mucho 
peor que la de la mano, porque el falcon non 
es tan ligero en su debatir como el azor, et 
cuando se debate non^se puede tornar á la va- 
ra, et siéntese muy mal de las piernas, et gua- 
resce muy tarde dello, et otrosí en las batidu- 
ras quel falcon face en el alcándara párale 
siempre mientes en la espuela del pecho del 



PBRO LÓPEZ DE AVALA. 299> 

falcon, et cata si face allí alguna postilla ó lla- 
ga, et á vieres que face postilla, ponle el un- 
güenta cetrino, et bó§cato en los cenijanos, 
otros le llaman ungüento amarillo, et lu^o 
será sano. Para todas las otras batiduras dale 
siempre de la suelda cada vez que entendieres 
que tu falcon es sentido ó quebrantado, ca es 
muy preciosa melecioa, ordenada en el capí- 
tulo xxviii, et guárdate siempre de poner tu 
falcon en logar dó estas ocasiones resciba. 



« n 





CAPÍTULO XXXVI. 



Del falcon que tiene las tripas fuera. 



LGUNAS veces salen las tñpas al fal- 
con de golpes de garzas, ó por otras 
ocasiones, et cuando vieres á tu fal- 
% con las tripas así fuera, derriba el 
falcon sobre la parte sana en manera que la 
llaga esté por encima, et tórnale las tripas en 
su logar, et cose aquel logar por dó salieron 
las tripas, et lanza en aquel logar de la suelda 
que está ordenada en el capítulo xxv, de la 
uña del falcon, et si vieres quel cuero está 
junto con la carne, cóselo todo en uno, et lán- 
zale la dicha suelda, et si el cuero está sobre 
sí, et la carne sobre sí, cósele cada uno sobre 
sí; et si lo fecieres delante de cerujano será 
mejor, porque habrá buen tiento en el coser, 
et desque fuere cosido, lánzale de aquella suel- 
da sobredicha. Otrosí, te digo que acaesce al- 
gunas veces traer el falcon las tripas fuera en- 
tre el cuero et la carne, así como verás algu- 



PERO LOPE2 DE AYALA. 



301 



nos bueyes á que otro buey dá con el cuerno, 
et le forada la ijada, et non leforada el cuero, 
et trae las tripas entre el cuero et la carne, et 
cuando tal dolencia vieres al falcon, acorrerle 
has desta guisa: derríbalo et tórnale las tripas 
dentro al cuerpo por aquel forado onde salie» 
ron, et verás entonces fincar el cuero en que 
andan las tripas flojo, et apáñalo todo, et áta- 
lo con un filo torcido bien á raíz de la carne 
desque fuere bien apañado con la mano por 
encima, et el cuerpo que sobrase encima cór- 
talo por encima del atadura con una navaja, 
et toma los fierros fechos por esta guisa, 





et sean tan luengos como un jeme,* porque 
aunque los escalientes los pueda home bien 
tener, et caliéntalos del lugar dó son cuadra- 
dos, et han de ser estos fierros bien limados et 
cuadrados encima de los dados, et bien llanos 
de toda cuadra, et en las astas bien limados, 
et bien redondos, et caliéntalos bien del lugar 
en que es cuadrado, et ponlosdos ó tres veces 
encima de aquel lugar dó tajares así el cue- 
ro, et sea tan grande l'a una cuadra como la 



30C BIBLTOTBCA VBNATORU. 

otia, et después de lo que está de yuso dó es~ 
tin Us letras (a, «J por señal, le pon endma 
del cuero cortado, en manera que aquel cue- 
ro cortado se vaya «icogiendo con aquel 
fu^o que le danás; et dale de la suelda qat 
está ordenadft en el capítulo xkviii á comer, 
por la guisa que ostá en el dicho capitulo or- 
denada, etguárd^o que aon se debata fasta, 
quesea sano. 





CAPITULO XXXVII. 



Del faiooH que tiene las quijadas torcidas. 



AY algunos cazadores que cuando 
quieren ir á algunos lugares á librar 
sus negocios han por embargo de le- 
var sus aves en sus manos, et por ir 
mas desembargados déjanlas en sus alcánda- 
ras, et hay falcones que son quejosos, et por- 
que non quieren asosegar en el alcándara, pé- 
nenle el capirote, et porque se le non oaya, 
pénenle una contrapesa á la correa del capi^ 
rote, et cuando el falcon se rasca por derribar 
el capirote et non puede, vá con el pico á los 
costados dé siente que anda la correa del ca- 
pirote, et quiere tirar della con el pico. £t 
cuando asi traba el falcon con el pico en la 
correa, el contrapeso non le deja salir fuera, 
et métesele la correa por la boca al través de 
las quijadas del fakon, et cuando el falcon 
quiere tirar el pico afuera, non puede, ca non 
le deja la correa, et con la fuerza del tirar que 



304 BIBLIOTECA VENATORIA. 

a^ tira, tuércensele las quijadas et sálenle de 
su lugar, de guisa quel falcon non puede cer* 
rar la boca, et tiénela desvariada et desviada. 
Et cuando tal ocasión como esta vieres á tu 
falcon, derríbalo, et métele los dos dedos en 
la boca, aquellos que vieres que mejor le ca- 
ben 6 pueden caber, et un dedo sea de la una 
mano, et el otro de la otra, et entonce arrie- 
dra con el un dedo por el cabo del un canillar 
de la boca, et con el otro dedo por el otro car- 
rillar, et después tírale los dedos, et cierra la 
boca, et después déjagela abrir, et si vieres 
que abre la boca desvariada, entiende que las 
quijadas non son en su lugar, et de aquel ca- 
bo que vieres que la boca tiene tuerta, métele 
uno de los dedos que vieres que mejor se pue- 
de poner de sí, tírale la quijada contra el cor- 
nejal de la boca donde la quijada está fuera, 
et así fasta que veas que las palas de yuso es- 
tán igualadas con el pico, et non le des de co- 
mer, salvo picada la vianda, et dale á comer 
de la suelda que está ordenada en el capítu- 
lo XXVIII, de la pierna quebrada, et dágela en 
un corazón de gallina de tres en tres dias por 
nueve dias; et así lo gobierna fasta que lo veas 
bien esforzado, et que comienza á poner el 
pico por sí, et entonce dale á comer su vianda 
pomo ante solía. 




CAPÍTULO XXXVIII. 



Cónio debes facer la muda á tu faicon. 




os falconesbaharís, sardos et mallor- 
quinos, et de romanía, et tagarotes 
son los falcones de todos los pluma- 
jes que mas aína comienzan á mu- 
dar, et así salen mas tempranos; et yo vi un 
falcon del rey Don Pedro, que dician Doñee- 
lia, et era baharí de Romanía, et era garcero 
et altanero, et vilo la primera semana del mes 
de Agosto ser ya fuera de la muda et desaina- 
do, et aquella semana matar una garza; pero 
comunalmente los otros plumajes todos co- 
mienzan á mudar la primera semana del mes 
de Jimio, et unos mas temprano et unos mas 
tarde, segund acaesce. Et por tanto es bien que 
le fagas su muda en casa buena dó non llegue 
fumo nin mucho roido, et esto digo por el fal- 
con neblí, ó girifalte, 6 baharí, ó sacre, quel 
borní et el alfaneque mejor mudan dó veen los 
homes, et faz á la casa dó la muda fecieres que 



BIB. VENAT. VOL. III. 



20 



1 



306 BIBLIOTECA VENATORIA. 

non entre fumo» nin la lumbre, sinon una ven- 
tana que le abras cuando quisieres, porque el 
falcon asosiegue, et fazle la muda alta de tier- 
ra por la humidat, sobre maderos recios et ta- 
blas et embarrada, et ponle allí una piedra, et 
siempre le ten limpia la muda, et tenga su are- 
na, et de noche tenga un candil de aceite que 
arda toda la noche, et algunas veces ponle al- 
gunos céspedes verdes como en manera de pra- 
do, que tome placer con la verdura, et dale de 
comer en la mano en cuanto él quisiere, seña- 
ladamente en las tardes con la fría, tómalo en 
la mano et dale allí de comer, et todavía le 
cata si está alegre, ó qué semblante tiene, por- 
que si menester hobiere de lo curar, que lo 
acorras. 




HH^^Ü^»"^!^?^ 




CAPITULO XXXIX. 



De algunos /aleones qiu no quieren mudar ^ et cómo 
farás para que tu falcon mude muy aina. 




ESPUBS que vieres que tu falcon co- 
mienza á derribar las péñolas, como 
corvas et cabo cuchillos, traelo en 
la mano et non lo pongas en la mu- 
da fasta que derribe péñolas de la cola, et pon- 
le carne, et coma cuanto quisiere, et dale bue- 
nas viandas, et desque vieres que derriba de 
la cola, porque seria peligro si se debatiese et 
quebrase alguna péñola en sangre, ponió en su 
muda, et dale tórtolas bien cebadas et bien 
gordas, et palominos enjutos, señaladamente 
cuando liá de gobernar las péñolas mayores, 
et cuando le dieres estas aves, pélalas vivas, 
et alimpialas con un trapo áspero, por el pio- 
jo, que non les finque. Pero hay algunas ra- 
zones porqué los falcones han embargo en la 
muda, et non quieren mudar: la primera ra- 



308 BIBLIOTECA VENATORIA. 

zon es por haber en sí alguna enfermedat; la 
otra« por non entrar bien puxigado en la muda, 
et la otra, por S£ma que el falcon toma en la 
muda, et non quiere asosegar. £t cuando es 
el embargo primero, que dije de non mudar 
por alguna enfermedat quel falcon há, á esta 
razón digo que lo saques de la muda, et para 
luientes en 61, et guarda bien su semblante, et 
segund las señales de la dolencia que en él vie- 
res, cura del segund está ordenado en cada ca- 
pítulo deste libro que fabla de su dolencia, se- 
gund la dolencia manda. Otrosí, si el falcon 
deja de mudar por la segunda razón que diji- 
mos, que non entre el falcon bien purgado en 
la muda, et deste embargo el cazador es en 
grand culpa, ca esto es una cosa quel cazador 
debe tener en cuidado de purgar su falcon á la 
entrada de la muda, et á la salida, á esto digo 
que lo saques et lo fagas por la guisa que di- 
cha hé, et púrgalo. Otrosí, si el falcon deja de 
mudar por la tercera razón que dijimos quel 
falcon deja de mudar por saña et orgullo que 
toma, et non quiere asosegar, et á esto puedes 
acorrer ligeramente: saca el falcon de la muda 
tres ó cuatro dias, et dale poco de comer en 
estos dias, de guisa que haya buena fambre, et 
desque vieres que así há buena fambre, tórna- 
lo á la muda, et atápale bien la muda que sea 
bien escura et dale poca vianda fasta que veas 



PBRO LOPBZ DE AYALA. 309 

que es así asosegado, et desto se entienda que 
non coma sobejo, mas coma tempradamente 
et con fambre, et lo que deben facer después 
es darle sus buenas viandas, et algunas veces 
darle en ocho días una vez ansarón, ó camero 
bien caliente de la pierna, por tirar el enfastio 
de las otras viandas que come de cada dia, et 
luego al comienzo darle las tórtolas, que son 
muy buenas para poner el falcon en carne. 
Pero después quel falcon comienza á derribar 
las péñolas mayores, son buenos los palomi- 
nos, que son calientes, et ayúdanle á venir las 
péñolas grandes, señaladamente los cuchillos 
mayores que están en logar de pequeño gobier- 
no, que son las alas, et han menester ayuda, 
et los palominos enjutos et iguados es la me- 
jor vianda que estonce le puedes dar, et es 
bueno mudarle las viandas, porque non se en- 
fastien. Otrosí, es bueno darle las landres de 
los cabrones et cabras que les fallares en el 
pescuezo, et en la garganta, et tras las orejas, 
et dágelas tres veces en la semana, et fazle de- 
Uas papo comunalmente, et si el falcon se eno- 
ja dellas, dale otra vianda, et desque en aque- 
lla comenzare á comer, tómale á dar las lan- 
dres, et esto le faz fasta que veas que derriba 
las péñolas comunalmente. Otrosí, toma la 
nuez del garguero de la cabra ó del cabrón, et 
pícala bien menuda, et dale della con las di- 



310 BIBLIOTECA VBMATORIA. 

chas landres. Esto faz á unos falcones que der- 
ríbao £ pereza sus piolas, et todavía le dá de 
los palominos enjutos, et aquellos les faceo 
vestir bien et de fermosas plumas et sean 
iguados. 




CAPITULO XL. 



Cómo faros después que tu falcan fuere mudado. 



ESPUES que vieres que tu falcon há 
derribado todo lo grande, et están 
ya en el cuchillo postrimero et tije- 
ra, vele tirando carne et dale la me- 
nos vianda, en guisa que la coma con fambre, 
et vaya gastando de su vagar del sain que tie- 
ne, et esto aprovecha á que saldrá de la muda 
mas seguro et ternas menos de trabajar en él, 
á menos peligro del falcon, ca cuando salen 
muy cerrados de carne es grand peligro si se 
debate et le quebrase sain, ca nunca en aquel 
año andaría como debia nin lo podrías orde-:^ 
nar bien. £t desque los cuchillos et tijeras ho- 
bieren derribado, et apuestan las tijeras cuan- 
to dos dedos, sácalo de la muda en la noche 
et ande en la mano, et madruga bien con él 
dándole sus pollos pequeños afogados en agua 
fría, por refrescar el falcon, et destas viandas 
delgadas et frías fazle buen papo, et si feciere 



312 BIBLIOTECA VENATORIA. 

fiesta, ponto en una alcándara en casa fría et 
«sctira, que non entre ahí quien la espante, et 
desque fuere tarde tómalo en la mano, et asá 
le faz de manera que vaya gastando el saín, et 
le finque buena carne, et desque fuer desaina- 
do, fazlo volar al señuelo á la tira, et algund 
poco el recuesto arriba, ca non há cosa en el 
mundo que mas desaine al falcon quel volar á 
la tira, et todavía non se te olvide de las plu- 
mas juntas cada tarde mojadas en el agua ti- 
bia desque comenzare á haber fambre, ca en 
cuanto estobiere cerrado non las querrá tomar. 




CAPÍTULO XLI. 



De los azores. 




os azores crían en muchas partidas 
por todo el mundo, pero de los que 
nos sabemos son los mejores azores 
de Noruega, et en Asuega , et en 
aquellas comarcas dó dejimos que crian los ne- 
blís et girifaltes et otros falcones. £t los azo- 
res que allí crian son muy grandes et fermosos 
et de grande esfuerzo, et aun allí hay unos mu- 
cho mayores et mejores que otros, et porque 
luego lo digamos, las sus faciones de los azo- 
res deben ser tales como aquí diremos: debe 
haber grand pinta granada, et la tetilla et el 
pecho grande, et buena cuja, et buen zanco, 
et los dedos gruesos, et el cuello delgado, et 
la cabeza pequeña, et el rostro muy grand et 
luengo, et la ventana buena; et comunalmen- 
te los azores de Noruega han estas figuras, ó 
los mas dellos, et estos azores de Noruega 
tráenlos á Flandes en las concas de Alemana, 



314 BIBLIOTECA VENATORIA. 

et estonce traen los girifaltes, et neblís, et 
otras aves, et de allí de Frandes liévanlos por 
todas las tierras, así como en Francia, Italia, 
España, et otras comarcas. Et en todas aque- 
llas tierras salvo en España non curan de to- 
mar perdices con el azor, salvo todas presio- 
nes gruesas, asi como grúa, garza, avutarda, 
et toman con ellos faisanes, que vuelan como 
perdiz, et cuando toman las presiones gruesas, 
todavía toman galgo et lo lievan para que 
acorra, porque el azor non trabaje mucho, et 
traen los azores capirotes, et en verdat non los 
tienen tan guardados como en España facen, 
ca toman algunas veces con ellos la liebre et 
conejo, et rómpanse en ello, et creo que los 
aventuran asi porque hay muchos dellos, et en 
España, como los han pocas veces asi azores 
escogidos, précianlos mucho, et guárdanlos, 
et non toman con ellos salvo perdices et garza 
comunalmente, et tienen que es bueno tomar 
el azor perdiz, que es muy bien, ca le saca el 
vuelo, como la perdiz vuela luengo trecho, et 
desque el azor una vez vuela á lo luengo, tie- 
nen que todas las otras presiones toma mas li- 
geramente, ca el azor et cualquier ave de ca- 
za por mayor trabajo há el volar que el tra- 
bar. Otrosí, los azores de Noruega torzuelos 
salen muy buenos perdigueros, et son mas li- 
geros que las primas, pero los torzuelos son 



PERO LÓPEZ DE AVALA, 315 

mas malencónicos, et las primas et torzuelos 
de Noruega de su naturaleza son muy espan- 
tadizos. £t otros azores crian en Irlanda, que 
es en la Isla de Inglaterra, et son mas peque- 
ños, et son muy blancos, et salen muy bue- 
nos. Et otros azores crian en Esclavonia, que 
es en Grecia, et son llamados esclavos, et son 
buenos, pero non como los de Noruega. Otros 
azores crian en Cerdeña, que es isla, et son 
llamados sardos, et son pescozudos et cabezu- 
dos, et toman bien ánade, et cuerva, et algu- 
nas perdices, pero non muy bien, ca luego se 
facen regateros. Otrosí, azores crian en el Du- 
cado de Borgoña, et son pequeños, pero sa- 
len buenos. Otrosí, en Castilla crian azores en 
muchas comarcas, asi como en Lipuzcua (i), 
et en Álava, et en Vizcaya, et en Segura, que 
es de la orden de Santiago, et en Algecira, et 
destos los mejores que yo vi son los de Alge- 
cira, et son azores pequeños, et roqueces; los 
otros, comunalmente los torzuelos, son muy 
buenos perdigueros, et de las primas son co- 
munales, et cuando son pollos han un pluma- 
je bermejo, et la punta preta; non son bien 
emplumados, et son estrechos, pero algunos 
dellos salen buenos, pero son de malas cos- 
tumbres. Otrosí, azores toman bravos en el 



(z) GuipÜ2coa. 



3l6 BIBLIOTECA VBNATORU. 

tiempo que se toman las torcazas et vienen con 
aquel paso, et destos los mas et los mejores se 
toman en Castilla en una villa frontera de Na- 
varra que llaman Santa Cruz de Campezo, et 
son de otra pinta que los que agora dejimos, 
et son grandes asaz, et parescen en el pluma- 
je á los azores de Noruega, ca el plumaje han 
entre blanco et amarillo, et la pinta gruesa, et 
salen muy buenos, et si son mudados de una 
muda en el aire valen mas si han cazador so- 
frido que los faga de su vagar et sin malenco- 
nia, et los señores precian mucho los azores 
buenos, ca son muy fermosos et de buen do- 
naire, et toman delante dellos las presiones; 
otrosí, son buenos para tomar raleas traínas 
para facer á los falcones, así como garzas, 
grúas, et otras, et los azores quieren ser muy 
bien traidos en la mano, et pensados de bue- 
nas viandas et buena alcándara, et fártalo de 
sol et de agua, et non quieren estar en el al- 
cándara entre mucha gente, salvo en lugar 
apartado, et piensa mejor de sí. Otrosí, en 
cuanto pedieres escusa de tomar con tu azor 
cuervo carnicero, ca es mala presión, nin bu- 
dalon, ca ensañan mucho et escarmiéntanlos. 
Otrosí, non tomes con él milano después de 
mediodia adelante, ca están ya los milanos ce- 
bados, et cuando los toma el azor regitan lo 
que han comido, et enojan el azor, et ahorres- 



; M 



PERO LÓPEZ DE AVALA. 317 

cen por ende de tomar otras presiones. Otrosí, 
escusa de tomar con él avutarda etánsar bra- 
va, calosrompenmuchoet se vuelan con ellos. 
Otrosí, cuando hobieres de lanzar tu azor á 
garza, guisa que falle la garza levantada, ca si 
está posada et llega á ella ñérele mal; otrosí, 
nunca lo lances á liebre nin á conejo, et dale 
así siempre á tirar et á pelar, et en la muda 
esté en buena casa de grand espacio, et suel- 
to, et tenga dos alcándaras et un bacín de 
agua, et coma en la mano. 




CAPITULO XLII. 



De los gavilanes. 




os gavilanes son aves de caza muy 
lindas et gentiles et de grand esfuer- 
zo, et en todas sus costumbres et 
faciones parescen ser azores peque- 
ños et azores de Noruega, ca asi há el pluma- 
je et la pinta, et los gavilanes crian en muchas 
partidas, et crian en árboles, et dicen que los 
que crían en el espino son mas rubios que 
otros, et esto non les viene por el espino; mas 
todos los gavilanes rubios son de grandes pre- 
siones, et por tanto crian en árboles bajos por 
levar mas ligeramente la presión que toman á 
los ñios, et el espino es bajo et árbol espeso, 
et por tanto crían allí. £t los ga^lanes que 
crían en los valles de las montañas son mejo- 
res que los que crían en lo alto, et todo esto 
es por esta razón sobredicha que agora deji- 
mos. £t de los gavilanes en España los mejo- 
res que yo sepa et mayores et d^mejor esfuer- 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 319 

zo, son los que crían en el Pedroche, que es 
en término de Córdoba. Otrosí, son buenos los 
gavilanes que crian en Aybor (i), que es en 
término de Guadalupe et de Trujillo, et destos 
gavilanes et de todos los otros son los mejo- 
res los que toman rameros, que son criados 
mas á su voluntad por el padre et la madre, 
et oí decir que Ruy Paez de Diezma, un caba- 
llero muy grande de Galicia , viniendo de la 
guerra de los moros, et yendo para su tierra, 
pasó en el tiempo de los gavilanes nuevos por 
el Pedroche, et fizo levar allí veinte gavilanes • 
nuevos, primas et torzuelos, en sus alcahaces, 
et desque los tovo en su tierra fizólos echar en 
un monte suyo, et dicen que después acá hay 
allí en aquella tierra et comarca muy buenos 
gavilanes, mejores que primero habia. Et los 
gavilanes quieren ser bien traídos et bien go- 
bernados de buenas viandas, et requeridos de 
sola agua, et que desplume á menudo, et bue- 
na alcándara, et buena casa sin fumo, ca si 
fumo les dá ó sereno, luego son perdidos. Et 
toman presiones muy buenas con que toma 
home placer, así como en el verano los perdi- 
gones, et después en el mes de Agosto et Se- 



<i) El valle por donde corre el Ibor, rio que entra en el Tajo á 
una legua de Valdeuncar. £1 capitulo xiv del Libro de Ceturía 
de D. Fadrique de Züfiiga Sotomayor, trata de los «azores de Ibor, 
que es cabe Guadalupe dó sbn los montes que llaman de Toledo,^ 



320 BIBLIOTECA VENATORIA. 

tiembre las codornices, et en el invierno las 
cercetas con el atambor, et la picaza et la cí- 
guñela, et otras presiones por todo eí año, et 
son aves que non pueden sofrir purgas, por- 
que son muy delicadas, et por tanto el su go- 
bernamiento para los traer sanos es buena 
vianda, et non les dar grandes papos, mas po- 
co et á menudo, et son aves que toman con el 
grand esfuerzo que han algunas vegadas gran- 
des presiones, así como tomar el ánade et la 
cuerva, et trabar del milano, et tomar el alca- 
raván, et por tanto los llaman por su nombre 
en latin nisus, que quiere decir esforzado, et 
en Francia et en otras partes lo llaman ^5/a- 
rtíel, et son los gavilanes mas privillejados que 
ninguna otra ave de caza, que cualquier mer- 
cader que lieve falcones á vender pagará por- 
tadgo, et si levare un gavilán con ellos es fran- 
co, et yo vilo en Cañete, un lugar ribera del 
mar, que es del Vizconde Dillaen el regno de 
Aragón; vi llegar una barca que vinia de Pro- 
veucia, et vinian diez et siete mercaderes que 
trayan sacres de Romanía et de Alemania, fal- 
cones bornis provinciales ochenta piezas, et 
trayan un gavillan con ellos, et desque llegó 
allí en el puerto murióseles el gavilán, et non 
levó dende los falcones fasta que fué á Perpi- 
ñan, et dio un falcon provincial á un caballe- 
rp dende, et tomó del un gavilán, et tomó pa- 



--■^■^^ 



■n 



PERO LÓPEZ DE AVALA. 32 1 

ra allí, et levó sus falcones porque iba ya se- 
guro de non pagar portadas, et si en invierno 
lo quisieres pasar, dale buena casa caliente, et 
piernas de gallinas, et pajarillos, et fártalo de 
sol, et guárdalo de viento et de sereno et de 
fumo, et dale buena alcándara, et ponle un 
paño de color só los pies ó un pellejo de lie- 
bre, et non le des vianda, sinon que tenga plu- 
ma, et en sus faciones todas cata que sea el 
gavilán enano et de buena carne, et buen ros* 
tro, et buena ventana, et grand mano, et los 
dedos luengos, et los gavilanes rubios son mas 
ardidos, et i\on te pagues de gavilán que sea 
estrecho de hombros, nin zancudo de luengas 
piernas, et dale buena pihuela blanca et deli- 
cada, et cascabeles pequeños, et de buen so- 
nar, et si zahareño fuere, hay algunos que los 
usan el capirote, et andan mas guardados, por 
ende traen mas recio el cuerpo et las piernas, 
ca lo escusa de se abatir. • 




BIB. VENAT. VOL. III. 21 



CAPÍTULO XLIII. 



De los esmerejones. 




majes, 



SMERBjoNES son aves que parescen á 
los íalcones en todas sus íaciones» 
asi como parescen los gavilanes azo> 
res, et hay en los esmerejones plu- 
así como hay en los faldones, ca hay 
dellos girifaltes, et neblis, et baharis, et sacres, 
et bomís, et estos crian segund dicen en No- 
ruega, et en aquellas partidas dó crian los ne- 
blis et las otras aves, et vienen con el paso de 
las aves, asi como vienen los neblis, et son 
aves muy }igeras et placenteras, et vuelan et 
toman bien la cogujada, et el aloya, et aun 
toman perdiz, et yo vi un esmerejón á Don Fe- 
lipe, fiio del rey de Francia, Duque de Bre- 
goña (i), et Conde de Frandes, que le confiara 
la Duquesa de Bretaña, dicíame que en aquel 
invierno quél lo hobiera que habia tomado 



( I ) Borgoña. Ya queda dicho en una nota de la p&gina 155 quién 
fué este personaje. 



PERO L0PB2 DE AVALA. 3S3 

doscientas perdices, 6 mas, et era sacre de su 
plumaje, et quieren los esmerejones traerse en 
la mano como neblí, et non los olvidar en et 
alcándara, et quieren ser gobernados de bue- 
nas viandas et pequeños papos, pero son aves 
que aina se pierden, ca son muy bulliciosos et 
de poco sosiego. 




CAPÍTULO XLIV. 



De los alcotanes. 




os alcotanes son mayores que los 
esmerejones; parescen algo falcones; 
crían en Aragón y creo que en todas 
partes. Los poUes sacados del nido 
no valen nada; tomados del aire es un muy 
hermoso vuelo, y cuanto menos mudas tiene 
es mejor. Son mal acondicionados algunos de- 
Uos, et es menester tener mucho sufrimiento. 
Lo que vuelan es el zaboque puesto en el cie- 
lo: verdad es que no se aciertan todas veces. 
También vuelan la bubilla, y hánla de volar 
con la lonja, porque como tiene malas vuel- 
tas encuéntranse con ella y embarázanla: muy 
pocas veces la matan. Suelen ser perdigueros, 
tienen poco sosiego, como los esmerejones. 





CAPITULO XLV. 



Del paso de las aves. 




ucHAS veces habernos dicho en este 
libro cómo los falcones neblís et 
otros vienen con el paso de las aves 
en esta tierra, et agora queremos 
aquí decir qué paso es este de las aves, de que 
fecimos mención. £t debedes saber que á to- 
das las cosas que Nuestro Señor Dios crió dio 
su gobernamiento, et por ordenamiento de la 
natura han su industria para vivir. Et por en- 
de dice el Profeta David en el salmo alabando 
á Dios et á las sus obras, et dice así: el Señor 
que dá así á las bestias su mantenimiento á 
ellas perteneciente, et eso mismo á los pollos 
fiios de los cuervos llamantes á él. Et dicen 
los filósofos naturales que el cuervo cuando 
vee los fiios salidos de sus huevos cubiertos de 
pelo blanco, que los non conosce por sus fiios, 
porque los vee blancos et non son de su color, 
et aborrécelos, et non los quiere cebar nin dar 



326 BIBLIOTECA VENATORIA. 

de comer, et en aquel tiempo que ellos así es- 
tán desamparados de los padres, abren las bo- 
cas con la íambre dando voces; et allí p%au- 
seles mosquitos et formigas, de que se man- 
tienen; otrod se mantienen del rocío del cielo, 
abriendo las bocas fasta que van cobrando el 
su pelo preto que han de naturaleza, et los van 
conociendo el padie et la madre por sus fiios, 
et los toman á gobernar, et asi provee Dios á 
home et á animalías et á aves et á todas las 
otras cosas, segund que en muchos lugares se 
podría poner en ejemplo, et así las aves por 
el industria de la natura buscan su vida et su 
mantenimiento, et señaladamente las aves 
buscan su vida en la morada del invierno et 
del verano^ ca las aves que crian en Noruega^ 
a^ como neblís et sacres et bomis et otras 
aves, con el invierno, porque es muy frío, sa- 
len de allí de Noruega et de aquella tierra muy 
fría, et vienen con otras aves á buscar tierra 
caliente, et vienen cazando en aquellas aves 
que vienen en su compañía, et a^ derraman 
por muchas tierras donde los toman. £t otras 
aves hay que maguer son en tierra caliente, 
buscan aun muchas mas, así como las cigüe- 
ñas et sisones, et otras muchas aves que crian 
en esta tierra de Europa, que contiene £^a- 
ña et Francia et otras tierras. Viene el invier- 
no, pasan alen la mar en África, porque es 



PERO LÓPEZ DE AYALA. ^2*¡ 

mas caliente, et táñanse, et yo vi por el es- 
trecho de Marruecos, que es entre Tarifa et 
Cebta, pasar las cigüeñas al cabo del verano, 
et se tomaban para África, que tantas eran 
que non podia home contarlas, que duraban 
grand trecho por el cielo, que iba la manada 
dellas, et eso mismo las garzas, et otras aves. 
£t así dicen que lo facen las codornices, ca 
muchas veces falla home con un viento mu- 
chas dellas, et luego que otro viento viene par- 
ten de allí et vánse, et esto vieron muchos. 
Otrosí, yendo el rey Don Pedro por la mar, 
habiendo guerra con el rey de Aragoii, trave- 
sando del cabo de Mattin á Iviza, que es tra- 
viesa de doce leguas, vi que en la galea de un 
caballero que llamaban Orejón (i), bien á seis 
leguas de tierra, cayó una codorniz, non sé si 
iban otras, pero dicen que pasan la mar. Otro- 
sí, vi en el camino de la traviesa de mar que 
se face entre Bermeo, villa de Vizcaya, et la 
Rochela, que pueden ser ochenta leguas poco 
mas, yendo yo en una galea á media vía de 
mar, que podia ser á cuarenta leguas de tier- 
ra de cada parte, fallé garzas que llevaban 
aquella vía mesma, et así andan buscando su 
vía et su paso las aves por su naturaleza; et 
así los neblís siguen estas aves, et atraviesan 



(i) Capitán de una de las galeras del rey D. Pedro. 



3a8 BIBLIOTECA VBNATOKIA. 

todo el mundo. Et yo hobe un falcon neblí» 
que era muy buen altanero, et llamábanlo Po- 
ca topa (i), et fué tomado en Placencía, et di- 
jome el redero que lo tomara, que le cayera en 
la red con unas palomas torcazas en pos que 
61 venia, et dida que las palomas trayan el pa- 
po lleno de fruta de la faya que llaman ho, et 
aquella mañana la babian comido, et non fa* 
llamos que bebiere faya fasta Villafranca de 
Montes Doca, que babia bien setenta l^^uas de 
alU, et por tanto podedes entender la traviesa 
que las aves facen. Et non hay dubda que mu- 
chos falcónos neblis son tomados en las roci- 
nas, et en el campo de Santaren con el pelo 
blanco con que nascieron en la cabeza, et ve- 
rás si han volado et travesado de tierra de No- 
ruega aquí. Otrosi, vi en tierra de Toledo, un 
año que fueron tomadas muchas tórtolas en el 
mes de Setiembre, que vinian posaren las oli- 
vas, et matábanlas los ballesteros, et muchas 
dellas trayan encienso en los papos pegado, et 
dician que podia ser que vinian de la tierra 
onde nace el encienso, et que posaban en los 
árboles dó ello era. Otro^, en tierra de Soldán 
de Babilonia hay comarca que suelen venir en 
tiempo cierto de paso, et dicen que pasan la 
mar, et cuando allí llegan que vienen muy 



(x) Nombn d» un halcón nebli del Duque de Alburquerque. 



wmm 



P£RO LÓPEZ DE AYALA. 329 

cansadas, en manera que non pueden volar si 
non muy flojo el bajo, et el Soldán tíene sus 
atalayas en aquel tiempo por todas aquellas 
comarcas dó ellas suelen venir, et vá allá, et 
lieva muchos girifaltes, et dicen que dura 
aquel paso quince dias, fasta que las grúas 
son descansadas para partir dende que van pa- 
ra otra tierra; et con aquellos girifaltes toman 
muchas dellas, et yo vi en París un mercade* 
ro genovés que dicia que moraba et tenia su 
casa et mercaderías suyas en Damasco, que es 
del dicho Soldán de Babilonia, et tenia en Pa- 
rís entonce homes de Alimania que levaban . 
girífaltes para el Soldán, et eran los que yo vi 
en cuatro cajas, que ellos llaman, que nos de- 
cimos acá varas, ochenta girífaltes, que eran 
todos roqueces, et diciame que le habia envia- 
do bien otros tantos, et que cuando allá llega- 
ban que tanto le daban et pagaban por el que 
muría en camino como por el que llegaba vi- 
vo, et esto faría porque los mercaderes non 
dejasen de llevarle falcones, por cuanto de 
Noruega et la alta Alemania, donde los trayan, 
á Damasco es muy luengo camino por tierra 
et por mar. Otrosí, vi veniendo de la Rochela 
en España, bien á veinte leguas de tierra, ve- 
nir á mi galea un cerrenlcalo, et muy muchos 
pajaríllos pequeños, et posaban en el árbol de 
la bela, et luego que alzaban ó abajaban el 



330 BIBLIOTECA VENATORIA. 

mastel, volaban un poco fuera de la galea por 
sobre mar, et de sí tomábanse á la galea, et 
tomábanlos á manos, et estos non sé si pasa- 
ban en otra tierra, et dician algunos que mu- 
chas aves volaban por la mar cuidando que es 
mas estrecha, et desque cansan caen, et piér- 
dense en la mar, et si fallan algund navio, van- 
se para él, et posan allí, et paresce por el cuer- 
vo que Noé envió, que por cuanto falló la tier- 
ra cubierta de las aguas, et non falló do posar, 
tomóse á posar en el arca; et así como habe- 
rnos dicho, de muchas maneras pasan las aves 
et atraviesan el mundo, et con aquellas vienen 
los falcones cebándose en ellas, et los mas de- 
llos pollos. 





CAPITULO XLVI. 



De cómo se deben enjerir las péñolas quebradas. 




OMO quier quel enjerir de las péño- 
las del falcon et del azor todos los 
falconeros et cazadores comunal- 
mente lo sepan facer, empero pues 
que en este libro habernos fablado de todas 
las cosas et curas que pertenescén á las aves 
de caza, pomemos aquí la manera et plática 
como las péñolas quebradas de las aves se de* 
ben enjerir, porque las aves cobren todos sus 
vuelos enteros. Ca paresce muy feo cuando el 
ave trae el ala mellada et menguada de sus 
plumas, et es grand dapno al ave, lo uno non 
vuela tan bien, ca non rescibe tan bien el vien- 
to en el ala aportellada como cuando la tiene 
cerrada et guarnida de sus péñolas. Otrosí, 
desque una péñola se quiebra, las otras péño- 
las que están á par della perescen et van á 



332 BIBLIOTECA VENATORIA. 

mal, ca unas á otras se a3rudan et se sostie- 
Den. Otrosí, non es honra del falconero et del 
cazador en que su ave ande así, et parece en 
ello mucho la su negligencia, ó que la guardó 
mal, ó que se maltrató por su culpa, ó que non 
pone en ello remedio cual cumple. Et por en- 
de debedes saber que por muchas guisas se 
quiebran las péñolas á las aves; lo uno por el 
traer, cuando los mercadores traen muchas 
aves en varas en uno et luengo camino, et non 
pueden asi curar de tantas aves ayuntadas, de- 
más que non vienen en la mano, salvo en aque- 
llas gavias que les facen; et por epde las aves 
como vienen ciegas con los capirotes et así 
allegadas marrótanse mucho. Otrosí, se mar- 
rotan las aves et quiébranseles muchas veces 
las péñolas por tomar grand presión, et volar- 
se con ella por la non poder tener á su volun- 
tad, así como cuando toma el azor avutarda, 
ó ánsar brava, ó el falcon neblí cuando toma 
por ralea, ó alguna tal presión. Otrosí, pierde 
et quiébranseles algunas veces las péñolas al 
ave por mengua et negligencia et poco saber 
del cazador, dejándolo en el alcándara olvida- 
do, et debátese, et non le toman nin curan de- 
11o, et tuércensele las péñolas, et non curan 
de le acorrer et de gelas endrezar, et dende 
vienen á quebrar, et dende adelante vienen 
aquellas péñolas quebradas todavía á marro- 



m^ 



PERO LÓPEZ DE AVALA. 333 , 

tar más, fasta que ñenden et vichen á ser cor- 
rompidas et cortadas fasta lo vivo; et si acaes- 
ciere que la péñola sea así quebrada et rompi- 
da fasta lo vivo, entonce non hay remedio pa- 
ra se poder enjerir, et ñnca la tal péñola en 
aventura de la mudar el ave> ca cuando vie- 
ne á la muda non se puede ayudar del pico á 
trabar della para la mover^ como face á lad 
otras péñolas, et si es al comienzo de cazar 
non vuela el ave tanto como debe, et las otras 
péñolas andan en ocasión por ella, et el reme- 
dio que aquí se puede poner es este: toma unas 
turquesas pequeñas que llaman tenazas, como 
aquellas del menester de los falcones con que 
les cortan las uñas et el pico, mas cátalas que 
non sean agudas nin corten, et derriba tu fal- 
con, et cógelo, et trábale de aquella péñola 
con aquellas torquesas, et sácagela, et de sí 
ponle en aquel forado por dó salió un grano 
de cebada pelado, porque non se cierre, et de 
sí dale bufias viandas, et escúsalo de trabajar 
fasta que la péñola venga nueva, et esto es en 
las péñolas mayores, que son en lugar que es 
pobre de gobierno, si lo non esfuerzas con 
buenas viandas que le des. Otrosí, si la péño- 
la es quebrada en guisa que se rompió todo lo 
macizo et alguna cosa del cañón, pero ñncó 
cuanto la meitad del cañón, estonce tomarás 
otra tal péñola de otra ave como la has me- 



334 BIBLIOTECA VENATORIA. 

nester para alli; si cuchiUp, cuchillo, si tijera, 
tijera; et faz mucho que sea del plumaje de la 
su ave, ca non debes enjerir al girifalte péño- 
la de neblí, nin al neblí de girifalte, ca non se 
faría bien, mas á cada ave buscar péñola se- 
mejante^ et si es pollo faz mucho que sea la 
péñola que has de enjerir polla, et si mudado, 
mudada; estonce toma el cudüUo que fallece, 
et iguálalo con la péñola quebrada dó se há de 
enjerir, et conciértalo bien con ella, et sea de 
aquella et de tal ala como fallesce; si es is- 
quierda, sea del ala isquierda, et si derecha, 
sea del ala derecha; et de aquel cuento del lo- 
gar si es cuchillo primero, ó segundo et dende 
adelante, et toma la tal péñola et córtala por 
el canon, en guisa que cuando entrare por el 
otro cañón llegue fasta cerca de lo vivo, mas 
non llegue á ello, porque le non duela, et tién- 
dele la péñola que traes de fuera por el cañón 
á luengo, et sácale aquel meollo que trae de 
dentro, et ponle de la trementina un poco, et 
entonce, métela por el canon del ave segund 
dicho hé. Et por cuanto, como dicho hé, el ca- j 

ñon ñncó corto, et la péñola que enjirieres non í 

toma tan grand asentamiento que pueda estar j 
ñrme si el ave revolease con una presión, ó se 
debatiese, que luego la derribaría, et para que 
esté ñrme forada con un alesna muy delgada, 
trayéndola como para fuso, aquellos dos ca- 



l^^m^/m^^^^^^^^i^^''^^ I* m ) ,¡ 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 335 

ñones que están juntos en dos lugares en esta 
guisa: 




et por aquellos dos forados mete sendas plu- 
mas de perdiz, de las que traen en las alas, et 
corta la cola, porque son correosas, et non 
quebrantan, et mételas primero del flojel que 
tiene, et desque las metieres fasta que atiesten, 
córtagelas de cada cabo á rais del canon con 
un cañivete muy agudo. 

Otrosí, si la péñola fuere quebrada entre el 
canon et lo macizo, en guisa que todo el ca- 
ñón ñnca entero, entonces tomarás la péñola 
que traes para poner, et faz della cottno habe- 
mos dicho, et úntala con la trementina et me- 
tiéndola por el otro canon del ave, en guisa 
que le encorpore bien una en otra, et tal co-* 
mo está non há menester tarugos, ca ella en- 
tra tanto por el cañón del ave, que estará asaz 
firme. Et guisa que siempre, cuando metieres 
estas péñolas por las otras, que entre retorci- 
da et encogido el cañón dé las péñolas que 
traes, porque non fagas reventar á la péñola 
del ave, ca después que dentro fuer allá se sol- 
tará et fenchirá todo el cañón, et por ende la 
fíende; lo primero, porque tome mejor la tre- 
mentina, lo segundo, porque la apreta home. 



3)6 BIBLIOTBCA VENATORIA. 

Otrosí, 8Í la péñola 6 pluma es quebrantada 
por lo matizoi por cualquier logar que sea que- 
brada, ó por lo mas delgado, 6 por lo mas 
grueso, taja lo que estoviere marrotado, et to- 
ma la otra péñola que traes, et concierta las 
péñolas en guisa que vengan nin mas nin me- 
nos de lo que han menester, et taja las dos pé» 
ñolas, también la del ave, como la que traes 
sosquinada por esta guisa. 




Ca se junta mejor, en guisa que les non cor- 
tes las plumas menudiUas de cualquier de las 
péñolas, certa del logar dó han de ser junta- 
das, ca parecerían feas et non se encubriría 
bien la enjeridura. £t faz aquella cortadura de 
aquellas péñolas con gañivete bien agudo, et 
moja las dos péñolas en el lugar donde se han 
de enjerír con agua tibia, porque entemescan, 
et desí toma la aguja de ^eñr que sea fecha 
asi (z): 




et estas agujas han de ser bien delgadas, et las 



(x) El grabado representa la aguja de enjerir, ea tamafio bas- 
taotc mayor del natural. 



I 
I 

I 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 337 

unas mas gruesas que las otras, et otras de las 
pequeñas segund cada una de las péñolas que 
se han de enjerir se requiere, et son todas de 
tres esquinas de cabo á cabo de las puntas fas^ 
ta el medio, et tenga sus esquinillas levanta- 
das al revés las unas de las otras, porque en- 
tre la péñola et después non pueda salir. Pero 
estas picaduras del aguja non sean muy espe- 
sas, et bien te digo que pocas veces las falla 
home que les cumplen, por ende dó las falla- 
res tómalas et guárdalas bien, et sean bien fe- 
chas, las esquinas non sean muy luengas, et 
sean tan grandes et tan gruesas como perte- 
nescen en el logar dó han de estar, en guisa 
que non reviente la péñola, et con aquella 
aguja mojada en la sal et agua, porque orí- 
nesca, junta las péñolas una con otra, et faz 
que entre tanto el aguja en la una péñola co- 
mo en la otra, et se venga á juntar en medio 
del aguja. £n todas estas cosas para mientes 
de lo facer bien con buen tiento, que non en- 
jieras torcido nin fuera de medida, et la péño- 
la si lo bien fecieres pocos devisarán si es en- 
jerída, et para esto siempre anda apercibido de 
buenas agujas mayores et menores, delgadas 
et gruesas, et de péñolas, cuchillos et tijeras, 
que los trayas contigo cuando andovieres en 
el invierno á la caza, porque si menester fue- 
se que le pongas luego remedio. Otrosí, por 

BIB. VENAT. VOL. III. 22 



338 BtBUOTECA VKNATOKIA. 

estas ocadones que vienen de se quebrar aá 
Ims péñolu, siempie debes catar et regir tu 
blcon cuando alguna péñola Ee tuerce, si vie- 
res que non bí otra livor en ella, salvo torce- 
dura, toma el agua caliente poco mas que ti- 
bia, et mójala, et desque vieres que enternes- 
ce trábela quedo con los dedos endreszando, 
et después el ave misma la há de adreszarcon 
el pico, et si por ventura hotnere en ella livor, 
que quiere decir quebrantadura, porque non 
es la péñola partida, toma entonce un troncho 
de berza de col, ó la foja penca, et si es grue- 
sa ponía en el rescoldo, et desque fuer calien- 
te sicala et ábrela, et toma entre ella aquella 
quebradura de la péñola, et tenia allí una pie- 
za fasta que suelde; et allí lu^o soldarfi. 



CAPITULO XLVIL 



Di cuales cosas et meUcinas debe andar apercibido 
el cazador et traer consigo para sus aves. 




ODO cazador debe ser muy apostado 
en sus aves, ca pues lo toma para 
haber placer, et face costa en bus- 
car et comprar nobles falcones, debe 
eso mismo traerlos bien guarnidos et bien 
apostados, et para esto debe andar bien aper- 
cebido de traer buenos capirotes, et bien fe- 
chos, et de todas guisas, grandes et menores, 
asi para girifaltes como para neblis, azores et 
otros falcones, ca cada ave há la cabeza á su 
talle, porque há menester capirote á su'facion; 
et debe traer cuero bueno para los £acer, et el 
mejor cuero que en el mundo hay para ellos 
son buenos cueros de becerros que traen de 



340 BIBUOTBCA VENATORIA. 

Francia, que llaman cueros de abadía* et di- 
ceñios así porque los monjes de las abadías di- 
cen que los adoban para sus zapatos et para 
sus botas. Otrosí, debe el cazador traer mu- 
chas pihuelas et siñuelos livianos, lúas, lonjas, 
atambor, cascabeles de milana doblados, gran- 
des, menores et pequeños, tomillos para azo- 
res et gavilanes, ferramental del menester de 
los falcones, en que hay torquesas, buen ga- 
ñivete, punzón para coser, señuelo, cuchillo 
para tajar los capirotes et pihuelas, los ñerros 
para labrar, segund suso están figurados, lima 
para adobar las formas de los capirotes, cada 
una de su guisa, cordeles para señolar. £t ca- 
da falconero debe traer sus gañivetes muy 
grandes para aparejar la vianda de su falcon, 
et facer juntas et plumadas. Otrosí, debe traer 
sus pequeñas linjaveras de lienzo bien fechas 
para traer al costado, dó acorra á meter et á 
esconder et cobrar el ánade, 6 la ralea quel 
falcon tomare porque la non vea, et dó traya 
la vianda para su falcon, et sus roederos et el 
capirote sobrado et los cascabeles, si quiere 
cargar ó descargar su falcon, et debe traer 
una linjavera grande, dó traya sus gallinas 
muertas, et plumas et roederos, et sus vian- 
das para cuando han de dar de comer á sus 
falcones. Otrosí^ debe traer unas que llaman 
cajetas; que se facen de barba de ballena, fe- 



PERO LOPBZ DB AYALA. 34X 

chas desta guisa: ó las facen de madera, que 




son para traer gallina viva, que non se afo- 
gue, porque pueda acorrer á su falcon si viere 
que lo non puede cojer, et non trae presión 
que le echen, et lo vee ir á perder por miedo 
de águila. Otrosí, debe de andar apercebido 
el cazador de traer consigo melecinas para sus 
aves, las cuales son estas: 

Buena mumia, que es la mas preciosa me- 
lecina para los quebrantamientos del falcon; 
que puede seer et es fecha de carne de home 
confícionada, et lo mejor della es la cabeza. 

Azaragatona que tienen los buticarios. 

Simiente de mestuerzo. 

Pez luciente et virgen. 

Simiente de perejil. 

Aceche. 

Casca de encina. 

Zumaque. 



342 BIBLIOTBCA VENATORIA. 

Suelda de raca. 
Sangre de drago. 
Acébar cecotií. 
Acébar pátigo. 
Bolarménico. 
Miel dura en terrón. 
Encienso. 
Nuez de India. 
Nuez moscada. 
Macis. ' 
Azúcar blanco. 
Azúcar candi. 
Azafrán. 

Yerva golondrina. 
Zumo de condeso. 

Delante diremos que es pimpinüla, bursa 
pastoris, yerva golondrina, todo es uno. 
Coral blanco. 

Cardenillo, otros lo llaman verdet. 
Alumbre, otros lo llaman alume. 
Almástica. 
Piedra sanguinea. 
Clavos de girofre. 
Canela. 

Flor de canela. 
Espic. 
Aceite. 
Albayalde. 
Enjundia de garza. 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 343 

Dialtea. 

Ungüento cetrino. 

Alcatenis. 

Leche de catxras. 

Mirra. 

Estopas de seda« r 

Favarraz. 

Tártago. 

Buenas tijeras para trasquilar plumas. 

Un peso pequeño para las especias pesar. 

Lancetas. 

Agujas de enjeiir. 

Agujas para coser ferida. 

Pildoras de acíbar cecotrí, son buenas para 
purgamiento del cuerpo, et fallarás en el capí- 
tulo XI como se facen. 

Simiente de yerva menudiUa. 

Zumo de finojo. 

Alosna^ que es encienso amargo. 

Jabón francés. 

Trementina. 

Cenisa de vides. 

Sebo de camero. 

Suelda para feridas del falcon, et en pol- 
vos, et fallarla has como se debe facer en el ca- 
pítulo XXV. 

Suelda que dan á los falcones en la vianda 
para los quebrantamientos del cuerpo, falla- 
rás como se debe facer en el capítulo xxviii. 



344 BIBLIOTECA VBMATORIA. 

Agua de Espíe, que es buena para el falcon 
que tiene comienzo de agua vedriada, fallarla 
has en el capítulo xi. 

Polvos para cuando el faloon regita fallarás 
en el capítulo xxxiii. 

Condeso es una mata que tiene la foja me- 
nudilla, como trébol, et el madero es como 
blanco, et dicen que con el madero dello que 
lo tuercen et que atan en algunas tierras cu- 
bas con ello, et el zumo que mandan poner 
del para las lombrices há de seer de la raíz, et 
nasce comunalmente en las riberas del agua, 
et si non lo fallares aprovéchate de la yerva 
lombriguera, ca esto era para las lombrices. 

Polvos para la uña del falcon en el capitu- 
lo XXVI lo fallarás, son buenos para ferídas. 

Aquí se acaba el LIBRO DE LA CAZA DE 
LAS AVES, QUE FIZO Pero López de Aya- 
la EN el castillo DE OviEDES EN POR- 

togal, en el mes de junio, año del 

Señor de mill ht trecientos et 

ochenta y seis años, era de 

césar de mccccxxiv años. 





APÉNDICE, (i) 



1Í Esto es para tirar la finchazon* 

Trementina de avet, encienso, et almástiga, 
sangre de drago, tomar un poco de pez moja- 
da en la trementina et en las ottas cosas, etl- 
vuelto todo en uno, ponió en la mano del 
falcon. 

1Í Para sacar los clavos de los pies, 

4 

Para sacar los clavos de los pies, tomar 
manteca de vacas aneja, et la cebolla alvar, ét 
facer un foyp con la raíz et férnchirla bieti <dle 
manteca aneja, et -tomar una olla pequeña qtte 
no sea nueva, et desque bien cocida, májenla 
bien en un mortero, ét déjenla helar et facerse 



(i) Esto es todo lo que trae al final, y como adición al libro de 
Ptoro Lope» de Aytñ^; de la misiini letht que el texto en su mayor 
IMute, el Códice L. — x88 de^la Biblioteca Naciooal, que es el que 
corresponde al numero jg de nuestra Bibliografia Venatoria Espa- 
ñola. 



34^ BIBLIOTECA VENATORIA. 

há ungüento» et tomar aquel ungüente et li- 
garlo bien en la palma del falcon, et sea bien 
ligado que no se caya, 6 téngalo tres dias, et si 
estos tres días no se le cayere pónganselo otros 
tres et luego se le caerá. 

f Si alguna mano está finchada^ para 
sacar el clavo. 

ítem, si alguna mano está finchada, para sa- 
car el clavo» tomen diaquilon magno et olio 
de lirio blanco, et pólvora de la raíz del lirio 
cárdeno» et amásenlo con el dicho olio et áten- 
gelo bien dó tiene el clavo et por toda la mano. 

1Í Para lafinchason de los pies. 

Para la finchazon de los pies, tomar hermo- 
da et algalich et turbich et azocar candi, tan- 
to de turbich como de azúcar, et dos tanto de 
lo otro, et facerlo polvos et dárgelos á comer 
en la carne una ves en la semana. 

. ¡ 
ir Para esto mesmo. 

Toma diaquilon magno et pólvora de lirio 
cárdeno et aceite de lirio blanca, et amászalo 
et mojar primero el diaquilon en el aceite del 
lirio et amászalo con ello, et después toma la 



PERO LÓPEZ DE AVALA. 347 

pólvora del lirio et vuélvelo con ello, et des- 
pués que todo esté bien vuelto póngalo en un 
paño et póngalo en el pié del falcon, et prime- 
ro que ge lo ponga escaliéntelo en el fuego et 
lielo bien en manera que tenga et con esto se 
desñnchará el pié. 

ir Pata laferida del falco» de gana ó de águila. 

Tomar el falcon et buscarle las llagas et Ifm- 
piagelas bien, et tomar los huesos de los dáti- 
les et las rosas montesinas, et muélelo bien et 
limpia la llaga et lávala con vino et échale de 
aquellos polvos, et después toma la trementi- 
na tibia con una pluma úntale la llaga encima 
de los polvos. £ si esto no se pudiere haber, 
toma la verbena et la yerba buena et limpia 
bien la llaga, con vino et échale de los polvos 
della et después úntalo con la trementina. 

1F Para curar del huir fago. 

Toma la miel rosada et échale por el espi- 
rador que tiene en la lengua'cinco dias con una 
pluma, et á cabo de los dnco dias toma una 
pluma de lechuza et pélala salvo un poco que 
quede al cabo, et toma la dicha miel et moja 
la pluma en ella et metégela por allí cuanto 
mas pudieres, retorciéndogela et depues toma 



34B BIBLIOTECA VENATORIA. 

el favaraz et destémpralo en leche de mujer et 
pon depues el falcon al sol, et fazle esto cua- 
tro veces de tercer á tercer dia. 

f Purga simple paira purgar el f alean. 

Toma XV ó xvi granos de alholvas, seg^n 
fuere el falcon, é dágelos en una plumada de 
quince en quince dias, 6 de xx en xx dias, 6 
con esto lo purgarás, que no sea menester ma- 
yor pulga. 

ir Esta recepta es de Maresa. 

El falcon que tiene poretas úntalo cuatro 
dias con saín de gallina» et después tomen el 
romero de la foja et de la flor, é fáganla ceni- 
za é amásenlo con el sain de la gsdlina é gelo 
pongan en la palma tres veces en nueve dias, 
se le caerá 6 después dale un botoncillo de fue- 
go, é desque le dieres el botón untarle con la 
manteca de vacas tres dias, et después tómale 
el emplastro ' otros nueve dias, se le caerá la 
costra del fuego, et después ponle en una al- 
mohada 6< mas un emplástico de diaquilon 
magno. 



PERO LÓPEZ DE AYALA. 349 

^ J^oan dé Sagaund, — Para el falcan que tiene 
plumadas viejas faros esto que se sigue. 

Canya fistola preparada» tanto como una 
avellana, puesta en un corecillo delgado ó te- 
la» et daiglotes á tu falcon et luego la fará. 

•1Í Si quisieres purgar bien tu falcon darle has 
esta purga. — Joan de Sanct hagund. 

Tomar del rasis poco mas que una pildora, 
et tomar dos pildoras de rumíente 6 una de 
gárico molido, todo en uno et amasado con la 
miel rosada» et facer de todo ello una pildora 
tamaña como una avellana» et con esta purga- 
rá bien tu falcon. 

1Í Recepta de Marco que dio para cuaiquiere ave 

que tenga morion. 

Toma del vino blanco et rocialo con él» é 
ponió, al sol y al sereno y dale á comer paloma 
caliente» y luego sanará. 

ir Recepta de Marco para el falcon que se le 
finchan las manos. 

Toma los ajos y la sal de comer y májalo 



350 BIOLtOTSCA VBNATOIUA. 

todo en uno, y destémplalo con vino blanco lo 
mas fuerte que ser pudiere» y si vino blanco 
no se pudiere haber sea vinagre blanco, 6 des- 
pués unta al falcon las manos» luego sanará. 

ir Para si mal de la piedra que se face á los 

falcanes. 

Tomarás el vidxiol que fallarás en las espe- 
cierías, y toma tanto como media avellana, y 
darlo has al falcon con la plumada, y que sea 
bien molido el vidríol es cosa probada. 

V Si quisieres bien á tu falcon. 

Si quisieres bien á tu falcon de cualquiere 
agria que sea, dale una vez en la semana 6 
dos, los dias que no hobiere de volar, olio la- 
vado, y muchos déjanlo de dar, porque cuan- 
do lo comen si no lo guardan bien ensuciase 
el falcon la pluma, pero por eso no dejes de 
dárselo, que mayor bien es el que toma en co- 
merlo que daño en ensuciarse la pluma. £ si 
el falcon esta muy ñaco é no puede tomar, es 
muy bueno dándole alguna vez algún palomino. 

1Í Para dar fambre al falcon. 

Para dar fambre al falcon es bueno tomar 



PERO LÓPEZ DE AVALA. 35 1 

saino de caballo é untarle con aquello los pies» 
encima é»debajo en las plantas, y flotárgelos 
con la mano paso, de manera que se escalfe el 
saino y que se escaliente, é así mesmo el pico, 
de manera que le toque en la carne que tienen 
entre la pluma y el pico á raíz de las venta* 
ñas, pero guarda cuanto puedas no le entres 
por las ventanas. Esto es para unos falcones 
que se dan muy poca fambre, que son dichos 
mal acondicionados, que cierto si no lo há 
mucho menester no le querría facer ninguna 
medicina, sino las otras cosas que comun- 
mente suelen facer los otros cazadores cuando 
facen un falcon ó lo tempran. 

H Pata filandf4s. 

Toma del rábano gallisco la raíz y háse de 
dar en esta manera, por cural como se dá un 
ajo punchado de aquella manera, pero guarda 
cuando lo des que conozcas que tu falcon ha- 
ya pasado y no tenga nada así en el buche co- 
mo en la gorja, si no poriase seguir algún da- 
ño al falcon, que por la gran fortaleza que tie- 
ne falcones hay que no pueden tenerlo dos ó 
tres horas, y si el buche tenia lleno pensar pue- 
des lo que faria. 



35^ BIBLIOTECA VENATOMA. 

V Recepta la cual los mas cazadores llaman bolsa. 

Primeramente laxerepríga, cantidad de una 
gruesa avellana, otro tanto de la raedura del 
tocino viejo, y cenisa de sarmientos, cuanti- 
dad de un garbanzo, otro tanto pebre, otra 
tanta sal, otro tanto acébar cicutrf, zucre 
cuantidad de una avellana, zafran, maja y 
bien polvarízados todos estos materiales sian 
confegidos en una 6 pastados, y sean en cuan- 
tidad de un dátil, y sea puesto en una tela de 
cabrito 6 de camero muy delgada, y así la de- 
bes dar á tu falcon, y esta es la mas fuerte 
medecina que se puede dar. 

f Recepta de piidoras para la reuma 6 para las 
halcones que tienen cargada la cabeza. 

Tomar 12 granos de mirra fina, 18 granos 
de aloes, 33 granos freschecarun de agárico, 
dos granos y medio de sen, 18 granos de pil- 
doras agragatinas, todo bien picado se des- 
templará con agua de cetuena y se harán sus 
pildoras, y háse de dar cuando no tenga nin- 
gún papo el halcón y desta cantidad se pueden 
hacer cuatro pildoras para dos dias. (i) 



(i) Eita recepta de pudor as para la reuma 6 para los halcotus 
que tienen cargada la cabeza^ es U ümc« que bay de letra distinta 
de U del Códice. 



PERO LÓPEZ DE AVALA. 353 

1í Recepta del Vizconde de Rocamarti 
para filandres. 

Primeramente la yerba lombriguera cuanti- 
dad de un garbanzo, pólvora detramuces otra 
tanta cuantidat. Pólvora de exenso otra tanta 
cuantidad, zafran molido media cuantidad de 
un garbanzo, yerba sana polvorizada cuanti- 
dad de medio garbanzo, et todo esto sea con- 
fegido y pastado con miel rosada colada, é sea 
fecha pildora tan gruesa como una avellana, 
é sea envuelta en tela de cabrito ó de car- 
nero. 

E cuando el cazador la quiera dar há de te- 
ner esta manera, faga que su falcon aquel dia 
coma muy poco et muy maniana, por manera 
que haya gastado á medio dia et la dicha pil- 
dora sea dada media hora ante que el sol en- 
tre, y el dicho cazador tenga el falcon en la 
mano por manera que no la eche por la boca, 
et después póngalo en la vara et debajo esté 
muy limpio (i). 



(i) El códice nüm. 55 de nuestra Bibliografía Venatoria Espa- 
ñola^ que es de la Biblioteca particular de S. M. el Rey, acaba tam- 
bién de este modo, como puede verse en la Biblioteca Venatoria^ 
tomo I, p&g. CLXI. 



FIN DEL APÉNDICE. 



BIB. VENAT. VOL. III. 23 




índice. 



P&ginas. 

Anteportada i 

Portada ^ iii 

Segunda portada v 

Discurso sobre los libros de cetrería vii 

I.— El Principe D. Juan Manuel Id. 

II. — Colección de sus obras • . xviii 

III. — Libro de la Caza Jcxvii 

IV.— El Canciller Pero López de Ayala xpn 

V. — Colección de sus obras xxxiz 

VI. — Libro de la Caza de las Aves. ••..... xlix 
Vil. — ^El Libro de la Montería ¿es el Tratado de Ve- 
nación de D. Alfonso el Sabio? lx 

VIII. — Bibliografía Venatoria Española (Adición 2.*). . Lxxiti 

IX. — Los Paramientos de la Caza xcvix 

LIBRO DE LA CAZA, del Príncipe D. Juan Manuel. i 

Prólogo 3 

Capítulo I. — Departe commo las naturas de los f aleo- 
nes, con que agora usan cazar, son cinco; conviene k 

saber: girifaltes, sacres» neblis, baharis, bomís. . . xi 
Capítulo II. — Demuestra porqué pone ante la caza et 

la Conoscencia de los falcones que de los azores. . . 14 



356 BIBLIOTECA VENATORIA. 



Capítulo IIL—FabU coramo se deben conoscer los fsl- 
cones por talle, et por faciones, et por plumaje, et 
por empennolamieoto x8 

Capítulo IV. — Dice commo se deben amansar los fal— 
cones que son tomados bravos, et commo se deben 
criar los que son tomados en los nidos 27 

Capítulo V.— Muestra commo les deben facer sennaleros. 34 

Capítulo VI.— Muestra commo deben facer traynas de la 
garza k los falcones que quieren facer garceros, et 
commo afeitar los falcones que quieren facer albaneros. 39 

Capítulo VII* — Departe commo deben afeitar los falco- 
nes para matar grúas, non habiendo maestro. Et de 
commo los deben afeitar habiendo maestro 50 

Capítulo VIII. — Fabla commo usan cazar agora con los 
falcones después que son afeitados. Et commo faran 
en guisa que puedan matar con ellos todas las cazas 
que deben cazar, et non dejen la una por la otra, et 
commo se mud6 la manera del cazar de commo la 
usaban en tiempo del Rey D. Alfonso et se usa agora, 
et en cual manera et de cual tiempo acfc se comenzó 
la caza de los falcones en Castiella 56 

Capítulo IX.— Dice de commo los deben mudar. ... 74 

Capítulo X. — Muestra commo los deben desayunar. . . 79 

Capítulo XI. — Fabla en commo de las purgas et las mele- 
cinas que les deben dar para las dolencias que han. Et 
de las otras cosas que les deben facer para algunas 
menguas que pueden haber en si & menos de haber 
dolencias. , 83 

Capítulo XII. — Muestra qué cazas há et qué logares, para 

dó puede mejor cazar en las tierras dó él h& andado. • 104 



ÍNDICE 357 

P&ginas. 

LIBRO DE LA CAZA DE LAS AVES, dbl Canciller 

Pbro hofEZ DB Átala 137 

Prólogo. « 141 

Capítulo I. — De lai aves que son llamadas de rapiña, asi 
como azores, falcones, et gavilanes, esmerejones et al- 
cotanes 151 

Capítulo II.->De los plumajes de los falcones, et prime- 
ramente del falcon nebli « 158 

CapItulo III.— Del falcon bahari et tagarote. .... z68 

Capítulo IV.— Del falcon girifalte 173 

Capítulo V. — Del falcon sacre T76 

Capítulo VI.— Del falcon borní 179 

Capítulo VIL— Del falcon alfaneque 183 

Capítulo VIII. — C6mo se debe regir et gobernar el falcon 

nebli et ciertas reglas de pr&tica para ello 185 

Capítulo IX. — Cómo se debe alirapiar el falcon del piojo. 2x4 
Capítulo X.— Cómo se debe purgar el falcon del agua co- 
mún que no es vidriada 217 

Capítulo XI.— Cómo se debe purgar el falcon del agna ve- 
driada 2x9 

Capítulo XII.— De la purga común para purgar el falcon 

del cuerpo «... 227 

Capítulo XII I. —Del falcon que deseca 230 

Capítulo XIV.— Del falcon que es asombrado 232 

Capítulo XV.— Del falcon que ha güermeces 233 

Capítulo XVI*-^Del falcon quel remanece el papo. . . . 238 
Capítulo XVII. —Del falcon que tiene el papo lleno de 

viento. 24X 

Capítulo XVIIL^Del falcon que tiene plumas viejas. . . 243 

Capítulo XIX.— Del falcon que tiene finchado el buche. . 247 



35^ BIBLIOTECA VENATORIA. 



Capítulo XX.^Del falcoa que ha lombrice* 249 

Capítvlo XXL— Del falcon que ha filandras 6 filomena. . asa 

Capítulo XXIL— Del falcon que tiene piedra 255 

Capítulo XXIII.— De la fiatola que ae £acc en la 1U«a del 

falcoo 258 

Capítulo XXIV. — De la comeaon que tiene el íalcon en 

laa ploniaa qoe te laa come et te laa tira 260 

Capítulo XXV.— Del lalcon que ee le tirela ufla 263 

Capítulo XXVL— Del falcon que há clavoa en loa láea. . s6s 
Capítulo XXVIL— Del falcon que te le finchan loa piee 6 

le arden. 270 

Capítulo XXVIIL^Del falcon que te le quiebra la pierna. 273 

Capítulo XXIX.— Del falcon que m le quiebra el ala. . . 277 

Capítulo XXX. — ^Del falcon qoe te le quiebra el ojo. . . 281 
Capítulo XXXL— Del falcon que ha tr6pi^ 6 fincbazon 

en el vientre • 284 

Capítulo XXXII.— Del falcon que regita et tiene el papo 

et tripas frías 289 

Capítulo XXXIII. — De los falcones que son feridos de 

aves 293 

Capítulo XXXIV.— De la ferida del falcon 296 

Capítulo XXXV.— De la abatidura del falcon 298 

Capítulo XXX VI. — Del falcon que tiene las tripas fuera. . 300 
Capítulo XXXVIL— Del falcon que tiene las quijadas tor- 
cidas 303 

Capítulo XXXVIII . — C6mo debes facer la muda k tu 

falcon * . . 305 

Capítulo XXXIX.— De algunos falcones que no quieren 

mudar, et c6mo far&i para que tu falcon mude muy 

aina. ««•«.•......«..«* 307 



j)XL.— C6mo bula dcsjxiM qu» lo falcon fue» 



LoXLI.-Delo«»iDtea 

^XLII.— Deloíg»rilMie> 

M XLIII.— De los csmenjonH 

LO XUV.— De loa alcotuH 

.oXLV.— DclpuadelisiTO 

^ XLVI.— De cómo ae deben eogerir lu p«Bolu 



A XLVll.— De cuUei coui et melecmu de 
du «percibido el candor et IrAer codbÍeo para su